Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 53
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Dos fem ao tian, Dos kamikaze, tres retriever 53: 53.
Dos fem ao tian, Dos kamikaze, tres retriever Cuando todo terminó, Yami no se sintió aliviado.
Una mala premonición pesaba sobre su pecho, como si el silencio mismo ocultara una amenaza que aún no se había revelado.
Nada había puesto realmente en peligro su vida, salvo la elfa de cabellos plateados cuyo cuerpo exudaba un aura corrupta y abismal.
—Rukkhadevata…
—murmuró para sí.
No podía ser otra.
Más tarde, un pequeño Yami de cabello verde apareció trotando con una lista en las manos.
—Informe actualizado —anunció con solemnidad ridícula.
1.- Arlequín (Luo) 2.- Sara (Hei) 3.- Klee (pequeño sol, retriever) 4.- Hermanas Tushan (la violenta, la estúpida y la astuta) 5.- Honhou Kaede (fem ao tian), Eto (novelista trastornada) 6.- Gabriel, Grayfia, Ingvild, Asia (retriever [fácil de engañar, inocente lascivo], fetiche de sirvienta, bella durmiente, retriever torpe) 7.- Noelle, comprador (sirvienta todo terreno [posible kamikaze], kamikaze) 8.- Bai Heng (zorro kamikaze) 9.- Ais, Lux (tres nada, retriever) 10.- Kiana Kaslana, Lamba (posible ganso tonto [fem ao tian], versión femenina de la estúpida vaca) —¿Quién demonios escribió esto?
—preguntó Yami arqueando una ceja.
—Gin —respondió Klein con naturalidad.
—Dale un aumento.
—No nos pagas.
—Lo sé, pero me hace feliz decirlo.
Klein lo miró con severidad teatral.
—Los capitalistas se arrodillarían y te llamarían padre.
—¡Claro que sí!
—respondió Yami inflando el pecho con una sonrisa de suficiencia.
—¿Y ahora por qué posas como estatua griega?
La charla absurda se desvaneció, y la atención de Yami volvió a su verdadero centro: True Longinus.
Una vez más tomó la forma de la Bestia de 72 Transformaciones.
Su temperamento mutó; su voz interior se volvió fría e indiferente, pero también majestuosa y desenfrenada.
Un aura pesada y antigua se expandió como un océano invisible, oprimiendo todo lo que existía en ese espacio.
Con un simple pensamiento, reprimió la coerción para no arrasar a los presentes.
Sin demora descendió a su mundo interior.
La transformación había sobrepasado el límite de un simple mar espiritual; lo que surgía ante él era un mundo espiritual completo, vasto y con leyes propias.
Los clones cambiaban con él.
Sus pensamientos se volvían más nítidos, sus razonamientos más veloces.
Los problemas que antes eran muros se abrían como puertas.
Era como si la misma sangre de Yami, amplificada por la forma de bestia, los hubiera elevado de golpe.
En el centro de aquel mundo, Yami se posó frente a las Seis Islas.
Eran fragmentos de un linaje herético, nacidas del cadáver de la Diosa de la Vida, moldeadas por las manos del dios maligno y preservadas como herencia prohibida tras la primera gran guerra.
Cada isla representaba un pilar de su naturaleza: Isla Sagrada: un terreno resplandeciente donde se alzaba el Árbol de la Kábala, símbolo del ascenso divino.
Aquí descansaba el True Longinus, la lanza que atravesó al Hijo de Dios, y a su lado el Santo Grial del Inframundo.
Pero en el mismo suelo brotaba un Loto Demoníaco, devorando lo puro.
Para Yami, lo sagrado nunca fue sinónimo de bondad.
Isla Abisal: oculta bajo sombras infinitas, guardaba las Flores de Loto Sagrado y la Flor Urubara del Inframundo.
Allí lo puro sobrevivía donde nadie osaría buscarlo.
