Sexo con el Rey de la Mafia - Capítulo 24
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- Capítulo 24 - 24 CAPÍTULO 24 La experiencia Nero
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24: CAPÍTULO 24 La experiencia Nero 24: CAPÍTULO 24 La experiencia Nero POV de Serena
—¿Crees que te hará la vida imposible en el trabajo?
—preguntó Lily.
—Seguro que está a punto de casarse con Nero y él le ha dado un trabajo.
Intentará ponerme las cosas difíciles porque no le caigo bien.
—¿Por qué no le caes bien?
—preguntó Lilith—.
En el instituto erais muy unidas.
Aunque Lily y yo no íbamos al mismo instituto, conocía a todos mis amigos de allí.
Sin embargo, ella y Cecelia nunca interactuaron.
A Lily nunca le gustó porque la consideraba materialista y voluble.
Aunque yo había sido igual, ponía la amistad y los lazos que creaba con la gente por encima de cualquier nivel de estatus o dinero, a diferencia de Cecelia.
Era muy cerrada de mente y creía que nunca necesitaría a nadie que estuviera por debajo de ella en estatus.
—Porque mis padres se arruinaron.
No quería que la vieran como la examiga de una chica que lo perdió todo.
—Vaya.
Es una mala persona.
—Sí.
Solo que me siento mal por haber usado doscientos mil para comprar unos cuantos conjuntos de lencería para dejarle las cosas claras.
—Iba a avergonzarte.
Hiciste lo que tenías que hacer.
Además, Nero se va a volver loco cuando te vea con esto.
Justo en ese momento, sonó mi teléfono y el nombre de Nero apareció en la pantalla.
Respiré hondo, pensando que me había llamado para preguntarme sobre mis gastos.
—Hola.
Nero, yo…
—Cena conmigo hoy.
Estate lista a las siete.
No llegues tarde, Serena.
Sabes cuánto odio la impuntualidad.
Colgó y me quedé mirando la pantalla sin comprender.
¿Nero quería cenar conmigo?
Pensaba que yo era su juguete sexual humano y que preferiría que lo vieran muerto antes que salir conmigo en público.
Parece que me equivocaba.
—¿Estaba enfadado porque gastamos su dinero?
Te dio una tarjeta sin límite.
¿Qué esperaba?
—preguntó Lily.
—No me ha hablado de eso.
Me ha dicho que cene con él.
Quizá cuando estemos allí me pregunte.
—¿Una cena?
Vaya.
Te ha invitado a cenar antes incluso de haberse acostado contigo.
Solo eres su follamiga, pero la verdad es que te está tratando muy bien.
Hay una parte de él a la que le gustas más de lo que le gustaría admitir.
—Vamos, Lily.
No quiero hacerme ilusiones.
Su familia podría estar involucrada en lo que les pasó a mis padres.
De cualquier modo, se supone que somos enemigos.
—No lo sé, Serena.
No creo que tengas razón.
Te habría matado o habría hecho que alguien lo hiciera en el momento en que te vio husmeando por su casa.
En lugar de eso, te pidió que te acostaras con él y te dio más dinero del que tus padres te dieron jamás.
—Además, dijiste que te preguntó qué hacías en su casa, lo que significa que no tiene ni idea.
Pensó que estabas allí para robar, Serena.
Si él le hubiera hecho algo a tus padres, habría atado cabos.
—Mi tío me dijo que mi padre estuvo hablando con la familia DeLuca en sus últimos momentos.
Tienen que saber algo.
Tiene otros tres hermanos, Lily.
Si no es Nero, es Nico, Adrian o Enzo.
Nero tenía tres hermanos, y todos vivían en Italia o en otros lugares del mundo.
Él era el único que estaba en Nueva York y era el más joven.
Nico era el mayor, seguido de Adrian y Enzo.
Todos eran tan esquivos como Nero y rara vez se les veía en público.
Supuse que todos estarían buenos, teniendo en cuenta lo bueno que estaba Nero.
Uno de ellos tenía que saber lo que les pasó a mis padres.
Necesitaba acercarme más a Nero y hacer que confiara tanto en mí que no me descartara después de seis meses.
Pensándolo mejor, necesitaba estar más abierta a la idea de acostarme con él.
Cuanto más tiempo pasáramos Nero y yo juntos, mayores serían las posibilidades de conocer a todos sus hermanos.
El sexo con él era la única forma de engancharlo lo suficiente como para que se enamorara un poco de mí o, como mínimo, para que le gustara lo bastante como para llevarme a su casa.
Necesitaba aprender italiano.
Nero hablaba italiano en las llamadas telefónicas.
Había atendido una llamada en italiano la primera vez que me llevó a la casa.
Sabía que yo no entendía el idioma, así que lo hablaba sin problemas.
—Lo entiendo, pero no creo que debas resistirte a Nero.
Te digo que podría gustarte el sexo BDSM.
El sexo convencional no te excita.
Quizá este ha sido tu gusto todo este tiempo.
—No importa si soy escéptica al respecto o no.
Nero hará que lo haga de todos modos.
—No lo hará.
Sabe que no lo disfrutará hasta que tenga tu sumisión total.
Tienes que confiarle tu cuerpo y entregarte por completo.
Confía en que te dará placer y te hará sentir bien.
Notará si no estás segura.
—¿Cómo sabes todo esto, Lily?
—Lo he probado antes.
No era para mí, pero tienes que entregárselo todo a tu dominante.
Tienes que estar preparada para esto o, de lo contrario, sentirá que tu cuerpo no lo está.
Asentí.
Tenía un poco de sentido.
Después de que me azotara y me metiera los dedos, el orgasmo fue tan intenso que mi cuerpo vibraba de alegría y excitación.
Quizá de verdad me encantaría.
Después de todo, disfrutaba viendo ese tipo de porno.
De lo que no estaba segura era de si sentiría tanto como las chicas de los vídeos porno.
—Tengo miedo.
—Lo sé.
Pero tienes que dejar a un lado ese miedo y pensar por un momento que podrías disfrutar mucho de la experiencia.
—Vale.
Vamos.
Tengo que prepararme para mi cita de esta noche.
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