Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 12
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- Capítulo 12 - 12 12 preparativos parte 2
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12: 12 preparativos parte 2 12: 12 preparativos parte 2 Hua: Despertaste al fin… Yami: ¿Qué hora es…?
Sū: Diría que… una de la mañana, tal vez.
Aunque aquí la luna parece no moverse.
Yami abrió los ojos de golpe.
Yami: ¡Mierda!
En un instante, el aura solemne y silenciosa que lo envolvía —como si aún resonara con las leyes del mundo— se deshizo por completo.
La calma inquebrantable desapareció como si alguien hubiera apagado una llama.
Hua (con media sonrisa): Bienvenido de vuelta, sabio cultivador… ahora mortal otra vez.
Sū: Tan elevado hace un segundo… y ahora pareces un niño que olvidó su tarea.
Yami: ¿Cómo quieres moverte si no puedes salir del sistema?
Hua: Habla del cielo donde Kaguya fue sellada.
Yami: Claro… muy bonita la luna… desde este hueco donde ni siquiera se ve el cielo.
Sū (tocándose la cara, algo avergonzada): ¡Sólo bromeaba!
Yami (sonrisa traviesa): La luna que aparece en mi mente todos los días… es mucho más hermosa.
Hua (cruzando brazos, fingidamente celosa): ¿Y yo qué?
¿No piensas decirme algo bonito?
Yami (mirándola con calma, sonrisa atrevida): Cuernos de cristal escarlata, ojos zafiro tan hechizantes que tientan incluso al Dao… eres un pequeño demonio encantador, Hua.
Me fascina… y lo sabes.
Hua (tímida): No soy un demonio.
Y… ¿qué tienen mis cuernos?
Yami: Son hermosos.
Resaltan tu encanto y le dan a tu apariencia refinada un toque de tentación maligna que embota mis sentidos.
Yami: ¡Qué hermosa!
Yami: Ambas son mis musas, ¿quieren que les dedique un poema?
Hua: Si no es bueno, se te descontarán puntos de favorabilidad.
Yami recita: —Sū, llama cálida del amanecer Cabello rojo con tintes de sol, Ojos azules que traen consuelo.
Sonríes aunque el mundo esté gris, Con manos que curan y alma feliz.
Te hieres por otros, sin dudar, Una flor ardiente que sabe amar.
Tu luz no quema, solo abraza, Un respiro tierno que nunca se cansa.
—Hua, rosa salvaje bajo la luna Melena rosada como aurora en calma, Mirada esmeralda que corta el alma.
Directa y feroz en su sinceridad, Con fuego que arde en su verdad.
No teme al juicio ni al error, Camina con firmeza, sin temor.
Un espíritu libre, sin ataduras, Que vive sus pasiones sin censuras.
Dos almas distintas, dos cielos cercanos, Una me abraza, la otra me toma de la mano.
Y en este camino de caos y destino, Ambas son faros que iluminan mi sino.
Después de soltar el poema, Yami fingió no escuchar sus voces avergonzadas y volvió a los negocios.
Sū: Idiota.
Hua (ruborizada): Como se esperaba de Darling, corre muy rápido.
Sū: Él solo finge no escuchar; nuestras voces llegan a su cabeza.
Hua: ¿Le decimos?
Sū: Espera a que termine.
Yami ya había condensado los cinco núcleos elementales, facilitando sus siguientes planos.
La habitación central de cinco por cinco metros ya no era solo piedra y polvo: era un germen de santuario.
Lo sentía en la forma en que el Qi se movía, en cómo el terreno empezaba a respirar con él.
Se acercó al muro este, apoyó ambas manos sobre la roca y dejó que el núcleo de tierra respondiera.
El Qi se infiltró como raíces bajo la tierra.
Del almacén del sistema, un puñado de tierra espiritual activó el proceso de modelado.
En poco tiempo, abrió una habitación de cinco por cinco metros, tallada con precisión.
Bordes lisos, pero naturales, como si hubiese sido creada por la montaña misma.
El aire allí era más denso, perfecto para lo que vendría.
Sin detenerse, extendió dos pasajes más detrás de esa habitación, uno hacia la izquierda y otro hacia la derecha.
Ambos de entrada estrecha, con paredes ligeramente inclinadas.
Yami (susurrando): Un árbol necesita ramas, no solo tronco.
Se dirigió al muro oeste, donde descubrió un antiguo pozo séptico del clan.
Yami: Vamos a darte una segunda vida.
El hueco principal se convirtió en cámara de procesamiento de composta y cría de lombrices.
Moldeó canales para flujo, filtración y respiración, compró bacterias especializadas del sistema y reforzó la estructura.
Luego talló dos habitaciones más detrás de la zona de composta.
El Qi de tierra fluyó como arcilla líquida, creando espacios robustos, herméticos y profundamente conectados al suelo.
Yami: Simetría… Todo orden comienza con una ilusión de balance.
Sū lo observaba divertida.
Hua parecía perdida, pensando en cómo la mente de Darling saltaba de un tema a otro.
Yami: Aún falta.
Se dirigió al sector sur del refugio: espacio de cocina y forja, funciones que requerían control preciso del fuego y buena ventilación.
Perforó orificios en suelo y paredes, conectándolos a canales para humo y aire.
Reforzó paredes con capas finas de tierra comprimida, endurecida con su Qi.
Luego extrajo arcilla espiritual de baja calidad, mezclándola con agua espiritual y purificándola.
Moldeó una estructura rectangular con divisiones internas: zona de llama y procesamiento de ingredientes.
Inscribió runas: formación térmica, refuerzo estructural, disipación de impurezas y absorción de energía natural.
Infundió Qi y sangre para verificar flujo y corregir imperfecciones.
Usó el núcleo de llama para mesclar Qi de fuego con energía natural, endureciendo la estructura sin dañar las runas.
En el sector sur, frente a pila de arcilla espiritual y estanque de agua refinada, esculpió fichas hexagonales con precisión, comprobando el flujo de Qi y sangre en cada una.
Cualquier error significaba rehacer la pieza.
Hua: Darling se ve guapo cuando es serio.
Sū: No me canso de mi$%^… (se tapa la boca) Al completar la centésima octava ficha, Yami tomó un trozo de jade limpio y talló la ficha núcleo con extrema precisión.
Cada error invalidaría la activación de la matriz.
Colocó las 108 fichas endurecidas en las ranuras de la habitación central, formando un patrón hexagonal alrededor de la ficha de jade.
Todo en su lugar, pero la matriz aún no fue activada.
Yami: No sirve de nada sin ellas… La loli marimacho y Honoka aún no estaban listas.
Era esencial que ambas estuvieran presentes y conscientes del funcionamiento de la formación.
Mientras esperaba, Yami revisó la tienda del sistema buscando la montura para la pequeña.
Su técnica base, Capítulo del Hurón del Caos, requería una bestia como catalizador.
Encontró la técnica Arte de Mejora de Montura y adquirió un hurón blanco recién nacido.
Apareció envuelto en membrana luminosa, apenas respirando.
Yami lo envolvió en una manta térmica con encantamiento básico.
Yami: Bueno… la técnica de mejora de montura ayudará a que la pequeña cosa crezca más rápido.
Se sentó en el centro de la habitación aún inactiva, sin abrir el flujo de la tierra.
El amanecer no estaba lejos.
Volvió a su apariencia anterior y salió del agujero.
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