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Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 13

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  4. Capítulo 13 - 13 13 Preparativo final
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13: 13 Preparativo final 13: 13 Preparativo final Yami salió por el agujero del sur y notó que el cielo comenzaba a aclarar.

El amanecer se acercaba.

Shiori y Honoka ya salían de la cabaña, aún somnolientas.

Él no dijo nada; solo las saludó con un gesto y tomó una escalera de madera que apoyó contra la estructura.

Yami: Suban.

Ambas obedecieron.

El tejado crujió levemente bajo sus pies mientras se acomodaban, mirando hacia el este.

El aire aún estaba fresco.

Shiori: ¿Qué estamos viendo exactamente?

(frotándose los brazos) Yami: El amanecer.

Pero no es solo eso.

Lo que verán no es la luz del sol, sino el Qi púrpura, también llamado Qi Imperial.

Una corriente pura que baja solo con la primera luz del día.

No dura más que unos minutos.

Honoka arqueó una ceja, curiosa.

Shiori lo miró, dudando si tomarlo en serio.

Shiori: ¿Y se supone que eso lo vamos a absorber con… la boca?

Yami: Con todo el cuerpo.

Pero la boca es el canal más directo si no tienen los meridianos aún estables.

Les mostraré un flujo básico.

Se acercó primero a Shiori, enseñándole una circulación sencilla que recorría el meridiano del pulmón, bajaba por el canal del estómago y reposaba en el dantian inferior.

Shiori imitó el patrón, torpe pero receptiva.

Luego, se volvió hacia Honoka y puso su mano derecha en su espalda.

Yami: Relájate.

Yo conduciré el flujo.

Inyectó una hebra de Qi y sangre, actuando como guía para que ella no se sobrecargara.

Justo entonces, el sol comenzó a despuntar.

Una línea anaranjada tiñó el horizonte, y con ella, una neblina apenas perceptible, violeta, se deslizó por el aire.

Solo un cultivador podía sentirla.

Los tres abrieron la boca al mismo tiempo, inhalando el Qi púrpura.

Sus pechos se alzaron mientras lo absorbían.

Yami fue el que más cambios mostró.

Su reino espiritual vibró con fuerza.

Allí, en la choza donde permanecía el reflejo de su verdadero yo, el aire se volvió más denso.

Sobre el techo de la estructura, el dragón tallado comenzó a iluminarse con un fulgor tenue y violeta.

Sus escalas, antes quietas, se tensaron.

Respiraba.

Dentro de la choza, su reflejo alzó la mirada hacia el techo.

Yami: El Qi púrpura no solo nutre el cuerpo, también toca el alma.

Por eso este lugar lo absorbe tan bien.

Sobre la cabeza del reflejo, el dragón seguía iluminándose.

El dantian D3 origen brillaba con claridad; una fina hoja de luz púrpura se dirigió hacia siete símbolos tenues que representaban los pequeños dantian latentes del dragón.

No se activaban aún, pero se llenaban.

Sū: Entonces… ¿se están formando?

Yami: No todavía.

Solo se están preparando.

La energía no se desperdicia; se integra en el cuerpo del dragón, queda latente… esperando que cuerpo y voluntad estén listos para un salto.

Hua: ¿Un salto?

Yami: Cuando elija una senda nueva, una energía distinta… ya no empezaré de cero.

El dragón respirará, y parte de esta acumulación servirá de cimiento.

Sū: ¿Y si nunca eliges?

Yami: Entonces se quedará ahí.

Como todo lo que no se dice, como todo lo que espera.

Dormido.

Latente.

Hua: Como tú.

Yami no respondió.

Solo observó cómo el dragón, tallado en su cielo interior, absorbía lentamente la niebla violeta.

Al finalizar la infusión de Qi púrpura, Yami despertó.

Aún sentía una leve vibración recorriendo su cuerpo, como si los ecos del dragón susurraran algo que su alma aún no comprendía del todo.

Yami: Bien, es hora de bajar.

¡A la madriguera!

Shiori parpadeó.

Honoka suspiró.

Sū ladeó la cabeza, apenas sonriendo.

Sū: Infantil.

Hua (estirándose como un gato): Creo que empiezo a entender el placer que sienten las milf al criar sus shotas… Sū: No eres una milf.

Ambos somos duraznos medio maduros: con la frescura de la juventud y el dulzor apenas empezando a derramarse.

Hua: Eso es un problema.

Darling tiene inclinación por las maduras… Sū: ¿De qué hablas?

Hua: Durante este tiempo, solo Honoka puede poner nervioso a Darling.

Shiori es solo una mascota.

Dentro de la madriguera, el silencio era profundo.

Yami avanzó, y con una exhalación suave, su cuerpo volvió a su forma original: un joven de 15-16 años, delgado pero musculoso, proporciones casi perfectas, cabello con raíces claras y puntas escarlata, ojos amatistas más vivos bajo la tenue luz espiritual.

Yami: Esta es la verdadera forma de mi cuerpo, desde que mi antiguo linaje despertó.

Hua: Te escuchas como protagonista de novela barata.

