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Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 47

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47: 47 47: 47 Yami: —Hora de irse.

Después de inspeccionar el centro, se dirigió a un rincón donde había una puerta.

Sin pensarlo dos veces, la cruzó.

Al instante, el entorno cambió.

Un pesado atributo de tierra lo envolvió.

Yami (murmurando): —Me pregunto cómo lograron que haya un elemento tierra tan denso… Lan: —Fue muy gracioso, la verdad.

Cuando estabas en ese estado de marioneta, empezaste a practicar diversas posturas.

Cada una transformaba la energía del cielo y la tierra en un elemento distinto.

Ese fenómeno no pasó desapercibido para Stark ni para el mago.

Pasaron varios días investigándolo y terminaron describiéndolo como una brújula humana: dependiendo de la ubicación, su postura y energía cambiaban de forma natural.

A partir de eso, comenzaron a usar materiales extraídos del palacio Ephan para cubrir las zonas clave del fēngshuǐ, dividiendo y clasificando los elementos según su orientación.

Yami: —Otra cosa que me preocupa… ¿cómo lograron doblar el espacio dentro del artefacto divino?

Lan: —No fue complicado.

Este artefacto en sí es un pequeño mundo, con sus propias reglas y un sistema de autocirculación que lo mantiene estable.

Yami: —¿Y qué pasa con todos esos tipos?

¿Por qué hay tantos?

Lan: —Son los Yami esclavos.

Su creación fue la primera prioridad del mago y de Stark.

¿De qué otra forma crees que avanzaron tan rápido?

Los del Cuerpo de Sombras no son suficientes… solo puedes invocar unos ciento cincuenta ninjas.

Yami masculló con amargura: Yami: —Esos bastardos me cavaron un pozo de mie#&$… y ahora yo tengo que saltar.

Suspirando, se dirigió a un pequeño altar de piedra.

Yami: —¿Por qué me resulta tan familiar?

Lan: —Fue uno de tus primeros clones, Traveler, quien le rogó a Stark y al mago levantarlo.

Yami (entrecerrando los ojos): —… ¿Acaso creen que estoy construyendo las siete naciones elementales?

Lan: —De hecho, son diez.

Si separamos la zona central, donde todo converge, se cuenta como la décima isla del cielo.

Después de todo, usaron las diez plataformas flotantes.

Yami se quedó callado un momento.

Yami: —¡Estos tipos son unos derrochadores!

Lan: —Desde cierta perspectiva, están sentando una base para el futuro.

Yami: —¿Y cómo se supone que yo use todo esto?

Lan: —Lee los recuerdos almacenados en tu cuerpo.

Yami: —Tengo pereza.

Lan (resignada): —Coloca tu mano, usa tu poder mental y entra en el artefacto.

Te aparecerá un mapa.

Solo dirige tu conciencia a los lugares marcados.

Yami (quejándose): —A este paso me van a demandar por derechos de autor… Se teletransportó a la zona marcada como Herrería.

Apenas apareció, un par de boleadoras le ataron los pies y los brazos, y un saco le cubrió la cabeza.

Cuando se lo quitaron, estaba amarrado en una silla.

El herrero, el mago y Stark lo rodeaban con lentes oscuros, brazos cruzados y miradas acusadoras.

Yami (tragando saliva): —¿Es esta… la famosa “ir contra Tiangan”?

Silencio tenso.

El herrero arqueó una ceja.

El mago suspiró.

Stark negó con la cabeza, decepcionado.

Mago: —No hagas chistes malos.

Herrero: —¡Ni siquiera riman!

Stark (ajustándose los lentes con lentitud dramática): —No estás ayudando a tu caso.

Stark (voz grave): —Traigan el extractor.

El mago presionó un botón, y tres sierras de distintos tamaños descendieron del techo girando con entusiasmo siniestro.

Yami: —……… Cinco minutos después, Yami fue liberado.

La cola y los cuernos habían sido cortados.

Stark le entregó una semilla del ermitaño.

Stark: —Estas cosas son muy efectivas.

La cola volvió a crecer con suavidad, mientras la antigua, retorcida, era almacenada en un anillo espacial.

Mago (con media sonrisa): —Deberías tener otra forma, ¿verdad?

Yami (resignado): —Como se esperaba de mí… un verdadero bastardo.

Tras quejarse, activó su linaje dorado terroso.

Stark: —¿Lo haces tú… o lo hacemos nosotros?

Al ver la mirada ansiosa y psicótica de los tres, Yami suspiró, se sentó, colocó un pañuelo entre sus dientes y asintió lentamente.

Las sierras volvieron a rugir.

Yami: —¡AaaaaAAAAaaaAAH!!

Los gritos de dolor, el chirrido del metal y las risas maniáticas llenaron la herrería.

Afuera, Luo y Hei se acercaban tras escuchar la noticia del despertar de su maestro.

Hei: —¿Deberíamos entrar?

Del interior se escuchaba: Stark (riendo): —¡Jajajajaja… sufre, hijo de tu &^%@ m$/&#!

Luo, con expresión incómoda y los ojos entrecerrados, respondió: Luo: —Mejor no… parece que se están divirtiendo.

Después de la tormenta, todos se reunieron alrededor de una mesa redonda, traída por el Yami de pelo tonto.

Stark: —¿Cuándo empezarás?

Yami: —Necesito arreglar mi estado.

Los nuevos núcleos elementales deben condensarse.

Mago: —¿No estabas refinando tus huesos?

Yami: —Parece que no puedo completar ese paso sin antes estabilizar esto.

Mis sueños se han vuelto un problema.

Mago: —Entonces sugiero implementar el A2.

Herrero: —Veo… buena idea.

Stark: —Si eso es cierto, sería lo mejor.

Yami: … Lan: … Pelo tonto (con aprobación): —Eso es realmente necesario.

Lan: —¿De qué hablan?

Yami: —Ni idea, solo quieren verme la cara de idiota.

Yami: —Ya que van a usar ese plan, empecemos los preparativos.

Mago: —¿Sabes cuál es el plan A2?

Stark: —Lo acabamos de inventar.

Todos excepto Yami y Lan: —¡Jajajajaja!

Yami: —¡Ustedes &^%$ de ><$#@, cu$%^ ?$&$…!

Cinco minutos de insultos después… Stark: —¿Terminaste?

Yami: —Espérame tantito… todavía no estoy satisfecho.

Otros cinco minutos más tarde… Yami: —Listo, mucho mejor.

Al verlo animado, sonrojado y sonriente, nadie podría imaginar que hacía un momento estaba soltando fragancia.

Stark: —Está bien, sin bromas.

Esta vez podremos activar el Proyecto Torre de Refinamiento.

Mago: —De acuerdo.

Pelo tonto: —De acuerdo.

Herrero: —De acuerdo.

Antes de que Yami explotara, el herrero se levantó: Herrero: —Hermanos, haré los preparativos.

Formó un sello.

Sus cientos de clones desaparecieron y sus recuerdos se fundieron en él.

La presión fue tanta que el herrero empezó a sangrar por los siete orificios y se desvaneció.

Yami: —¡Hij# de ?u!@!

Un torrente de recuerdos lo golpeó.

Forja, moldes, joyería, varitas, las memorias de casi doscientos clones más el jefe herrero lo sobrecargaron.

Lan sufrió con él, víctima colateral de su vínculo.

Stark: —¿Crees que estiró la pata?

Pelo tonto: —Solo temo represalias.

Mago: —No importa.

En el peor de los casos podemos seguir al herrero y desaparecer.

Probablemente Yami quedará tonto unos días.

Stark: —¿Y su mar de conciencia?

Mago: —Sin dolor no hay ganancia.

Nos lo agradecerá.

Mientras tanto, un grupo de ninjas de las sombras llegó con un ataúd.

Luo y Hei guardaron silencio.

Minutos después, otros ninjas acompañaban la marcha tocando tambores, panderetas y bombos.

Un Yami al costado, con libreta en mano, los corregía: el coreógrafo.

Dentro de la herrería, Stark, el mago y el guerrero (pelo tonto) discutían.

Mago: —¿Crees que se enoje?

Stark: —Ese bastardo como mucho soltará fragancia.

Pelo tonto: —¿Lo estamos enterrando?

Mago: —Simplemente lo llevamos a la torre.

Pelo tonto: —A tres metros bajo tierra.

Mago: —Bueno… diles que dejen un espacio para que pueda entrar el aire.

Cuando los tres salieron, vieron a Luo y a Hei con expresiones desconcertadas.

Stark (frotándose el pequeño bigote): —Señoritas, regresen a su entrenamiento.

La Ontología está en meditación profunda.

Les avisaremos cuando sea el momento.

Dicho esto, se unieron a la marcha fúnebre.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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