Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 57
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arreglos Han pasado varios meses.
Faltan pocos meses para que Yami salga finalmente de la Habitación del Tiempo.
Durante ese lapso, dejó de cultivar y se dedicó por completo a inspeccionar su estado interno o eso queria, mientras sus clones se encargaban de los trabajos externos.
En los primeros días, Yami pidió a Ikaros que asistiera a los clones.
La prioridad fue clara: construcción de máquinas e infraestructura.
Siguiendo las recomendaciones de Ikaros, se vio obligado a invertir sus puntos en el desarrollo de tecnologías de marionetas —entre ellas los Medabots, núcleos de maná, Machinart y circuitos mágicos—.
Además, tuvo que adquirir la receta de la aleación espiritual necesaria para que la Bestia Devoradora de Hierro pudiera evolucionar a la Bestia de Guerra de los Nueve Li.
Esa compra le drenó casi todos los recursos, dejándolo con apenas 1000 puntos restantes.
Mientras tanto, los clones se dividieron las tareas de entrenar a las chicas y mantener el orden general.
Un suceso curioso ocurrió cuando uno de los clones, teñido de rubio, se ofreció voluntariamente a entrenar a Kiana.
—La pequeña es lamentable… puede haber perdido a sus padres, pero al menos me tiene a mí —dijo, con una sonrisa hipócrita.
Los demás clones se miraron entre sí; y en un instante, se abalanzaron sobre él gritando consignas como: —¡Un Otto muerto es un buen Otto!
El caos duró poco, pero dejó a Yami suspirando.
Finalmente, el clon rubio fue expulsado y se encerró en un taller al azar, alegando que necesitaba “reflexionar”.
Tras la inversión inicial, Yami fue arrastrado fuera de su taller por sus propias copias para participar en un nuevo proyecto.
Junto al mago, el herrero y cientos de clones más, combinaron el hechizo de Expansión sin Rastro con el Anillo del Universo del Compendio de Cultivo.
El problema era que el anillo no podía almacenar seres vivos, aunque sí conservar materiales y energía.
Después de una serie de ajustes espacio-temporales y casi veinte intentos fallidos, lograron su primer éxito: un espacio estable de apenas un metro cuadrado.
No satisfechos, destruyeron y reensamblaron el sistema una y otra vez hasta crear cincuenta espacios independientes, cada uno de aproximadamente un kilómetro cuadrado.
Durante tres semanas completas trabajaron sin descanso, rotando turnos entre clones.
Yami, por su parte, colapsó varias veces por agotamiento mental, aunque su cuerpo físico se fortaleció enormemente.
A pesar de su apariencia infantil, descubrió que podía revertir su estado corporal al de un joven de diecisiete o dieciocho años.
Su forma infantil resultó ser una especie de modo de ahorro de energía, una defensa natural que evitaba la sobrecarga y aceleraba su recuperación.
Con la eficiencia combinada de los clones y los soldados de sombra se produjeron cientos de títeres.
Para su control se implementó el modelo de enjambre, con cada grupo supervisado por un espíritu de la torre.
Se diseñaron múltiples variantes, cada una con propósitos específicos: recolección, almacenamiento, logística, exploración marítima, planificación de tierras y desarrollo agrícola.
A su vez, los espíritus de la torre fueron instalados en pequeñas plataformas móviles que les permitían desplazarse libremente.
Aunque las primeras versiones eran rudimentarias, representaron el inicio de una estructura más avanzada.
Cuando todo el sistema estuvo listo, se llevó a cabo una cosecha masiva de berries y frutas de dragón, cuidadosamente separadas por tipo y función.
El proceso tomó cerca de un mes y habría demorado mucho más de no ser por la intervención de Ikaros.
Aun así, fue necesario crear equipos adicionales de almacenamiento para contener los resultados: varios cientos de toneladas de recursos recolectados.
Cabe destacar la contribución del Emperador en la mejora del sistema, pues de no haber recolectado los recursos de un mundo entero y levantado una muralla protectora, no habría materiales suficientes.
Incluso ahora, no se había consumido ni la milésima parte de sus reservas.
Además, se separaron varias de sus plumas y materiales para desmantelarlos y crear fortalezas de batalla junto con plataformas flotantes.
Otro punto digno de celebración fue la planificación agrícola: se eligieron múltiples espacios independientes para el cultivo de berries, evitando que la totalidad de la Pintura se llenara solo de frutas.
Se despejaron zonas innecesarias.
Los cien robles espirituales fueron trasplantados a un pequeño mundo —aunque aún eran retoños—; diez hierbas Emperador Plata Azul se sembraron en distintos espacios, pues solo puede haber un rey por montaña.
Para los cuatro Thunder Hell Vine se seleccionó un pequeño mundo rodeado de relámpagos, mientras que las cuatro Flores Espinosas se cultivaron en el jardín zen del sistema.
Estas últimas poseen gran potencial evolutivo, pero requieren devorar seres humanos vivos para crecer, por lo que fueron confinadas bajo estricta vigilancia.
En cuanto a otras plantas de alto potencial, se usaron pergaminos de contrato individuales, asegurando su domesticación y control.
Los ocho Árboles de la Vida también fueron ubicados en espacios medianos, cada uno con su propio ecosistema.
Por último, se liberaron los conejos aulladores.
Para ello, se tomó un brote del Árbol de la Vida y se plantó en un pequeño mundo de apenas 100 km², destinado a la cría y expansión de estas criaturas.
Junto a ellos se introdujeron los Sniffer, Puronron y bisontes voladores.
También fue necesario adquirir animales menores como ratas del bambú, murciélagos espirituales y diversas bestias híbridas de Avatar, principalmente herbívoras.
Además de las especies comunes, se destinaron sectores especiales para el cultivo y resguardo de plantas de alto valor espiritual y propiedades metálicas, entre ellas: Bambú de Hierro Negro Bambú del Trueno Dorado Bambú del Acero Lunar Bambú del Corazón de Bronce Bambú de la Bruma de Plata Bambú Dorado de las Nueve Forjas Bambú del Reino Adamantino En sectores más delicados se cultivaron plantas raras y de linaje espiritual superior: Qinxing Espirituales Lotos de Cristal Flor de Jade Profundo Vid Estelar de Plata Hierba de la Luna Espectral Loto Carmesí del Vacío Rosa de Cobre Vivo Flor de Oro Púrpura Aunque sus nombres eran prominentes, la mayoría apenas alcanzaba el cuarto reino, siendo los más raros de quinta etapa y los comunes de primera etapa.
Yami también descubrió que ahora controlaba por completo la Pintura: podía manipular el flujo del tiempo dentro de ella hasta cinco veces el ritmo exterior, y en los pequeños espacios internos, hasta veinte veces.
Ya sin contenerse, liberó las raíces restantes de la deidad y se familiarizó con las nuevas señoritas del sistema: Urutia (de Fairy Tail) y Himari (de Omamori Himari).
Urutia había muerto tras los Grandes Juegos Mágicos, alcanzada por el aliento de Acnología antes de ser absorbida por una luz que evitó su completa destrucción; Himari, por su parte, acababa de ser sellada según su propio relato.
Ahora ambas podían conversar con normalidad.
Yami también logró abrir su Espacio de Doma de Bestias, cuya habilidad innata era Psíquico.
Para acelerar la cría de las criaturas, dejó clones, materiales suficientes, títeres y espíritus de torre encargados del proceso.
Aplicó la aceleración temporal de cinco veces dentro de la Pintura, y de hasta veinte veces en los mundos pequeños y medianos (clasificados según la complejidad de sus leyes).
Esto impuso una enorme carga sobre la Pintura, pero permitió un avance impresionante: los cuatro meses restantes equivalieron a 20 meses dentro de la Pintura y 400 meses en los mundos menores.
Así, la población de animales pequeños creció rápidamente.
Durante los primeros dos meses se mantuvo la relación de diez a uno en el exterior y doscientos a uno en los espacios internos.
Ese periodo se dedicó a la adaptación de herbívoros, cría de peces, gambas, ostras y más.
Al cabo de veinte meses internos, detuvo la aceleración y comenzó la implantación del resto de especies: Digimon, Pokémon, Pokémon legendarios (tres Xerneas, Lugia y Mew), además de dragones.
Las Bestias Devoradoras de Hierro de los Nueve Li permanecieron con Yami algunos días, tiempo durante el cual empleó el Libro de Doma de Bestias, cuyas principales características eran: CaracterísticaFunción / Descripción Registro de bestias / domesticaciónRegistra cada bestia ligada al domador: nombre, nivel, habilidades y características especiales.
Funciona como un índice viviente.
Índice de habilidadesAlmacena las habilidades aprendidas por las bestias y permite al usuario enseñarlas o replicarlas.
Espacio de Doma vinculadoSe conecta al “Beast Taming Space”; al aumentar el nivel del libro, el espacio se refuerza o expande.
Capacidad y contratosControla cuántas bestias se pueden domar o mantener bajo contrato, según la fuerza del domador.
Mejoras y crecimientoPermite subir niveles, desbloquear fases superiores y nuevas habilidades.
Nutrición / objetos especialesUsa recursos espirituales o materiales para alimentar o evolucionar a las bestias.
Funciones avanzadasEn niveles altos puede fusionar bestias, crear técnicas combinadas, comunicación psíquica o regeneración acelerada.
Como recompensa del gacha, Yami debió gastar puntos para adquirir las habilidades Supervisión, Multiplicación, Disuasión y Endurecer, todas compatibles con el libro, ya que este podía usar la energía física del portador para enseñar y mejorar habilidades.
La Bestia de Guerra de los Nueve Li era la evolución directa de la Bestia Devoradora de Hierro.
Ocho pequeños pandas permanecieron un día junto a Yami para asimilar esas habilidades antes de ser enviados con el resto.
Finalmente, todos los animales fueron trasladados a sus respectivos hábitats, a excepción de las chicas dragón, las crías de qilin y los quince huevos de par (Eragon), que todavía estaban en el sistema
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