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Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 10

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  4. Capítulo 10 - 10 10 cocina y preparativos
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10: 10 cocina y preparativos 10: 10 cocina y preparativos Más tarde.

Yami y Shiori se dirigían hacia donde los mocosos del clan entrenaban.

Esta vez, Yami llevaba la máscara de medio rostro y Shiori llevaba una máscara completa que le había dado Yami; estas podían reducir la presencia de los hermanos.

Durante todo el proceso de la lección, ninguno de los hermanos tuvo inconvenientes.

Aunque eran notados, los miembros del clan lo veían como algo normal.

Solo una persona notó: este era entre un 80 y 90 % similar a Honoka.

> Yami: -En serio, desde que tuve ese maldito sueño me volví más sensible…

y qué pasa con ese tipo, espero que no sea pedófilo.

Más tarde, mientras descansaban en un lugar apartado: > Shiori: -¿Por qué siento que te disgustan las personas del clan?

Yami: -¿A ti te gustan?

Shiori: -…

Yami: -No me gustan ni los ninjas ni los llamados samuráis, y curiosamente el clan Ataque es una mezcla de ambos.

> Yami: -Los samuráis siempre andan con el honor como la vida, y los ninjas son pura neuropatía.

Yami: -Las personas con tales virtudes están condenadas a no ser más que herramientas en las manos de los demás.

Yami: -En la actualidad, el clan apenas ha comenzado el camino de la neuropatía ninja, pero en el futuro caerá en declive.

> Yami: -Solo puedo decir que en la actualidad el clan Ataque es como una manada de lobos sin domesticar.

Hasta donde puede llegar dependerá del amo que tome la correa; si este lo domestica hasta convertirse en un perro…

después de todo, el llamado honor es la correa del samurái.

> Yami: -Pequeña Shiori, te estoy enseñando el camino inmortal.

No te dejes llevar por lo que dicen los demás.

El inmortal busca la libertad: sigue tu corazón, observa, siente, escucha tu entorno, tus experiencias…

la vida que decidas llevar y las piedras que encuentres en el camino serán la base que trazará tu camino futuro.

Mientras decía estas frases, su estado de ánimo empezó a transformarse; una vez más comenzó a cambiar.

> Sū: -…

Hua: -…

Hua: -Pequeña hermana Sū, ¿es este el legendario “todo idiota” con suerte de idiota?

Sū: -No soy tu hermana, y no le des esperanzas al pequeño pervertido.

No estaré en un harem.

Hua: -Jajajaja, ya estamos acostumbradas al pequeño marido, y cada vez nos volvemos más cercanas.

¿Crees que cuando podamos resistir al pequeño shota qué estamos levantando…?

Sū: -Ese tipo murió a los 25, no hay forma de que se considere un shota.

Hua: -Esa vida…

es esa vida.

Pero sabes, al no negarlo has accedido tácitamente.

En ese momento, Fairy Sū sintió el horror de las trampas en las palabras.

Mientras tanto, en el exterior, tanto Yami como la loli se callaron.

> Hua: -¡Una doble iluminación!

Sū: -…

En algún momento, Shiori asumió la pose de entrenamiento de la mañana mientras su piel comenzó a enrojecer.

Por su parte, Yami empezó a meditar directamente.

En conciencia, el pequeño mundo empezó a expandirse.

Las figuras ilusorias se volvieron más consistentes; en su cuerpo, el corazón empezó a latir con una rima inusual, los músculos se tensaron y contraían alrededor de los huesos.

Al colisionar con los huesos al son de la rima, los músculos vibraban; al principio no fue obvio, pero con el tiempo dicho sonido se profundizó, como un martillo chocando con el acero.

El qi y la sangre empezaron a circular en un torrente con forma de dragón, rodeando los huesos de la misma forma.

El qi y la sangre era como una llama que afinaba y eliminaba impurezas; los músculos eran un martillo que presionaba cada hueso al son de la rima.

