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Ser ninja?, yo seré inmortal - Capítulo 87

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Capítulo 87: parte 12

“Lástima que todavía no puedo dormir”, se dijo Yami, mientras contemplaba el cuerpo desnudo de la mujer que yacía a su lado. Su piel suave, luminosa, muy clara, con un tono ligeramente cálido que recordaba a pétalos iluminados por el sol, y aunque dormía —o fingía dormir—, su respiración mantenía ese ritmo perfecto que permitía ver las ligeras ondulaciones de sus pechos.

Como encarnación del Árbol del Mundo de Teyvat, mientras este no estuviera completamente purificado, ella no se curaría. Pero el hecho de que estuviera alrededor del 40% era suficiente.

Yami había preparado todo con anticipación. Los componentes ya reposaban en el almacén del sistema —resinas raras, polvo de estrellas, filamentos de plata viva que había cultivado alimentándolos con sangre espiritual, materiales de intención solidificada—. Todo listo para ser transferido.

Sumergió su conciencia completamente. El mar espiritual primero. Extrajo dos semillas de loto —que permanecían guardadas en su mar de conciencia, tesoros de la cosmología de Cultivation Chat Group. Una sagrada, una demoníaca. Ambas esperando el momento de germinar, de convertirse en algo más.

Preparó el terreno. Extendió una geometría de contención usando su gran poder espiritual como base —no una estera física, sino un marco de reglas definidas por energía cultivada densa, casi tangible. Trazó círculos concéntricos: lo permitido, lo tolerado, lo prohibido. Cada círculo costaba una gran cantidad de poder mental y gran poder espiritual; Yami sintió cómo ambos se desgastaban, pero la estructura quedó firme, anclada en su energía fundamental.

Colocó tres pilares en los puntos de un triángulo equilátero. Estaban hechos de materiales raros del sistema, intención solidificada, y la técnica de creación de pilares demoniacos, pero sostenidos por el flujo constante de su gran poder espiritual. Sin esa base energética, serían meras ilusiones.

En el centro de los tres pilares, creó una fosa de potencialidad —una depresión en el tejido del mar espiritual excavada con sus propios dedos de intención, pero estabilizada por densas capas de gran poder espiritual que impidieron el colapso.

Mezcló la resina con el polvo de estrellas, creando una tinta de existencia que brillaba con luz que no iluminaba, sino que definía. Con ella, trazó runas en el borde de la fosa, canalizando gran poder espiritual para darles sustancia en las tres dimensiones del espacio espiritual: anchura, profundidad, significado. Cada símbolo combinaba sellos de Cultivation Chat Group y muchos sistemas.

Desplegó un array de contención —la red de filamentos de plata viva del sistema. En el mar espiritual, estos filamentos se activaron con su gran poder espiritual, convirtiéndose en líneas de obligación sólidas, promesas que había hecho a sí mismo con peso energético real. Se expandieron en patrones fractales, creando una geometría que su mente consciente apenas podía seguir.

Finalmente, posicionó las dos semillas de loto en nodos opuestos de la fosa. No las plantó: las suspendió en estados de potencialidad máxima mediante hilos de intención y gran poder espiritual. En su mar de conciencia, estas semillas permanecían listas para germinar pero aún no despertadas. Existían como posibilidad concentrada, pero a diferencia de antes, ahora establecieron conexión simbiótica con Irminsul.

El árbol respondió. Las raíces conceptuales de las semillas entrelazándose con las raíces del Árbol del Mundo —no como parásitos, sino como compañeros de crecimiento. Las semillas necesitaban alimentación para desarrollarse, sí, pero a cambio ofrecían algo invaluable: su capacidad de procesar y transformar, de convertir lo que tocaban en prototipo de existencia más pura, más densa, más real.

Todo esto tomó horas de tiempo subjetivo. En el mundo terrenal, afuera de su cuerpo físico, quizás solo pasaron minutos.

Cuando la formación base estuvo completa, respiró hondo —una contracción simbólica de su presencia en el mar espiritual. Ahora venía lo difícil.

Dentro de su herencia del demonio emperor hezi estaba el método para criar demonios internos. Entonces todo estaba listo. Con base en ese método, un nuevo dios de la hierba empezó a aparecer: un demonio nacido del dolor y sufrimiento de Rui. Vestía un negro absoluto —como si llevara el traje de cumpleaños de una noche sin estrellas— con melena oscura cual abismo y ojos escarlata. Cuando nació, Yami ya tenía todo preparado.

En el mundo físico, Rui —que yacía desnuda junto a él, envuelta en sábanas que parecían hojas gigantes— abrió imperceptiblemente los ojos. Sintió el tirón en su esencia, el nacimiento de algo que llevaba su dolor como semilla, no reconoció el método hezhi, reconoció la intención. Por confianza absoluta —porque este hombre había elegido no destruirla cuando pudo, porque había cargado con su corrupción como si fuera suya— no dijo nada. Solo ajustó levemente su respiración, manteniendo el ritmo del sueño, y dejó que continuara. Sus páramos se tensaron casi imperceptiblemente, pero su expresión permaneció serena. Fingiría dormir mientras él trabajaba.

Primero colocó al Señor de la Hierba en el primer pilar, donde los filamentos de obligación convergían en un nudo denso de propósito vegetal extendió sus raíces conceptuales hacia las semillas suspendidas, estableciendo conexión con el patrón de crecimiento puro.

Luego, guió al demonio del corazón hacia el segundo pilar. Esta resistió al principio, sonriendo con la promesa de comprensión absoluta que heredaba del Rey Misericordioso —belleza que seducía, peligro que envolvía. Pero Yami ejerció dominio absoluto mediante el método hezhi, obligándola a posicionarse en su zona. Su encanto, su naturaleza de hija alternativa del Rey, quedó convertida en componente arquitectónico.

El objetivo era transformar este demonio del corazón en una encarnación oscura del Árbol del Mundo.

Entonces, con base en el modelo del Árbol de la Cábala, creó un árbol invertido. Visualizó las diez sefirot en orden inverso, desde lo terrenal hasta lo divino, pero descendiendo en lugar de ascendiendo. Las trazó con la tinta de existencia y gran poder espiritual, y cada punto de luz se conectó con hilos de sombra que no eran ausencia de luz, sino luz de polaridad opuesta.

En un esfuerzo instintivo, el conocimiento prohibido quiso devorar la parte purificada. Las runas en el borde de la fosa brillaron en alerta; los tres pilares de intención temblaron con el peso de memorias sacrificadas.

Pero Rui, aun fingiendo dormir, resistió desde su propia esencia. Su mano, que parecía descansar inocentemente sobre el muslo de Yami, apretó con fuerza apenas perceptible.

En el mar espiritual, la representación de Irminsul —el árbol que ocupaba gran parte del espacio— empezó a dividirse. La mayor parte, negra y marchita, se desprendió e integró en una semilla que pasó a fusionarse con las sombras de Irminsul mismo —la oscuridad que el árbol proyectaba sobre su propia existencia.

Yami usó las dos semillas de loto para catalizar la formación. Activó los nodos: el loto demoníaco descendió hacia la fosa, el sagrado ascendió ligeramente. Comenzaron a girar alrededor del eje central, creando un torbellino de procesamiento que no movía materia, sino que transformaba categorías —sagrado a demoníaco, demoníaco a sagrado, en ciclo continuo.

Y aquí operaba la simbiosis: las semillas, como prototipos de mundo, no consumían Irminsul. Lo procesaban. Tomaban la corrupción del árbol, la densificaban mediante su naturaleza de mundo-en-potencia, y devolvían energía refinada que permitía al árbol regenerarse. A cambio, Irminsul proporcionaba la “experiencia” de existencia —datos de mundo real— que las semillas necesitaban para madurar de prototipos a algo más.

Las semillas germinaron. Sus brotes eran geometrías vivas que se expandían, raíces de lógica pura que se enredaban con los filamentos de obligación. Alimentadas por el gran poder espiritual de Yami y por la simbiosis con Irminsul, crecían con cada ciclo de transformación, con cada intercambio sagrado-demoníaco.

El loto demoníaco absorbía el poder sagrado —toda la información pura que Irminsul generaba— y la procesaba, la densificaba, la volvía real en sentido profundo. El sagrado devoraba lo demoníaco, tomando la corrupción del conocimiento prohibido y refinándola en potencial puro.

Esta formación establecía un ciclo de restricciones mutuas, donde chocaban y promovían el crecimiento mutuo. Irminsul ya no solo se recuperaba —evolucionaba. Las semillas tampoco solo crecían —se desarrollaban, acumulando la “experiencia de mundo” que necesitaban como prototipos.

Dentro del sello de Irminsul, la matriz dividió el espacio ilusorio —esa realidad intermedia entre lo físico y lo conceptual donde Yami había entrado con su cuerpo— en tres planos distintos:

El plano terrenal ilusorio —la proyección, el reflejo distorsionado, la sombra de la realidad física. Aquí Irminsul se manifestaba como influencia directa, como patrón que afectaba el entorno ilusorio sin ser visible en el mundo real. Era una simulación, pero una simulación con peso, con consecuencias.

El plano espiritual puro —donde residía el Árbol de la Vida al 40%, su forma limpia flotando en vacío de significado dorado, anclado a las coordenadas del pequeño mundo actual.

El plano extraño —el crisol, la formación misma, donde los lotos operaban en simbiosis. Aquí las categorías de “sagrado” y “demoníaco” perdían significado separado, convirtiéndose en estados de un proceso continuo alimentado por la circulación continua.

Y aparte, completamente separado de esta estructura tríada, existía el mundo terrenal real — su materialidad, donde el cuerpo físico de Yami yacía junto al de Rui, donde el tiempo transcurría en minutos mientras dentro del sello pasaban horas. El sello dentro de Irminsul no tocaba ese mundo; operaba en su espacio ilusorio propio, una burbuja de realidad intermedia creada por la matriz para contener lo que no podía existir en ningún otro lado, al menos por el momento, cuando el sistema creado logre la estabilidad total, esta podra abandor el espacio ilusorio.

La encarnación oscura —ahora integrada en el segundo pilar— observaba desde su posición. Heredaba del Rey Misericordioso ciertos gustos: la seducción como arma, el peligro envuelto en belleza, la compasión que destruía.

Yami no respondió. Estaba ocupado manteniendo la formación, distribuyendo su gran poder espiritual entre los tres pilares, los dos lotos que crecían en simbiosis con Irminsul, y el árbol invertido que tomaba forma conceptual.

Los filamentos de obligación cantaron una nota aguda —advertencia de inestabilidad en el plano extraño. Yami inyectó más gran poder espiritual y sabia de árbol de la vida, sellando la grieta. Las semillas, operando en simbiosis perfecta con Irminsul, absorbieron parte de la inestabilidad y la convirtieron en crecimiento mutuo —el árbol se fortalecía, las semillas maduraban.

El espacio especial de contención —creado originalmente para aislar el conocimiento prohibido— empezaba a estabilizarse.

Rui volvió a cerrar los ojos, exhausta. Su resistencia había funcionado. El 40% se mantenía firme, y ahora crecía —42%, 44%, lentamente pero inexorablemente, mientras los lotos procesaban y regeneraban en su simbiosis con Irminsul, alimentados por la retroalimentacio de las 2 fuerzas, como una máquinade movimiento perpetuo. Su mano sobre el muslo de Yami se relajó, pero no la retiró.

Yami suspiró en su mar espiritual, sintiendo el peso del poder espiritual perdido pero también la eficiencia de la simbiosis.

Yami miró a la belleza que fingía dormir y dijo con voz baja y maliciosa: “Ya terminaste de fingir

…”.

Se sentó al lado de la joven, se recostó sobre ella y se acercó para besarla. La joven al principio no respondió, manteniendo su actitud de quien nada siente, pero el beso de Yami fue lento, profundo y lleno de intención, lo que hizo que ella de repente cediera y devolviera el beso con una pasión desatada. Sus manos, en un movimiento calculado, comenzaron a recorrer su espalda y cuello, provocando un pequeño gemido que rompió su silencio.

Esta solo lo miró con un reproche seductor en sus ojos, desafiantes, como diciéndole que eso no era suficiente para vencerla. La batalla se reiniciaba, pero ahora con el fuego de la pasión añadiéndose a la tensión.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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