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Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 62

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  4. Capítulo 62 - 62 62 fin del sueño
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62: 62 fin del sueño 62: 62 fin del sueño El murmullo del aceite hirviendo sonaba como un canto sereno.

El vapor subía, suave y denso, mezclando el aroma del caldo con el tenue brillo de los faroles.

Afuera, la lluvia seguía cayendo, tiñendo la ciudad en tonos grises y violetas.

Detrás de la barra, Alex limpiaba un plato con la calma de un monje iluminado.

Frente a él, Yixuan se detuvo, su expresión imposible de leer.

Sus miradas se cruzaron.

Por un instante, el ambiente se volvió extraño.

Como si algo invisible se tensara entre los dos.

— Yixuan: —El viento… es como la vida.

Siempre fluye, desde el primer aliento hasta el último suspiro.

Alex: —La vida no tiene propósito.

No hay enseñanza en su curso.

Solo peso… que uno arrastra, como un eco sin forma.

Yixuan: —Y aun así, la cargamos.

Mientras miramos lo que amamos… aunque sepamos que un día desaparecerá.

Alex: —Los campos áridos muestran escasez.

Las montañas, abundancia.

Por eso no la calles.

Dilo con regocijo… con certeza.

El vapor subió entre ambos como un velo.

Yixuan titubeó, el rubor subiendo hasta sus mejillas.

Yixuan: —¿De… debo decirlo?

Alex: —Es parte del protocolo.

Si no lo haces, ¿cómo sabría que eres tú, la enviada del jefe?

Desde una mesa cercana, Zhu Yuan y Qingyi miraban sin entender nada.

La tensión era palpable, como una cuerda a punto de romperse.

Yixuan bajó la cabeza, tragó saliva… y murmuró con voz apenas audible: Yixuan: —Si no rebotan… no son tetas.

— Silencio total.

Solo el burbujeo del caldo sonó, como riéndose en su lugar.

Qingyi abrió los ojos de par en par.

Zhu Yuan se puso roja hasta las orejas.

Qingyi: —Pffft… dila otra vez.

¡Quiero ver si el chef sobrevive!

Alex sonrió con serenidad, como si nada hubiera pasado.

Alex: —Sí.

Definitivamente eres tú.

El vapor se elevó, la lluvia golpeó los ventanales, y el neón del exterior pintó el caldo con reflejos violetas.

— Narrador: El ambiente se había relajado.

Las risas llenaban el pequeño restaurante, aunque una figura seguía rígida y roja de vergüenza: la maestra del templo.

— Alex (Yami en su cuerpo, con descaro): —Entonces… ese jefe bastardo del que hablas… ¿era tu sugar daddy?

Yixuan (frunciendo el ceño): —¿Viejo?

Alex: —El viejo Daoxu.

Mi jefe fingía estar ciego para toquetear a las jóvenes.

Un clásico.

— Pausa.

Vapor.

El silencio duele.

— Path (voz mental): —¡Yami!

¿Qué demonios dices?

¡Ese tipo eras tú!

¡Te estás difamando solo!

Yami (mentalmente): —Estoy aburrido, bro.

Déjame divertirme un poco.

Path: —Te estás hundiendo solo, idiota.

Yami: —Ya estoy acostumbrado.

(Piensa fugazmente en esos clones bastardos… suspira.) — Yixuan: —¿Tu jefe no era de mi edad?

Alex (fingiendo pensar): —Mmm… por su apariencia, señorita, aún le faltan unos años para la menopausia.

El aire cambió.

El aura espiritual de Yixuan se alzó como un vendaval.

Una sombra alada emergió detrás de ella: el pájaro de tinta Qingming, vibrando, ansioso por ser liberado.

Yixuan (sonriendo peligrosamente): —Si sigues engañándome… Alex (levantando las manos): —¡Espera, espera!

¡No invoques al pollo de tinta!

¡Mi sopa aún hierve!

(Saca su teléfono con total calma.) Alex: —La maestra del templo Suibian está aquí.

(Cuelga sin esperar respuesta.) Solo el sonido del aceite friéndose rompió el silencio.

Alex (media sonrisa): —El tipo responsable de tus asuntos llegará en unos minutos.

Por favor, siéntate, disfruta la casa… y no invoques nada explosivo.

Yixuan: —…Eres insoportable.

Qingyi (riendo): —Parece que te gusta jugar con tu vida.

Zhu Yuan: —Mayor, por favor deje de causar problemas.

Tenemos trabajo.

Qingyi: —Aunque debo admitirlo… parece que regresaste a la normalidad.

Alex: —La señorita Zhu Yuan tímida es más hermosa.

Qingyi volvió a su termo y al programa de su tableta.

Alex suspiró.

Alex: —Ustedes… parece que los rumores son ciertos.

Las mujeres cambian de humor más rápido que de ropa interior.

Cuatro miradas inexpresivas se posaron sobre él al unísono.

El chico empezó a sentir que había cavado su propia tumba.

Unos minutos más tarde… Alex (fingiendo rubor): —Chicas, si me siguen mirando con tanta pasión… creo que voy a quedar embarazado.

— Justo cuando Yixuan iba a golpearlo, la puerta del restaurante se abrió.

El sonido hizo que todos se giraran.

Aprovechando la distracción, Alex escapó hacia la entrada y se escondió detrás de una figura recién llegada.

— Perfecto.

Aquí tienes la versión fanmtl, con ritmo narrativo más introspectivo, propio de novelas de cultivo o ciencia arcana, sin separaciones ni cortes: — Era una joven de aspecto thiren tipo tigre sus dos pequeñas orejas y su cola blanca con rayas negras, siempre atraian la mirada de alex.

Su andar era firme, cada paso resonaba con un peso medido, como si hasta el suelo reconociera su presencia.

Sus ojos eran agudos como un cazador observando su presa, su aura viva… pero no humana.

Era Flan, la creación de Path.

Llamarla marioneta era un insulto a lo que realmente era.

Path había seguido el mismo método que Yami: tomó una parte de su propio linaje y forjó un cuerpo desde cero.

Un núcleo de maná como corazón, circuitos mágicos entrelazados como venas, minerales raros reforzando los huesos, y un alma artificial fusionada con un núcleo de conciencia tipo Medabot.

Mientras la medalla no fuera destruida, Flan nunca moriría.

Su cuerpo provenía del linaje del Tigre de Bengala Celestial.

Medía un metro setenta y cuatro, su figura era proporcionada, cubierta por una blusa negra ajustada, pantalones cargo y botas militares.

En su porte se mezclaban la gracia y la amenaza.

Su nombre provenía de una vieja mascota, su carácter oscilaba entre el de una hermana mayor y una mente de vientre negro.

Trigger estaba a su lado, observando con calma.

Se había unido recientemente al grupo por circunstancias extrañas.

Ignoraba que Flan no era humana.

Y aunque nadie se lo dijera, ya no lo necesitaba: Flan ya no era una marioneta.

Era una vida independiente.

Path lo sabía.

Y en el fondo, eso le dolía.

En algún momento del tiempo, los títeres que había creado con tanto esfuerzo comenzaron a negarse a la conexión sensorial.

No querían que él leyera sus pensamientos.

No querían ser controlados.

Curiosamente, todas las que se negaron eran femeninas… solo recientemente había creado dos masculinos.

¿Cómo logró que desarrollaran autoconciencia?

Fue simple, o al menos así lo describía él.

Copió los datos de programación que Yami obtuvo tras reingerir a su clon, el Dr.

Light, y a los científicos que quedaron atrapados en los pequeños mundos.

A partir de ahí, la chispa fue inevitable.

En cuanto al alma artificial, Path había descubierto que en un mundo lleno de ciudades y emociones humanas, las almas dejan rastros.

Fragmentos, ecos, sentimientos sin dueño.

También existían los fragmentos de alma atrapados en las grietas.

Tras un refinamiento cuidadoso, todos esos residuos se condensaban en una semilla de alma.

Combinada con un marco conductual, daba origen a una entidad consciente.

Path solo utilizó fragmentos sin conciencia… o de criminales.

Las almas inocentes fueron liberadas mediante el Ksitigarbha Soul Ferring del Cultivation Chat, lo que le otorgó una gran cantidad de poder de virtud.

Aun así, cuando veía a Flan sonreír, no podía evitar sentir una punzada en el pecho.

Sabía que su creación era perfecta.

Pero también sabía que, como toda vida, un día podría mirarlo… y decidir caminar sola.

— Yami y Path permanecían en silencio dentro del mismo cuerpo.

Sus pensamientos se deslizaban uno sobre otro, entrelazándose como hilos de un mismo espíritu.

A veces no se sabía quién pensaba primero… o si realmente eran dos.

“Solo espero que cuando llegue el momento puedan ser felices… y que estas chaquetas acolchadas no tengan fugas.” La idea surgió con un dejo de cansancio y humor negro.

Y, sin saber quién de los dos la formuló, ambos la compartieron.

Una ligera risa resonó en el espacio mental que habitaban.

Era cálida, pero también melancólica.

“Es esto… lo que se siente ser padre?” La pregunta no tuvo voz, solo un eco suave que flotó entre ellos.

Y sin embargo, ambos la sintieron como propia.

En esencia, compartían el mismo origen, la misma raíz que había dado forma a su existencia.

Esa conexión era tan profunda que los límites entre uno y otro se volvían difusos.

Sus pensamientos tendían a sincronizarse, como si el alma de Path y la de Yami fueran dos notas de una misma melodía.

Dentro de esa calma silenciosa, ambos comprendieron algo que no necesitaba palabras: que su creación, su obra, sus “hijos”, ya no les pertenecían.

Y aun así… esperaban que pudieran ser felices.

“Pero antes que nada necesito una escopeta; antes de que ese día llegue protegeré mis pequeños repollos de esos malditos cerdos… jejejeje.” La frase explotó dentro del pecho compartido como una chispa descarada; no era clara si era Yami quien bromeaba o Path quien deseaba la seguridad de hierro y pólvora, pero ambos sintieron el alivio de la broma.

Había ternura envuelta en violencia protectora —una contradicción que les supo a hogar.

Alex tenía una sonrisa peluznante en el rostro, como si cada comisura ocultara un secreto divertido.

Qingyi y Zhu Yuan se reincorporaron al trabajo sin hacer más ruido, manos expertas que disimulaban la curiosidad.

Yixuan y Ju Fufu se alejaron juntos, con expresiones extrañas.

Flan observó la escena con ojos que no parpadearon.

Un destello—casi imperceptible—la impotencia era palpable,Trigger simplemente ladeó la cabeza, midiendo las pequeñas tensiones del grupo.

Dentro del cuerpo compartido, Yami y Path sintieron la continuidad del día: risas, trabajo, silencios que decían más que las palabras.

El plan de una escopeta quedó flotando en su pensamiento común, una combinación de protección y absurdo que los ancló, por un momento, a la vida cotidiana.

Con un pum, una maleta negra impactó contra su cabeza.

—Tu sonrisa es repugnante.

—Flan habló sin levantar la voz; la frase cortó el aire como una cuchillada.

Alex fingió dolor, llevándose la mano al pecho con teatralidad.

Su mirada se clavó en Flan, llena de asco impostado.

—¿Podrías… morir?

—tartamudeó, dejando que la actuación se regodeara en cada sílaba.

Se arrodilló en el suelo, rostro desconsolado, lágrimas falsas rodando por sus mejillas con una precisión ensayada.

Antes de que la escena se consumara del todo, Ju Fufu intervino, con la curiosidad asomando en la voz: —¿Es esto una pelea de pareja?

Alex se incorporó de un salto, dejando atrás al perdedor lamentable que había sido un momento antes.

—Es mi hermana —dijo, como si fuese la verdad más sólida del mundo—.

Si te fijas en los rasgos, tenemos cierta similitud… yo salí más al padre; la marimacho heredó los rasgos de la anciana.

—¿Es eso posible?

—preguntó Ju Fufu, entre incrédula y divertida.

Alex respondió con una sonrisa hipócrita, afirmando su mentira con la suficiencia de quien practica el engaño hasta convertirlo en costumbre.

Antes que continúe con la farsa la perspectiva de Yami se difumino y quedo en silencio.

Path -suspiro- ese tipo por fin se a despertado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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