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Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 80

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  4. Capítulo 80 - 80 80 manos a la obra parte 6
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80: 80 manos a la obra parte 6 80: 80 manos a la obra parte 6 Después de activarse los dispositivos y Yami correr por su vida, se detuvo un momento.

Su expresión era de lucha interna, hasta que decidió seguir su instinto.

Suspiró.

—Cada vez que sigo mi instinto termino fuera de servicio varios días… Solo espero esta vez tener suerte y no sucumbir ante la dulce seducción de la mejora rápida.

Confiado en su talento espacial, abrió una puerta y cruzó.

El tránsito fue más largo de lo habitual.

Cuando salió del portal… …pum.

Yami quedó estampado contra el suelo, extendido como el carácter (火), con una marca roja y suciedad en la frente.

—Ausra… dime… ¿tengo linaje felino?

—¿Por qué preguntas?

—Según la ley confirmada por Bem Bem, los gatos afortunados tendrán mala suerte al abrir una puerta.

Desde accidentes hasta muerte directa.

—Es más probable que la causa sea el uso de coordenadas aproximadas —respondió Ausra con calma—.

En cuanto a tu pregunta, dentro de tus registros existen: linaje del Tigre Negro Celestial, Gato del Legado Celestial, Gato Fantasma de Nueve Vidas, Gato Celestial del Inframundo, Gato de Garra Abisal… —OK, suficiente.

Yami se levantó.

—A partir de ahora practicaré más mi percepción espacial.

Y ya que estamos… ¿puedes condensar una gota de esencia de sangre del Gato del Legado Celestial?

Hubo una breve pausa.

—Es posible —respondió Ausra—.

Aunque tu linaje actual está fragmentado, los registros estructurales previos permanecen almacenados.

No necesito integrarlo en ti.

Yami arqueó una ceja.

—Entonces ¿cómo lo harías?

—Utilizaría fragmentos genéticos residuales conservados en el artefacto como base material.

A partir de ellos reconstruiría el patrón completo del linaje mediante simulación estructural.

—Explícate mejor.

—Cada linaje está compuesto por tres componentes: estructura biológica, resonancia energética y patrón de herencia.

Yo conservo el modelo de ese patrón.

Al inyectar suficiente energía, puedo: Reordenar el material genético base.

Forzar la activación de los marcadores latentes correspondientes al linaje felino objetivo.

Estabilizar el patrón energético hasta que condense en una gota de esencia de sangre funcional.

-Bien Ausra divide parte de tu energía para recrear una gota de escencia de sangre del gato del legado del cielo.

Dicho esto decidió seguir su camino.

Mientras tanto, en otra ubicación… Lumin, Ais y Grayfia, junto a un par de Indeedee, se encontraban en otra base supervisando marionetas y robots.

Estos se encargaban de retirar ordenadamente a los niños que iban despertando y trasladarlos a través de portales hacia una nueva zona segura, ya que esa base estaba destinada a ser sellada.

En total eran aproximadamente diez mil niños.

Todos serían enviados a un territorio especialmente creado para funcionar como academia, donde serían guiados y educados hasta que pudieran formar su propia civilización.

Entre los trasladados también había humanos adultos seleccionados para apoyar el proceso.

Este proyecto llevaba por nombre Semilla de la Civilización.

Sin embargo, rugidos, golpes y explosiones interrumpieron la operación.

La liberación de energía estelar activó las alarmas y atrajo a las bestias de los alrededores.

Cada base contaba con defensas: títeres de combate y Pokémon clonados, además de otros recreados a partir de los genes de Mew.

En la zona marítima, una de las bases estaba rodeada por seis islas de hielo.

Desde allí emergieron las salvajebestias.

No se unieron al combate general porque el cielo ya estaba bajo control: Ingvild y Asia dirigían a los dragones.

Asia, amada por los dragones, mantenía su lealtad y calma; mientras que Ingvild cantaba y controlaba los dragones asegurando que la situación no escalara fuera de control.

Retomando a Yami…

Yami ingresó a la base.

El lugar era amplio, completamente militarizado, con filas ordenadas de mechas tipo tigre, león y otros modelos alineados en plataformas de anclaje.

Las estructuras metálicas, los rieles de carga y los reactores laterales estaban intactos, sin señales de abandono.

Las luces principales permanecían apagadas.

Las pantallas estaban en estado de espera.

Los núcleos sellados.

Todo el complejo se encontraba inactivo, como un sistema en pausa.

No estaba dañado ni olvidado.

Solo estaba esperando ser despertado.

Entonces Yami dirigió sus pasos hacia un hangar separado, ubicado exactamente en el centro del complejo.

A diferencia de los otros, este recinto no albergaba múltiples unidades.

Solo una plataforma central iluminada por focos blancos dirigidos desde el techo.

Allí lo esperaba el prototipo especial.

No era un mecha convencional.

Fue construido utilizando los materiales sobrantes de tres armaduras, cuyos residuos emocionales y resentimientos fueron purificados por el hombre misterioso durante el refinamiento del Corazón de Qilin, el Guardián.

Para aquel proceso solo se necesitaron componentes específicos —como el bastón de Ofiuco y los cascos de Fénix y Géminis— dejando el resto del metal disponible.

En lugar de conservar esas piezas intactas, se fundieron.

Los fragmentos de las tres armaduras se mezclaron con diversas aleaciones avanzadas para estabilizar el metal sagrado y adaptarlo a un sistema tecnológico.

Durante la forja, el material fue diluido y redistribuido para crear componentes esenciales no solo para esta unidad, sino también para otros mechas del complejo.

El resultado fue eficiente… pero costoso.

Al fragmentar y mezclar el metal original, se perdió parte de su defensa absoluta.

Aproximadamente el 60% de la resistencia original se mantuvo.

Ya no poseía la invulnerabilidad de una armadura completa, pero tampoco era una simple construcción mecánica.

Conservaba más de la mitad de su dureza espiritual y estructural.

Retomando la unidad frente a Yami: No medía decenas de metros.

Su altura era de aproximadamente de 9 a 10 metros.

Más que un mecha gigante, era una ciber-armadura ampliada.

Su color predominante era plateado, con detalles negros marcando articulaciones, líneas de energía y bordes estructurales.

El diseño recordaba a una armadura de combate estilizada, similar en proporciones a una armadura de bronce, pero más refinada.

La cabeza tenía el casco de un lobo, el casco mostraba una silueta afilada, con orejas metálicas inclinadas hacia atrás y una máscara frontal angular que evocaba a los diseños clásicos de héroes sentai, pero reinterpretados en un estilo más sobrio y táctico.

El cuerpo era ágil y aerodinámico.

Placas curvas que seguían la anatomía.

Hombros compactos.

Piernas reforzadas para impulso y velocidad.

Sin embargo, bajo esa silueta estilizada se percibía robustez.

Entonces a paso lento yami se acercó y como si sintiera su presencia el mech se agachó y su pecho se abrio dando paso a Yami, mientras se preparaba empezo a recordar los conocimientos de Antonio.

En el momento siguiente, apretó el collar espiral contra su pecho.

La pequeña pieza comenzó a brillar.

No fue una activación mecánica inmediata, sino una respuesta gradual, como si algo dormido hubiera reconocido su voluntad.

El símbolo en forma de espiral emitió una luz cálida que se expandió desde su mano, ondulando en el aire hasta alcanzar el cuerpo del mecha.

Los ojos del mecha se encendieron.

Primero con un destello tenue.

Luego con firmeza.

En el interior, estructuras selladas vibraron.

Engranajes que llevaban años inmóviles comenzaron a girar con un sonido profundo y contenido.

El núcleo respondió a la energía espiral, absorbiéndola, estabilizándola.

No había paneles complejos ni comandos visibles.

La máquina reaccionaba directamente a la determinación de Yami.

Cuando el collar espiral se alineó con el núcleo interno, una onda silenciosa atravesó la estructura.

La sincronización se completó.

Un pulso.

Luz blanca.

Y entonces todo se volvió negro.

POV Yami Desperté.

Lo primero que vi fue una casa de unos diez por veinte metros.

Siete u ocho camas alineadas contra la pared; algunas separadas apenas por muebles viejos y cortinas improvisadas.

¿Esta es mi casa… antes de viajar en el tiempo?

…Espera.

¿Viajar en el tiempo?

¿Cuándo?

Solté un suspiro.

Parece que leí demasiadas novelas.

El tiempo pasó.

La vida volvió a su antigua monotonía: días de trabajo hasta el cansancio, el tedio constante, discusiones con mis hermanos por tonterías sin importancia.

Ahorro tras ahorro, finalmente compré una pequeña chacra con quebrada.

El terreno fue cambiando con los años.

Para autosustento crié pollos.

Desvié parte del flujo de la quebrada para hacer pequeños estanques y criar peces.

Poco a poco la tierra mejoró… y con ella, mi calidad de vida.

Nunca tuve arrepentimientos, o eso creí.

Con mis hermanos la relación fue la misma de siempre: a veces peleábamos, a veces nos insultábamos, pero nunca dejamos de estar unidos.

Esa clase de mala amistad donde si te caes se ríen primero… y luego te tienden la mano.

Y cuando ellos caen, tú te ríes también.

Suspiré.

—Todavía recuerdo… ¿realmente fue un sueño?

Estaba sentado frente a la quebrada, mirando una zona profunda donde siempre se formaban huecos oscuros.

Era, evidentemente, un nido de serpientes.

El agua turbia apenas dejaba ver las siluetas alargadas moviéndose bajo la superficie.

Siempre fue la parte más enigmática del terreno.

—Ya es hora de que te vayas… Era mi viejo.

O eso me dije a mí mismo mientras lo miraba.

Un hombre mayor y desbencijado.

En su juventud fue fuerte; lo decían las fotos colgadas en la sala.

Ahora caminaba cojeando.

El tiempo no perdona.

Una tristeza extraña me atravesó el pecho.

—No me mires así.

No importa cuánto lo retrases, solo te lastimas a ti mismo.

Pequeño idiota… ya diste este paso muchas veces.

Cuando un burro cae en un agujero, lo recuerda y hace todo lo posible por no volver a caer.

Pero tú… tú te sumerges por tu cuenta y vuelves a caer.

Guardé silencio.

No refuté.

Solo me acerqué y lo abracé.

Mientras lo hacía, vi a mi madre acercarse con lágrimas en los ojos.

—Hijo mío… por favor, no vuelvas más… Eso me hizo abrazarla con cuidado, con miedo de quebrar sus huesos frágiles.

Después saludé a mis hermanos, que observaban en silencio desde la distancia.

Y entonces caminé hacia el agua.

Me metí en la zona fangosa.

El lodo se volvió negro.

Pero no dejé de avanzar.

Al principio tuve miedo.

Después… me acostumbré a la oscuridad.

Seguí nadando.

No sé cuánto tiempo pasó.

Hasta que una luz verde llamó mi atención.

Y entonces… Abrí los ojos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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