Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 51
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Gacha y mala suerte 51: 51.
Gacha y mala suerte Una vez terminada la adoración, Yami se puso en marcha.
Como no podía recibir la garantía de diez sorteos, se conformó con la siguiente mejor opción.
Recordando la operación de búsqueda de muerte de Gin, Yami empezó a revisar su inventario.
Lo que llamó su atención fue el Grimorio Divino y el Libro del Domador de Bestias.
Recordó que, según la novela, cada vez que se invoca un grimorio este abre un campo de protección; aunque con un límite, era suficiente para salvarle la vida.
Al pensar en la posible operación de búsqueda de muerte de su propio clon, un sudor frío recorrió su espalda.
-¿Asustado por nada?
¡Ja!
-bufó-.
Little White-sama es un ser cuya suerte afecta a quienes lo rodean; los que planean contra él o lo ofenden nunca tienen un buen final.
Tras terminar su queja, lanzó una mirada feroz a cierto bastardo de pelo blanco.
Su cara estaba llena de magulladuras y parecía comportarse bien…
aunque al bajar la vista se descubría la razón: bajo sus rodillas había una tabla de lavar.
Otro Yami de pelo blanco le sujetaba un brazo, mientras el Yami herrero le sostenía el otro.
Ambos aplicaban una llave de agarre y, con una pierna, empujaban la espalda del bastardo contra la tabla de lavar.
Asintiendo con satisfacción ante la escena, extrajo uno de los Grimorios Divinos.
Un brillo magnífico y multicolor cegó los ojos de perro de titanio de Yami.
Antes de que pudiera reaccionar, las extrañas cadenas que lo rodeaban se soltaron.
El resplandor cambió del arcoíris a un dorado abrasador; deslumbrante, como si pretendiera arrancarle las retinas.
Intentando no perderse ningún detalle, abrió aún más los ojos.
Al principio la luz era tenue, pero en cuestión de segundos se volvió insoportablemente cegadora.
-¡Mierda, mis ojos!
-gritó con desesperación.
Stark.
-¿Desde cuándo este tipo se convirtió en un personaje divertido?
Mago.
-Todo es culpa de Gin.
Al escuchar eso, todos dirigieron miradas temerosas hacia el bastardo arrodillado.
Gin.
-¡Jajajaja!
Las personas divertidas dominarán el mundo, ¿me escucharon, basta-?
¡Humph, umb!
¡Duele, hijo de ×÷=/+!
El herrero y Kaslana habían aumentado la presión de sus pies, obligando al bastardo a besar el suelo con más fuerza.
Aun así, eso no detuvo a los Yamis, quienes comenzaron a alejarse de Gin como si se tratara de una plaga maldita.
Yami, por su parte, extendió la mano e intentó invocar el Grimorio.
…
Puchi- Una risita se escapó.
-¡Jajajajajajaja!
Los otros Yamis no podían dejar de reír.
Cuanto más intentaba verse guapo y solemne, más ridícula se volvía su pose y su expresión.
Con un par de toses forzadas, Yami fingió que nada había pasado.
Cerró los ojos y empezó a movilizar su conciencia, buscando el Grimorio dentro de su cuerpo.
No fue hasta que exploró la conexión con su mar de conciencia que halló un rastro.
Siguió la pista pacientemente…
hasta que por fin lo encontró: el Grimorio estaba dormido, acurrucado en el mar de conciencia perteneciente a la Bestia de las 72 Transformaciones.
-Tch…
parece que no podré usar este Grimorio…
a menos que emplee el verdadero cuerpo de la Bestia de las 72 Transformaciones.
Sin pensarlo dos veces, sacó otros ocho Grimorios.
Claro, eran de cobre: los de diamante eran demasiado valiosos y los divinos ya estaban reservados para sus futuras esposas.
Tocó el primero de los ocho y la historia se repitió.
Solo que, esta vez, el Grimorio se hundió en otros mares espirituales que previamente había dividido.
-Parece que tendré que entrenar cada uno por separado…
-murmuró-.
¿Será esta la variación que trajo consigo la técnica del Baluarte de la Bestia Divina o es producto de este linaje problematico?
Entonces, en su mente resonaron las palabras como un eco antiguo: Nueve Formas, Ocho Transformaciones.
Ocho núcleos resplandeciendo en la vastedad del mar espiritual.
Nueve refinamientos del alma, uno por cada metamorfosis.
Setenta y dos Transformaciones que pulen la esencia hasta lo eterno.
Uno se parte en dos.
Dos se quiebran en cuatro.
Cuatro se multiplican en miles.
Un ciclo interminable, donde cada fragmento retorna al origen, y el alma, en su perfección, se funde con los cielos.
El silencio fue absoluto.
Yami.
-Mierda…
es tan profundo…
siento que soy un perro.
Sin pensarlo demasiado, sacó un pedazo de papel y, desde hoy, decidió empezar a escribir un diario: > Día 1 de mi diario de cultivador: los riddlers otra vez.
Cada vez que inventan frases profundas me sangran los ojos.
No sé si estoy cultivando, filosofando, o si simplemente me están trolleando.
Nota: la próxima vez que un sabio ancestral aparezca a recitar acertijos, lo golpeo antes de que termine la frase, pero es era la voz de la pequeña bestia?
Una ves terminada su queja comprobó su teoría al tocar cada grimorio, no sin antes gasta 1pts para comprar unas gafas de sol que según el le hacía parecer mas guapo, uno por uno los grimorios fueron absorvidos.
-Justo como sospechaba!
Cuando finalmente tocó el último grimorio esta vez si pudo usar el grimorio de bronce.
No lo vio por que se le ocurrió , si el grimorio divino fue absorbida por la forma de bestia de 72 Transformaciones, entonces que pasaría si?
Saco la vasija devoradora del diablo de sus recompensas anterior mente no se atrevió a sacarlo por el origen de esta cosa.
Cuando Yami sacó la Vasija Devoradora del Diablo, lo primero que sintió fue rechazo absoluto.
El caldero ennegrecido, cubierto de grabados en espiral que parecían bestias devorándose unas a otras, vibró con un poder que lo superaba por completo.
Una ola de presión salió disparada, arrancándole la respiración.
Apenas podía sostenerlo con sus manos.
La Vasija no lo reconocía, era como si un insecto hubiese intentado apropiarse de un mundo entero.
Su cuerpo humano temblaba, incapaz de resistir la supremacía de aquel artefacto.
En la cosmovisión de Zhe Tian, donde ni siquiera existen verdaderos inmortales, la Vasija estaba muy por encima de cualquier cosa que un simple cultivador pudiera tocar.
Pero entonces, algo se agitó en su interior.
Un rugido ancestral estremeció su mar de conciencia, y tras él apareció la proyección de la Bestia de las 72 Transformaciones.
Su sombra colosal emergió detrás de Yami: múltiples formas superpuestas, cambiantes, bestias que nacían y se extinguían en ciclos infinitos.
Una marca de linaje cuya base no era un solo mundo La Vasija vibró de nuevo, con un temblor distinto.
El rechazo seguía allí, pero la presión no podía imponerse del todo contra aquella proyección.
La Bestia extendió una mano y el artefacto fue arrastrado hacia ella, retenido por pura supremacía de linaje.
El cuerpo humano de Yami apenas recibió una fracción de esa fuerza.
Para él, la Vasija se redujo a una proyección debilitada, suficiente para usarla en mundos de nivel bajo o medio.
El verdadero poder, sellado, aguardaba el día en que Yami pudiera encarnar por completo la forma de la Bestia.
Yami.
-Tch…
casi me mata, pero al final me reconoce…
aunque sea a medias.
La Vasija permaneció flotando frente a él, oscura y silenciosa, como si aceptara de mala gana aquella conexión.
-Bueno en que estaba- Perfil del Invocador Nombre original: @#%^ Nombre actual: Yami Hatake Linajes heredados: Bestia de las 72 Transformaciones Ojo Ancestral de los Sueños Humano Antiguo Uzumaki Qilin Antiguo (influenciado por el Tótem Central) Jinglong Eliatrope Talentos innatos: [Falsificación]: Eres una fachada; nadie puede ver a través de tu corazón.
Viajero: Talento errático e imposible de controlar.
Antes de activarse, el portador siente una acumulación de energía en su cuerpo y un presentimiento extraño, como si un camino invisible lo reclamara.
Cuando alcanza su punto crítico, lo arrastra a un salto interplanar impredecible.
No puede elegir destino ni tiempo exacto, pero siempre existe una breve advertencia en forma de presión, ansiedad o intuición de que algo va a ocurrir.
Ecos del Tiempo: Permite soñar con el pasado de objetivos con los que se haya tenido contacto, obteniendo visiones fragmentadas que pueden revelar eventos, emociones o marcas dejadas en el tiempo.
Devorar: Capacidad para absorber, fragmentar y asimilar entidades, conocimientos, técnicas o energías que entren en contacto directo con el usuario; el proceso puede dejar rastros o corrupción si no se controla.
Devorar Maldiciones: Especialización en consumir maldiciones hostiles y transformar su esencia en energía útil o en materia prima para técnicas de purificación.
Grimorio de Invocación Primera Bestia Guardiana Contratada: Espíritu Danzarín de Luz y Sombra Descripción: Entidad femenina de naturaleza híbrida, nacida en la intersección entre la luz y la oscuridad.
Su figura exhibe un resplandor doble: una mitad luminosa y otra envuelta en penumbra.
El rostro recuerda a una máscara que alterna entre risa y llanto.
Suele manifestarse con rasgos delicados y etéreos, de tamaño reducido en comparación con bestias mayores, y actúa como guardiana y acompañante del invocador.
Habilidades conocidas: Posesión de Sombras: Emplea la sombra del objetivo para inmovilizarlo; en aplicaciones avanzadas permite control parcial de movimientos y acciones del objetivo.
Incremento de Sombra: Aumenta temporalmente la fuerza, resistencia y capacidades físicas o espirituales del portador hasta diez veces, mediante la amplificación de la componente oscura de su aura.
Dominio de Purificación: Canaliza la luz espiritual para disipar venenos, corrupciones y maldiciones menores; en su empleo consume parte de la energía del espíritu y exige equilibrio para evitar la sobrecarga.
A parte de estas 2 páginas habían otras 2 páginas vacias Justo cuando Yami volvió a estirar la mano hacia el inventario y extrajo ultimo libro de doma de bestias con una pose solemne la fusióno, esta vez no fue absorbida directamente por la bestia, en cambio permaneció dormida en su mar de conciencia.
Gin, con la cara todavía pegada a la tabla de lavar, explotó: -¡bastardo!
¡Deja de hacer rodeos, hijo de perra!
Yami lo miró de reojo, arqueando una ceja.
-¿Rodeos?
Esto se llama “atmósfera”.
Gin escupió, con lágrimas en los ojos: -¡Atmósfera mis huevos!
¡Saca las cartas de una vez, Pokémon con descuento!
¡Yo quiero ver brillos de SSR, no tus reflexiones de perro iluminado!
El Yami mago se rió por lo bajo.
-Siempre tan respetuoso, Gin.
Gin pataleaba, pero como tenía las rodillas en la tabla, más parecía que estaba haciendo penitencia.
-¡Mira!
¡Mira esta pose!
¿Esto es comedia o tortura medieval?
¡Yo no firmé para esto!
Kaslana lo pisó con más fuerza.
-Cállate, que el jefe está concentrado.
-¡Concentrado estoy yo cuando dejo fluir mis pensamientos a traves del inodoro!
-aulló Gin-.
¡Mira esa cara de Yami!
¡Ni él sabe qué está haciendo!
Seguro piensa: “hmmm, si saco otro artefacto me veré más guapo”.
Todos voltearon a ver a Yami…
que, efectivamente, estaba sacando unas gafas de sol para “lucir imponente”.
Stark se tapó la cara.
-Confirmado, Gin tenía razón.
Gin se carcajeó con voz ronca: -¡JAJAJA!
¡Lo dije, lo dije!
¡Este tipo es un payaso que se cree protagonista!
¡Denme gacha o me muero aquí mismo, pero que alguien haga algo, por favor!
Tras su queja Yami sacó las ocho cartas negras de su manga y las dejó flotar frente a él.
Yami apretó los dientes.
-Te juro que si sigues hablando…..
prohibire las apuestas de cualquier tipo, especialmente pachinco.
Mago, con voz seria: -Por favor, no lo hagas.
Gin por favor perdóname, el pachinco es inocente.
Stark.
-Este tipo está enfermo.
Yami suspiró y dejó caer la primera carta al suelo.
Sin dudar, la aplastó con la bota.
El sello crujió y estalló en luz.
De la grieta dimensional una niña emergio, hecha jirones, jadeando como si hubiera corrido entre llamas.
Tenía a Dodoco en brazos y un artefacto a punto de explotar en la otra mano.
-¡No me lleven!
¡BOOOM!
-gritó desesperada, lanzando la bomba sin mirar.
La esfera rebotó tres veces antes de explotar justo a espaldas de Yami, lanzándolo por los aires.
-¡¡¡GIIINNN BASTARDO!!!
-rugió chamuscado, volando como pollo rostizado.
Aquí te dejo una versión pulida de la escena, manteniendo el tono cómico-paródico pero sin perder el dramatismo de la aparición de Klee: Gin estaba en el piso, riéndose hasta las lágrimas.
-¡JAJAJAJA!
¡ESTO YA ES EL MEJOR GACHA DE LA HISTORIA!
¡FELICIDADES, JEFE, SACÓ A UNA NIÑA BOMBARDERA!
Klee cayó de rodillas, respirando con dificultad.
Su ropa estaba hecha jirones, con heridas frescas como si hubiera estado peleando hasta el último segundo en un mundo al borde de la destrucción.
Su mirada era una mezcla de miedo y desesperación; al darse cuenta de que aquellas criaturas aterradoras ya no estaban, sus ojitos se suavizaron, y agotada, se desmayó.
Sin pensarlo más, el médico se adelantó junto a dos ninjas de las sombras, quienes desplegaron una camilla con precisión militar.
La niña fue levantada con cuidado, atendida con primeros auxilios por los ninjas, mientras Yami aún seguía tendido en el suelo, ignorado por completo.
Cuando los ninjas se acercaron con gasas y vendas para él, el médico sacó algo de su maletín.
-Esto servirá -murmuró con seriedad, revelando un desfibrilador artesanal.
Los ninjas de las sombras se miraron en silencio.
…
-¿Ustedes son médicos o yo soy el médico?
-replicó el hombre, inflando el pecho con autoridad.
…
La farsa estaba por continuar cuando Yami, con los ojos rojos de indignación y dolor, se levantó de golpe.
Su mirada iba y venía entre el médico y el desfibrilador.
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