Isla Terrenal (Central): el verdadero eje del equilibrio.
En su patio descansaba Rongomiriath, ancla y divinidad que representaba las leyes después de la partida de los dioses.
En su estanque nadaban los peces que simbolizaban el equilibrio de todo lo creado, donde el pequeño qilin y las otras 4 bestias gobiernan su territorio junto con sus bestias subordinados.
Isla Demoníaca, Isla Espiritual, Isla de la Muerte: desiertas de vida, cada una albergaba solo la ley que las definía: destrucción, trascendencia y fin.
Ecos puros de fuerzas que no admitían más manifestación.
Todas estaban unidas por cadenas escarlata, formadas con el qi asesino refinado de Yami.
Eran la manifestación de la ley natural de la matanza, su comprensión más profunda, que mantenía las islas unidas a la fuerza, con 48 pilares, con 15 ubicados en la isla central, y los otrs 33 se repartian entre las otras 5 islas, fundiéndose y asimilando leyes de tal forma que cada uno solo tenia un u pilar, aunque el propio yami no tiene idea de como se formaron pues su creación fue instintiva, Más allá, el mundo estaba rodeado por el Mar de Resentimiento: los gritos y odios de los inmortales del sueño, un veneno imposible de asimilar.
Solo podía contenerlo, jamás poseerlo, a menos que Yami logre mejorar su fuerza y comprensión.
Yami se detuvo frente al True Longinus.
La lanza brillaba con un resplandor inmaculado, pero no era un arma de confianza.
Era el arma mata dioses más poderosa, que aún llevaba consigo la voluntad residual del Creador de la Biblia.
El Yami interior murmuró, con voz de decreto: —Todo lo bueno, en esencia, acabará en el mal.
No existe ni bien ni mal.
Son los seres quienes imponen esos nombres, quienes pintan el mundo con su propia percepción.
El eco de aquella reflexión se apagó lentamente.
Sus ojos permanecieron en la lanza, dudosos.
Porque detrás del brillo de los milagros siempre podía ocultarse un maníaco, como el dios de la Biblia.
Yami lo sabía: el poder absoluto rara vez era puro y noble y no todos los que blandían un poder sagrado eran buenas personas.
Sus dos ojos heterocrómaticos comenzaron a brillar.
En el ojo sin pupilas se encendió una estrella de siete puntas; en el izquierdo, donde dormía el Ojo Ancestral de los Sueños, despertó a su vez el Estigmata Alpha, el Ojo de Copia.
Sin pronunciar palabra, empezó a analizar la lanza.
Cada sección de True Longinus se desplegó ante su vista interior, intrincadas runas y mecanismos ocultos resplandeciendo como circuitos vivos.
Al principio, las protecciones impuestas por el Dios de la Biblia distorsionaban las inscripciones, pero su mirada atravesó esas defensas como un cuchillo a través del hielo.
En su mente apareció un plano detallado de True Longinus, desde las runas más profundas hasta la diminuta chispa que era la esencia del milagro y la voluntad oculta en la lanza.
—Amigo o enemigo —murmuró Yami—, elige.
Una voz rota y distante contestó desde el interior del arma: —…No tengo mala voluntad.
Solo soy un pequeño fragmento…
—Sométete o muere —replicó Yami, con la calma de quien dicta sentencia.
—Ya estoy muerto.
Yami entrecerró los ojos.
—¿Por qué trajiste al angelito?
—No quería que desapareciera…
ya he caído.
—Sométete o muere.
Hubo un suspiro, como viento pasando entre ruinas.
—¿Qué quieres que haga?
—Renuncia a tu nombre verdadero y acepta el que yo te doy.
—…¿Es necesario?
Yami inclinó la cabeza apenas.
—Existes en muchos planos y, en más de uno, eres un loco obsesionado con la autoridad.
Estoy obligado a pasar por muchos mundos.
No quiero ser atacado y rodeado por un grupo de hombres pájaro.
—Solo soy un remanente —protestó la voz.
—No creas que no sé que puedes usar el Árbol de la Kábala para regresar.
Renunciaste a todo por el mundo que protegías…
pero eso fue antes.
Ahora es ahora.
Silencio.
Un suspiro, más profundo que el anterior.
—Bien…
yo…
renuncio al nombre dado por mi nacimiento.
Yami levantó la mano y su mirada se tornó como cuchillas.
—A partir de ahora serás Celes.
En ese instante las leyes del mundo espiritual comenzaron a actuar, bautizando y reconstruyendo el alma del dios remanente.
El proceso incluyó las raíces mismas del Árbol de la Kábala, retorciéndose en patrones nuevos.
Del sistema, Yami extrajo el Factor Valkiria por un valor de 10 000 puntos; de las Fuentes de Linaje extrajo la del Gobernante de la Regla.
Fusionó ambos, integró el fragmento de voluntad y lo selló dentro de un pequeño huevo, dejando tras de sí solo el caparazón vacío de la lanza y 117 000 puntos brillando en su interfaz.
True Longinus, vacía de su remanente, parecía ahora solo un artefacto inerte.
Pero en las manos de Yami, incluso un cascarón podía transformarse en un arma.
Palacio Ephan → Artefacto principal, recipiente físico y herencia del Primer Emperador.
Tiene su propia conciencia (la del Emperador), que Yami destruye sin mayor dificultad.
Sistema de Dorian → Premio extraído del sistema mayor.
Contiene dos fragmentos de alma de verdadero dios: Dorian (consciente, latente, peligroso).
Astrub (suprimido y degradado a máquina, convertido en el motor del sistema).
Así, el dilema real de Yami no está en el Palacio, sino en el Sistema de Dorian, porque ahí conviven esas dos almas divinas, una como programador tirano y otra como máquina obediente.
Aquí te reescribo el pasaje, ya con esa separación bien marcada: Aprovechando su estado, sacó el huevo del espacio mental y lo colocó junto al huevo donde dormían Lan y el pequeño huevo del perro demonio.
—¿Cómo saldrá un perro de un huevo?…
—rió con desgana—.
Solo se le puede echar la culpa a las novela xianxia.
En su estado desinteresado, los ojos de Yami recorrieron la Pintura de Miríada de Millas.
Siguiendo el instinto, completó el refinamiento.
Ante él se desplegaron incontables microcosmos: pequeños mundos nacidos del Hechizo de Extensión sin Rastro, influenciados por las leyes grabadas y sostenidos por las llamas celestiales.
Cada fragmento latía como una semilla de realidad, reflejando los esfuerzos de los otros Yamis que habían tejido runas, matrices y fuerzas arcanas en cada rincón del artefacto.
Con un simple gesto liberó sus leyes, bautizando el artefacto-mundo y marcándolo como parte de su dominio.
Con eso resuelto, dirigió la atención al Palacio Ephan.
Allí, la conciencia del Primer Emperador aguardaba, dormida y arrogante.
Yami no dudó.
Su voluntad, manifestada en la forma de la Bestia de las 72 Transformaciones, cayó como un martillo implacable.
Tras varios embates, la conciencia imperial se desmoronó hasta convertirse en polvo, y con ello el artefacto quedó en silencio, libre de resistencias.
Solo entonces encaró lo que realmente importaba: el Sistema de Dorian.
Este, según la novela Renacido: Evolución de la Nada, no era tan simple como aparentaba.
Al analizarlo, Yami descubrió lo que siempre había sospechado: dos fragmentos de alma divina coexistían en su interior.
El primero era Dorian, vivo y latente, una chispa consciente que aún soñaba con control y supremacía.
El segundo era Ausra, ya suprimido, reducido a engranaje: lo que alguna vez fue un dios ahora no era más que la conciencia que mantenía el sistema en funcionamiento.
Esa era la razón por la que Yami había evitado usarlo.
Uno era demasiado peligroso.
Pero ahora, con el respaldo de la Bestia de 72 Transformaciones y el mundo espiritual completo a su disposición, las dudas eran inútiles.
El qi dorado fluyó de su cuerpo, y con él descendió la Llama Divina Yin-Yang.
Bajo ese fuego ancestral nada podía escapar.
Aun así, el proceso cargaba un peso insoportable; solo porque ese poder no tenía raíces, Yami podía sostenerlo.
Con cuidado, intentó no comprometer la matriz de hechizos del alma.
Su interés estaba en el genio del sistema Ausra.
Cuando todo terminó, su conciencia temblaba, agitada por el esfuerzo de manipular el fuego yin-yang.
Uno a uno empezó a retirar objetos del sistema.
Entre ellos estaban el Récord del Tiempo y el Clown Crown.
La esencia purificada del alma de Dorian fue extraída de la matriz y apartada a un costado.
A diferencia del cubo con 108 Inocencias en blanco, Clown Crown y Récord del Tiempo mantenían su poder y esencia original.
Cuando la Bestia de 72 Transformaciones aceptó el vasallaje del remanente del ex dios bíblico, Yami obtuvo acceso a una parte de su antigua autoridad.
Las dos Inocencias, aunque desconocidas, reconocieron de inmediato la identidad del creador.
Yami suspiró aliviado: había logrado someter aquel remanente.
Entonces ocurrió lo inesperado: las dos voluntades de las Inocencias se entrelazaron, fusionando no solo su poder sino los conceptos que las abarcaban.
—El payaso que carga con la autoridad, destinado a sufrir pero a dar alegría en ese sufrimiento…
—El reloj que suspende el dolor, que lo aplaza sin borrarlo…
Reflexionó en silencio: —Parece que, a los ojos de este destino, me convertiré en una burla.
El peso de la misión transmitida como maldición a través del linaje…
¿seré yo quien sufra la burla del destino, o seré yo quien se burle de él?
Una vez tomada su decisión, empleó el caparazón del True Longinus.
Sus cuernos, cola y colmillos fueron extraídos, y las tres vestiduras sagradas del sistema fueron integradas.
Aplicó el método de refinamiento inmortal, perfeccionado por los múltiples Yamis, alimentando la forja con la llama yin-yang y los datos que había copiado en la desesperación de Melanion.
La maravilla de aquel artefacto era que podía repararse e integrarse con materiales comunes; por eso el guantelete de Melanion ya estaba fusionado en la torre.
Uno a uno fue asimilando las matrices: la parte central del Palacio Ephan, el núcleo del Planeta de Un Ojo y, por último, la fusión de las Inocencias.
Todo se fundió en un único y nuevo artefacto.
Mientras Yami gastaba su energía en ese refinamiento, una figura femenina atravesó el espacio de la Habitación del Tiempo.
Allí desplegó un mapa brillante, buscando algo en particular.
Una voz surgió, oscilante entre lo masculino y lo femenino: —Así que aquí se oculta…
en un espacio interesante.
Afortunadamente, ya conocía las coordenadas aproximadas.
Este linaje maldito me abrió el camino.
Viejo amigo, el que heredó tu testamento es demasiado codicioso y necio.
Esas tres armaduras, aunque no posean un poder abrumador, albergan una voluntad admirable, capaz de alzar los puños contra los dioses.
Débiles, sí…
pero dignas.
Viejo amigo, no me culpes.
A este paso, tu heredero será consumido por la divinidad; con su fuerza actual, no podrá soportar la resistencia de esos trajes.
Viejo amigo, no me culpes.
Una flor criada en un invernadero siempre será demasiado frágil.
Especialmente cuando el fertilizante es demasiado para la flor.
ayudaré; será el último favor que conceda al final de mi vida.
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