A diferencia de antes, que Yami usaba únicamente su qi y sangre, esta vez su cuerpo empezó a absorber la energía del entorno.

Esta energía no se integró directamente, sino que se fusionó con su qi y sangre, incrementando sus propiedades al refinar los huesos.

Al mismo tiempo, purificaba la influencia del chakra en la energía natural, sumado al rayo de qi amarillo terroso, que infundía vitalidad extra y reforzaba los huesos.

Los patrones que cubrían los huesos empezaron a aumentar y reagruparse.

Esta vez ya no eran tan esotéricos ni complicados.

En su mundo mental, eran imágenes de montañas, similar a la cordillera de su mundo mental.

No fue hasta que los huesos de bronce se profundizaron que lo notó: > Yami: -Pequeña idiota, has llegado al límite.

Yami: -Regresemos a casa.

Shiori: -Todav…

Yami: -¡Piensas hermoso!

Yami: -No hablo de tu cuerpo sino de tu espíritu.

Regresemos; de cualquier forma no somos bienvenidos aquí.

Dicho esto, se dio la vuelta y regresó.

Shiori al principio dudó, pero tras observar la espalda de su exhermano barato tomó una decisión y lo siguió.

El hombre que los observaba en silencio suspiró y volvió a centrarse en los otros jóvenes del clan.

Durante su regreso, finalmente prestó atención a su entorno: era un pequeño pueblo escondido, casas de madera al estilo japonés antiguo, alrededor de la antigua casa de un señor, aparentemente donde vivía el señor de estas tierras.

Han pasado unas pocas décadas.

Después de observar por un rato, siguió su camino con la pequeña cola detrás.

> Yami: -Mis amadas secretarias, ¿me podrían ayudar a indagar sobre el valor de una formación que bloquee o disminuya la sensación de presencia o existencia?

Hua: -De amadas fuimos degradadas a secretarias…

estas tratando de tirar después de comer.

Yami: -¡Escucha mi sofistería, querida!

Sū: -¿Pueden dejar de hacer drama?

Hua: -Digo, solo estamos animando el ambiente, ¿verdad, darling?

Yami: -Cierto.

Además, no te preocupes, la próxima vez te incluiremos en el chiste, ¿verdad, Hua?

Hua: -Cariño, tiene razón.

Después de todo, en la cama donde entran 2 también entran 3.

Sū: -Existen varios tipos de formaciones que cumplen tus requisitos.

Lista de formaciones: Matriz de la Bruma del Corazón (心雾阵 – Xīn Wù Zhèn) Gran Formación del Eco Silente (寂响大阵 – Jì Xiǎng Dà Zhèn) Matriz del Loto de la Memoria Sellada (封忆莲阵 – Fēng Yì Lián Zhèn) Formación del Horizonte Velado (遮界之阵 – Zhē Jiè Zhī Zhèn) Sello del Río del Recuerdo (忆川封印 – Yì Chuān Fēng Yìn) Matriz del Ciclo Velado (隐轮之阵 – Yǐn Lún Zhī Zhèn) Matriz del Vacío Latente (潜虚阵 – Qián Xū Zhèn) > Yami: -Quiero la Matriz del Vacío Latente, efecto de calidad más baja, y la Formación del Horizonte Velado.

Hua: -Según esto, puede servir hasta los kage de nivel medio.

Yami: -Sí, quiero que afecte a los 6 caminos.

Sū: -Sin que busque deliberadamente, el grado medio servirá.

Yami: -Entonces, la del Vacío Latente y el Horizonte Velado…

calidad media para no llamar la atención del sabio y seguir enseñando sin problemas.

Hua: -Sueña bien.

Mientras no empieces a soltar discursos dramáticos frente a la loli, todo debería ir bien.

Sū: -Aunque admito que la combinación de ambas matrices es bastante elegante…

para alguien que dice que no se preocupa por ellas.

Yami: -No me preocupo.

Solo no quiero que terminen como herramientas del clan o del sistema ninja.

Lo que hagan con su cultivo es asunto suyo.

Hua: -Claro, como buen “inmortal indiferente”, solo estás pagando una deuda y nada más.

Sū: -Y sin embargo, aquí estás, eligiendo la mejor matriz, ajustando detalles para que nadie sospeche…

no parece tan indiferente.

Yami: -Es precaución, nada más.

Las dejo el camino marcado.

Si lo siguen o se pierden, ya no es asunto mío.

Hua: -Hm…

¿y después qué?

¿Planeas desaparecer como niebla en la mañana?

Yami: -Algo así.

Este mundo…

no es para mí.

Demasiado ruido, demasiada neuropatía.

Solo quiero un rincón tranquilo, y si es con ustedes, mejor.

Sū: -(con una pequeña sonrisa) Cuando seamos liberadas…

veré si ese rincón tiene suficiente espacio para una hamaca.

Hua: -Y una tetera, por favor.

Nada de cavernas frías.

Yami: -Hecho.

Pero primero, terminamos con esto.

Mientras menos sepan los demás, más libertad tendrán para elegir.

[Escena: Cocina interior, silenciosa y aislada.

La madera vieja cruje suavemente bajo los pies, y un tenue resplandor espiritual tiñe el aire mientras la tarde cae.] Yami sigue trabajando en la preparación de la comida.

Honoka observa desde la puerta con una ligera expresión de preocupación y curiosidad.

> H.: -Así que, ¿ahora además de ser un inmortal reencarnado, también eres un chef profesional?

Yami: -Si quieres llamarlo así…

Pero más que chef, soy un tipo práctico.

Cocinar con ingredientes inmortales tiene sus ventajas, aunque estos sean de mala calidad.

Lo que cuenta es la técnica.

H.: -¿Técnica?

¿Qué se supone que estás haciendo, mocoso?

Yami: -Estoy preparando un platillo que puede ayudarte a sanar.

Si quieres aprender, siéntete libre de observar.

Actualmente no puedes hacerlo, pero podrás en el futuro.

H.: -Lo sé…

pero, ¿por qué no puedo usar chakra?

¿Tengo que quedarme inútil por el resto de mi vida?

Yami: -No estás inútil.

El chakra en tu cuerpo no funciona porque la energía inmortal está interfiriendo.

Usarlo sería peligroso; podrías dañarte aún más.

H.: -Eso ya lo entiendo…

pero aún me molesta que me hayas dejado así.

¿Y Shiori?

¿Cómo está ella?

Yami: -Está en su habitación.

A ella el chakra no le interesa por ahora.

Solo te toca a ti repararte primero.

Perfecto, seguimos con la segunda parte del Capítulo 10, ya dentro de la cocina, con todo el detalle de la preparación de comida y la “Llama del Banquete Celestial”, manteniendo el formato fanmtl: [Escena: Cocina interior, silenciosa y aislada.

La madera vieja cruje suavemente bajo los pies, y un tenue resplandor espiritual tiñe el aire mientras la tarde cae.] Yami no dijo una palabra más.

Frente a él, sobre una tabla de jade desgastada, reposaban los ingredientes espirituales: un puñado de arroz espiritual de primera etapa, levemente cristalino, y varios trozos de carne de bestia con las vetas aún cargadas de qi, aunque débiles.

A su lado, un cuchillo de jade con el filo cuarteado; en sus manos, una olla del mismo material, precaria pero capaz de conservar el equilibrio entre fuego y medicina.

Silencio total.

Solo su respiración, el leve crujir de la madera y el pulso sutil de la llama que aún no había invocado.

Yami cerró los ojos y dejó que su conciencia descendiera.

> Yami (pensando): -“Llama del Banquete Celestial”.

El qi y la sangre en su cuerpo comenzaron a agitarse como un río despertando de su letargo.

Con cuidado, guió ambos flujos hasta su palma derecha.

La piel se tornó rojiza, y con un pequeño gesto, un brote de llama emergió.

No era violenta.

Ni brillante.

Era humilde.

Pequeña como una flor naciente.

Pero viva.

Suya.

> Yami (susurrando, más para sí que por método): -Bien…

vamos por partes.

Tomó el cuchillo de jade y comenzó a cortar el arroz espiritual.

Cada grano debía abrirse con precisión para liberar su centro energético; un corte erróneo y el qi se disiparía.

Las líneas eran firmes, precisas.

Un leve resplandor quirúrgico surgía tras cada corte, como si pequeños fuegos fatuos respondieran a su toque.

Luego vino la carne.

Necesitaba calentarla lo suficiente para activar sus propiedades, pero sin quemar el qi remanente.

Colocó los trozos en el cuenco de jade y deslizó su palma debajo.

La Llama del Banquete Celestial respondió.

La pequeña llama envolvió la base del cuenco como si lo acariciara.

Vibraciones tenues cruzaron el aire.

El qi y la sangre dentro de Yami se vieron forzados a circular de nuevo, y sintió el cosquilleo en sus dedos.

Era agotador.

Pero adictivo.

Podía sentir cómo la carne empezaba a liberar su esencia, el qi atrapado en sus fibras transformándose poco a poco en una bruma invisible que era absorbida por el arroz.

Cada segundo exigía su completa atención.

Una gota de sudor cayó sobre el borde del cuenco.

> Yami (mascullando): -Si me distraigo, todo se arruina.

El jade ayudaba.

Aislaba impurezas.

Mantenía la temperatura constante.

Permitía que el efecto medicinal no se desvaneciera, aunque fuera de baja calidad.

> Yami (pensando): -Afortunadamente, mi nivel de qi y sangre es superior al promedio de esta calidad.

¡Fuuu!

La llama se desvaneció.

El vapor se disipó.

En el cuenco quedó un arroz dorado, suave, impregnado con la energía restante de la carne.

No era un plato impresionante.

Pero tenía poder.

Un ligero efecto regenerativo para cicatrices internas.

Un pequeño impulso al entrenamiento básico de cultivo.

Y, lo más importante: Yami se quedó mirando los cuencos, jadeando.

> Yami (pensando): -Nivel principiante…

apenas puedo hacer esto.

Pero…

es un comienzo.

Mientras tanto, la Llama del Banquete Celestial danzaba como si tuviera voluntad propia.

No era solo una técnica: era una extensión de su qi, su sangre y su alma.

La carne chisporroteaba, el arroz espiritual absorbía el sabor del mundo…

y entre cada vuelta de cuchillo y cada agitación del fuego, algo comenzaba a nacer.

No era una receta.

No era una técnica.

Era una intención.

Una voluntad sutil, apenas perceptible, empezaba a impregnar su cocina.

Cada plato comenzaba a llevar un rastro de eso, una presencia que no podía explicarse con palabras.

> Sū (murmurando con tono travieso): -Te veías sexy con esa llama en la mano, aunque pareces un chefcito frustrado.

Hua (con tono experto): -Aún está lejos del Banquete Verdadero…

pero no está mal.

Para un principiante.

Yami (sospechando, pensativo): -Gracias por la evaluación, mis queridas esposas.

> Hua: -Llama del Banquete Celestial?

Yami: -Es el nombre que le di a la técnica sin nombre de Fairy Bing xue.

[Escena: Cocina interior, luz del atardecer.

Silencio absoluto, solo el crujir de la madera y el leve zumbido del qi en el aire.] Yami cerró los ojos un instante, dejando que la Llama del Banquete Celestial se expandiera apenas sobre los ingredientes.

Cada grano de arroz y cada fibra de carne emitía un tenue resplandor dorado, resonando con la vibración de su qi y sangre.

> Yami (pensando): -El objetivo no es solo cocinar…

sino infundir intención.

Que la comida lleve fuerza, que transmita parte de mi qi a quien la consuma.

Con cuidado extremo, mezcló el arroz con la carne.

Cada movimiento era meticuloso; la palma sobre el cuenco guiaba la energía, y la llama respondía a su deseo.

El aroma que emergía era extraño, casi espiritual.

Ni dulce ni salado: un aroma que parecía resonar con la esencia de la vida misma.

Honoka observaba, en silencio, los ojos abiertos por la fascinación y el desconcierto.

> H.

(murmurando, medio sorprendida): -Nunca pensé que cocinar pudiera ser…

así.

Yami abrió un ojo, pero sin mirar directamente a Honoka.

> Yami: -No es cocinar.

Es cultivar a través de la cocina.

Si quieres aprender, tendrás que comprender el flujo del qi, no solo el movimiento de los cuchillos.

H.

(frunciendo el ceño): -¿Y todo esto es seguro?

-preguntó, recordando su propio estado debilitado-.

No quiero volver a lastimarme.

> Yami: -Mientras sigas mis indicaciones y observes con atención, sí.

Pero recuerda: la cocina es un reflejo de tu cuerpo y tu espíritu.

Si pierdes concentración, el efecto se debilita.

Con un gesto, levantó el cuenco y dejó que la Llama del Banquete Celestial se extendiera por toda la mezcla.

La carne y el arroz comenzaron a brillar intensamente, los patrones de energía recorriendo cada fibra.

El qi y sangre de Yami se sincronizó con el calor, transformando la comida en un pequeño catalizador de regeneración.

Un segundo más, y la energía se concentró: un pequeño destello dorado surgió de la superficie del arroz, y la carne emitió un aroma curativo, que no solo estimulaba el cuerpo, sino que calmaba el espíritu.

> Yami (pensando): -Perfecto…

aunque todavía es nivel principiante, funciona.

Pequeñas mejoras en chakra y qi, regeneración básica.

Esto…

esto es solo el inicio.

Honoka no pudo evitar acercarse un poco más, fascinada: > H.: -¿Eso significa que si lo como…

sanaré más rápido?

> Yami (neutral): -Solo un poco.

No es magia milagrosa, es refinamiento espiritual de alimentos.

Pero es suficiente para fortalecer cuerpo y espíritu si lo tomas con constancia.

Sū y Hua, que observaban desde la distancia, intercambiaron miradas.

> Sū (en tono burlón): -Parece que incluso cocinando, el mocoso sigue siendo intimidante…

Hua (asintiendo): -La intención que pone en todo lo que hace es…

asombrosa.

> Yami (sin mirar, concentrado): -Silencio.

Cada movimiento cuenta.

Cada respiración.

Incluso una emoción distraída puede alterar el resultado.

Poco a poco, la comida tomó la forma final: arroz dorado con trozos de carne que emanaban un tenue resplandor espiritual, un pequeño aura que parecía flotar sobre la superficie, casi como un halo.

Yami dejó la palma sobre el cuenco, respirando hondo.

El qi y la sangre dentro de su cuerpo regresaron a un flujo normal, y la Llama del Banquete Celestial se extinguió con suavidad, como una vela que se apaga lentamente.

> Yami (susurrando): -Nivel principiante completo.

Es suficiente…

por ahora.

Honoka miró la creación, los ojos brillando.

> H.: -Nunca pensé que…

un platillo pudiera…

sentir algo así.

> Yami (mirándola finalmente, serio): -No es el platillo.

Es la intención detrás de él.

Eso es lo que hace que la energía se transmita.

La escena se calmó, el ambiente volvió a la normalidad, pero una sensación de respeto y misterio flotaba en la cocina.

El Capítulo 10 termina con Yami colocando los cuencos sobre la mesa, mientras Honoka se queda en silencio, reflexionando sobre lo que acaba de presenciar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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