Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 15

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Ser ninja?, yo seré inmortal
  4. Capítulo 15 - 15 15 revisiones
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

15: 15 revisiones 15: 15 revisiones Aprovechando la ausencia de la loli y la anciana, Yami cambió de ropa.

Aunque leve, todavía se le había pegado ese horrible olor tras cargar a Honoka y la pequeña, ambas con el cuerpo lleno de impurezas.

Optó por un estilo más moderno: pantalones cargo tipo militar, un polo negro ceñido a su figura y un par de chanclas tipo shinobi.

Se compró cinco juegos de cada uno, en distintos tonos.

Cuando Honoka salió, los ojos de Yami brillaron.

Su atuendo era sencillo, pero revelaba una clara intención táctica.

Llevaba un polo corto de color neutro que dejaba su ombligo al descubierto, permitiéndole moverse con libertad sin preocuparse por el exceso de tela.

Los pantalones cargo eran perfectos para su antigua profesión.

En los pies, unas sandalias tipo ninja —resistentes, abiertas en los dedos, con suela silenciosa— completaban un look práctico, diseñado para el sigilo, la velocidad y la supervivencia… pero que también resaltaba una belleza tentadora.

Honoka (con un sutil sonrojo al notar los ojos ardientes del joven): —Necesito un cambio para Shiori.

Yami (sin apartar la mirada, aunque con cierto mal gusto): —… (saca unas prendas del sistema) Honoka quedó distraída por los diseños infantiles: tiburones sonrientes y “tiempos gordos” con dibujitos extraños.

Honoka (con expresión extraña): —¿Son ustedes los inmortales siempre tan… peculiares?

Yami (por fin recuperándose): —Son gustos mortales de otro mundo.

El Reino Inmortal también es llamado los 3000 Mundos, aunque no son solo tres mil.

Entre estos mundos hay muchos en la Era del Fin de la Ley, donde los mortales dejan volar su imaginación.

Se detuvo un momento, recordando cierto grupo de cultivadores de un chat privado: gente que creaba artefactos con imágenes de personajes de cómic y compartía memes en redes sociales cultivadoras.

Yami (con una sonrisa apenas perceptible): —Los inmortales son tradicionales y pretenciosos… pero algunos mundos avanzan con el flujo del tiempo.

Honoka no dijo más.

Regresó al cuarto de baño, donde Shiori la esperaba.

Esta vez salieron juntas.

Yami las miró en silencio.

Primero a Honoka… luego a Shiori, que vestía una polera con capucha de tiburón.

Finalmente, sus ojos regresaron a Honoka.

Hua: —Ya deja de molestar a Honoka.

Yami (en voz baja): —¿Te diste cuenta?

Hua (con una ceja levantada): —Un joven normal ya tendría una tienda entre las piernas.

Por tu parte, ni tu corazón se acelera.

Yami: —En mi vida pasada creí que las mujeres eran una gran pérdida de tiempo, dinero y emoción.

Sū (con expresión ilegible): —¿Y en esta vida qué?

Yami (mirándolas con sinceridad): —Esa vida tenía muchas limitaciones.

Esta vez… haré lo que nunca me atreví.

Ustedes son mis alas.

Aunque no soy perfecto, haré lo posible para que estén bien.

—Como dijo el Segundo Pilar: “Hoy soy más fuerte que ayer.

No soy quien era antes.” Sū (con expresión divertida): —Es en este momento donde te cae la paliza y solo esperas a que deje de llover.

Hua (igual de divertida): —…Sale el sol, el cielo se despeja… y sientes que puedes hacerlo de nuevo.

Yami (con resignación): —Lo más triste es que no puedo refutar.

Mientras tanto, Yami se dirigió al centro de la habitación, donde se encontraba el grabado de la primera matriz: la matriz central.

Inspeccionó los 108 grabados inactivos, deteniéndose ante uno con apariencia de jade.

Honoka (curiosa): —¿Qué estás haciendo?

Yami (sin apartar la vista del grabado): —Pensaba en mis esposas.

Honoka: —… Shiori: —… Yami: —Se llaman Sū y Hua.

Ellas cayeron conmigo.

Honoka (frunciendo el ceño): —¿Quieres decir que también usaron un método como el tuyo para reencarnar?

Yami (encogiéndose de hombros): —Bien.

Hora de activar esta cosa.

Shiori (abriendo los ojos): —¿Estás casado?

Honoka: —¿Por qué mencionas eso… y luego lo dejas colgado?

Yami (con una sonrisa críptica): —Simplemente las mencioné.

Tal vez se conozcan en el futuro.

Mientras tanto, en un rincón, ambas sostenían al pequeño hurón del caos.

Shiori y Honoka (con voz baja y ojos opacos, en sincronía): —…Casado… está casado… Yami regresó su atención a las runas y no se percató de la actitud de ambas damas o, mejor dicho, las ignoró deliberadamente.

Hua soltó una risita suave, con esa chispa traviesa que la caracterizaba.

—Jajaja… Parece que dos cerdas codician a nuestro shota, el que hemos cuidado con tanto esmero.

A su lado, Sū entrecerró los ojos, ligeramente molesta.

—¿Por qué les hablaste de nosotras?

Y más importante… ¿quién de las dos es tu esposa?

Yami, en vez de vacilar, alzó el rostro con una expresión seria, dominante.

—Ambas lo son… y lo serán en el futuro.

Por un instante, Hua dejó de sonreír.

Aunque solía ser la más despreocupada, esta vez un incómodo presentimiento pesó en su pecho.

—¿Las estás preparando para cuando lleguemos?

¿Para tu futuro “harem”?

Yami desvió la mirada un instante, suspirando.

Cuando volvió a mirarlas, sus ojos brillaban con una extraña mezcla de nostalgia y determinación.

—No importa lo que pase… las amaré a ambas, por encima de todas las demás.

Sū bajó ligeramente la cabeza, su expresión endureciéndose.

—Ni siquiera intentas negarlo… Yami titubeó apenas, su voz perdiendo fuerza.

—No lo sé… Desde hace tiempo siento que he perdido aquello que llamaban “moral”.

O tal vez… simplemente he dejado de luchar contra ello.

—Solo espero… que si algún día dejo de ser yo mismo, ustedes puedan despertarme.

El silencio se apoderó de los tres.

Hasta que, de pronto, Yami rompió la solemnidad con una sonrisa socarrona, como si nada hubiera pasado.

—¿Qué tal mi sofistería?

¿Se la creyeron?

Hua soltó un resoplido.

Sū, sin poder evitarlo, se llevó una mano a la frente.

—Un guion digno… de un actor de segundo grado.

Con una carcajada contenida, Yami se levantó y dejó de lado las palabras vacías.

Las 108 placas, dispuestas en un patrón circular que evocaba una flor de loto aún por florecer, estaban grabadas con runas primitivas que, aunque rudimentarias, poseían el potencial de evolucionar.

Al colocar su palma sobre el centro de la matriz, Yami sintió una vibración.

La matriz, aunque inactiva, respondía a su presencia.

Sabía que esta formación no era una estructura estática, sino una base viva diseñada para absorber la energía natural del elemento tierra.

Con el tiempo, esta energía templaría las losas de arcilla, mejorando su calidad y capacidad, o al menos eso creyó.

Además, las runas podrían ser reemplazadas por otras de mayor grado o complementadas con matrices adicionales correspondientes a los cuatro polos, permitiendo una expansión y fortalecimiento continuo.

Yami cerró los ojos y canalizó su energía amarillo dorado hacia la matriz.

Una tenue luz marrón comenzó a emanar de las losas, señal de que la absorción de energía había comenzado.

Aunque el proceso sería lento, estaba satisfecho.

Inspirado por su creciente dominio en la profesión de forjador de matrices, colocó nuevamente las manos sobre la matriz central.

Esta vez, utilizó el núcleo de la tierra para resonar con ella, profundizando su percepción del elemento tierra.

La velocidad de absorción de la energía natural aumentó notablemente.

Shiori, deslumbrada, observaba a Yami.

Su rostro, iluminado por una luz terrosa, mostraba una expresión concentrada, y sus ojos emitían un resplandor dorado que le confería un aire dominante.

Honoka también notó este cambio.

Mientras tanto, Yami aplicaba su aún incipiente dominio sobre las matrices para visualizar la matriz central y planificar la disposición adecuada de las habitaciones.

Poco a poco, los errores en sus planes anteriores se volvían más evidentes.

En su mar espiritual, donde flotaba un pequeño continente ilusorio, el pequeño qilin que descansaba cerca de la cabaña abrió los ojos, reflejando cansancio.

Con un suspiro, se levantó y rugió al cielo, seguido por los otros cuatro.

En el exterior, las pupilas de Yami brillaron intensamente.

Su mente entró en un estado de calma absoluta, sin distracciones.

Visualizó las proyecciones de los cinco, y detrás de cada una aparecieron visiones de fenómenos naturales y sus respectivos elementos.

Al final, una tenue silueta de un dragón dorado con tonalidades púrpura delineaba las escamas.

Mientras se perdía en estos sentimientos, la “madriguera”, como la llamaba, comenzó a transformarse.

Las habitaciones se reconfiguraron, y runas aparecieron en sus ojos.

La matriz central de cinco núcleos evolucionó a siete, añadiendo uno al este y otro al oeste.

Además, surgieron ocho nuevos núcleos exteriores que rodearon la matriz central, comenzando desde la matriz central de la tierra.

Los símbolos de la matriz se reorganizaron, y las 109 runas convergieron.

La arcilla se movía como barro, mientras que la cinta de jade permanecía en el centro.

Cientos de pequeñas runas, cuyo significado aún desconocía, conectaron con las otras cuatro habitaciones y se extendieron.

El suelo de la casa comenzó a moverse, y con la ayuda del elemento tierra, las cuatro habitaciones se elevaron unos metros, conectadas por escaleras de arcilla.

La diferencia de altura no era mucha, solo 2 o 3 metros, pero la habitación de la matriz central adquirió una estructura en forma de embudo.

Desde el aire, se observaba un círculo perfecto con una habitación central y seis a los lados: dos al este, dos al oeste, una al sur y una al norte.

En el suelo, pequeños montículos de aproximadamente 2 metros de altura emergieron en las zonas donde se ubicaban las habitaciones, grabados con patrones misteriosos.

Lo mismo ocurrió con los siete núcleos exteriores.

Dentro de la habitación central, una serie de pequeñas runas misteriosas se conectaron con la matriz de vacío latente, que resonó con esta.

Esta absorbe la energía natural con más eficacia y se la proporciona a la matriz del Vacío Latente, y esta cubre la nueva matriz ocultándola de miradas indiscretas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo