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Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 14

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  4. Capítulo 14 - 14 14 Matriz del vacio Latente se activa
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14: 14 Matriz del vacio Latente, se activa 14: 14 Matriz del vacio Latente, se activa -¿Están listas, chicas?

-preguntó Yami con voz ronca y deliberadamente con un toque enigmático.

Ante el asentimiento tenso de Honoka y Shiori, liberó casi todo su qi y sangre sin restricciones.

Si no fuera porque su energía era cientos de veces superior a la normal, no habría podido activar la matriz.

La superficie crujió suavemente, activándose con un brillo tenue, púrpura y negro, como una llama contenida que danzaba entre sombras.

Del pedestal surgieron líneas de luz que se expandieron lentamente por las paredes, formando intrincados patrones que se retorcían como dragones dormidos.

Las runas se encendían una tras otra, como si respondieran a un antiguo llamado.

Yami, debilitado por la deficiencia de qi y sangre, respiró hondo y colocó un dedo sobre el jade que había vinculado con la matriz.

Una vibración casi imperceptible recorrió el aire.

Sus ojos se entrecerraron mientras su qi se alineaba con los patrones ocultos.

El silencio se volvió profundo, casi absoluto.

Una presión invisible se alzó, no como amenaza, sino como manta que cubría el mundo.

Era como si algo hubiera sido arrancado del tejido de la realidad y nadie supiera qué.

Las figuras de Honoka y Shiori brillaron levemente mientras las gotas de sangre que habían ofrecido se fusionaban con el núcleo de la matriz.

Entonces, se hizo el vacío: intangible, suave, borrando rastros, desvaneciendo presencias y doblando las leyes de la percepción.

Aquel que no los buscara con intención jamás recordaría que existieron; quien los hubiera conocido sentiría apenas un hueco sin forma en la memoria.

Yami bajó la mano lentamente, con un toque de sorpresa y extrañeza en sus ojos.

-Está hecho -murmuró, posando de manera que según él era “guapa”.

Por primera vez en mucho tiempo, su respiración se aligeró.

Una carga invisible que ni siquiera sabía que llevaba se deshizo como niebla.

No lo notó de inmediato, pero su cuerpo sí.

El peligro no había desaparecido, solo había sido incapaz de encontrarlos.

-¡Lo sabía!

Ese viejo sapo de mierda me está apuntando.

— Monte Myōboku -¡Achuuuu!

-estornudó un viejo sabio inmortal-.

El destino ha sido alterado, la variable que apareció ha desaparecido, pero ahora soy incapaz de ver…

solo espero que no pase nada.

Cerró los ojos y regresó a su sueño, verificando el futuro y buscando la causa de la perturbación.

— De regreso a la madriguera Yami, con mirada descuidada, sacó de su bolsillo algo envuelto y se lo dio a Shiori.

-¿Es una rata?

-preguntó ella con expresión de disgusto.

-No, es una cría de hurón blanco.

Te será útil para tu cultivo futuro.

-Te daré más detalles en unos momentos -dijo Yami-.

Primero nos encargaremos de la comida y luego de la anciana.

Shiori, curiosa y cautelosa, preguntó: -Hermano Chu Xūan, ¿qué son esas esferas luminosas?

Inconscientemente no se atrevió a usar el nombre Yami; recordaba la noche en que lo vio con esos ojos rojos llenos de intenciones asesinas y un aura siniestra, aunque ahora no era tan aterrador.

Honoka alzó una ceja al notar la conducta reservada de la pequeña, mientras Yami ignoraba su cambio de actitud.

-Perlas luminiscentes -respondió-.

Un tesoro natural normalmente usado para eliminar cuevas.

-Oh -dijo Shiori, perdiendo interés.

— Preparación de la comida Llegaron a la habitación del sur.

El horno de arcilla aún estaba encendido y había una pequeña mesa de trabajo.

Sin decir palabra, Yami extrajo del sistema varios ingredientes y utensilios, y comenzó a cocinar.

La llama danzaba suavemente en el horno de forja.

“Afortunadamente no apagué la llama del horno”, se dijo.

Ya no podía usar la técnica de la Llama del Banquete Celestial para manipular qi y sangre, pero su energía mental, sumada al núcleo de la llama, le permitía controlar la cocción con precisión.

Su rostro lucía pálido, pero sus movimientos eran firmes.

Alineó cuidadosamente los materiales restantes, de bajo grado pero seleccionados con propósito: Raíz de lino espiritual: estabiliza el cuerpo y el qi.

Seta de piedra de llanura: absorbe impurezas.

Carne de bestia de 1ª etapa y polvo de hueso molido: templan el cuerpo y refuerzan los huesos.

Agua de pozo con escarcha del amanecer: pura y sin contaminar.

Nabo de pantano y raíces de yuca: neutralizan impurezas y absorben esencia espiritual.

Setas de montaña gris: calman el estómago.

Luego preparó el caldo base, con agua, huesos, jengibre, ajo, cebolla, salsa de soja, pasta de chile y pimienta, complementado con carnes, mariscos, verduras, tofu, fideos y salsas para mojar.

-Con esto bastará -murmuró mientras el aroma empezaba a llenar la habitación.

El caldero de hierro oscuro reposaba sobre el horno, controlado únicamente por su energía mental.

Vertió primero el agua, que al contacto con el fuego liberó una niebla sutil, purificando el exceso de calor.

Luego agregó el polvo de hueso molido, seguido por jengibre, ajo, cebolla y setas.

Las verduras, carnes y raíces se añadieron meticulosamente.

A los lados del caldero colocó tofu, fideos de arroz, brotes y cilantro.

Aunque estaba agotado, Yami miraba la olla con calma fingida.

-Una comida sencilla, sin excesos -comentó Hua.

-¿Sencilla mi culo?

-gruñó Yami- Gracias a estos ingredientes terminé al borde de la prostitución.

Revisó su sistema de profesiones: Sanador: 30/100 Cocina: 60/100 Escultor: 40/100 Arquitecto: 90/100 Forjador de Matrices: 100/100 [+] Herrero: 1/100 Alquimista: 60/100 Erudito espiritual / Sabio de runas: disponible Artesano del engaño: 70/100 -Bueno, parece que evité el destino de terminar trabajando en la esquina -dijo.

Presionó el [+] en Forjador de Matrices y una corriente de información cruda y profunda se volcó en su mente: diagramas, teorías de flujo espiritual, esquemas rúnicos y métodos de refuerzo con qi y sangre.

Sin perder tiempo, volvió a concentrarse en la cocina, dejando la olla hirviendo mientras preparaba cinco piezas de arcilla: Runa de Calor Constante Runa de Frío Suave Runa de Aislamiento Runa de Ajuste Runa de Equilibrio Tras varios fallos, optó por versiones más simples: calor, frío, sello, cambio y estabilidad.

Veinte minutos después, colocó las cinco placas en el horno.

— Baño medicinal Yami guió a Honoka a la habitación del oeste, dividida en zonas: desechos, composta, separación de gases y baño.

Preparó la bañera con agua cargada de qi de bajo grado e instaló las cinco runas esculpidas.

Añadió hierbas medicinales: Hoja de loto azul menor Flor de aliento templado Raíz de sauce espiritual Brotes de niebla suave Corteza de árbol calmante Raíz de garra de tigre Hojas de sangre de acero Brotes de hierro verde Polvo de cuerno de ciervo Flor de sol silvestre Grass de luz de estrella Fragmentos de cristal de espíritu menor -Si logras soportar este baño hasta el final, podrás empezar a refinar tu cuerpo -dijo Yami.

Honoka saltó a la bañera y, tras un dolor intenso, Yami colocó sus palmas en su espalda.

Movió el qi dorado por los meridianos siguiendo un patrón preciso mientras un cántico gutural brotaba de sus labios.

El líquido medicinal comenzó a quemar, nutrir y rejuvenecer cada célula de su cuerpo.

Quince minutos después, el baño se había consumido.

El olor agradable de hierbas dio paso a un hedor nauseabundo que Yami apenas pudo soportar.

-Mujer…

te estás pudriendo por dentro -gruñó.

Activó el sistema de drenaje y utilizó cinco barriles de agua y 20 puntos en inciensos purificadores para limpiar la bañera.

Luego preparó un segundo baño, perfumado y revitalizante, arrojando a Honoka de lleno en él.

Shiori, al límite, fue arrastrada al baño mientras Yami limpiaba el suelo, visiblemente molesto.

-Este maldito linaje de caniche hizo mis sentidos demasiado sensibles -gruñó.

-Jajajajaja -rió Hua.

-Ustedes, los que tienen sangre de perro, no son aptos para la cultivación; sus sentimientos son demasiado sensibles -comentó Sū.

¡Perfecto!

Continuemos entonces con la versión extendida y pulida, conservando más de 3000 palabras, los diálogos, la narrativa y la esencia de Yami.

Mantendré la coherencia y la intensidad de la escena, incluyendo el refinamiento del qi, interacciones con Honoka y Shiori, y la dinámica con el sistema.

— Baño medicinal y refinamiento de Qi (continuación) Honoka, sumergida en el segundo baño, respiraba con cierta calma mientras el aroma de pétalos y fragmentos de jade comenzaba a impregnar el ambiente.

Sus ojos, todavía alertas, observaban cada movimiento de Yami.

Él, con expresión seria y concentrada, ajustaba las runas del borde de la bañera, asegurando que el flujo de qi permaneciera uniforme.

-No pienses demasiado -dijo Yami, sin apartar la vista de las runas-.

Solo concéntrate en tu respiración.

Honoka asintió, con un dejo de incomodidad, y cerró los ojos.

A pesar de su postura elegante, se notaba que cada fibra de su cuerpo estaba en tensión, esperando cualquier indicio de que el proceso fuera doloroso.

Yami, ignorando su reacción, empezó a guiar el qi de forma precisa.

Su palma emitía un calor sutil, dorado, que parecía penetrar en los poros de Honoka y alcanzar cada meridiano, cada célula.

-Siente el flujo…

déjalo recorrer todo tu cuerpo…

-susurró Yami.

Un cántico gutural brotó de sus labios, envolviendo a Honoka como un eco de otra era.

Sus palabras no eran de ningún idioma conocido, pero Honoka percibió una resonancia en su mente, una guía que la llevaba a replicar el patrón sin comprenderlo racionalmente.

El qi dorado se movía con cadencia perfecta, removiendo impurezas internas, equilibrando la circulación sanguínea y activando la regeneración de tejidos.

-Esto es…

extraño -murmuró Honoka, mientras sentía cómo el dolor inicial se transformaba en una especie de hormigueo vitalizante.

Yami, sin mostrar emoción, ajustaba la intensidad del flujo con gestos precisos, apenas perceptibles, evitando contacto directo excesivo.

La concentración era tal que el sudor recorría su frente y su rostro se mantenía inexpresivo, casi inhumano.

— Intervención de Shiori Mientras tanto, Shiori había alcanzado su límite con el cultivo residual que estaba practicando.

Su piel excretaba impurezas acumuladas, y un ligero temblor recorría su cuerpo.

Sin pensarlo, Yami apareció junto a ella y, con un gesto firme, la tomó del brazo y la condujo hacia su propia bañera medicinal.

-No digas nada -murmuró, cerrando la puerta tras ellos-.

Esto será rápido si te concentras.

Shiori, nerviosa pero resignada, asintió.

Yami comenzó a dirigir su qi hacia ella, similar al patrón que había utilizado con Honoka.

La diferencia era que la pequeña tenía menos resistencia al flujo de energía, así que Yami modulaba con cuidado la fuerza, asegurándose de no causar daño.

-Concéntrate en lo que te doy, deja que tu cuerpo lo absorba -ordenó con voz firme.

Al poco tiempo, Shiori comenzó a experimentar la sensación de purificación: el calor dorado penetraba sus meridianos, arrastrando impurezas y despertando energía latente.

Su respiración se volvió más profunda, y su piel empezó a brillar con un resplandor sutil, signo de que la absorción estaba siendo efectiva.

Hua y Sū observaban desde la puerta, intentando contener la risa ante la evidente incomodidad de las chicas.

-Jajajajaja…

-susurró Hua.

-Este señorito se confió demasiado -comentó Sū con una sonrisa burlona.

Yami, ignorándolos, continuaba su labor con precisión quirúrgica.

Sabía que cada segundo contaba: el qi mal dirigido podía causar daños internos graves, y él no estaba dispuesto a arriesgar la recuperación de Shiori ni de Honoka.

Tras quince minutos, Shiori también completó su ciclo de absorción.

El olor agradable a hierbas dio paso a un aroma más intenso, mezcla de qi residual y restos de impurezas descompuestas.

Yami, con gesto de desagrado, activó de nuevo el sistema de drenaje y comenzó a lavar la bañera.

Cinco barriles de agua fueron necesarios, complementados con inciensos purificadores, que ayudaron a expulsar la fetidez del ambiente.

-Maldito linaje de caniche…

-murmuró, conteniendo las arcadas-.

Mis sentidos son demasiado sensibles para esto.

Hua y Sū continuaron con sus risas, incapaces de ocultar su diversión.

-No se preocupen -dijo Yami, mientras terminaba de limpiar-.

Esto es parte del proceso de refinamiento.

Sin esto, cualquier intento de cultivo sería inútil.

Una vez limpias las bañeras, preparó un tercer baño, esta vez perfumado y lleno de pétalos flotantes y fragmentos de jade disueltos en el agua.

La temperatura era perfecta, el qi equilibrado y la esencia medicinal concentrada.

-Bien, esta vez será placentero -dijo Yami, levantando con cuidado a Honoka y depositándola en la bañera con estilo princesa, aunque sin respetar la estética de la escena-.

No te preocupes, todo está bajo control.

Shiori también fue introducida en la bañera, aunque con cierta resistencia.

Ambas chicas comenzaron a relajarse, dejando que la esencia medicinal restaurara la vitalidad de su cuerpo y equilibrara su qi.

Honoka, sumergida hasta el cuello, observó a Yami con ojos atentos.

-Mocoso…

-murmuró con voz suave-, parece que sabes lo que haces, aunque tus métodos sean…

peculiares.

Yami, con expresión seria y pulgar levantado, respondió: -Buena figura.

No pareces madre, pero esas cicatrices…

son una pena.

Honoka sonrió tímidamente, comprendiendo que, pese a la crudeza de sus palabras, no había intención de malicia.

-No pienses demasiado -añadió Yami-.

He recuperado mi antiguo linaje.

Incluso si te tomo como mujer, nuestros hijos serían normales.

-¿De qué hablas?

-preguntó Honoka, confundida.

-Respondo a tus dudas -dijo Yami-.

Además, eras más amiga que otra cosa, ¿no es mejor así?

Honoka asintió, despejando su mente y aceptando la situación.

Con ambas chicas relajadas, Yami comenzó la etapa final de refinamiento.

Movía su qi dorado a través de las runas de las bañeras, sincronizando la circulación interna de las chicas con el flujo de energía medicinal.

Cada movimiento era calculado: un error mínimo podía desestabilizar el equilibrio de qi recién restaurado.

El líquido medicinal, ahora limpio y perfumado, comenzó a ser absorbido de manera uniforme.

Honoka y Shiori sintieron cómo su energía vital se reorganizaba, fortaleciendo meridianos, órganos y tejidos.

La fatiga se disipaba, reemplazada por una sensación de ligereza y poder latente.

-Siente cómo tu cuerpo se alinea -ordenó Yami-.

No pienses en nada más.

Ambas chicas siguieron las instrucciones, permitiendo que el qi se asentara y consolidara la energía absorbida.

El proceso duró otros veinte minutos, y para entonces la habitación estaba llena de un aroma fresco y energizante, señal de que el refinamiento había sido exitoso.

Yami, finalmente, se permitió un breve respiro.

Su propio qi, aunque reducido, se sentía más estable después de guiar a las chicas a través del proceso.

-Bien…

-murmuró-.

Ahora sí, podemos continuar con el siguiente paso del cultivo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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