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Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 5

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5: 5 continuacion 5: 5 continuacion Finalmente, ya me había cansado de esperar -pensé mientras ingresaba al espacio del sistema-.

En el siguiente instante me congelé.

Frente a mí estaban dos chicas.

Dos.

Esto generó una pregunta automática en mi subconsciente: ¿No se supone que solo tenía UNA waifu?

…

“Soy la peor escoria…

siempre pensé que Luna era la única…

Dios, ¿por qué soy tan cabrón?” grité mentalmente mientras las lágrimas me caían por la cara.

En el mundo exterior, Honoka observaba a su hijo con preocupación absoluta, viendo cómo empezaba a llorar de la nada.

Shiori trataba de consolarla.

-Para ese tipejo, excentricidades como esa son la norma -murmuró la niña, aumentando la preocupación de su madre.

Dentro del sistema, una voz habló: -¿Inquieta ya terminas?

A lo que respondí: -Déjame llorar un poco más…

no sé si lloro de alegría por conocerlas o de tristeza por ser un perro infiel…

Zero Two frunció el ceño, una vena negra marcándose en su frente, mientras Luna solo parpadeaba confundida sin entender qué hacía ahí.

Hasta que una descarga de información se insertó en sus mentes: su papel en el sistema, quién era yo, y para qué estaban ahí.

Cinco minutos después, cuando ya me había cansado de hacer drama, me calmé.

-Bueno…

ya terminé mi broma.

Ahora quiero preguntar…

¿QUÉ ES ESTA MIERDA?

¿No era solo un sistema?

¿Por qué estoy en otro sitio con mis waifus?

Luna respondió con paciencia: -Estamos dentro de tu espacio mental.

Tu cuerpo sigue afuera, solo entraste porque lo decidiste.

Puedes comunicarte con el sistema si desvías tu atención.

-Ya…

¿y por qué hay dos de ustedes?

-Porque deseaste a tu waifu -respondieron-.

No hay regla que diga que no puedes tener más de una.

Si el sistema sube de nivel, podrás desbloquear más.

-Entonces el dios bastardo que creó esto lo hizo para que caiga como pescado…

pero como macho pecho peludo, honesto y trabajador, sé qué hacer -pensé mientras inflaba el pecho.

-Si ustedes están aquí y parecen reales…

-murmuré.

Zero Two explicó: -Según el sistema hay innumerables realidades.

Nosotras fuimos extraídas de las que estaban al borde del colapso.

Sí somos reales.

Mientras el sistema suba de nivel podremos salir.

Así que…

buena suerte.

-Bueno, siguiendo las reglas -continué- puedo elegir cuatro técnicas de cualquier tipo…

pero ya sé cuáles quiero.

Zero Two y Luna abrieron un menú enorme lleno de técnicas absurdamente poderosas.

-No es necesario -dije con una sonrisa de desgraciado-.

Ya escogí.

Levanté la mano con dramatismo innecesario.

-Primera técnica: Baluarte Caótico de la Bestia Divina.

Usa como base AST, 33 Bestias, Dios Celestial, Arte de Espada Caótica, los 4 Símbolos…

y básicamente todo lo que hace llorar a un cultivador promedio.

-¿Otra técnica?

-preguntó Luna.

-Arte Primordial de Ocultación Existencial.

Perfecto para hacerme el muerto cuando me dé flojera.

-Y la tercera: Técnica del Embrión del Alma.

La clásica: manifestar el alma, proyectarla, usarla para meterle miedo a la gente.

Una joyita.

-¿Y la cuarta?

-preguntó Zero Two, inclinando la cabeza.

-Esa la dejaré para después.

Quiero saborcito de misterio.

Ambas asintieron.

-¿Cómo gano puntos?

-pregunté.

ZT respondió: -Misiones diarias, misiones especiales…

o matando enemigos.

Mientras más fuertes sean, más puntos.

-Perfecto.

Voy a empezar con las tareas diarias.

Deséenme suerte.

-Suerte -dijo Luna.

-No mueras -agregó Zero Two con una sonrisa que daba miedo.

Cuando salí, encontré a Shiori delante de mí moviendo sus manos como si lanzara señales raras.

La observé un instante.

-¿Tienes calambre o algo así?

-pregunté con ojos de pez muerto.

Ella entrecerró los ojos.

-Pensaste algo pervertido, ¿verdad?

Yo asentí sin vergüenza.

-Pensé en mi hermosa y sensual waifu.

Soñé que nos casábamos, me cargaba al estilo princesa y nos íbamos al dormitorio a consumar nuestra unión.

Shiori se quedó congelada.

-¿Ves, madre?

¡Te dije que era un rarito!

-gritó señalándome.

Honoka solo asintió, cada vez más preocupada por la salud mental de su hijo.

En mi cabeza, Zero Two y Luna se estaban riendo con descaro.

-¿Pueden ver el exterior?

-pregunté mentalmente.

-Por supuesto -respondieron al unísono.

-…Genial -murmuré, resignado, mientras abría las tareas del día.

Tarea diaria: 10 puntos por ejercicio.

Advertencia: no estimular la sangre.

100 abdominales 100 sentadillas 100 lagartijas Correr 10 km 100 cortes de espada Meditar 1 hora (extra: +30 puntos) -Bien, empecemos -dije, ignorando por completo a mi madre y a Shiori.

El entrenamiento fue un infierno.

Físicamente era un niño, pero mentalmente un degenerado mayor de edad, así que pude soportarlo…

con lágrimas en los ojos.

Al final, completamente muerto, inicié la meditación nocturna.

Antes de eso, entré a la tienda del sistema.

Había varios líquidos para templar el cuerpo: 1.

Líquido negro blanquecino – 10 pts.

2.

Versión diluida – 3 pts.

3.

10 gotas de baño medicinal – 30 pts.

4.

Baño medicinal de recuperación – 20 pts.

Compré: Las 10 gotas medicinales 6 frascos de la versión diluida El líquido completo habría hecho explotar mi cuerpo, y no en el buen sentido.

Antes de empezar, se dio la vuelta y buscó a Honoka.

-Anciana, hable#%$ -decía mientras chasqueaba los dedos.

Honoka frunció el ceño.

-Pequeño bastardo, soy una señorita.

-Sí, sí, claro…

-respondió Yami mientras se frotaba las huellas del zapato que ella le había estampado en la cara.

-¿Mocoso, para qué me buscas?

-Debes haber sentido algo, ¿no?

Honoka observó al niño sentado con las piernas cruzadas, sin emitir aura alguna, pero con una expresión severa, demasiado seria para alguien de su edad.

-¿Sabes?

Eres demasiado informal.

¿De qué demonios hablas?

Yami suspiró.

-¿No te diste cuenta?

Pensé que era demasiado obvio.

Bueno, no voy a fingir más: soy la reencarnación de un inmortal.

Honoka lo miró sin parpadear.

-…

¿No estarás enfermo?

-Digo, anciana…

¿no pensaste que sobreviviste de casualidad aquella vez?

¿Y que el pequeño -yo- nací sin problemas?

Esa era información que Yami había pedido previamente al sistema para no ser descubierto y encajar mejor en el mundo.

Se escogió a una mujer embarazada; no dañaron al embrión, usaron al feto como “molde” para crear una nueva vasija.

-¿Qué quieres decir exactamente?

-preguntó Honoka.

-Te voy a contar una historia…

Respiró profundo y empezó: -Hace mucho tiempo, en un reino superior, hubo una guerra entre varias razas y facciones.

-¿Varias razas?

-preguntó Honoka curiosa.

-Sí.

Entre las más fuertes estaban los inmortales, devas, santos, demonios, diablos, bestias espirituales…

etcétera.

Continuó con su historia épica: -En esa guerra hubo un cierto inmortal…

el más guapo de todos -declaró sin vergüenza, ignorando la expresión desdeñosa de Honoka, que ya empezaba a sospechar lo que venía.

-Ese inmortal estaba cansado del campo de batalla eterno.

Cuando cayó, sintió alivio al fin…

al recibir el abrazo de la nada.

Hizo una pausa dramática.

-No sé cuánto tiempo pasó desde su muerte.

Pero un pequeño remanente de conciencia nació de una gota de sangre atrapada en el flujo del espacio-tiempo.

La gota se fortaleció y descendió a un mundo inferior, uno entre miles de millones de realidades.

-Si quería volver, necesitaba despertar su memoria y su alma principal.

Pero por más que se estimulaba…

esa alma se negaba a despertar.

Honoka abrió los ojos, completamente atrapada en la historia.

-Hasta que escuchó una voz -continuó Yami.

La imitó: “¿Por qué sigues luchando?” “Quiero vivir”, respondió el fragmento.

“Si tienes éxito, seré yo quien viva.

Tú volverás a ser parte de mí.” “Es mejor que desaparecer por completo.” Yami narraba como si estuviera contando una leyenda.

-El alma mayor suspiró y dijo: “Bien.

Te daré todo lo que me queda, pequeño.

Solo tienes una oportunidad.

No interrumpas mi sueño en el futuro.

Crece.

Vuélvete lo suficientemente fuerte como para devorarme y poner fin a mi existencia.

Estoy esperando, pequeño…

nacido de mi última voluntad de supervivencia.” Honoka tragó saliva.

-El poder misterioso de la gota provocó inestabilidad y abrió una brecha.

Apareció en una zona de guerra.

Entre cadáveres y escombros había una mujer agonizando.

En su vientre, una pequeña llama de vida estaba por apagarse.

-Tal vez fue destino o compasión, pero el alma del pequeño en su vientre resonó con la gota.

Era el deseo de vivir.

Y la gota se integró a la mujer.

Se fusionó con el feto.

La energía restante la curó.

Las células se multiplicaron, y así…

se creó un nuevo individuo en su vientre.

Cuando terminó, Yami incluso se sorprendió internamente por semejante novela que se había inventado.

Honoka permaneció en silencio.

-Entonces…

eres un viejo monstruo -dijo finalmente.

-No.

Soy un mocoso que está heredando todo de un viejo monstruo.

Técnicamente puedo considerarme su descendiente directo.

Y tú…

bueno…

eres una madre de alquiler.

Honoka parpadeó.

-¿Madre de alquiler?

-Básicamente, a cambio de tu vida y la de la loli, me diste vida.

-¿Qué somos yo y mi hija para ti entonces?

-preguntó ella, con un tono extraño.

Yami suspiró.

-No lo sé.

Tal vez benefactores, aliados…

depende.

¿Qué soy yo para ti?

Honoka dudó.

No supo responder.

Solo miró al pequeño con una mezcla de confusión y emoción contenida.

-No lo sé…

-admitió.

Ni Yami notó el destello de decepción en los ojos de Honoka.

Ella lo ocultó de inmediato, cambiándolo por alivio.

-Bien -dijo ella-.

Hagamos esto: déjame quedarme contigo hasta los 15 o 16.

Luego fingiré mi muerte en el campo de batalla.

En ese tiempo, les enseñaré a ambas sobre la inmortalidad.

-¿Podemos practicar?

-preguntó Honoka-.

Desde el incidente, mis meridianos de chakra están dañados.

-Te detengo ahí -respondió Yami levantando la mano-.

La razón por la que no puedes usar chakra es porque fuiste alterada por el poder inmortal que te protege automáticamente.

El chakra combina energía física y mental.

Si lo sobreusas, excavas tus cimientos.

No fuiste restaurada porque ese poder dormido en tu cuerpo prioriza tu autoconservación.

-Entonces…

¿no puedo volver a usar chakra?

-No hasta recuperar el potencial desperdiciado.

Y además, el chakra tiene peligros ocultos.

Si quieres practicar inmortalidad, primero debes reparar tus cimientos.

Pero cuando los repares, tendrás que abandonar el chakra hasta completar la construcción de tus cimientos.

El pequeño la miró con una seriedad que no encajaba con su apariencia.

-Primero recupérate.

Mientras tanto…

entrenaré a la loli.

Tú serás la siguiente.

¿Está bien?

Honoka bajó la mirada.

-¿Vas a abandonar el clan…?

-susurró.

-Incluso si no conozco ese pasado…

quiero volver a mi hogar -respondió Yami.

Honoka sintió una punzada en el pecho.

Tristeza, arrepentimiento, nostalgia.

Pero antes de que pudiera decir algo más, Yami volvió a poner ojos de pez muerto.

-Antes de ayudarte, necesito practicar.

Cada vez que avance en la herencia, nuevas memorias se desbloquearán.

Tengo que reaprender todo.

Se levantó como si nada.

Honoka lo miró retirarse sin decir nada.

-¿Estás bien?

-preguntó Luna.

-¿Qué?

Luna frunció el ceño.

-No te hagas el tonto.

No sirve ocultarlo.

La pelirosa también se dio cuenta.

Zero Two asintió con fuerza.

Yami suspiró.

-Solo recordé mi vida pasada.

A los viejos…

a quienes nunca pude agradecer por esa infancia pobre pero llena de recuerdos.

A mis hermanos idiotas que hacían los días más interesantes…

Cerró los ojos un momento.

-Tú eres igual, ¿verdad?

Ya no hay vuelta atrás para ninguno de nosotros.

Ni tú, ni ZT, ni yo.

Zeru Two se cruzó de brazos.

-A mí no me metas.

Aunque no tengo libertad ahora…

mi pequeño darling me liberará, ¿verdad?

-¿Y Hiro?

-preguntó Yami.

ZT negó con la cabeza.

-En mi mundo no existe tal persona.

Quizá por eso nuestra realidad estuvo al borde del colapso.

-Veo…

-murmuró Yami.

-Tengo una duda: ¿existe el valor de la suerte?

¿Y si existe…

cuánto vale?

ZT suspiró.

-No se puede calcular.

No por ahora.

Con eso aclarado, Yami volvió a enfocarse.

Empezaría a cultivar.

Yami se sentó en silencio.

Finalmente era hora.

El Baluarte Caótico de la Bestia Divina comenzaba con 100 días de templado corporal.

Debía ajustar la respiración, sentir su qi y su sangre.

Esto era más fácil gracias a que había sentido antes la sangre del demonio.

Solo que ahora se enfocaría en su parte humana.

Tomó unos 20 minutos.

De pronto, sintió un tenue hilo de qi.

Su corazón tembló.

Un pequeño brillo cruzó sus ojos.

-…Finalmente.

Y ahí continúa el capítulo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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