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Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 64

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64: 64 interludio 64: 64 interludio Ante los ojos de Yami, las dos bellezas comenzaron a vestirse, y como buen caballero… este, por supuesto, no apartó la mirada.

—Suspira—.

Aunque el porte del tigre blanco de Lumin se ve suave y tentador, el pequeño misterio que rodea a Ikaros es más difícil de ignorar —murmuró con aire distraído.

La tenue luz del amanecer, filtrada por los cortinajes, dibujaba líneas de plata sobre sus figuras.

El aire del cuarto mezclaba el aroma de flores húmedas con el leve eco metálico del equipo descansando a un lado.

Yami, con la calma de quien ha visto demasiadas batallas y pocos amaneceres tranquilos, se recostó en la cama y las observó sin disimulo.

No había deseo en su mirada, sino una curiosa serenidad, casi contemplativa.

Cada movimiento —la caída de un lazo, el roce del tejido sobre la piel— le recordaba que la belleza, a veces, podía ser tan peligrosa como cualquier espada.

Lumin, notando su mirada, habló entre risas suaves: —Maestro, su mirada es demasiado penetrante… me hace sentir tímida.

Ikaros, en cambio, permanecía en silencio, sonrojada, entre la timidez y una tenue fascinación.

—Amar la belleza es un deber de todos —respondió Yami con una sonrisa tranquila—.

En tu caso, Lumin, tú conoces tu encanto y lo muestras sin disimulo.

Ikaros, en cambio, desde que obtuviste un cuerpo de carne y hueso, te volviste más humana… y esa timidez tuya te hace aún más encantadora.

Mientras charlaban sin vergüenza, la puerta se abrió.

(…) Parece que se divierten… Tras decir esas palabras, la mirada ligeramente entrecerrada de Urutia cayó sobre Yami, y de igual forma la sonriente Himari, ambas exudando una presión invisible que Yami ignoró sin piedad.

Mientras las chicas se preocupaban por mantener su impulso, él empezó a calcular… primero la fuerza del viento, luego la gravedad y la distancia.

Entonces las patas traseras de Yami se tensaron y, con un impulso, saltó, dando una voltereta de 360 grados.

Cayó en la zona acolchada y, sin vergüenza, metió la cabeza en el escote de Urutia.Como era muy grande, controló su tamaño para encajar y finalmente se acomodó de tal forma que solo su pequeña cabeza fuera visible.

—¡Aterrizaje perfecto!

—declaró con voz solemne—.

No hay razón para estar celosas, soy un hombre de gran amor, ¡y prometo dar cobijo a todas ustedes!

Sus palabras y acciones dejaron a todos en blanco.

Urutia, especialmente, sintió cómo su furia silenciosa se deshacía en una mezcla de vergüenza y desconcierto.

—Jejeje… como decía el librito amarillo, “ante la desvergüenza, toda defensa se derrumba” —rió Yami, disfrutando su victoria invisible.

Las chicas lo miraron sin saber qué pensar.

Urutia dudaba: ¿arrojar al pequeño descarado por la ventana o dejarlo allí?

Era difícil decidirlo; después de todo, hacía ya tiempo que se había acostumbrado a las payasadas de aquel niño cuya arma asesina aún no funciona.

Cuando reaccionaron, Himari metió las manos entre sus pechos y sacó a Yami de un solo tirón, presionándolo contra sí misma y frotándose contra él.

—¿Por qué fue eso?… —Para que no huelas a Urutia, solo puedes oler a mí.

—Claro… —murmuró Himari, acercándolo un poco y posándolo sobre su cabeza—.

Yami.- Yo no puedo oler a ustedes, ustedes deben oler a mí.

Tras soltar esas palabras dominantes con su apariencia adorable, las chicas no supieron cómo reaccionar.

Solo Lumin se sonrojó, y colocando un dedo sobre su mejilla, con un tono de hermana mayor, dijo: —El pequeño maestro es tan guapo y dominante… La situación cayó en un silencio incómodo, hasta que se oyeron más voces.

(…) Nos están esperando.

Dicho esto, Yami volvió a saltar, esta vez directamente a los brazos de Ikaros.

Bajo su orden, todos salieron de la habitación.

Se encontraban en uno de los pequeños mundos, el que solían usar como centro de operaciones.

Durante el período de tres años, el sistema había sufrido cambios que Yami no lograba comprender del todo.

Casi un mes después de ingresar a los pequeños mundos, el sistema autorizó la liberación de las chicas.

“Demasiado rápido”, pensó, pero aun así acató la orden y las liberó.

Inmediatamente, el sistema entró en un estado de carga.

Desde entonces, Yami solo podía acceder al almacén, mientras el resto de las funciones permanecían selladas, dejando abiertas muchas preguntas sobre los cambios ocurridos en su estructura.

Aparte de las alteraciones del sistema, varios de los planes de Yami se completaban mientras otros nuevos nacían.

Uno de ellos fue el refinamiento de las veinticinco vértebras, proceso que tuvo un profundo impacto en los Cinco Símbolos.

Según el Libro de Neidan, las vértebras representan los pilares del cuerpo celeste, los puntos donde la esencia del alma, la energía y el espíritu se entrelazan.

Cada vértebra actúa como una runa viviente que refleja los ciclos de la creación: amanecer, cenit, ocaso, noche y renacimiento.

El texto también enseña que las Cinco Bestias Sagradas no solo guardan los elementos, sino los fundamentos mismos de la creación.

Jinglong (Dragón Azul del Este) representa el comienzo, el surgimiento de la vida y el fluir del qi primordial.

Zhuque (Ave Bermellón del Sur) simboliza el crecimiento y la transformación a través del fuego.

Bai Hu (Tigre Blanco del Oeste) encarna la madurez y la disolución, la fuerza que destruye para permitir el cambio.

Xuanwu (Tortuga Negra del Norte) manifiesta la quietud, el reposo del ciclo, la semilla que espera renacer.

Y en el centro, el Qilin, bestia de equilibrio y virtud, representa la unidad de los cuatro principios, la síntesis que engendra la armonía y el renacimiento del mundo interior.

Tan pronto como Yami completó la forja de las veinticinco vértebras, los fantasmas de estas Cinco Bestias despertaron en su mar espiritual.

Su rugido conjunto sacudió la estructura de su alma: el flujo del qi se desbordó, y por un instante, el poder acumulado amenazó con romper los Huesos de Jade.

Pero Yami se detuvo.

No por falta de fuerza, sino porque aún no había alcanzado el estado mental de claridad absoluta que el Neidan llama “La Verdad Oculta del Corazón”.

Del mismo modo, los conceptos e ideas del Neidan fueron transmitidos a las chicas.

Cada una, según su naturaleza y comprensión, podía establecer su propia base al momento de refinar los huesos.

Así, las sendas de cultivo dejaron de ser idénticas: el principio era el mismo, pero el camino que cada una recorrería sería distinto, reflejando su esencia, voluntad y visión del mundo.

Dicho esto, llegaron a la puerta.

El aire del salón vibraba con una calidez ligera, interrumpida solo por murmullos y risas dispersas.

Yami cruzó el umbral con paso tranquilo, sobre la cabeza de Lumin, seguido de Himari, Urutia e Ikaros.

La puerta se cerró tras ellos con un leve clic, dejando dentro una atmósfera que olía a té, dulces y energía espiritual latente.

En el centro, tres pequeñas fuentes de caos dominaban una mesa baja: Klee, Kiana y Kaede jugaban a las cartas.

Para las tres, era casi imposible saber quién ganaría al final.

—¡Otra vez gané!

—exclamó Klee, levantando las manos mientras las monedas se apilaban frente a ella.

—Imposible… quiero la revancha —gruñó Kiana, revisando las cartas con expresión seria.

Kaede, con una sonrisa nerviosa, barajaba el mazo.

—Tal vez… la suerte solo se acomoda a las que trabajan duro —murmuró con voz inocente.

Lamba, de pie tras ellas, soltó una carcajada.

—¡Bah!

Estúpida Kiana, perdiste esta vez.

Eso llamó la atención de las chicas, pero cuando las miradas penetrantes de Kiana y Kaede se clavaron en ella, Lamba retrocedió un paso.

—…Me retracto.

Sigan jugando —dijo, fingiendo naturalidad.

Cerca de las ventanas, las hermanas Tushan ocupaban su propio territorio.

Honghong bebía té con calma, irradiando una elegancia natural, mientras Yaya y Rongrong mantenían una conversación peligrosa.

Era Rongrong quien hablaba, con su tono suave y malicioso, mientras Yaya asentía como una pequeña alumna.

El peligro era evidente: las orejas y la cola de Yaya estaban completamente erizadas, como un gato asustado, y la sonrisa sutil de Rongrong —esa misma que usaba cuando planeaba algo travieso— no auguraba nada bueno.

Hei se encontraba junto a una estantería, observando todo con expresión serena, los brazos cruzados y la postura de quien intenta parecer más adulta de lo que realmente es.

Aun así, su mirada atenta se desplazaba con precisión entre las chicas que reían y discutían.

Luo, en cambio, permanecía apoyada contra una columna más alejada.

Su rostro era tranquilo, pero su presencia imponía una presión silenciosa.

No habría ayudado a nadie sin motivo, aunque Bai Heng y Lux lograban mantenerla en conversación, riendo con su energía contagiosa mientras Luo escuchaba con paciencia… o resignación.

Grayfia, Asia e Ingvild estaban en la zona de cocina improvisada.

Grayfia servía el té con movimientos medidos, el rostro impasible, aunque el leve temblor en las manos de Asia la hacía suspirar de tanto en tanto.

Ingvild, con su sonrisa apacible, armonizaba el ritmo sin esfuerzo.

Noelle se movía con diligencia, sirviendo bocadillos con cuidado, mientras Ais, con expresión indiferente, robaba uno de vez en cuando sin que nadie se atreviera a detenerla.

Cuando Yami entró del todo, el ruido cesó poco a poco.

Las cartas se detuvieron, las risas se disolvieron, y un breve silencio de reconocimiento llenó la sala.

Todas las miradas se giraron hacia él, pero ninguna fue igual: algunas curiosas, otras desafiantes, unas pocas suavemente tímidas.

Yami, sentado con calma sobre la cabeza de Lumin, observó a cada una desde su trono improvisado.

Todas habían cambiado.

No eran las mismas que había liberado tres años atrás.

Eran más fuertes, más conscientes, más peligrosas… Y, sobre todo, más peligrosas —las cosas importantes merecen repetirse—.

Después de todo, si no fuera porque se protegía y su cuerpo seguía siendo demasiado joven, ya se habría perdido entre los impulsos primitivos de las chicas, especialmente ahora que varias competían entre sí por el pequeño e indefenso shota.

Honghong asintió con elegancia; Klee levantó una carta como si fuera un trofeo; Grayfia inclinó la cabeza con respeto; y Rongrong, desde el sofá, sonrió con picardía.

Antes de que Yami pudiera decir algo, una LadyDevimon y una Angewomon irrumpieron en la sala, seguidas por tres Sistermon, un Renamon y un BlackRenamon.

Angewomon saltó y, con un movimiento veloz, arrebató a Yami de la cabeza de Lumin, lo sostuvo entre sus brazos como si fuera un tesoro, y comenzó a discutir con LadyDevimon por su custodia.

Yami tenía los ojos muertos, sin decir palabra, mientras las demás observaban el espectáculo con una mezcla de resignación y diversión.

No fue hasta que otra voz femenina se alzó que ambas se detuvieron.

Quien entró era una mujer hermosa de cabello blanco con destellos negros, de rasgos delicados y presencia magnética.

Llevaba una máscara que cubría la mitad superior de su rostro, sujeta a la cintura como un adorno simbólico.

Vestía shorts cortos y ceñidos que realzaban sus muslos torneados, y una camiseta negra ajustada que marcaba su figura explosiva.

Sobre ella, una gabardina blanca, larga y elegante, que al cerrarse podía cubrir su cuerpo entero, aunque rara vez lo hacía.

El aire cambió en cuanto dio un paso dentro.

LadyDevimon y Angewomon callaron.

Las Sistermon retrocedieron con respeto, y hasta Renamon inclinó ligeramente la cabeza.

“Suficiente espectáculo por hoy”, dijo ella, con una voz suave pero firme, mientras su mirada se posaba sobre Yami.

“El pequeño maestro esta irritado.” Un silencio reverente Aquella mujer no era La Danzante del Eclipse, la evolución del Pequeño Bailarín de Luz y Oscuridad.

Una bestia de rango oro, nacida del equilibrio absoluto entre la luz y la oscuridad.

Desde el nacimiento de los pequeños mundos también empezo el nacimiento de materiales raros y tesoros naturales muchos de los cuales requieren ambiente extremos que uso para su evolución, Evolución: La Danzante del Eclipse (Evolución del Espíritu Danzarín de Luz y Sombra) Materiales requeridos: 1.

Flor del Alba Nocturna Planta que crece en los límites donde la noche se despide y el amanecer apenas toca la tierra.

Sus pétalos absorben tanto la oscuridad residual como la primera luz del día.

> Elemento: Luz y Sombra.

2.

Raíz del Suspiro Lunar Brota en terrenos fríos donde el rocío se congela.

Su savia contiene un néctar translúcido que vibra con energía espiritual pura.

> Elemento: Agua.

3.

Piedra del Umbral Gemelo Mineral bicolor hallado solo en cavernas donde convergen corrientes subterráneas de fuego y hielo.

Se dice que nació cuando ambos elementos aprendieron a coexistir.

> Elemento: Fuego y Hielo.

4.

Cristal de Bruma Crepuscular Formación mineral nacida del vapor espiritual que surge cuando una bestia de luz muere en un dominio oscuro.

Su brillo cambia según el ángulo de la mirada.

> Elemento: Espíritu.

5.

Semilla de Equilibrio Nace en los lugares donde dos fuerzas opuestas logran coexistir en armonía (un valle entre dos montañas en eterno amanecer, o un lago en mitad de un volcán apagado).

> Elemento: Naturaleza.

Afortunadamente se crearon nuevos recursos y tengo la brújula de piratas del caribe.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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