Sū: Si dices que eres el heredero sellado de una secta destruida, te lanzamos un zapato.

Hua: Ya lo dijiste antes, Sū.

Pero sí, su forma está mejorando.

Yami las ignoró.

Yami: Sí, sí, sí… mis pequeñas esposas siempre tienen razón.

Se acercó a la pared este, quitó parte de la cobertura de arcilla y reveló un hueco cuadrado de un metro, forrado con arcilla espiritual.

En el centro, un pedestal sostenía la placa de matriz, aún inactiva, con inscripciones tenues y faltantes.

Yami: Está dañada, pero tiene gran potencial.

Ya no puede compararse a lo que fue alguna vez.

Pero su forma actual es perfecta… discreta, ignorada, desapercibida.

La guarida permanecía en silencio, interrumpido solo por el goteo lento del agua desde una grieta.

Yami se sentó sobre un montículo de piedra lisa, con el jade aún cálido entre los dedos.

Honoka y Shiori lo observaban, cada una con expresión distinta: la primera, sospecha calmada; la segunda, curiosidad inocente.

Yami: No voy a obligarlas.

Pero si van a quedarse aquí… deben integrarse a la matriz, por seguridad.

Honoka: ¿Qué hace realmente esa cosa?

Yami (alzando el jade): Es un sello.

Una matriz de ocultamiento.

Una versión rota pero poderosa, aún sirve.

Reduce la presencia espiritual que emitimos naturalmente.

Cuando esté activa, nadie nos percibirá, ni con técnicas comunes ni sentidos espirituales.

Seremos ignorados inconscientemente.

Shiori: ¿Solo ocultarnos?

¿Y eso basta para estar seguras?

Yami: No solo eso.

La matriz tiene dos niveles.

El primero disminuye nuestra presencia: quienes no tienen vínculos profundos nos pasan por alto.

Aunque nos vean, minutos después no recordarán claramente.

Shiori: ¿Como un fantasma?

Yami: Exacto.

Y cuando la matriz alcance su pleno funcionamiento… borrará nuestra existencia de los recuerdos de todos.

Como si nunca hubiéramos nacido.

Silencio.

Yami: Esto incluye a todos, excepto quienes tengan vínculos verdaderamente profundos con ustedes.

Honoka no respondió.

Yami: Apostas a que nadie del clan lo notará.

(encogiéndose de hombros) ¿A quién le importas tú, anciana?

El golpe fue seco.

Honoka entrecerró los ojos.

Shiori lo miró sorprendida y enojada, pero en silencio.

Yami: Fuiste repudiada.

Por los hijos bastardos que nacieron de una situación que nunca elegiste.

Dijeron que deshonraste al clan.

Que naciste para manchar el nombre de sus ancestros.

Ni siquiera les importó el dolor… solo la reputación.

Honoka apretó los dientes.

Yami: Y tú estás mejor, hijo de nadie, fingiendo ser inmortal, escondiendo todo detrás de tu “transacción”.

Yami: Por eso funciona sin vínculos con esta familia de bastardos.

Si no tenemos vínculos, no habrá memoria.

Y el anciano… ese hipócrita que rechaza a su propio hijo mientras finge proteger las tradiciones… ¿crees que te recordará?

Shiori bajó la cabeza, mordiéndose el labio.

Yami: Si alguien sí nos recuerda, no podrán encontrarlas.

Sus sentidos buscarán algo que ya no existe, sus recuerdos serán niebla, y su percepción espiritual, inútil.

Podrían ser detectadas solo si alguien con vínculo profundo está presente, pero al desviar la vista… volverán a olvidarlas.

Se acercó y tendió el jade hacia Honoka, que lo tomó tras un largo vistazo.

Luego hizo lo mismo con Shiori, que lo aceptó en silencio.

Shiori y Honoka: Gracias.

Yami no respondió.

Se giró hacia la matriz y comenzó a tallar una línea más en la arcilla espiritual alrededor del pedestal.

Yami: Esto no es un simple canalizador.

Son llaves de sincronización.

El jade está conectado directamente a la matriz.

Solo una gota de sangre sobre el jade permitirá un vínculo inicial.

Cuando llegue el momento, ese vínculo permitirá que el efecto se extienda también a ustedes.

Yami: La matriz solo debe activarse cuando todos estén listos.

La conexión espiritual no es inmediata, pero una vez hecha, será como si siempre hubieran estado ocultas.

Colocó su propio jade sobre la placa y canalizó un hilo de Qi.

Las inscripciones chispearon y luego se apagaron.

Silencio.

Yami suspiró.

Sintió un leve cosquilleo en la nuca, opresión en el pecho.

No lo reconocía.

Esa tensión, invisible, había estado allí desde siempre.

Solo con la activación de la matriz entendería su magnitud.

Por ahora, sintió alivio.

Inexplicable.

Sin razón aparente.

Algo dentro de él, antiguo y animal, se calmaba.

Había pasado años en alerta constante.

Sin rostro, sin forma, el miedo acechaba desde su linaje.

Pero Yami aún no lo sabía.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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