Shadow Kitchen - Capítulo 37
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- Capítulo 37 - 37 Capitulo 4 - Una loba y su cachorro
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37: Capitulo 4 – Una loba y su cachorro 37: Capitulo 4 – Una loba y su cachorro Mientras Henry dormía exhausto sobre la mesa del comedor, roncando y babeando sin el menor pudor, se escucharon golpes secos provenientes de la puerta de entrada.
El vampiro se levantó de mal humor y abrió lentamente, con un ojo cerrado y el otro apenas entreabierto por la pésima noche que había tenido.
Sin embargo, al ver quién estaba golpeando, sus ojos se abrieron de par en par y su rostro se ruborizó en un pánico silencioso.
Frente a él estaba Lili, con un extravagante sombrero de plumas y un vestido combinado con piel de lobo, sosteniendo un contacto visual directo con Henry.
Durante unos breves segundos ambos se quedaron mirándose.
Lili no perdió el tiempo: atacó el cuello del vampiro de almas y lo levantó con fuerza varios centímetros del suelo mientras decía con hostilidad: —¿Te atreves a regresar luego de todo el dolor que causaste, imbécil?
Henry, sin ninguna intención de defenderse del agarre, respondió con dificultad: —También me alegro de verla, señorita Lili… Ella apretó aún más los huesos de su cuello y dijo con crueldad: —¿Crees que todo es un chiste, niño estúpido?
Tu hermano apostó su propio cuello frente a mí para protegerte, y mira cómo le pagaste.
En ningún momento viniste a verlo por voluntad propia.
¿Acaso crees que soy estúpida?
¿Crees que no sé que nunca quisiste venir tú mismo?
Henry reaccionó a sus palabras y sujetó con fuerza la mano de Madam Lili que lo estaba estrangulando.
Suaves hilos de almas comenzaron a fluir mientras hablaba con seriedad: —Sé que soy un cobarde, señorita Lili, pero quiero hacer las cosas diferentes.
Por favor, escúcheme.
La vampiresa, sorprendida al ver que su linaje aún era compatible con él, lo soltó.
Henry cayó sentado en el suelo mientras ella entraba a la casa hablando en voz alta, con evidente egocentrismo: —Está bien, hablemos, pero si no me convences, me llevaré tu cabeza.
Henry asintió con una sonrisa cansada, acariciándose el cuello adolorido.
Cerró la puerta detrás de él y ambos se sentaron en el comedor, ya a pleno amanecer.
El vampiro comenzó a hablar, aún golpeado y con dolor: —Está bien.
Sé que cometí demasiados errores y cosas horribles, y que ni siquiera un perdón bastaría para quitar esos pecados de mi espalda.
Pero quiero aprovechar estos últimos momentos para vivir como Samael siempre me decía.
Puso las manos sobre la mesa, juntándolas con nerviosismo, jugando con sus pulgares.
Lili levantó una ceja, intrigada, mientras él continuaba: —Verá… tengo una hija de linaje.
Su nombre es Iris.
Lili lo miró con total hostilidad y susurró: —¿Obligaste a una niña a ser vampiresa?
Henry negó rápidamente con ambas manos, nervioso, y soltó una risa incómoda: —No, no.
Ni siquiera antes habría sido capaz de hacer algo así, y menos ahora.
Ella estaba a punto de morir, pero sus padres me ayudaron a rescatarla.
¿Sabe cómo las formas de morir de un humano afectan el destino de su alma, señorita Lili?
Si una niña muere en soledad y agonía, su alma es destinada al limbo; si muere con odio, probablemente vaya al infierno.
Pero si no le queda nada pendiente y sus asuntos están en paz, iría directamente al cielo.
Por eso la salvé.
Lili apoyó el mentón sobre sus manos en la mesa.
—Comprendo.
Continúa, niño.
Henry sonrió y asintió antes de seguir: —A esta niña le habían robado sus órganos y sus padres fueron asesinados.
Aniquilé a todos los traficantes y absorbí sus almas.
Pedí ayuda extra: una cazadora de vampiros aliada de Fedora y Samael.
Ella me ayudó y, a la vez, me amenazó cuando todo terminó.
Iris no sabía qué estaba pasando y tampoco había demasiado tiempo para explicarle, así que la hice elegir después de decirle lo esencial.
Eligió seguir viviendo.
Henry bajó la mirada hacia la mesa, serio y algo triste.
—Señorita Lili… creo que me estoy muriendo.
Mi linaje me está ayudando a mantenerme con vida, pero mi mente y mi cuerpo no logran ponerse de acuerdo con mi espíritu.
El daño que me hizo Samael fue demasiado fuerte y ahora estoy pagando las consecuencias.
Lili habló en voz baja, preocupada: —¿Cuánto tiempo crees que te queda, niño?
Henry sonrió con lágrimas suaves en los ojos.
—No lo sé.
Tal vez cinco meses como máximo.
De verdad no quiero morir aún, señorita.
No ahora, con esta niña que quiero cuidar.
Tengo muchas cosas que enseñarle, preguntarle qué le gusta, aprender tal vez a ser padre.
No sé nada sobre el cariño ni esas cosas que Samael sí sabía, pero deseo aprender.
De verdad quiero ser un mejor vampiro.
La vampiresa no logró sostener su máscara de rudeza y frialdad.
Se levantó rápidamente, caminó hacia Henry y lo abrazó contra su pecho, llorando: —No te quiero perder otra vez, mocoso estúpido.
Siempre fuiste mi favorito.
No te rindas.
Henry correspondió el abrazo, riendo entre sollozos: —La extrañé mucho, señorita Lili.
Tenía vergüenza de no haber podido controlar mi linaje.
Sentía que había decepcionado a todos.
Creí que ya no merecía ni siquiera mis propios recuerdos.
Lili se arrodilló frente a él y lo miró a los ojos mientras lo consolaba: —Siempre te seguí, incluso cuando no querías.
Te dejaba ropa en tu camino, algo de comida.
Intenté comunicarme contigo, pero nunca pude.
Siempre te escapabas entre las sombras.
Pensé que, si Samael no lograba contactarte, tal vez me escucharías a mí.
Henry se separó un momento y dijo con seriedad: —Lili, necesito que veas esto.
Levantó la mano y apareció una esfera dorada que habló apenas se manifestó: —Es un placer conocerla, Vampiresa del Arte.
Lili, sin entender lo que sucedía, preguntó a la esfera: —¿Qué eres o quién eres exactamente, ser dorado?
El ser rió suavemente.
—Mi nombre es Alma.
Henry me llama Señorita Alma.
Soy el linaje de este vampiro.
Henry, avergonzado por la amabilidad de Alma, se rascó la cabeza.
Lili, completamente boquiabierta, le gritó: —¡¡¿¿LIBERASTE LA CONCIENCIA DE TU PROPIO LINAJE??!!
¡¡¿¿CÓMO HICISTE ESO??!!
Henry titubeó e intentó explicar, moviendo las manos: —Bueno, fue una idea que tuve.
Si un vampiro es escogido por linajes vampíricos, eso significa que los linajes tienen conciencia propia, ¿no?
Entonces, si el vampiro se concentra lo suficiente, puede comunicarse con su linaje y trabajar mejor con él sin romper sus reglas, porque el propio linaje acepta las propuestas.
Señorita Alma me pidió que aprovechara mejor mis días de vida, mientras ella se hacía cargo de los efectos secundarios de perder el control de las almas dentro de mí.
Alma asintió suavemente y añadió: —Así es.
Este jovencito es un genio en toda regla.
Se menosprecia demasiado, pero está en buenas manos.
Ya estoy pensando cómo arreglar su problema, aunque sigo trabajando en ello.
Henry se avergonzó aún más, incapaz de hacer contacto visual.
Lili sonrió con ternura maternal, acercó su mano y le acarició el cabello.
—Bien hecho, niñato.
Te dije que poco a poco también destacarías.
Luego sacó un celular de su escote y se lo entregó.
—Cierta muchacha impulsiva me dijo que tenía que darte esto.
También me pidió que le comprara uno a ella.
Vi a tu hermano rogando que lo salvaran; cada vez me enorgullece más esa humana ahora mitad vampiresa.
Henry, sin saber cómo usar el celular, comenzó a presionar la pantalla sin éxito, hasta que Iris apareció molesta desde las sombras: —Se prende así, señor Henry.
Esos botoncitos son para encenderlo y que esté fuerte.
Ambos quedaron en shock por la aparición repentina de la niña, que volvió a hablar con total inocencia: —¿Qué?
Henry sonrió nervioso.
—Jovencita Iris… ¿desde cuándo estabas aquí?
Ella sonrió sin preocupación alguna.
—Desde que estaba hablando de mis padres.
Lili suspiró, cruzándose de brazos.
—Esa niña sí que es aterradora.
Un encanto.
Henry hizo desaparecer a Alma, absorbiéndola de nuevo, y acarició la cabeza de Iris.
—Señorita Lili, ahora estaré ocupado y no podré atenderla como corresponde, pero estoy bien.
Si quiere venir a verme a mí o a la jovencita Iris, será bienvenida.
Madam Lili fingió dramatismo y se ofendió mientras se daba la vuelta: —Ay, ya sé que ni me quieres ver.
Todo un antipático, igual que tu hermano.
Se giró un momento para mirar a Iris, le guiñó un ojo y le sonrió, provocándole una sonrisa tímida.
Antes de cerrar la puerta, dijo: —Cuida bien de esa niñita angelical, niñato.
Y si necesitas dinero, solo llámame.
Dejé mi número personal en ese celular.
Chau, chau.
Cerró la puerta de forma dramática.
Henry soltó una risa nerviosa y abrazó suavemente a Iris con un brazo.
Ella lo miró hacia arriba y preguntó con inocencia: —Señor Henry… ¿ahora soy su hija?
El vampiro de almas dudó un instante antes de responder: —Bueno, sería tu padre en cierto sentido.
Pero no te obligues a llamarme así, ¿de acuerdo, Iris?
Ella asintió y sonrió.
—Está bien, señor Henry.
Una sonrisa gentil apareció en el rostro del vampiro.
Por curiosidad, encendió la pantalla del celular y vio una selfie en el fondo de pantalla del teléfono de Fedora abrazando del cuello a Samael, quien sonreía con dificultad.
Henry apagó el teléfono y lo guardó en su bolsillo con calma antes de ir a preparar nuevamente el desayuno, esperando que esta vez fuera mejor que el de ayer.
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