Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Shadow Kitchen - Capítulo 2

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Shadow Kitchen
  4. Capítulo 2 - 2 Capítulo 1 - Una pasión no correspondida pero amada
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

2: Capítulo 1 – Una pasión no correspondida pero amada 2: Capítulo 1 – Una pasión no correspondida pero amada Un hombre adulto, aunque de apariencia joven, con cabello largo y una hermosa túnica azul oscura, limpiaba una computadora portátil en una habitación completamente a oscuras, mientras pensaba en silencio: —Veo que esta joven tiene pensamientos horribles, y lo que sucedió hoy no fue la excepción.

Déjenme contarles ahora mi versión de los hechos.

La vista se aleja del hombre y se enfoca directamente en la hermosa luna creciente, mientras los recuerdos del vampiro ascienden al cielo, materializándose en su memoria.

La oscura noche envolvía la ciudad de San Francisco, y al mismo tiempo los peligros comenzaban a surgir: tanto los terrenales como los espirituales.

Mi trabajo es ocuparme únicamente de los espirituales, ya que no tengo autorización para intervenir en los asuntos del mundo físico… pero esa noche fue diferente.

Sentí algo curioso en mi corazón muerto, como si una energía extraña se dirigiera hacia mí.

Era una joven extranjera que me miraba con miedo y confusión, creyendo que yo le haría daño.

Decidí simplemente sonreírle y retirarme con mi encargo, pero no podía evitar preocuparme por ella.

Una vez que me perdió de vista, la vigilé entre las sombras.

Muchos peligros espirituales la acechaban esa noche, así que decidí escoltarla hasta su hogar.

Noté que caminaba con comida.

¿Habrá sido cocinada adecuadamente?

¿Serían productos de calidad?

¿Condimentados en su punto exacto?

¿Servidos antes de los quince minutos tras su cocción?

Muchas preguntas inquietantes me asaltaban mientras la observaba desde las sombras de su ventana.

La vi comer con pasión mientras escribía hipótesis sobre mí.

¿Le habré dado miedo?

Tal vez mi mirada muerta la asustó.

Me habría encantado disculparme formalmente, pero presentí que en ese momento, cualquier acercamiento habría parecido una amenaza por lo alterada que estaba tras el encuentro.

Así que preferí simplemente vigilarla hasta que descansara.

Decidí refugiarme en las sombras y esperar hasta la siguiente noche para poder hablar con ella de forma adecuada, y preguntarle sobre sus curiosos gustos gastronómicos —para mi formación como cocinero, claro—.

Sin embargo, tenía un mal presentimiento, así que opté por seguirla con más atención cuando regresaba a casa.

Pude notar que no había peligros espirituales esa noche, pero sí amenazas terrenales.

Aquello generó un conflicto moral en mi interior.

¿Debería interferir?

Mientras debatía mi decisión ética y profesional, vi a unos hombres armados esperándola en una esquina cercana a su departamento.

Ella, inocente, caminaba directo hacia la trampa.

Yo aún no encontraba argumentos válidos para intervenir, pero entonces sucedió… Los hombres comenzaron a atacarla.

La rodearon, tocándola mientras buscaban sus pertenencias.

Se reían mientras ella gritaba de terror.

Uno de ellos, de forma vulgar, dijo: —Si no tiene algo de valor que darnos, tal vez podría ofrecernos unas horas de diversión… Sus palabras eran grotescas.

Al ver que realmente no tenía nada de valor y que nadie la ayudaría, decidí romper mi propia regla y saltar a su rescate, apareciendo a sus espaldas y diciéndoles: —Por favor, jóvenes.

Deberían tener más respeto por su propia masculinidad y dejar que la joven continúe con su vida.

Sin pensarlo, sacaron un arma de fuego y dispararon directo a mi corazón muerto.

Habría sido un daño mortal si aún fuera humano… pero para su desgracia, soy un vampiro.

A mí eso no me afecta.

Me acerqué tranquilamente mientras ellos disparaban sin cesar.

No una ni dos veces: fueron doce en total.

Las balas se hundían en mis ropas, deformándolas en sombras oscuras que luego volvían a su forma original.

Uno de los hombres, el que parecía más fuerte, cayó al suelo gritando de terror: —¡¡¡Monstruo!!!

¡¡¡Eres un monstruo!!!

No comprendía su lógica.

¿Yo, un monstruo?

Solo protejo a los vivos y a los espíritus inocentes.

No busco reconocimiento, ni me interesa.

Ellos eran los verdaderos monstruos.

¡Eso es!

Ya recuerdo cuál era mi argumento válido para intervenir: ellos eran los verdaderos monstruos.

Antes de proceder, les hablé directamente: —Biológicamente no debería existir.

Espiritualmente, soy único.

Éticamente, soy un duque.

Moralmente, soy un niño.

Pero puedo declarar con total confianza que me encanta el arte de la gastronomía, a pesar de que me haya sido prohibido.

Y entonces invoqué mi legado.

Sin dolor, destripé las sombras de aquellos hombres, llevándome con ellas sus conciencias.

Cayeron de rodillas, inconscientes, mientras la joven me miraba con pánico, creyendo que también le haría daño.

¿Debía tratarla como al resto?

¿O quizá no debería ser tan duro con ella?

Preferí ser cordial, como si fuera una dama de la más alta sociedad.

Me quité la túnica de sombras para cubrirla del crudo frío nocturno y le dije: —Mi jovencita, no te preocupes.

Nadie ha muerto, ni quedarán así para siempre.

Sus sombras fueron cosechadas para que se conviertan en mejores personas.

¿Quieres que te acompañe a tu hogar?

Aún corres peligro aquí afuera.

Ella comprendió mis palabras y rompió en llanto, abrazándome con una fuerza excesiva.

Comprendo ese miedo… el terror de sentir que todo acabará, que todos tus esfuerzos se derrumbarán frente a tus ojos, y que nadie te ofrecerá la luz que necesitas para seguir adelante.

Lo recuerdo perfectamente… Finalmente, el hombre termina de darle mantenimiento a la computadora portátil y gira la cabeza hacia la joven, arropada entre sus sábanas en su departamento.

Guarda el equipo en una cómoda, con una triste sonrisa, y susurra en voz baja, apenas audible en la noche: —Aún recuerdo cuando decidí convertirme en un vampiro segador… Termina su relato acariciando con ternura el cabello de la joven, en la oscuridad de su habitación.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo