Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 60

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Ser ninja?, yo seré inmortal
  4. Capítulo 60 - 60 60 sueño y persecucion
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

60: 60 sueño y persecucion 60: 60 sueño y persecucion Al tener todos los puntos aclarados, uno de los clones colocó una piedra espiritual de grado medio y presionó un botón rojo que decía: «Presiona aquí, idiota».

…

Al leer las palabras, todos dirigieron miradas extrañas a Yami.

Yami: -No me miren así, es necesario.

Estos bastardos crearon un chingo de botones con diferentes funciones.

Rongrong, cubriéndose la cara con un abanico: -El maestro generalmente parece muy confiable…

al menos hasta que abre la boca.

Yami: -¿Y qué tiene que ver mi boca con mi fiabilidad?

Rongrong: -Dices tonterías la mayoría de las veces.

“Señor, solo calentarán mi cama si me lo ruegan.” Yami: -…

Antes de que pudiera responder, el portal se abrió.

Kiana: -¡El último en cruzar es un perro!

Yami: -…

Al ver a todos correr, Yami se quedó sin palabras.

Yami: -¿Ustedes por qué corren?

Soma y Mao, con el ataúd al hombro: -¡Creo que escuché al perro ladrar!

¡Corran, no dejen que nos alcance!

Yami: -…

Suspiró.

-Son todos unos idiotas…

-dijo, metiendo las manos en los bolsillos antes de cruzar el portal, ignorando las travesuras de la sarta de tontos.

— Al cruzar, Yami sintió cómo el aire cambiaba.

La humedad era distinta, más viva, cargada de sal y bruma.

Frente a él se extendía una bahía natural: un anillo de pequeñas islas que abrazaban un mar interior de aguas claras y tranquilas.

Desde lo alto, habría parecido una corona de jade hundida en el océano.

Las aguas poco profundas oscilaban entre veinte centímetros y tres metros de profundidad.

Podía verse el fondo arenoso, cubierto de corales, hierbas marinas y estructuras que parecían arrecifes cultivados.

Entre ellos se movían cangrejos de caparazón translúcido, ostras ancladas a piedras pulidas y peces de escamas azuladas que titilaban como luciérnagas acuáticas.

En la isla principal, donde se hallaba el portal, un pequeño muelle de madera y piedra coralina servía como punto de llegada.

Algunos botes parecían artesanales, otros brillaban con un resplandor espiritual tenue bajo las juntas del casco.

A lo largo de la costa se alzaban plataformas y pasarelas conectadas por puentes de bambú.

Títeres y autómatas de madera y metal envejecido trabajaban en silencio: revisaban redes, cuidaban criaderos y limpiaban el agua.

No había ruido mecánico, solo el murmullo del mar y el golpeteo de las olas.

En el centro del islote principal se extendía un viejo riel cubierto por algas y arena, que corría recto hacia el norte.

En la distancia, la vía se perdía bajo el mar, rumbo a donde las aguas se volvían oscuras.

Entonces, un eco metálico rompió la calma.

Un silbato.

Yami levantó la vista justo a tiempo para ver cómo una silueta se deslizaba en el horizonte: un tren avanzando sobre el mar, su reflejo multiplicándose en la superficie como si flotara entre dos mundos.

Rongrong, con su abanico en mano: -Es…

hermoso.

Parece un espejismo.

Yami: -Sí.

Pero los espejismos no dejan huellas en el agua.

Y en efecto, tras el tren quedaba una estela luminosa, un camino de espuma y luces pálidas que se desvanecían con el vaivén de las olas.

— Kiana: -¡Tengamos una fiesta en la playa!

Lux: -Buena idea.

Kaede: -Suena interesante.

Lamba: -¡Parrilla, parrilla!

Lumin: -Apoyo la moción.

Los seis clones que imitaban a los maestros de Ryozanpaku gritaron al unísono: -¡Un lugar perfecto para el entrenamiento!

Yami: -¿Cómo es que les brillan los ojos…?

Yaya: -¿En serio no lo sabes?

Llevan meses persiguiéndonos para “completar el entrenamiento”.

Honghong: -Hablan con voces llenas de sabiduría…

pero son increíblemente cómicos.

Luo: -Eso sí, pelean bien.

Hei: -No creo que ese sea el punto.

Baiheng: -De hecho…

pero es interesante.

Klee: -¡Maestro, puedo freír pescado!

Yami (pensando): Demasiado linda…

oh no.

En ese momento, una brisa recorrió la costa y sus instintos gritaron peligro.

¡Bum!

Un par de bolsas inflables chocaron contra su rostro.

-¡Máster, lo extrañéeee!

-gritó una Ikaros llorosa, mientras realizaba un “limpiador facial” de impacto.

Noelle, con expresión de pánico: -¡Se está muriendo!

Todos quedaron en silencio.

