Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 52
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52: 52.
invocaciones.
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invocaciones.
Kaslana.
– Digo, este tipo tiene mala conciencia de combate.
Mago.
– De hecho pasa la mayor parte del tiempo durmiendo.
Stark.
– Y cuando pelea, parece que está en cámara lenta.
¡Hasta yo con resaca esquivo mejor!
Médico.
– Siempre se lanza de frente como si fuera inmortal.
¿Quién creen que cose después los cortes?
¡Yo, siempre yo!
Alquimista.
– Jamás piensa en el terreno ni en las trampas.
Una vez casi pisa mi círculo de transmutación y explota todo.
Pez Pequeño.
– No detecta emboscadas ni aunque le griten en la cara.
Me tiene de radar gratis.
Mago de Maldiciones.
– Ni siquiera siente la sed de sangre del enemigo.
Una vez un espíritu maligno lo estaba rodeando y él…
bostezando.
Reborn.
– Debo establecer una rutina de entrenamiento?
Mientras estos tipos inventaban historias cada vez más escandalosas y ridículas, Yami perdió la paciencia, pateó al maldito Médico y preguntó al sistema: Yami.
– Sistema, la maldición de esclavitud no afectará a Klee, ¿verdad?
Ding.
– Existe una regla universalmente conocida como la “regla de los 5 segundos”.
En tu caso…
son 15.
Yami.
– …
El silencio cayó de golpe.
Todos los clones se quedaron quietos, observándolo con la misma expresión de ese maldito estaba mirando al aire como un completo idiota,- Será que se rompió?
Nadie dijo nada.
El aire se volvió pesado.
Yami seguía inmóvil, como si estuviera escuchando voces que nadie más oía.
El silencio se hizo más pesado.
Yami tragó saliva, todavía mirando al aire como un idiota.
Yami.
– …Eso significa que puedo ser asesinado por mis propias invocaciones?
Ding.
– El invocado tiene 15 segundos de libertad.
Pero la marca quedará grabada.
Cuando Yami compartió la información, los clones se miraron entre sí, inseguros de si reír, preocuparse…
o empezar a alejarse de él.
Yami seguía inmóvil, como si esa revelación le hubiera caído como un balde de agua helada.
El silencio incómodo regresó.
El único sonido era el crujir de los nudillos del Médico, todavía molesto por la patada, ya esta escribiendo este rencor en su pequeño cuaderno.
han: El silencio incómodo regresó.
El único sonido era el crujir de los nudillos del Médico, todavía molesto por la patada, mientras ya anotaba ese rencor en su pequeño cuaderno negro.
-Bueno, es hora de continuar -dijo Yami, sin miedo a los problemas-.
Quedan siete más.
Little White-sama jamás me fallará, ¿verdad?
Incluso renunció a usar sus puntos de suerte por la confianza que tenía en esa carta.
Sin que dijera nada, todas las formaciones de defensa se activaron al unísono…
dejando a Yami en medio, completamente desprotegido.
…
Ignoró el impulso de gastar sus puntos de suerte y rompió la segunda tarjeta.
Esta vez estaba preparado: el grimorio flotaba abierto a su lado y el pequeño espíritu bailarín giraba en círculos como un faro protector.
La mayor, de unos 9 años, cubría con el cuerpo a las otras dos.
La del medio, de 7 años, la miraba con orgullo a pesar de sus temblores.
La menor, de apenas 4 años, se aferraba al vestido de su hermana mayor con lágrimas en los ojos.
Las tres tenían heridas y moretones, señales inconfundibles de maltrato.
Sus rostros hermosos estaban manchados por el miedo.
La historia parecía omitir demasiados detalles…
Su pasado estaba lleno de conspiraciones, especialmente alrededor del Tercer Joven Maestro.
¿Había muerto?
¿O acaso criaturas del exterior habían irrumpido?
No había forma de que los tres frutos del Árbol de la Amargura terminaran en tal estado sin que algo gigantesco hubiera ocurrido.
-Parece que la suerte está llegando…
solo espero que el rebote no sea tan grande -pensó Yami.
Después de ese pensamiento, se acercó a ellas.
Sin decir nada, cerró el grimorio, pero no devolvió al espíritu danzarín.
Afortunadamente, estaba en su forma infantil, lo que le permitía lucir menos amenazante.
Con una sonrisa de estafador poco practicada, se inclinó hacia las muchachas.
Gin.
– ¿Alguien más le vio la sonrisa de un padre enfermo que va a hacer cosas turbias con la monja inocente?
Yami.
– …
Honghong.
– …
Yaya.
– …
Rongrong.
– …
El rostro de Yami perdió toda emoción.
Con un chasquido gastó 1 punto materializando un espejo de mano.
Se quedó viéndose en él, intentando reproducir la misma sonrisa de antes.
Todos.
– …
Mago.
– ¿De verdad se lo creyó?
Stark.
– …
Al percatarse de la atención de todos incluyendo a las tres zorritas, sus labios se curaron ligeramente pues había logrado distraer y llamar la atención de las tres pequeñas disminuyendo su amenaza.
Perfecto, te armo la escena con el tono de charla tensa entre un Yami que mezcla humor con seriedad y una Honghong pequeña que, aunque asustada, trata de mantener firmeza como hermana mayor.
Te dejo un borrador: Las tres niñas se mantenían juntas, con Honghong al frente, aún con los ojos brillando de recelo.
La marca tenue en sus cuellos ardía levemente, un recordatorio cruel de su situación.
Honghong (9).
– ¿Qué nos hiciste?
¿Por qué sentimos esto en la piel?
Yami suspiró, bajando el espejo.
No buscaba intimidarlas, aunque la crudeza de sus palabras no se podía suavizar demasiado.
Yami.
– Es la prueba de que fueron invocadas.
Esas marcas…
son un contrato.
No es veneno, no es tortura.
Solo se activan si intentan atacarme…
o desobedecerme.
Los ojos de Yaya (7) brillaron con indignación, pero Honghong levantó un brazo, protegiéndola.
Yami.
– No se asusten.
No las obligaré a hacer nada más allá de ciertos límites morales.
– Al menos hasta que cumplan dieciséis en edad humana…
-añadió con una sonrisa ladeada, claramente en tono de broma.
Gin, desde atrás, tosió para no soltar una carcajada fuera de lugar.
Honghong.
– ¿Y nuestro hogar?
¿Dónde está la Montaña Tushan?
¿Por qué estamos aquí y no allá?
El silencio pesó unos segundos.
El espíritu bailarín giró a un lado como si intentara distraerlas.
Yami cerró los ojos un instante antes de hablar: Yami.
– Si fueron invocadas…
significa que su hogar ya no existe.
La raíz fue destruida, y el destino las arrancó de allí.
De otro modo, jamás estarían frente a mí.
La pequeña Rongrong (4) escondió su rostro en el vestido de su hermana, temblando.
Honghong apretó los dientes, conteniendo las lágrimas, pero aún manteniendo el rostro en alto.
Honghong.
– Entonces…
¿qué se supone que seamos ahora?
Yami.
– Sirvientas, según el contrato, aunque de hecho son esclavas- dando a conocer una cruel verdad- pero deben saber que no trato mal a mi gente.
Dicho esto dejo que el médico bastardo, junto con dos ninjas de la sombras se las lleve con Hei y Luo, quienes estan al tanto de todo, cabe destacar que los ninjas forman parte de su maletín gustó para burlarse de las zorritas.
Bien estamos de suerte, una ves mas algo la guardia y empezo la siguiente invocacion, -quedan seis -se dijo asi mismo.
Una vez mas se activo la matriz.
Mientras tanto en un mundo moderno una chica tiene la piel clara y un cabello negro brillante que le llega hasta la barbilla, con un ahoge corto .
Sus ojos son de un gris frío esta iba corriendo por las calles desiertas con cuidado.
Las calles estaban desiertas, silenciosas, con apenas el eco de sus propios pasos resonando entre edificios apagados.
Criaturas de otros mundos habían irrumpido en su realidad, sumiendo todo en caos.
Ella corría con la respiración entrecortada, no por cansancio, sino por el miedo constante de convertirse en presa.
Se desvió hacia un callejón buscando recursos, cualquier cosa que le permitiera sobrevivir un día más.
Pero al girar la esquina, se congeló en seco.
Allí, en medio de la penumbra, una niña estaba agachada sobre un cuerpo.
Sus pequeños hombros se movían rítmicamente, acompañados de un sonido húmedo y nauseabundo.
Cuando levantó la cabeza, la joven pudo ver la sangre escurriendo por su boca, uno de sus ojos de color negro con pupilas escarlata.
Era una ghoul, si cierto yami que no quiere ser nombrado viera esta escena, no podria evitar quejarse, Fem Ao Tian vs el búho Jr un antiheroe que busca igualdad entre ghoul y humano.
El aire se volvió más pesado.
Los ojos grises de la chica temblaron entre la repulsión y el instinto de correr.
Sabía que, si hacía un movimiento en falso, esa pequeña criatura la detectaría…
y la convertiría en su próxima comida.
Antes de que pudiera escabullirse, un círculo mágico apareció bajo sus pies y se extendió hasta la joven de cabellos verdes.
…
Al salir, tanto la de cabello negro como la peliverde se inquietaron.
Yami, por su parte, ignoró a la de cabello negro y, aprovechando el aturdimiento de la peliverde, ejecutó los Pasos del Dios del Viento.
Adoptó la postura clásica: la palma extendida en un gesto de corte, semejante al movimiento destinado a desnucar a un enemigo y Pum la chica de pelo verde fue noqueada.
Su ejecución era aún rudimentaria; con su comprensión actual solo podía manifestar la Zancada del Viento Feroz.
Según su propio criterio, ninguna técnica era digna de verdadero uso hasta alcanzar, como mínimo, la Trascendencia en su dominio, despues de todo no puede perder la cara del viajero.
Niveles de Realización Principio Menor Realización Gran Realización Perfección Trascendencia Aquí tienes tu fragmento corregido y ajustado para que fluya mejor, manteniendo la crudeza y el aire intimidante de la escena: Esta vez, un Yami de cabellos verdes y ojos dorados, fríos como los de una serpiente, emergió de las sombras.
-Son dos pequeños ratoncitos blancos -murmuró con desdén.
Sin más, tomó a la chica inconsciente y la cargó al hombro como si fuese un simple costal de papas.
Dos ninjas de las Sombras se colocaron a ambos lados de la pelinegra, mientras otros dos levantaban el cadáver a medio devorar usando la sombra para devorarlo y almacenarlo.
Entonces, la voz del Yami de cabello verde resonó con gélida calma: -Pequeño ratoncito blanco, no te quedes atrás…
no querrás saber lo que ocurre cuando los de negro pierden la paciencia.
La de cabello negro comenzó a temblar; con pasos tímidos lo siguió, escoltada por los ninjas de las Sombras.
….
Yami.
– ¿Qué acaba de pasar?
Gin.
– Es ese tipo…
hace cosplay de Möbius.
No te preocupes, la boca de Śeṣa es dura por fuera, pero por dentro es suave y fragante.
…
Yami y los demás se alejaron de aquel sujeto repugnante.
Tras concluir esa farsa, comenzó la siguiente invocación.
Esta vez, el proceso fue diferente.
Cuando el círculo se abrió dentro de su mar espiritual, la lanza Longinus se agitó con violencia y liberó una chispa de poder a través de Yami.
Esto encendió de inmediato su cautela.
De la luz surgieron cuatro figuras: dos rubias, una de cabello plateado y otra de cabello púrpura.
Una extraña sensación de intimidad provenía de una de las rubias: una mujer madura de porte gentil, acompañada de las tres jóvenes.
Solo ella estaba consciente.
Antes de que Yami pudiera decir algo, la mujer exclamó con voz temblorosa, cargada de emoción: -¿Padre?
Sus palabras hicieron que la vigilancia y el desagrado de Yami se agudizaran.
Antes de que pudiera hablar más, los ninjas de las Sombras, siguiendo sus órdenes, escoltaron a las dos rubias y a las demás jóvenes.
Para tranquilizar a la adulta, Yami dijo con frialdad: -Hablaremos después.
Todavía tengo asuntos pendientes.
Mis clones te explicarán la situación.
…
La siguiente invocación comenzó.
De ella aparecieron dos de cabellos plateados: una adulta y una niña, ambas inconscientes.
Tan pronto como surgieron, un aura negra brotó del cuerpo de la adulta.
Ella no era humana…
la niña sí lo era.
Antes de que esa aura oscura se extendiera, Yami y sus clones optaron por sellarla de inmediato.
Siguiente.
De la matriz emergió una chica zorro, también inconsciente.
Todavía quedaban dos cartas más.
En la penúltima, aparecieron dos jóvenes rubias; una estaba atrapada dentro de un sello, mientras que la otra temblaba, aterrorizada.
Finalmente, la última invocación se activó, esta vez dentro del templo una del las gemas que representa trinnisette brillo.
Con un estruendo de escombros, cayó al suelo una figura femenina, gravemente herida.
Su rostro estaba cubierto de sangre y suciedad; la herida en su cabeza era tan severa que apenas podía distinguirse su verdadera apariencia.
A su lado había una pequeña niña disfrazada de vaca, inconsiente.
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