Shinkō to Risei no Aida de - Capítulo 11
- Inicio
- Todas las novelas
- Shinkō to Risei no Aida de
- Capítulo 11 - Capítulo 11: CAPÍTULO 11 — El Juicio Interior
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 11: CAPÍTULO 11 — El Juicio Interior
Rant estaba a punto de terminar.No el texto.No el capítulo.
Algo más delicado:la ilusión de que una verdad profundano exige sacrificios reales.
Entonces vibró el teléfono.
No sonó fuerte.No hizo escándalo.Fue un temblor mínimo,pero suficiente para atravesarlo.
El mensaje era de Luna.
“Creo que debemos terminar.Siento que estás más enfocado en tu filosofía que en mí,y creo que, como mínimo,debemos tomarnos un tiempo.”
Rant no respondió de inmediato.
No porque no supiera qué decir,sino porque entendió algoque ninguna filosofía puede suavizar:
cuando alguien te dice la verdad con calma,no hay argumento que te salve.
Sintió el golpe.No como una explosión,sino como esas heridas limpiasque duelen másporque no sangran.
En el fondo —demasiado en el fondo—sabía que Luna tenía razón.
Había encontrado algo grande.Algo que competía con los gigantes.Una filosofía capaz de incomodar al mundo.
Y aun así,había perdido lo que más amaba.
No por maldad.No por desprecio.Sino por una confusión peligrosa:
creer que cuidar una ideaes lo mismo que cuidar a una persona.
Ahí comenzó el juicio.
No un juicio público.No un escándalo.
Un juicio mental,mucho peor.
Se preguntó si había traicionado el Umbralo si el Umbral exigía exactamente esto:ver hasta dónde estaba dispuesto a llegar.
Porque una filosofía viva —lo supo ahí—no se queda en libros.Entra en la vida.La desordena.La tensa.
Y casi siemprees malinterpretada.
Por los otros.Y por uno mismo.
Rant cerró los ojos.
No para huir.Para no mentirse.
Entendió algo que ningún manifiesto decía explícitamente:que permanecer también implica aceptarque algunas pérdidasno son errores,pero sí son heridas.
No culpó a Luna.No se justificó.
Solo pensó, con una claridad dolorosa:
Tal vez el precio de no anestesiarmees aprender a vivircon lo que no supe sostener.
El Umbral no respondió.Nunca lo hace.
Solo permaneció ahí,como siempre:entre el amor y la idea,entre la lucidez y el cuidado,esperando a verqué haría Rantcon lo que aún seguía vivoa través de él.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com