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Shadow Kitchen - Capítulo 28

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  4. Capítulo 28 - 28 Capítulo 9 - Los legados de los desafortunados
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28: Capítulo 9 – Los legados de los desafortunados 28: Capítulo 9 – Los legados de los desafortunados Durante las próximas horas, Fedora se encontraba haciendo flexiones bajo el intenso sol del mediodía.

En su espalda, D’Monica descansaba cómodamente con las piernas cruzadas, vistiendo solo su sombrero de cazadora, una camiseta sin mangas y un pantalón corto rojo con blanco.

Fedora, sudando a mares y tratando de mantener el ritmo, preguntó entre jadeos: —Entonces, con esto… ¿podré tener una revancha contra Samael?

D’Monica negó con la cabeza y respondió con calma: —La cazadora sinceramente responde: “Si vas ahora, te hará mierda o peor, te mataría.

Es una pérdida de tiempo ejercitar solo tu cuerpo.” Fedora se detuvo unos segundos, agotada, pero D’Monica continuó: —La cazadora, continuando su narración, dice: “Lo que te falta es determinación, concentración y, sobre todo, información.

Si hubieras sabido contra quién peleabas y no actuado con ideas vagas, habrías tenido más oportunidades.

Pero decidiste retar al mismísimo demonio del cerro con quien peleaba tu abuelo.” Avergonzada, Fedora retomó las flexiones y murmuró: —Determinación tengo… concentración, tal vez no… pero, ¿a qué te refieres con información?

D’Monica se recostó sobre su espalda, aumentando el peso, y respondió tranquila: —La cazadora relajada narra: “Todos los cazadores conocen el origen de los linajes vampíricos, sus fuerzas y debilidades.

De ahí nace el miedo hacia ellos.

Por ejemplo, el linaje de ese payaso es aterrador si lo usara bien; el linaje de la felicidad puede destruirte mentalmente o volver tu entorno en su caja de juguetes.

Y el linaje de tu ‘ex-amado’… es uno de los diez más antiguos del mundo.

Por eso, es un objetivo global para cualquier vampiro.” Fedora, sorprendida, intentó detenerse, pero D’Monica le dio una patada suave, obligándola a continuar.

—“Además, casi imbatible.

Solo podrías vencer a Samael si está débil, psicológicamente inestable o si lo enfrentas con una oscuridad que no pueda absorber.

Los vampiros son emocionalmente frágiles: sus linajes alteran drásticamente su personalidad.

Ese payaso probablemente antes era un amargado, pero su linaje lo obliga a hacer chistes.

Samael tal vez era alegre, pero su linaje lo volvió melancólico.

Los linajes nacen de una fobia extrema mezclada con necesidad… necesitas mala suerte para crear uno y convertirte en vampiro.” D’Monica se levantó de su espalda y se estiró perezosamente mientras Fedora, bañada en sudor, la observaba agotada.

La cazadora agregó: —La cazadora finaliza: “Cada vampiro tiene su debilidad y su virtud.

Lo que te faltó fue entender su origen.

Si me preguntas cómo habría atacado a Samael… habría ido por sus ojos, obligándolo a actuar por puro instinto.

Pero conociendo su inteligencia, no se dejaría atacar a menos que su mente estuviera muy alterada.” Fedora se limpió el sudor del rostro y dijo sorprendida: —Un momento… ¿entonces, para ganarle, tendría que hacer que no piense o que se deje vencer?

D’Monica asintió sin emoción, destruyendo la ilusión de su amiga.

Luego añadió: —La cazadora pensativa comenta: “Y bien, ¿quieres entrenar?

Debemos mejorar tu forma de atacar; te vi luchar contra él y fallaste por puras weas.” —¿¡Puras weas!?

—gritó Fedora, ofendida—.

¡Oye, hice muchas cosas!

La cazadora puso cara de asco y respondió: —La cazadora, harta de su ingenuidad, responde: “Repetir el mismo combo en un juego de peleas no es ‘hacer mucho’.

Tienes el guante que podría crear una bomba nuclear si tuvieras suficiente poder y estupidez, y aún así solo arremetes de frente.

¡Era obvio que ibas a perder!” Fedora pateó el suelo con frustración.

—Según yo… estaba buenísima mi idea.

D’Monica le dio una palmada en la nuca.

—La cazadora molesta responde: “¿Y a mí qué wea si era buena o mala idea?

¡Perdiste y ya!

Ahora piensa qué deberías hacer y cómo hacerlo.” Fedora reflexionó unos segundos.

—Tal vez si atacar rápido no funciona… sería cuestión de resistencia mutua.

D’Monica, medio conforme, asintió.

—La cazadora comenta: “Sí y no.

Recuerda que existe la defensa, la ofensiva y el equilibrio.

Si atacar no funciona, defiéndete; si no atacan, ataca con precaución; si atacan rápido, mantén la distancia.

Todo se trata de sobrevivir.

Yo tengo algo en mi cuerpo que me protege de la mayoría de linajes, pero aun así sigo siendo humana.” Fedora frunció el ceño.

—Fui una estúpida… Samael debió notar eso y por eso ni siquiera quiso pelear conmigo.

Las palabras golpearon directo el orgullo de D’Monica, que gruñó de frustración, tapándose el rostro bajo el sol.

Luego, de pronto, abofeteó a Fedora.

—¡Oye, weona!

¿Qué te pasa?

—gritó Fedora.

D’Monica suspiró, sonrojada, y comenzó a hacer gestos: primero la señaló a ella, luego al suelo, después imitó un abrazo invisible.

Fedora, confundida, trató de traducir.

—“Tú… eres… única… él… te… protegió…” —fue diciendo, hasta que comprendió—.

“Yo soy única, porque él me protegió de sí mismo…” Dios mío… D’Monica celebró en silencio aplaudiendo torpemente, mientras Fedora murmuraba conmovida: —Samael no quiso pelear conmigo, pero se obligó a hacerlo… ese golpe también debió dolerle a él.

La cazadora colocó una mano sobre su hombro y negó con la cabeza.

—La cazadora seria responde: “No realmente.

Esto tenía que pasar.

Tú eres una inútil y Samael un imbécil.

Se complementan: uno negativo, el otro positivo.

Pero ahora la inútil debe dejar de serlo… y al imbécil hay que enseñarle a dejar de serlo, ¿no?” Fedora apretó los puños, determinada.

—Por favor, ayúdame a mejorar.

Haré lo que sea.

D’Monica sonrió con malicia.

—La cazadora, pensando en planes infernales, responde: “Excelente.

Te haré vivir cosas peores que la muerte, pero en unos días estarás a mi nivel.” La sonrisa decidida de Fedora se desvaneció lentamente, reemplazada por una mueca de miedo y arrepentimiento, como si acabara de venderle su alma al diablo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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