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Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 68

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  4. Capítulo 68 - 68 Garras del tigre sagrado
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68: Garras del tigre sagrado 68: Garras del tigre sagrado Esta vez Yami pondría el ejemplo.

Primero condensó su qi y su sangre en una llama.

Luego sacó uno de sus propios conjuntos de materiales.

Aunque poseía recursos desde el primer hasta el octavo nivel del artefacto combinado de las 72 Bestias, eligió únicamente los de primer nivel, junto con los materiales que él mismo se había mutilado tiempo atrás para este proceso.

La llama nacida de su qi y sangre fue lo primero en transformarse.

Al fusionarse con su intención y su comprensión, adquirió múltiples propiedades: fría y caliente a la vez, saturada de vitalidad y, al mismo tiempo, completamente carente de ella.

Una llama contradictoria, cambiante, capaz de adoptar mil variaciones según la necesidad del refinamiento.

Con la llama lista, Yami tomó prestado uno de los hornos de la base.

Colocó en su interior un trozo de esencia de oro y comenzó a controlarlo con precisión absoluta.

Uno a uno fue añadiendo los demás materiales, equilibrando densidades, esencias y resonancias, hasta que cada pieza respondió a su control.

Al extraer y fundir las esencias metálicas, recurrió también a uno de los materiales que había obtenido mediante su propia automutilación en el pasado, antes de que la mayor parte de su linaje fuera arrebatado.

Era un fragmento de piel perteneciente a su avatar del Tigre Blanco, ya tratado y purificado.

Ese se convirtió en el catalizador que integró dentro de la mezcla.

Entonces comenzó a fusionar las esencias metálicas utilizando su poder mental, combinándolas poco a poco.

Cuando halló las proporciones correctas, dividió la nueva aleación en varias secciones.

Una vez más las calentó por separado, elevando cada una a la temperatura exacta.

Con un mazo preparado, usó su voluntad —su fuerza mental enfocada— para inspeccionar fallas ocultas en la integración de cada porción.

Con martillazos precisos templaba, comprimía y perfeccionaba la aleación, purgando impurezas invisibles y guiando el metal hacia la forma que su intención demandaba mediante vibración y control.

Al terminar este paso, llegó la hora del grabado.

Con sus dedos comenzó a trazar runas en el aire.

Para este proceso, primero visualizó al Tigre Blanco.

Tras ello logró sentir varias runas, pero solo tres se mostraron con claridad: metal, viento y matanza.

El resto eran borrosas o indistinguibles, pero aquellas tres bastaban para la base del artefacto.

A esas añadió sus propias runas —condensación y otras preestablecidas en el esquema original del artefacto—.

Fusionarlas e integrarlas en un solo sistema resultó arduo: durante el montaje, múltiples errores provocaron colapsos en las matrices e incluso intentos de explosión.

Afortunadamente, su poder mental era vasto y lograba suprimir cada fallo antes de que se desbordara.

A los ojos de los presentes, tres misteriosas runas aparecieron primero.

Alrededor de ellas comenzaron a surgir y desdibujarse centenares de runas menores, como si un enjambre de símbolos vivos colisionara, se reordenara o desapareciera.

Varias chocaron entre sí; otras parecían a punto de estallar, pero eran comprimidas en un punto diminuto justo antes del colapso.

Al final, solo quedaron tres runas principales, conectadas por cientos de runas más pequeñas.

Aunque el esquema parecía completo, transmitía una sensación de incompletitud… al menos para quienes lo observaron.

Entonces llegó el momento decisivo.

Abrió los ojos, se mordió la mano y extrajo dos gotas de sangre inmortal, condensadas durante ese tiempo.

Las vertió sobre la piel purificada del Tigre Blanco.

Usando su poderosa voluntad volvió a controlar la llama, refundiendo la aleación.

Con el control del metal separó múltiples hilos y comenzó a modelar los guantes.

Primero dio forma al armazón: dos guantes de tono dorado metálico, estilo motociclista, con los dedos libres.

Una vez terminado el modelado, los hilos de aleación fijaron cada pieza en su lugar.

Luego creó una copia del diagrama de runas, de modo que ambos guantes obtuvieran los mismos patrones.

Extrajo otras dos gotas de sangre y, mientras eran absorbidas cuidadosamente por los guantes, comenzó a tallar los patrones sobre ellos.

Cuando terminó, la energía del cielo y la tierra se alborotó y fue absorbida por el artefacto.

En el centro de cada guante se formaron tres cristales, uno por cada runa principal.

Cuando Yami se conectó por primera vez con los guantes, estos se transformaron: cubrieron desde las manos hasta los codos; en los nudillos aparecieron pequeñas puntas de aleación, y los dedos se alargaron en garras doradas.

En la parte posterior de la mano surgieron placas de metal dorado con patrones crípticos.

Y entonces… En su espacio mental, el pequeño Tigre Blanco abrió los ojos tras años de sueño profundo.

En lo más hondo de su subconsciente, la figura de la Bestia de las 72 Transformaciones también despertó.

Y más allá, en un plano todavía más profundo, otra criatura semejante, grabada desde tiempos antiguos en su esencia, abrió los ojos.

Cuando la última criatura abrió los ojos, estableció una conexión directa con Yami.

Aquel ser había nacido del linaje que le fue arrebatado por la figura misteriosa y permanecía sellado en otro mundo: un cuerpo incompleto, atrapado junto con el plano que lentamente había comenzado a volverse independiente, encargado de contener la esencia divina de la Bestia de las 72 Transformaciones.

El vínculo abrió un canal diminuto y, a través de él, vertió una brizna de la intención asesina que había quedado almacenada en el propio Yami.

Esa única brizna bastó para restaurar el salvajismo y la rebeldía del pequeño Tigre Blanco.

Pero también fue suficiente para inundar su dañado mar espiritual.

En el exterior, un aura negra envolvió el cuerpo de Yami.

Sus ojos se enrojecieron y los guanteletes empezaron a devorar la energía desbordante como si hubieran esperado precisamente ese estímulo.

Entonces, el pequeño Qilin —que también había estado hibernando en lo profundo de su conciencia— despertó.

Con un simple suspiro, activó el artefacto.

Desde su corazón y la palma izquierda se extendieron runas que cubrieron los guantes y se fusionaron completamente con ellos.

De inmediato, el vínculo con aquel fragmento perdido de sí mismo se cortó, y la paz regresó a su mar espiritual.

El pequeño Tigre Blanco, exhausto, le dedicó una mirada agradecida al Qilin antes de volver a su largo sueño para recuperarse de las travesuras de Yami.

Entonces algo cambió en su mar de conciencia.

La zona del oeste, previamente fragmentada, se restauró por completo, y allí se formó un pequeño palacio dorado.

En la región del Qilin, sobre la montaña donde descansaba la pequeña cabaña, ocurrió otro cambio: la brisa que representaba el flujo de las estaciones —aquel viento que atraía el cambio y marcaba el paso del tiempo— regresó.

Las montañas respiraron de nuevo y dieron origen a nuevos metales.

En el exterior, por primera vez, Yami pudo manifestar el Corazón del Qilin, guardián del Dragón de Jade, junto a los guantes del Tigre Blanco.

La mano derecha conservaba el guante de motociclista dorado que se extendía hasta el codo.

En su brazo izquierdo, por un instante, apareció la primera forma del artefacto, apenas la primera manifestación de Clown Crown, revelándose como una capa oscura y escamosa que cubría la mano.

Fue solo un parpadeo, una presencia que emergió para cumplir su deber.

Yami no le dio importancia.

Ignorando por completo esa manifestación, dirigió su atención a los dos guantes recién forjados, dejando de lado su primer artefacto.

Entonces declaró con calma: —A partir de ahora serás… las Garras del Tigre Sagrado.

Las chicas escucharon el nombre que les dio y se quejaron que no sabia nombrar.

Pero lo más importante ocurrió después: los guantes vibraron suavemente, como si respondieran a su bautizo.

En ese mismo instante, la primera manifestación —habiendo cumplido su propósito— se replegó y regresó a su cuerpo, y los guantes, junto con el corazón de qilin, se fundieron en su cuerpo.

Bien ahora tienen 2 meses para estudiar y refinar su artefacto todas ustedes deben estudiar, y solo Hei y luo pueden refinar su artefacto los clones los ayudarán en la instrucción.

Dicho esto se fue a retiró.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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