Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 75
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- Capítulo 75 - 75 75 manos a la obra 3
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75: 75 manos a la obra 3 75: 75 manos a la obra 3 Tras llegar al ataúd donde descansaba el verdadero cuerpo de Ausra, Yami levantó la tapa y, una vez más, quedó embelesado por aquella belleza de cabellos color jade.
Poseía un encanto onírico y etéreo, capaz de dejar en cualquiera un regusto persistente: el deseo de seguir contemplando lo inalcanzable, lo impoluto, lo imposible de profanar.
—Suspiro—.
Ausra… en vida eras realmente hermosa.
—Está decidido.
Reservaré una habitación lateral para ti… Dentro del artefacto, la conciencia de Ausra reaccionó.
Ausra: —Maestro… no recuerdo mi supuesto pasado… Yami: —Sí, sí, sí.
—¿Está hecho lo que te pedí?
Ausra: —Esta acción puede afectar la capacidad de cálculo del Corazón de Qilin en un 0.000001 %.
—Solo necesito una confirmación.
Yami: —Hazlo.
Entonces, Yami sacó una pieza de jade que él mismo había tallado con la forma de un dragón.
Al mismo tiempo, en su mano izquierda apareció un guantelete del cual emanó un aura blanca y pura.
Esa energía se introdujo lentamente en el jade.
Era un fragmento del alma fragmentada de Ausra.
Tras incorporar el fragmento de Ausra en el jade, Yami devolvió su atención a la hermosa mujer que yacía sumida en un sueño eterno.
Su figura, madura y serena, conservaba una belleza intacta, como si el tiempo hubiese olvidado reclamarla.
Algo llamó entonces su atención: ambas palmas cubrían el lugar exacto donde debería encontrarse el corazón.
Aquel órgano había sido utilizado como núcleo central para la creación del sistema de linaje de Ausra.
Mientras observaba con detenimiento el cadáver, el espíritu marcial misterioso intentó activarse.
Sin embargo, tanto Yami como el pequeño qilin lo suprimieron de inmediato.
Con la ayuda de la propia Ausra, extrajeron una gota de esencia de sangre altamente concentrada y otras treinta de sangre ordinaria.
Luego, con extremo cuidado, Yami arrancó una de las uñas de su mano.
El cadáver fue almacenado en un nuevo ataúd que Yami había preparado de antemano.
Pero tan pronto como lo retiró del ataúd original, el aura aplastante se incrementó de forma violenta, lanzando a Yami contra la pared.
De no haber sido por unas cadenas que se enrollaron alrededor del cuerpo y lo arrastraron de regreso al nuevo ataúd, Yami habría muerto aplastado por aquella presión aterradora.
La uña extraída quedó en el primer ataúd.
Sin el cuerpo, esta comenzó a crecer de manera descontrolada.
Antes de que su tamaño superara los límites del ataúd, una matriz se activó, transformando el espacio interno para poder contenerla.
Diez metros.
Veinte.
Treinta.
Al final, la garra alcanzó cerca de un kilómetro de longitud.
Aquello le dio a Yami una idea clara de la verdadera forma que Ausra había poseído en vida.
Una profunda melancolía lo azotó.
Un ser tan poderoso había sido asesinado por la persona en quien más confiaba.
—Es una pena… —suspiró, mientras secaba la sangre de la comisura de su boca.
—Según mis cálculos —dijo Ausra—, existe una alta probabilidad de que compartamos el mismo destino.
Solo que tú serás cortado por un hacha.
—No puedo negar esa posibilidad —respondió Yami con calma.
De hecho, ya habían aparecido señales… Y eso que Su y Hua aún no se habían integrado al grupo.
Al terminar la charla incómoda con Ausra, Yami sacó varios frascos.
Recordando la lección anterior, dispuso treinta y un frascos de jade, cada uno con matrices finamente talladas.
Luego fijó su atención en las gotas de sangre y en la esencia de sangre que flotaban dentro del ataúd.
Sin extraer las treinta gotas de sangre normal ni la gota de esencia de sangre del ataúd, Yami extendió su control espiritual y guió con extrema precisión cada frasco para que absorbiera una única gota, sellándola en su interior.
Solo cuando cada gota de sangre estuvo sellada en su propio frasco, Yami las retiró finalmente del ataúd y, sin la menor vacilación, las almacenó dentro del sistema.
Cuando se dio la vuelta se quedo sin palabras.
….
Todas las chicas habían quedado tumbadas en más de una pose interesante.
Por ejemplo, Kiana había caído sobre Lux, quedando a una peligrosa cercanía que evocaba sentimientos casi de un beso.
Ais, por su parte, estaba atrapada entre una mezcla de miedo y una ira impotente.
Asia era sostenida por Klee, mientras que Noelle y Kaede jadeaban, manteniéndose apenas estables, con las piernas temblorosas.
Baiheng y las hermanas Tushan tenían todo el cuerpo tenso; las hermosas alas de Hei se erguían, al igual que las orejas y colas de las chicas zorro.
Lamba tenía ganas de llorar, pero pretendía ser valiente, siendo consolada por una tensa Ingvild.
Por su parte, Hei, Luo, Ikaros, Grayfia y Lumin mostraban expresiones solemnes.
Tras observar el desastre, Yami centró su atención en Kiana, que lo apuntaba directamente con el cañón.
La forma en que fijó su mirada en ella dejó un sabor amargo en las demás chicas… Hasta que, de pronto, sacó del sistema una hierba de cola de lobo y comenzó a agitarla en el aire, como si estuviera llamando a un gato.
—Michi, michi, michi… —Chicas… —¡Kiana!
—continuó con descaro.
—¡Cállate, bastardo!
—gruñó la peliblanca.
Mientras Yami se divertía provocándola, un pequeño puño, del tamaño de una cacerola, cayó sin piedad sobre su hermoso rostro.
¡Pum!
Una clara marca de puño apareció en su cara.
Sin embargo, quien resultó verdaderamente herida fue Kiana.
Yami había previsto el ataque sorpresa desde el principio.
Mientras la provocaba deliberadamente, activó en silencio el qi de tierra, metal y agua, entrelazándolos con una precisión casi quirúrgica.
El qi terrestre se propagó desde las plantas de sus pies, anclando su cuerpo al suelo y absorbiendo la mayor parte del impacto, como si el golpe hubiera caído contra una montaña inamovible.
Al mismo tiempo, el qi metálico se condensó bajo su piel, endureciéndola hasta un nivel antinatural y evitando que la fugerza penetrara en músculos y huesos.
El remanente del impacto fue entonces guiado por el qi acuático, que fluyó a través de su cuerpo como corrientes invisibles, dispersando la energía y transformándola en una serie de vibraciones internas.
Dichas vibraciones, acumuladas y redirigidas en el instante exacto del contacto, regresaron por el punto de impacto, golpeando a Kiana con una fuerza que no parecía provenir de Yami, sino de su propio ataque.
Durante todo el proceso, Yami mantuvo un control absoluto sobre la marca de esclavo, suprimiendo su activación para evitar que la peliblanca pasara vergüenza, además de dolor.
Afortunadamente me preparé… la familia Kaslana es demasiado fuerte, se quejó para sus adentros mientras ignoraba el impulso que lo habría lanzado lejos de no haber usado el suelo para desviar parte de la fuerza.
Por suerte, aquel altar estaba compuesto por varias aleaciones, incluyendo vibranium y acero del alma.
¿Y el acero del alma?
Primero consiguió una muestra.
Luego dejó que el Capullo del Fin hiciera lo suyo y permitió que los clones y el ejército de las sombras se encargaran del resto.
Dicho esto, las manos traviesas de Yami comenzaron a moverse por “voluntad propia”.
La izquierda atacó la cabeza, la derecha la cintura.
Probaba el límite de Kiana… o mejor dicho, aprovechaba el dolor y el aturdimiento momentáneo de la chica para ir más lejos, deslizando los dedos hacia las orejas peludas y la cola.
¿De dónde salió la cola?
Aparentemente, el estímulo del aura dracónica había empujado a la chica a un estado de colapso artificial.
¿Y de dónde salió ese colapso?
Ella era Kiana Kaslana, la verdadera.
La misma que, en la línea temporal original, perdería sus recuerdos, vería su cabello tornarse rubio y acabaría dominando la capacidad de romper los números imaginarios.
Su antepasado, Kevin Kaslana, fue el sujeto de pruebas original del Proyecto Quimera, portador de los genes de miles de bestias Honkai de la precivilización.
—Originalmente pensé que serías un lindo gatito como Himari —murmuró Yami con una sonrisa ladeada—, pero parece que eres un vivaz y energético husky siberiano.
Este estado no era natural.
Se producía por la interacción forzada de tres linajes incompatibles dentro de un mismo cuerpo.
El linaje Kaslana se fortalecía al absorber Honkai, utilizándolo como combustible para destruir más Honkai, despertando de manera violenta los genes heredados del Proyecto Quimera.
El linaje Shaniat, por su parte, actuaba como un sistema de restricción viva, purificando y sellando la energía Honkai para evitar que el cuerpo colapsara o perdiera su forma humana.
Y entre ambos quedaban atrapados los genes de las Bestias Honkai, atacados, suprimidos y forzados a obedecer desde dos frentes opuestos.