Mao y Soma: -¡Bastardo afortunado!

Ikaros: -¡Maestro!

Baiheng: -Creo que se murió.

Ais: -…

Grayfia, suspirando: -Ikaros, sé más cuidadosa la próxima vez.

Ingvild: -¿Estará bien?

El golpe parecía fuerte…

Yaya: -Esa mujer tiene dos grandes bolsas de aire incorporadas.

Yami: -¡Ya suéltame!

Mientras intentaba alejarla, puso su mano sobre su pecho izquierdo y notó algo.

Yami: -Ikaros…

¿ya no eres un angeloid?

Ikaros: -Según las órdenes del maestro, los científicos crearon un cuerpo orgánico basado en la tecnología del Primer Emperador.

Actualmente tengo tres modos: 1.

Orgánico, este cuerpo fue hecho con el linaje del Gobernante de la Regla.

2.

Angeloid.

3.

Sistema Uranus activado.

Ikaros.- Maestro ahora puedo calentar la cama para usted.

Yami.- mi pequeña pitón todavía no puede elevarse a los cielos, cuando se convierta en dragón yo te aviso.

Rongrong.- aquí vamos de nuevo.

Chicas…..

Kiana.- perro que ladra no muerde.

Tos, tos.

Un joven de armadura azul futurista descendió del tren dimensional que acababa de detenerse cerca de la playa.

Sus movimientos eran precisos, casi silenciosos.

Su armadura liviana brillaba bajo el sol, el cañón integrado en su brazo derecho emitía un pulso suave de energía azul.

Sus ojos, parcialmente ocultos por su visor, recorrieron el entorno evaluando amenazas.

Cuando Yami lo noto casi grita del susto el nombre de Rokku, pero Prototype one: -Saludos soy prototype One.

Yami: -¿Quién…?

Baiheng: -¿Otro sirviente?

Prototype One: -Soy una unidad de asistencia creada por el Dr.

Light…

quien a su vez es uno de sus clones, Maestro Yami.

Yami: -Ah…

eso explica muchas cosas.

Creo.

Prototype One: -Fui construido usando tres sistemas: -Una medalla de Metabot fusionada con un alma artificial, evolucionada a una nueva medalla.

-Corazón de Maná y circuitos mágicos de Machine Doll.

-Células clonadas para un cuerpo orgánico resistente.

Baiheng: -Eso suena raro.

Prototype One: -Solo tengo un objetivo: guiar al Maestro Yami hacia la zona que debemos tomar.

Kiana: -¿No quieres quedarte a la parrillada?

Prototype One: -Es mejor terminar la misión lo antes posible.

Sin más, proyectó un mapa holográfico sobre la arena.

Prototype One: -El próximo portal se está formando.

Recomiendo avanzar cuando finalicen los preparativos.

Yami: -Primero comamos…

Prototype One inclinó la cabeza con respeto.

Prototype One: – señor debe estar atento, la energía espiritual a afectado a las especies en distintos grados, ai bien en su mayoría son inofensivos existen excepciones.

Klee: -Parece nesesario freir pescado.

Yaya: -este lugar no podrá soportar tus bombas pequeña.

Yami miró al cielo y suspiró Yami: -empiezen a armar la parrilla, y vigilen a klee.

Cambio de escena.

Yami despierta sin recordar el instante previo.

Ni batalla.

Ni caída.

Solo oscuridad… y luego esto.

Una luz rojiza parpadea en intervalos irregulares, iluminando un espacio estrecho como las entrañas de una bestia tecnológica.

Tubos reventados exhalan vapor tibio con un aroma metálico, parecido al hierro… o al miedo.

No hay cielo, no hay suelo, solo una estructura cerrada que vibra levemente, como si respirara.

Yami intenta moverse, pero un pinchazo eléctrico atraviesa su espalda.

El dolor lo obliga a quedarse quieto mientras sus ojos se adaptan.

El techo está tan bajo que parece querer aplastarlo por el simple gusto de hacerlo.

Paneles rotos muestran circuitos que chispean sin ritmo, como luciérnagas ebrias.

Cables colgantes se balancean, semejando extremidades amputadas.

Su propia respiración resuena demasiado fuerte en el silencio comprimido.

Incomoda.

Aislada.

Como si el lugar intentara tragarse cualquier sonido que quisiera escapar.

No sabe dónde está.

Solo que está donde debería estar.

El pecho le late con violencia, una alarma biológica en un entorno que no tiene mapas ni salidas visibles.

La cabeza le pesa; los pensamientos se le escapan como agua entre dedos.

Mira sus manos: hay polvo y sangre seca que no recuerda haber perdido.

Un ruido distante atraviesa la estructura: eco metálico, ritmo irregular.

¿Pasos?

¿O un mecanismo fallando?

La garganta se le cierra.

Traga saliva… y entonces el dolor de su espalda se enciende como una llamarada.

Un corte profundo, hasta el hueso.

Y con él, los recuerdos vuelven.

Era él.

Siempre estuvo ahí.

Otra versión de sí mismo, diferente, pero un reflejo torcido.

Iguales… y, sin embargo, opuestos.

Uno derivado del otro.

—Entonces, ¿cómo debería llamarte, mi pequeño pedazo?

—preguntó Yami, su voz retumbando solo en su mente.

La respuesta llegó con su misma voz, pero teñida de otro tono: —Me llamo Path.

Yo mismo elegí ese nombre.

—No me temes —dijo Yami, con una sonrisa fría—.

Tarde o temprano tendré que devorarte.

—La vida es como una violación —rió Path—.

Si no puedes con ella, al menos aprende a disfrutarla.

Además, después de hoy… ya no tendré nada que me ate.

—Morir para no involucrar a tus amigos… conmovedor —susurró Yami.

—Es mi libertad.

Estar cerca de ellos es peligroso.

La herencia que cargan mantiene los ojos del Culto de la Exaltación sobre ellos.

Si a eso sumas mi presencia, solo los arrastraría al desastre.

Prefiero confirmar mi muerte; así al menos el culto se distraerá.

No dejarán de buscar, pero se calmarán.

Yami asintió.

—Bien.

Hagamos que esos bastardos sientan una pequeña pérdida.

Dicho esto, Yami tomó el control del cuerpo.

Path, más débil en fuerza y control, cedió sin resistencia.

Tras la breve conexión, Yami examinó el estado del cuerpo: —Qi y sangre, fuerza interna, energía etérea… incluso puedes usar wakfu.

Huesos de bronce.

Lástima que no abriste tu mar de conciencia, pero eres astuto.

Usaste el flujo interno qilin del Fin de la Ley para asimilar la energía etérea y transformarla en alimento para el Qi, la sangre y la fuerza.

No está mal.

—¿Qué piensas hacer?

—preguntó Path.

—Transferiré temporalmente tu conciencia a un clon de sombra.

Path bufó.

—Eso ya no es un clon de sombra… Yami no respondió.

Canalizó su Qi y sangre, y en segundos su cuerpo sanó.

Luego creó el clon, que se levantó tambaleante.

—Digo, podrías ser tú el clon y dejarme mi cuerpo —refunfuñó Path.

—Eres tú quien debe sacrificarse.

Yo solo soy la bestia de carga —respondió Yami—.

Además, eres quien conoce a Yixuan.

De la nada, Yami sacó un pañuelo blanco y lo extendió sobre su cuerpo.

Debajo de la tela, se escuchó el crujir de huesos transformándose.

Cuando el paño cayó, una joven de cabello plateado y ojos azules se alzaba.

Kiana.

Path parpadeó, atónito.

—Tenías que cambiar de forma, lo entiendo… ¿pero por qué elegiste ser mujer?

¡Y además una parámecio!

—Simplemente elegí a alguien con quien estoy familiarizado —replicó Yami.

Tomó un pequeño espejo, se observó y, sin previo aviso, slap, se dio una bofetada.

El brillo oscuro de su mirada se disolvió, dejando una expresión pura… e irremediablemente estúpida.

Path lo observó sin palabras.

—¿Ese es el legendario golpe de corrección de personalidad?

¿Y por qué usas la versión idiota de Kiana?

¡La tuya se entrenó sin cerebro externo, era mucho más estable!

—Tarde o temprano tendré que venir a este mundo para devorarte.

¿No crees que sería divertido arruinar su imagen mientras tanto?

Path suspiró.

—Bueno… parece que se acaba el tiempo.

Yami no respondió.

Tomó un traje de combate que se ajustó perfectamente a su nueva forma.

—Espera, ¡¿dónde está el mini-mi?!

—exclamó Path señalando la entrepierna.

—Ya sospechaba por mis sueños anteriores… ahora lo confirmo.

Tú eres uno de mis fragmentos.

Una parte de mí.

Yo tengo yin y yang, tú también, solo que no sabías cómo equilibrarlos.

Incluso, si quisiera, podría dar a luz con este cuerpo.

—Por favor… no te perviertas con mi cuerpo —gimió Path.

Ignorando el comentario, Yami-Kiana activó su Qi y sangre.

Los huesos de bronce crujieron bajo la presión.

Adoptó postura.

Piernas firmes.

Cintura arqueada.

—¡Golpe del dragón helado!

—gritó con voz juvenil.

Un enorme agujero fue perforado por esos pequeños puños.

Path si no fuera por que se que eres hombre te tacharon de tiranosaurio hembra.

Yami.- Kiana es la verdadera tiranisaurio hembra.

Después de decir esto agarro al clon y lo colgó sobre su hombro como costal de papas y agarrando la maleta negra salio de un salto.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo