ser la hija del duque? puede que no esté tan mal. - Capítulo 9
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- Capítulo 9 - 9 El baile del siglo y del colapso social
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9: El baile del siglo (y del colapso social) 9: El baile del siglo (y del colapso social) > “Día nueve: primer evento social oficial en la capital.
Kael dice que debemos comportarnos.
Yo digo que eso es una sugerencia, no una regla.” — El Gran Salón Imperial Lámparas de cristal, música de cuerda, vestidos relucientes y demasiadas sonrisas falsas.
El Colegio Imperial celebraba su gala de bienvenida, y todos los jóvenes nobles estaban presentes.
Seraphina, Kael y Elena entraron al salón bajo la atenta mirada de cien aristócratas aterrados.
—Recuerden —susurró Kael—, no hacer comentarios sarcásticos durante la presentación.
—No prometo nada —respondió Seraphina.
—Tampoco yo —añadió Elena, con una sonrisa angelical.
—Perfecto, entonces moriré con estilo —murmuró Kael.
— La entrada del Príncipe Cedric La orquesta se detuvo.
Un murmullo recorrió el salón.
El Príncipe Cedric de Aurelion, alto, impecablemente vestido y con una sonrisa de manual, avanzó entre la multitud.
Elena susurró: —Es aún más guapo que en los retratos.
—Sí… —murmuró Seraphina—.
Y más brillante.
Si se apaga la luz, seguro ilumina el salón.
Kael tose para contener la risa.
—Por favor, no lo digas en voz alta.
—¿Decir qué?
¿Que parece una lámpara con corona?
—Seraphina, por favor— Demasiado tarde.
Cedric ya los había escuchado.
El príncipe, para sorpresa de todos, sonrió divertido.
—Una comparación… original, lady Seraphina.
—Gracias —dijo ella, sin inmutarse—.
Me gusta ser precisa con mis observaciones lumínicas.
Elena enterró la cara en las manos.
Kael se llevó el vaso a los labios para ocultar la risa.
— El Baile Comienza La música cambió a un vals elegante.
El príncipe se acercó a Seraphina, inclinándose cortésmente.
—¿Me concedería este baile, Lady Seraphina?
La nobleza contuvo el aliento.
Era un honor enorme.
Una invitación pública del príncipe heredero.
Seraphina parpadeó, sorprendida.
—¿A mí?
—¿A quién más, mi lady?
—Oh… bueno, normalmente cuando alguien me invita a bailar, hay algún grito de fondo o fuego de por medio.
—…¿Puedo tomar eso como un sí?
—Depende, ¿tiene seguro médico?
—¿Qué?
Antes de que el príncipe pudiera procesar eso, una voz dulce pero decidida interrumpió: —¡Su Alteza!
—dijo Elena, avanzando con una sonrisa adorable—.
Lamento mucho la confusión, pero Seraphina prometió este primer baile conmigo.
—¿Qué?
—preguntaron el príncipe y Kael al unísono.
Elena tomó la mano de Seraphina y la arrastró a la pista.
La orquesta, confundida pero profesional, siguió tocando.
Y así, bajo los ojos atónitos del reino, dos damas comenzaron a bailar un vals impecable, riendo mientras giraban.
— El Baile Caótico Seraphina intentaba no pisarle los pies a Elena, pero la torpeza combinada de ambas era letal.
—Perdón, perdón, creo que pisé tu falda.
—No pasa nada, ya no siento los dedos.
—¡Mira, todos nos observan!
—¿Eso es bueno o malo?
—Depende de si sobrevivo.
Mientras tanto, Kael fue arrastrado por protocolo al otro extremo del salón.
—Señor Kael, ¿le importaría acompañar al príncipe mientras las damas terminan su…
presentación?
—preguntó un consejero.
Kael apenas tuvo tiempo de responder cuando Cedric, aún desconcertado, le tendió la mano.
—¿Baile conmigo, tutor?
—¿Disculpe?
—Ya que mi pareja fue secuestrada, debo improvisar.
Silencio absoluto.
Kael suspiró y se inclinó.
—Por el bien de la diplomacia… acepto.
Y así, el príncipe heredero de Aurelion y el tutor de la duquesa comenzaron a bailar con perfecta sincronía.
Seraphina, al verlos, soltó una carcajada tan fuerte que la orquesta casi se detuvo.
—KAEL ESTÁ BAILANDO CON EL PRÍNCIPE— —¡CÁLLATE, SERAPHINA!
—gritó él desde la pista.
—¡ESE GIRO FUE HERMOSO!
—¡GRACIAS, ME DUELE LA DIGNIDAD!
Elena no podía ni respirar de la risa.
Los nobles estaban horrorizados.
Y el duque, en su castillo, sintió una segunda perturbación en la fuerza.
— > “Conclusión del día: sobreviví a un baile real.
Elena me salvó del príncipe, Kael bailó con él, y probablemente mañana saldremos en los titulares del reino.
Título sugerido: ‘Los tres locos que destruyeron la etiqueta imperial’.” — Fin del Capítulo 9.
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