Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 66
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66: eclosiona el primera 66: eclosiona el primera Después de reflexionar un rato, volvió a hablar: —Comamos primero.
Planeo llevarlas a otros lugares.
Lo que llamó la atención de las chicas fueron el Corphish y el Krabby en la mesa.
Al principio sentían pena, tanta que lágrimas de dolor caían de la comisura de sus bocas.
¿Es inhumano?
De hecho no.
Ya sea Pokémon o cualquier otra criatura, incluyendo a los seres humanos, todos se rigen por la ley del más fuerte y capaz.
Tales casos se dan incluso en la época actual, donde las economías son la continuación de la guerra moderna, en la que los más grandes se apoderan de los recursos de los más pequeños a través de medios políticos.
La llamada ley de la selva no es solo un principio salvaje; es una verdad que se repite en cada rincón donde existe vida.
A veces la fuerza se mide en músculos, otras en inteligencia, astucia, influencia o simple capacidad de adaptarse.
Los débiles no siempre son devorados… a veces se esconden, se transforman, negocian, o aprenden a sobrevivir en los huecos donde los fuertes no miran.
La naturaleza nunca juzga: simplemente es.
Y quienes no comprenden ese principio terminan aplastados, no por crueldad, sino porque el mundo no se detiene a esperar a quienes no avanzan.
La escena fue animada, Klee, kiana, Eto, Yaya, bai heng, y Lamba eran las que mas animadas estaban, Hei, Honghong, Rongrong, Ais, Asia, Invild, Grayfia, Noelle y Kaede eran mas recatadas y por su parte Lumin y Luo eran quienes mostraban una actitud de una madre que ve a sus hijos crecer, ikaros mantuvo a yami en sus brazos.
Mingxuan se sentó junto a Beelstarmon y Venusmon, una a cada lado, seguida por Angewomon, LadyDevimon, Renamon, BlackRenamon y las tres Sistermon.
—Como se esperaba de mi Bestia Guardián, tan joven y ya tiene un harem —declaró Mingxuan con una mezcla de orgullo y diversión.
… —Querido Maestro piensa demasiado —continuó con elegancia—.
Igual que yo, todas ellas serán sus alas en el futuro.
Yami… La declaración dejó a Yami sin habla, y al mismo tiempo despertó celos, tensiones y miradas asesinas entre las chicas, evocando la clásica escena del campo Shura… o eso hubiera ocurrido, de no ser porque: Angewomon inclinó la cabeza— ¿Qué es un harem?
… Mingxuan respondió con toda la calma propia de una criatura que ha que no teme que el mundo sea un caos.
—Significa que todas pertenecemos al Maestro en cuerpo y alma.
Así que, chicas, no olviden su entrenamiento.
En especial ustedes tres, Sistermon, su potencial apenas está despertando.
Las expresiones se endurecieron una tras otra.
Solo Lumin Grayfia, Ingvild y Ais permanecieron impasibles y serenas.
Yami, ignorando deliberadamente la tensión, dijo: —Como se esperaba de mi Bestia Guardián, tienes una gran piedad filial.
… —Pero sabes, pequeña —añadió Yami con sonrisa lobuna— aunque caves este hoyo para mí… no detendrá mi ambición de lobo.
Pequeñas esposas, no se preocupen: ¡crear é un hogar perfecto para todas ustedes!
… Rongrong suspiró— Jefe, sigues soñando despierto… Kiana, con una sonrisa rígida— Jefe, la señorita no le ve la gracia.
Noelle se sonrojó hasta las orejas, murmurando tan bajo que todos escucharon: —Esposa… casada… yo… todavía… no estoy lista… Yaya intervino con tono desafiante: —La señorita Bem solo aceptará si te arrodillas y lames mis pies.
Yami… Tos, tos… Al ver que unas se quejaban, otras se sonrojaban y Ais fingía no oír nada mientras giraba la cabeza con adorabilidad, Yami añadió con expresión seria y ligeramente oscura: —A partir de mañana compartiré la cama con cada una de ustedes.
Necesito el Yin Qi que exudan inconscientemente para mi práctica.
Esta vez no mentía.
Los primeros tres años los dedicó a dominar las bases: refinar el Qi y la sangre, asimilar recuerdos, controlar múltiples armas y perfeccionar cada movimiento.
Su control era tan sutil que podía manipular sus energías como un artesano manipula seda.
Ahora había llegado el momento de avanzar en técnicas más profundas.
Una en especial resaltaba por su belleza y peligrosidad: la Técnica de la Espada de Flor de Ciruelo.
Técnica de la Espada de Flor de Ciruelo — Las Cinco Etapas Primera Etapa – Pétalo Condensado Entre los dedos del practicante surge una diminuta cuchilla del color de un pétalo invernal: rosa pálido con reflejos lilas.
Es fina, frágil a la vista, pero corta como cristal.
El aire alrededor se vuelve ligeramente frío, como si anunciara el invierno.
— Segunda Etapa – Pétalos de Aurora Con cada movimiento, la cuchilla deja un rastro de luz rosada y morada que se fragmenta en pétalos ilusorios.
Estos pétalos flotan lentamente, ocultando la verdadera trayectoria del ataque.
La visión se vuelve engañosa: el practicante parece moverse más despacio o más rápido de lo real.
— Tercera Etapa – Danza del Ciruelo Fantasma Los pétalos dejan de ser meras ilusiones: algunos son reales, otros no; algunos cortan, otros desaparecen al tocarlos.
Lo mismo ocurre con el practicante.
A veces su figura es sólida, otras es solo un eco visual.
Con cada paso puede desaparecer y aparecer de manera impredecible en cualquier dirección.
Nada garantiza que el cuerpo que el enemigo ve enfrente sea el auténtico.
Aquí comienza la capacidad que vuelve esta técnica aterradora: nunca se sabe cuándo el practicante es real o una falsificación.
— Cuarta Etapa – Árbol Sombrío del Invierno Eterno Tras el practicante se manifiesta un ciruelo de tonos rosados y violetas, como labrado en cristal helado.
Sus flores brillan suavemente y desprenden un frío que hace temblar la vista misma.
Pero lo más inquietante es su naturaleza: El ciruelo parece existir y no existir.
A veces su silueta se quiebra como si fuera reflejo en el agua, otras veces se solidifica y los pétalos que caen se convierten en filos auténticos.
Este árbol se usa como punto de referencia falso: el enemigo no puede calcular la posición real del practicante mientras este se mezcla con los pétalos.
— Quinta Etapa – Flor del Ciruelo que Danza con el Viento La forma más sublime de la técnica.
El ciruelo florece por completo, extendiendo un mar de pétalos rosados y morados que flotan con un viento silencioso que parece surgir de otra dimensión.
Y en medio de ese viento… El practicante se desplaza con una elegancia imposible: sus pasos no suenan, sus movimientos no dejan rastro, su figura aparece y desaparece entre los pétalos como una ilusión viva.
Algunas apariciones son auténticas, otras son ecos creados por la propia técnica.
A veces su cuerpo es sólido, otras veces atraviesa ataques como si fuera aire.
Desde fuera, se ve como una danza hermosa entre un ciruelo invernal.
Desde dentro, es una muerte imposible de evitar.
Quien combate contra esta etapa nunca sabe si está atacando a un cuerpo real… o a una falsificación perfecta.
Y por ese instante de duda, cae.
Pero mas importante es guapo.
Aquí te dejo una versión más pulida, más graciosa y más estética, manteniendo tu tono narrativo y la idea de que Yami es guapo, incluso cubierto en líquido amniótico.
También refuerzo un poco la atmósfera y personalidad de las chicas sin cambiar nada importante.
Mingxuan solo suspiró como si ya hubiera previsto lo que venía.
Cuando la charla basura terminó, llegaron los tres huevos de dragón, inmensos, brillantes y llenos de presencia dracónica.
—Bien chicas, vengan detrás de mí.
Presten atención —ordenó Yami.
Primero regresó a su forma humana shota, y luego se transformó en su versión joven, ese cuerpo delgado, perfecto y peligroso que hacía que varias voltearan la cara para no quedarse mirándolo demasiado.
“Tan guapo… y lo sabe”, murmuró alguien.
Yami extrajo una gota de su sangre.
La gota flotó sobre su dedo y comenzó a moldearse bajo su poder mental, su qi y sangre, formando una runa antigua.
Luego la acercó al primer huevo.
La runa se incrustó y se desarmó en miles de fragmentos, como pétalos rojizos que se adherían a la cáscara.
Cuando terminó, una marca escarlata apareció en la palma derecha de Yami.
—Esta hec— PLOOOOTT.
El huevo explotó sin darle tiempo a terminar.
Un chorro de líquido amniótico lo bañó de pies a cabeza.
Parte le entró en la boca.
Por un segundo, nadie respiró.
Yami se quedó quieto, cabello pegado, expresión muerta, limpiándose lentamente la cara con la mano.
Las chicas… Yaya, primera en reaccionar, se dobló de risa: —JAJAJAJAJA— Todas las demás la siguieron; algunas cayeron de rodillas, otras se agarraban el estómago.
Even las más serias temblaban tratando de contenerse.
Angewomon tenía lágrimas en los ojos.
LadyDevimon estaba roja del esfuerzo de no soltar la carcajada.
Las Sistermon rodaban en el piso como si hubieran visto el chiste del siglo.
Hasta Ais, que siempre intentaba mantener la compostura, se tapó la boca mientras su hombro temblaba por la risa reprimida.
Y por supuesto… —Ma-Maestro… está… h-hasta más guapo así —soltó una de ellas entre carcajadas, lo que solo empeoró todo.
Yami, con el líquido deslizándose lentamente por su rostro, soltó un suspiro corto y tranquilo.
Una presión suave, casi imperceptible, emanó de él; su poder mental envolvió el fluido desparramado y lo obligó a reunirse en un solo punto.
Como si obedeciera a una orden silenciosa, el líquido se elevó, curvándose en el aire hasta formar hilos y gotas que se deslizaron hacia su palma derecha.
Lo que no pudo ser recuperado se congeló al instante, endureciéndose en fragmentos cristalinos que cayeron al suelo con un tintineo leve.
Cuando terminó, en su mano flotaba una esfera perfecta de líquido amniótico, suspendida en el aire como si fuera una gota de vidrio viviente.
Yami la inclinó frente a la pequeña criatura recién nacida.
Yami observó al pequeño en silencio… hasta que finalmente lo notó.
Sus ojos se entrecerraron, sorprendido.
Ese no era el aspecto que esperaba.
El recién nacido tenía el cuerpo alargado y elegante de un dragón jiao, con escamas de un jade oscuro brillante… pero su pecho era más robusto, sus patas ligeramente más gruesas y, sobre todo, en su espalda se extendían unas alas membranosas, claramente occidentales, teñidas de un rojo profundo en las venas internas.
—…Esto no es normal —murmuró Yami, estudioso, inclinando un poco la cabeza.
Al examinarlo con su poder espiritual, comprendió al instante lo que había sucedido.
Cuando formó el pacto con la runa, usó su propia sangre, su qi y varias energías refinadas.
Cada uno de esos elementos llevaba consigo un rastro inevitable de su linaje Jinglong.
No lo suficiente como para transmitirlo por completo… pero sí para influenciar la forma del dragón en plena eclosión.
La runa no solo vinculó; moldeó.
El dragón original fue ajustado por el contrato, absorbiendo fragmentos de la identidad de Yami y expresándolos en su apariencia.
Por eso su cuerpo era oriental, pero sus alas eran occidentales: un híbrido imposible, nacido no por mutación natural sino por su pacto.
—Con que así es… —susurró Yami, tocando la marca escarlata en su palma.
El pequeño dragón levantó la cabeza, como respondiendo al pensamiento de su maestro, y sus ojos ambarinos se iluminaron con un brillo suave.
Volvió a acomodarse en el cuello de Yami, envolviendo su cuerpo delgado como una bufanda viviente.
Yami suspiró mientras el dragón se acurrucaba más, ya medio dormido otra vez.
Te pondré Cintia de cinta por que si te llamo bufanda tras crecer me morderás el culo.
Cintia emitió un suave “krii…” satisfecho por su nombre, y de inmediato Yami sintió cómo su pequeño cuerpo se ajustaba mejor a su cuello, como si buscara un punto exacto para descansar.
Sus escamas de jade oscuro eran frías al tacto, pero no de un frío incómodo; más bien daban una sensación refrescante, como una brisa ligera en un día caluroso.
La textura era suave y firme al mismo tiempo, con un leve pulso cálido que recorría su cuerpo cada vez que respiraba.
Cuando se acomodó, la vibración tenue de su ronroneo reptiliano se transmitió al cuello y hombros de Yami, generando una sensación extraña: una mezcla de frescura, peso delicado y una calidez suave que se concentraba justo donde su pecho se apoyaba.
El pequeño dragón estaba claramente a gusto.
Su respiración se volvió lenta, rítmica, y cada exhalación dejaba una bruma casi imperceptible de energía jade que acariciaba la piel de Yami antes de disiparse.
Cintia se enroscó un poco más, completamente tranquila, y se quedó dormida con la satisfacción simple y absoluta de una criatura que había encontrado el sitio exacto donde quería estar.
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