Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Shadow Kitchen - Capítulo 33

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Shadow Kitchen
  4. Capítulo 33 - 33 Capitulo 14 - Los hermanos Tomorrow
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

33: Capitulo 14 – Los hermanos Tomorrow 33: Capitulo 14 – Los hermanos Tomorrow Han pasado algunos meses desde el rescate de Samael y los sucesos para ambas humanas.

Unos pocos días después, ambas despertaron en casas distintas.

Fedora despertó en su departamento con el cuerpo a medio transformar y, tras explicarle cómo viviría siendo “mitad vampira”, Samael se sorprendió cuando ella no reaccionó mal.

Al contrario: lo llamó “un Power Up”, dejando al vampiro con una sonrisa nerviosa sin saber cómo procesar esa reacción mientras le enseñaba las reglas que los vampiros siguen al pie de la letra.

En cuanto a D’Monica, al despertar tuvo que soportar un sermón de una hora y media de parte de las dos niñas de Salemi… tanto así que el propio Salemi terminó sentado al lado de la cazadora escuchando también su parte del sermón.

D’Monica, al principio seria y avergonzada, terminó regalándole una sonrisa dulce al payaso, confirmando que todo estaba bien mientras ambos soportaban la interminable lección moral.

Finalmente llegó la víspera de Navidad.

Todo el departamento de Fedora estaba repleto de adornos de colores, y Samael se encontraba obligado a vestir un suéter tejido verde con rojo, lleno de arbolitos blancos, además de un gorro navideño.

Fedora, ya dominando sus guantes, decía emocionada mientras imaginaba más adornos solares: —¡Podríamos invitar a los niños de Salemi!

¡Y a mi maestra!

¡También podríamos invitar al payaso!

¡Hacemos cena de pavo navideño y conversamos muchas cosas!

Mientras Fedora se perdía en sus fantasías, Samael escuchó el timbre y fue a abrir la puerta.

Apenas tomó la manilla sintió algo extraño, algo en su corazón que le indicó que detrás de esa puerta había alguien tan importante como su humana.

Tragó saliva, respiró hondo y abrió… Frente a él, un hombre medio desvestido: una chaqueta celeste mugrienta, cabello largo mal cortado —claramente él mismo se lo intentó arreglar sin éxito—, barba mal afeitada, pantalones cafés rotos y descalzo.

Temblando, sin atreverse a mirarlo a los ojos, dijo: —Hola, Samael.

Yo venía para saber si estaban todos bi— No terminó la frase.

El cocinero lo abrazó con fuerza, llorando suavemente: —Henry… realmente regresaste.

Volviste, hermano.

Henry, sintiendo el abrazo de su hermano mayor, susurró con tristeza: —¿Aún me consideras tu hermano?

Intenté asesinarte.

Tú mismo dijiste que no te volviera a considerar tu sangre.

Samael lo miró directo a los ojos, llorando sin contenerse: —Perdóname.

He sido un hermano mayor terrible.

Nunca pude ayudarte cuando más lo necesitabas.

Nunca pude apoyarte, ni darte tiempo, ni enseñarte nada digno de un hermano mayor, Todo fue mi culpa, Henry.

Por favor… perdóname.

Henry sonrió, lo separó un poco y respondió: —¿De qué hablas, Samael?

Gracias a ti estoy aquí.

Tampoco te la dejé fácil… hice muchas barbaridades.

No todo fue tu culpa, también fue mi responsabilidad.

Yo también fallé.

Pero… Se rascó la cabeza, avergonzado.

—Supongamos que los dos estamos en una situación similar ahora… ya no tengo nada en tu contra.

Ni contra tu humana.

Samael abrió los ojos, sorprendido.

—¿Henry?

¿Hace cuánto?

El menor explotó de inmediato: —¿¡Ah!?

¿¡Ahora quieres interrogarme!?

¡Oye, es mi vida privada!

Samael soltó una carcajada suave.

Recordó las palabras de su maestra: “Disfruta esta nueva eternidad”.

E invitó a su hermano a entrar al departamento.

Henry, dubitativo, preguntó: —Oye, espera ¿seguro?

¿No deberías pedirle permiso?

Supe que tu humana te derrotó… eso es más aterrador que tú mismo.

Yo tendría miedo de decirle algo malo.

Samael le dio un manotazo amistoso en la espalda: —Suficiente.

Mi hermano debe presentarse limpio ante mi humana.

Anda a bañarte, te llevo ropa.

Y avísame para ayudarte a cortar ese desastre que llamas ‘cabello’.

Nunca supiste arreglártelo solo.

Henry sintió algo cálido en el pecho y siguió las indicaciones.

Horas después, Salemi llegó con bufanda navideña y todos sus niños vestidos de duendes.

Tras ellos, D’Monica, vendada hasta el cuello, con gorro pascuero y una chaqueta de cazadora en colores navideños, con mirada de sumisión absoluta, como si la hubieran obligado a vestirse así.

Fedora levantó los brazos de felicidad al recibirlos: —¡¡Bienvenidos!!

¡¡Feliz Navidad!!

Los niños la vieron, gritaron “¡¡Señorita Fedora!!” y se abalanzaron sobre ella en una tacleada de abrazos.

La humana, riendo, suplicó: —¡Hey chicos, me están aplastando!

¡Salemi, ayuda por favor!

¡Es demasiado amor!

Salemi y D’Monica la ignoraron completamente, pasándole por al lado con expresión de “te lo mereces”.

Hasta que ambos vieron a un pelirrojo con suéter igual al de Samael, sombrero de duende y taza de chocolate caliente.

Salemi tembló.

—E-es… ¡¡es él!!

¡¡El vampiro de las almas!!

D’Monica, fastidiada por el escándalo, se acercó a Henry y le dio la mano: —La cazadora, algo molesta, dice: “Hey, te ves mejor ahora, vagabundo.” Henry, tímido: —Gracias… y gracias también por ayudar a salvar a mi hermano.

Ella negó con la mano, apuntando hacia atrás: —La cazadora responde: “Meh.

Yo solo fui carnada y tutora de la verdadera heroína.

Esa mocosa hizo el trabajo.

Aprendió de la mejor.” Al fondo, Fedora imitaba a Godzilla levantando sus manos haciendo sonidos de monstruo mientras un niño estaba sujetándose por su vida en su cuello mientras otros estaban corriendo por su vida mientras Fedora los perseguía.

Pasan los minutos y comienza a emanar un glorioso olor a comida, mientras Samael grita suavemente: —¡Todos a sentarse!

¡La cena está lista!

Sorprende a Henry ver cómo todos, sin dudar, dejan lo que estaban haciendo para comer la comida de su hermano, siendo la primera vez que ve a Samael de esa forma, lo que lo obliga a sentarse atento a lo que sucederá a continuación.

Finalmente, llega Samael cargando con sus manos dos bandejas enormes, mientras que, con sus sombras —al parecer restauradas—, carga dos bandejas adicionales por lado, dejando un total de seis bandejas en la mesa.

Luego, revela gracias a sus sombras todas las bandejas a la vez, mientras narra: —En esta festividad cenaremos pavo a la naranja con papas duquesa, ensalada mixta de lechuga con tomate y cebolla morada, patatas con mayonesa y trozos de zanahoria en cubos, sopa de jugo de pollo y huevo para los que deseen probar y, por último, de postre —que los está esperando en el refrigerador— duraznos en almíbar con crema de leche… Que lo disfruten.

Fedora, sonriente, pregunta: —¡Samael!

¿Ahora sí podrás comer con nosotros?

Él se queda en silencio, pero sonriendo sinceramente asiente y toma una silla para sumarse a la mesa angosta: —Claro.

Es una cena de Navidad.

Nuestros padres decían siempre que se debe comer en familia, ¿verdad, Henry?

Lo deja en silencio por unos segundos, hasta que Henry asiente y responde: —Es verdad, es una noche especial.

D’Monica, rompiendo el hielo, dice en voz alta: —La cazadora, exclamando más sobre la tradición, dice: “Y bien, ¿quién querrá decir unas palabras para esta cena?

Hay que agradecer que estamos aquí reunidos, ¿no?” Todos se miran mutuamente hasta que, quien menos esperaban que hablara primero, levanta el vaso con jugo, revelándose que es Samael, el cual siempre ha sido reservado y silencioso, asombrando a todos excepto a D’Monica, como si ella lo hubiera sospechado.

Entonces él dice, sonriendo con bastante facilidad: —A mí me gustaría decir algo, si me lo permiten.

Durante las anteriores décadas han sido unas navidades muy solitarias y tristes, donde solo me regía por las reglas de un vampiro, pero hoy me alegra estar rodeado de humanos, una cazadora de vampiros, hermanos de sangre vampírica y también mi propio hermano, que ha regresado.

Gracias a todos por el esfuerzo que han hecho tanto por ustedes mismos, por sus propias vidas y por mí cuando más los necesité… Este brindis es por cada uno de ustedes… ¡Cheers!

(¡Salud!) Todos brindan, levantando sus vasos y comenzando a comer con total gozo, mientras Henry, dudoso, mira a Samael, preguntándose si de verdad podría comer siendo vampiro.

Él le responde con una sonrisa y prueba el primer bocado de pavo, recordando la suave nostalgia de cuando ambos estaban con sus padres aún con vida, sintiendo cada sabor que había olvidado como si regresara en el tiempo, lo que provoca que coma en total silencio y casi desesperadamente, sacándole una sonrisa a Samael.

Cuando todos están conversando entre ellos y contando historias, Samael llama a Henry para que lo acompañe, apuntando al techo.

Luego desaparece en sombras, y Henry entiende el mensaje: su hermano desea hablar a solas con él.

En el tejado nevado del edificio, Samael está mirando el cielo, a medias despejado por las nubes nevadas, mientras Henry se acerca y se sienta a su lado, preguntando: —¿Qué sucede, hermano?

Samael responde: —No es nada malo.

Solo quería hablar con mi hermano luego de tanto tiempo.

¿Cómo te ha ido con esa persona?

¿Me hablarías de ella?

Como tu hermano mayor, me gustaría saber qué tipo de persona conquistó a su hermanito menor.

Henry suspira, sonriendo, rindiéndose ante la insistencia de Samael.

Apoya ambas manos detrás de él mientras mira el cielo: —Es hermosa… es muy tímida y gentil.

Ella me salvó la vida cuando no sabía qué hacer con mi vida, luego de que tu hijo me pidiera ese favor.

Samael sonríe con tristeza y pregunta: —¿Tú sabes dónde estaba la familia de mi hijo?

¿Se encuentran vivos?

¿Crees que yo debería…?

Negando con la cabeza, Henry responde: —Ya lo hice.

Recuerda que es parte de mi trabajo ayudar a las almas a cruzar al otro lado.

Samael suelta unas carcajadas mientras frota el cabello de su hermano con fuerza, diciendo: —¿Desde cuándo eres tan responsable, hermanito?

¿No te la pasabas quejándote todos los días con nuestra maestra?

Henry aparta la mano de Samael de su cabello mientras intenta peinarse de nuevo: —Oye, yo también he madurado.

Me sorprende que tú, con tu legado, puedas reír tanto.

¿Qué sucedió allí, hermano?

¿Tu legado… sigue ahí?

Él, acariciando su pecho con nostalgia y dulzura, responde: —Digamos que, gracias a una mujer muy impulsiva y con ropa muy llamativa, mi legado me concedió el mando.

Henry guarda unos segundos de respeto ante las palabras de su hermano y, finalmente, pregunta sin aviso alguno: —Hermano, ¿cómo le haces saber a una humana que estás enamorado de ella?

El poderoso segador de sombras se paraliza al instante, abriendo los ojos al máximo ante semejante pregunta de su hermano menor.

Pero, reaccionando, dice pensativo: —Bueno… es un poco complejo, realmente.

Para los humanos importan las cosas espontáneas y no tanto a largo plazo como para nosotros los vampiros.

Diría que solo se lo digas sin tapujos… como dice la señorita Fedora.

Henry suelta carcajadas, haciendo que su risa resuene por todo el techo mientras se burla de su hermano mayor: —¡¡Hahahaha!!

¿¡Mi hermano hablando informalmente!?

¡Ya lo he visto todo!

¡Hahaha!

El don “No, Henry, un vampiro debe hablar con clase y elegancia”.

¡WAHAHAHAHA!

Imita la voz de Samael burlescamente, mientras éste se sonroja, gruñe y se tapa el rostro, algo avergonzado, para luego terminar riendo con él a carcajadas.

Mientras, en algún lugar del submundo, un hombre muy hermoso hablaba con una extraña lechuza cerca de un basurero oscuro, susurrando: —Sí, señor.

Según lo que vi, una humana logró heredar el linaje de la imaginación, pero sigue inmadura vampíricamente, Creo que debería verla usted mismo, Señor Tiempo.

¿Qué sucederá desde ahora en adelante con el destino de cada uno?

¿Quién es realmente el “Señor Tiempo”?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo