Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 32
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- Capítulo 32 - 32 32 Terminos del trato
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32: 32 Terminos del trato 32: 32 Terminos del trato Tora (con una ceja levantada): -Elijo la tercera.
Yami (asintiendo, distraído): -Está bien.
Dame una semana.
Necesito ajustar algunas cosas…
Apenas he salido de un sueño largo.
Varias cosas se desordenaron mientras dormía.
Yami (mirando al techo): -La matriz está entre Inano y la estación Molino.
Cuando mi lado Yang despierte, iré al País del Té.
Hay ruinas que más adelante serán la Aldea del Vacío.
Las necesito.
Se quedó en silencio unos segundos, su mirada ausente.
Nadie lo interrumpió.
De pronto, un hurón gigante de casi dos metros se lanzó sobre ella con energía desbordante.
¡POM!
Yami fue derribada sin resistencia, cayendo al suelo de espaldas con un quejido apagado.
Yami (desde el suelo, voz infantil, aguda): -¡Oye…!
El hurón, completamente ajeno al peligro, comenzó a moverse juguetonamente sobre ella.
De repente, una dulce y encantadora sonrisa apareció en el rostro de Yami.
Una sonrisa amplia, inocente…
Y absolutamente aterradora.
La intención asesina explotó como una onda invisible, haciendo que el aire se pusiera denso y el hurón se congelara al instante.
Sus patas comenzaron a temblar, su cuerpo rígido, sus ojos abiertos como si acabara de ver su muerte…
y probablemente lo hizo.
Yami (con voz suave, infantil y calmada): -Te tiraste encima de mí…
¿Tú sabes lo que le pasa a las cosas que se tiran encima de mí?
El hurón, con una expresión humanizada de puro horror, intentó retroceder, pero sus patas le fallaban.
Yami (mientras se incorpora lentamente, con esa misma sonrisa radiante): -Relájate.
Solo estoy bromeando.
O no.
Depende de si lo vuelves a hacer.
La intención asesina desapareció de golpe.
Yami acarició con calma la cabeza del hurón, que seguía temblando.
Yami (más neutral ahora): -Honoka, lo hiciste bien.
Despertó su sabiduría…
Aunque necesita aprender modales.
Honoka: -Le costó al principio, pero aprendió a quedarse en casa cuando no estoy.
Incluso cuida las cosas.
Yami (asintiendo): -Tiene potencial.
Solo necesita un poco de disciplina.
Si sobrevive.
Se giró con naturalidad hacia Honoka.
Yami: -Por cierto.
Los jades que te dejé…
¿puedes devolvérmelos?
Honoka (serena): -Tardé casi dos meses en aprender los caracteres.
Recién empecé con las traducciones.
Apenas he tocado su contenido.
Yami: -Entonces primero dámelos.
Luego vemos cómo vas.
Si estás muy perdida, te daré una guía…
aunque no prometo tener paciencia.
Shiori (acercándose al hurón con cuidado): -Le pusimos nombre.
Xue Mei.
Leí en uno de tus libros que significa “Ciruela de Nieve”.
Yami (con una expresión más suave, sin dejar de observar al hurón): -Sí.
Es un buen nombre.
Aguanta el frío, florece en lo difícil.
Aunque también lo consideré por estética.
Supongo que me gustaba su sonido.
Hizo una pequeña pausa.
Luego volvió a mirar a Tora, con naturalidad.
Yami: -¿Y tú?
Regresa en una semana si tengo las cosas te lo haré saber.
Mientras Yami lo expulsaba de manera muy descortés, Honoka solo puda darle una mirada incomoda a su hermano, tenía mucho de que hablar con este pequeño antepasado Tras despedir al tipo molesto, la expresión de Yami se volvió más serena…
y también más apagada.
Una gota invisible de cansancio caía en cada palabra, apenas contenida tras su fachada de calma.
Honoka y Shiori estaban sentadas frente a él, intentando mantener posturas estables mientras refinaban lentamente su flujo de qi hacia los huesos.
Yami (voz pausada, pero con una sombra en ella): -No lo fuercen.
Cierren los ojos.
Sientan el curso…
Como ríos que desgastan la roca.
La roca sólida será moldeada.
Y al final, templada.
Cuando comprendan eso…
Podrán romper el cobre e ingresar al bronce.
Su tono era el de alguien que hablaba desde la experiencia…
Pero por dentro, el dolor lo estaba mordiendo como cuchillas pequeñas y constantes.
No era físico del todo.
Era la fragmentación incompleta del alma, la división apurada de su Yin y su Yang, la ausencia de un centro que aún no había sanado.
No lo mostró.
En cambio, simplemente se sentó.
Cerró los ojos.
Y fingió meditar, aunque en realidad solo intentaba que el dolor no le afectara el juicio.
No era tiempo de sanar.
Primero, debía asegurarse de que esas dos…
Sean lo suficientemente fuertes para pueda irme sin remordimientos.
Después de guiar a las dos, este tomo los jades y empezo a reflexionar mientras examinó en silencio los jades que Honoka le devolvió, los hizo flotar con un movimiento mínimo de los dedos, rodeándolos con una espiral de luz tenue mientras sus ojos, separa los que tienen los conocimientos básicos y deja solo los que graban 3 técnicas de fuerza interna.
Un leve suspiro escapó de sus labios, hora de trababajar se dijo asi mismo.
Sus dedos soltaron los jades, mientras buscaba, los bambues espirituales que había dejado, honoka logró replantar algunos de estos, cuando consiguió lo que quería, este cerró los ojos…
Y su cuerpo comenzó a cambiar.
Primero, el cabello se volvió blanco plateado Luego, sus ojos brillaron en un amarillo fiero, animal, desprovisto de emoción humana.
Aquel aura silenciosa que siempre lo envolvía cambió de golpe: Se volvió salvaje, rebosante de un aura demoniaca.
Marcas violáceas aparecieron en su rostro, en el centro de su frente un símbolo parecido a una pequeña llama.
Yami parecia pequeña loli de pelo blanco rebosante de un aura noble y fria qué mantenía a los demás alejados.
Honoka y Shiori no se movieron.
No era miedo exactamente…
era curiosidad y asombro.
-Desde que dividí la voluntad de ese linaje en uno de mis cuerpos secundarios, puedo controlar esto sin ninguna resistencia.
-Curioso…
me ciento más…
estable La transformación final fue rápida.
El cuerpo se expandió, los huesos crujieron, el pelaje se extendió como llamas blancas desatadas.
En segundos, donde estaba Yami, ahora había un perro lobo gigante de casi diez metros.
Feroz, con colmillos curvos como sables, ojos dorados como lunas viejas, y una presencia que rompía el equilibrio espiritual del aire.
El monstruo agachó la cabeza.
Y sin ceremonias, arrancó uno de sus colmillos.
CRACK.
Un sonido seco.
Una pequeña vibración recorrió el suelo.
Yami (voz de lobo, grave, como resonancia profunda): -Volverá a crecer en unos días.
De todos modos, no necesito todos mis dientes…
De la misma forma que cambio regreso a su forma humana.
Lenta, pero sin tambaleos.
Honoka por fin habló.
-¿Te dolió?
Yami (sin mirarla) mientras regreso a su forma completamente humana, de cabello negro y ojos purpura.
– Ñe un simple colmillo no es nada, una ves mas puso los ojos pez muerto y expresion perezosa.
Durante dos días, no se detuvo.
Talló el colmillo con una navaja negra, usando su qi como guía y fuego interno para calentar el hueso a niveles controlados, al principio fue doloroso debido al daño de su alma, le era difícil la concentración especialmente al usar la fuerza mental para contactar con el qi y sangre.
Primero fue doloroso, paso del dolor a la costumbre pata finalmente pasar al entumecimiento.
-parece que este sueño fue extremadamente beneficioso.- se dijo asi mismo.
El material, aún vivo provenía de el, lo que facilita su manipulación,este resistía cada trazo si no se hacía con intención clara.
Las matrices eran del tamaño de cabellos, y debían ser colocadas en capas sucesivas, cada una activada por una secuencia espiritual exacta.
Durante los siguientes cuatro días, perfeccionó el sello, afinó cada línea, estableció el reconocimiento de linaje, los sellos defensivos, y dejó tres espacios ocultos dentro de la base para almacenar las técnicas: una vez activadas por sangre y voluntad, se grabarían en la mente del heredero.
Solo al final del séptimo día, cuando el sol del amanecer rozaba la entrada de la madriguera yami salio…
y se dirigió a la casa.
El sol se filtraba como hilos dorados entre las rendijas del bambú.
Tora se detuvo al borde del claro.
Llevaba los brazos cruzados, una ceja arqueada.
-Esta hecho?-dijo con tranquilidad.
Yami, sin alzar la mirada desde la estatuilla que pulía con una fibra vegetal, respondió con indiferencia: -Ya lo tengo.
Se puso de pie.
Su cabello oscuro, ahora atado de forma improvisada, caía sobre su rostro como sombras perezosas.
Le arrojó una pequeña estatuilla sin ceremonia.
Tora lo atrapó con una mano.
-Es un artilujio.
Hecho con uno de mis colmillos.
Requiere una sola gota de sangre…
esta mi parte del trato.
Si algún indeseado intenta estudiarlo…
lo sabrá tarde.
Tora examinó la figura de colmillo tallado: un lobo de dos colas, con runas microscópicas en el lomo, y tres marcas selladas en su base.
-¿Qué hace exactamente?
Yami se sentó con las piernas cruzadas, exhalando con lentitud.
-Guarda tres técnicas de fuerza interna, primero rocía una gota de sangre y lo sabrás.
Lo miró, sin expresión.
Con un toque de desconfianza este arrojó una gota de sangre, yami ya había hecho lo mismo antes y este era el dueño siendo tora un administrador -La estatua protege.
Contiene siete matrices que se superponen: Reconocimiento de linaje.
Sello de memoria.
Maldición de sangre.
Sello del alma.
Maldición del alma ardiente.
Sello de jade.
Memoria del guardián.
-¿Maldiciones?
-Castigos.
Disuasión.
Si alguno de los ancianos -o peor, sus hijos- intenta leerla sin permiso…
Sus almas arderán de la forma mas lenta y dolorosa Yami alzó el mentón, los ojos púrpura como charcos quietos.
-Tora…
te dije antes una pequeña parte de lo que vi.
El aire pareció congelarse un momento.
-Desde la reencarnación de los hijos del Sabio, este mundo fue empujado por ciclos de guerra.
Las voluntades se enfrentaron…
una buscando orden a través del amor, la otra, paz a través del poder.
Ambos fallaron.
-¿Estás hablando de Madara…
y Hashirama?
Yami asintió.
-Su alianza fundará la era de las aldeas.
Pero con ella vendrá el fin de la supremacía de los grandes clanes.
El clan Uchiha será empujado a los márgenes.
El clan Senju se disolverá lentamente…
Y los clanes menores -los que no sepan adaptarse- desaparecerán.
Tora frunció el ceño, tenso.
-¿Y nosotros?
¿El Clan Hatake?
Yami suspiró.
-Aún no existen con fuerza.
Apenas germinan.
Esa es tu ventaja.
-¿Y mi responsabilidad?
Yami lo miró largo rato.
Luego habló con calma.
-No pongas todos los huevos en una sola canasta.
-¿Dividir el clan?
-Exactamente.
Haz dos ramas.
Una que se quede en el núcleo…
con los ancianos.
Y otra que avance en secreto, con tu línea directa.
-¿Y las técnicas?
-A ambos lados dale solo la Raíz Pura del Mar Interior.
Es la base.
Es suficiente para liberarlos del pozo del chakra y acercarlos al verdadero flujo espiritual.
-¿Y las otras dos?
-Solo para tu sangre directa.
La Danza de la Tormenta de los Nueve Cielos y los Pasos del Dios del Viento no pueden difundirse aún, déjalos como herencia Si se filtran, no solo el Sabio será una amenaza.
Tora asintió, pensativo.
Bajó la mirada a la estatuilla, que ahora parecía viva en su palma.
-Con las protecciones que pusiste, ¿no hay forma de que las copien?
-No sin destruirse, si alguien intenta tocar las restricciones, las Maldiciones será su única respuesta, eso y el sellado de esta.
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