Este fue un proyecto aprobado y llevado a cabo por los clones, con la colaboración de la Doctora K y la aquiescencia de la propia Kiana.
Pero para comprenderlo, primero era necesario conocer el origen de la Doctora K.
Esta nació cuando Kiana comenzó a practicar técnicas avanzadas de refinamiento corporal.
Durante ese proceso se descubrió un fenómeno inesperado: las células heredadas de las Bestias Honkai no solo resistían el proceso, sino que absorbían activamente el qi y la sangre de la chica, utilizándolos para fortalecerse y adaptarse.
En otras palabras, el refinamiento que debía fortalecer el cuerpo humano estaba, al mismo tiempo, alimentando a las partes no humanas.
Aquello representaba un riesgo crítico.
Se probaron diversos métodos para frenar ese crecimiento: supresión directa, sellos forzados, purificación progresiva.
Sin embargo, todos fallaban por la misma razón: El linaje Kaslana despertaba y reforzaba los genes Honkai con una agresividad excesiva, mientras que el linaje Shaniat solo podía restringir, no eliminar aquello que seguía siendo alimentado desde el interior del propio cuerpo.
Ante esa contradicción estructural, se determinó que la activación controlada de los estigmas era la opción más viable.
Sin embargo, los clones no eran ingenuos.
Aprovechando que durante ese periodo Yami se encontraba invirtiendo recursos de manera desmedida, lograron convencerlo de adquirir los datos completos del Proyecto Estigmas: desde sus primeras fases de desarrollo en la Precivilización, pasando por las modificaciones realizadas por Schicksal, hasta los estudios más recientes llevados a cabo por Otto Apocalypse.
No se trataba únicamente de reforzar un sello.
Con esa información en sus manos, el verdadero objetivo era comprender la lógica interna del estigma: su forma de “pensar”, sus fallos históricos y, sobre todo, las puertas traseras dejadas por aquellos viejos zorros de la Precivilización.
Solo después de reconstruir todos los datos y de “tomar prestada” la Piedra de la Iluminación se atrevieron a incursionar en los cristales mata-dragones, la magia del alma y la de los sueños.
De regreso al presente, Kiana finalmente se dio cuenta y deshizo el colapso artificial.
Sin embargo, no se alejó de Yami; su resistencia era más simbólica que real.
Al notar la mirada evasiva de la joven, Yami decidió molestarla: la atrajo con brusquedad, acortando la distancia hasta que sus cuerpos quedaron pegados, ambos capaces de escuchar la respiración del otro.
Aprovechando la cercanía, Yami mordió suavemente la oreja de Kiana.
El aliento cálido hizo que las piernas de la joven se volvieran gelatina.
De no haber sido porque las manos de Yami descendieron de su cola hasta aferrarse a su esbelta cintura, Kiana habría terminado en el suelo.
No fue hasta que Yaya fingió toser que Kiana se separó de golpe.
—Bueno, eso es todo por ahora.
Tienen un día para prepararse y ajustar su estado —anunció Yami con calma.
Ikaros observaba a Yami como si quisiera decir algo, pero no se atrevía.
Esto no pasó desapercibido, por lo que él añadió: —Si lo desean, pueden seguirme.
Las que no, aprovechen este tiempo.
Necesito hacer unas verificaciones antes de comenzar.
—Por cierto, Lux… si Kiana te obliga, parpadea.
… —Fufufu… ¿la maestra duda de la fidelidad de Lux?
—rió Rongrong, cubriendo la mitad inferior de su rostro con un abanico que nadie sabía de dónde había sacado.
Yami respondió con naturalidad: —Ya les conté las historias de sus respectivos mundos, o al menos los clones lo hicieron.
Como todos saben, el mundo Honkai está dominado por un aroma cítrico… es decir, solo las parejas femeninas prosperan.
Y Kiana no es precisamente inocente en ese aspecto.
—… —Kiana guardó silencio.
—Solo me preocupa que Lux sea intimidada —continuó Yami—.
Todos sabemos lo tiránica que puede ser la fuerza de este husky de cabello blanco.
Luego añadió con una sonrisa despreocupada: —Honestamente, no me opongo a que jueguen de vez en cuando.
Después de todo, en el futuro puede que sean compañeras y tengan que pelear de dos o tres contra mí a la vez.
Al final, todos somos familia.
Las chicas quedaron en silencio.
—Una vez más revelas tu naturaleza libertina —dijo Rongrong—.
Pero la verdadera pregunta es… este perro que solo sabe ladrar, ¿aprenderá a morder?
Yami se encogió de hombros.
—Nunca he negado ni ocultado mi deseo de un harén.
Y el hecho de que aún no te haya mordido solo significa una cosa: todavía no es el momento.
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