Shinkō to Risei no Aida de - Capítulo 4
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- Capítulo 4 - 4 CAPÍTULO 4 — Donde pensar ya no alcanza
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4: CAPÍTULO 4 — Donde pensar ya no alcanza 4: CAPÍTULO 4 — Donde pensar ya no alcanza Hubo un momento —Rant lo supo sin poder fecharlo— en el que pensar dejó de ser suficiente.
No porque el pensamiento fallara,sino porque él ya no podía sostenerlo solo.
Pensar cansa.Pensar sin pausa agrieta.Y pensar demasiado, a veces, no ilumina: quiebra.
Rant se dio cuenta de que ningún ser humano piensa sin límite.
Todos, tarde o temprano, alcanzan un borde.
Un punto donde la razón ya no avanza y solo queda decidir si retroceder… o saltar.
—Si sigo así, me voy a romper —susurró.
Y no lo dijo con miedo, sino con lucidez.
Entonces entendió algo que siempre había estado ahí, esperando ser nombrado: Todo el mundo tiene una filosofía.
No como sistema,no como libro,sino como forma de habitar el mundo.
Si algo te importa, ya es parte de tu filosofía.Si eliges algo por encima de otra cosa, ya estás filosofando.Vivir es elegir, y elegir es pensar.
La diferencia no está en si piensas,sino en qué haces con lo que piensas.
Y entonces la línea se volvió borrosa.
Filosofía.Poesía.
Casi lo mismo.
La filosofía intenta decir la verdad con conceptos.La poesía intenta decirla cuando los conceptos ya no alcanzan.
Pensó en los escritores.
En cómo narran una muerte y la vuelven épica.En cómo un personaje cae… y, sin embargo, no muere del todo, porque alguien le dio sentido.
Quien hace eso —aunque no lo sepa— es poeta.Y todo poeta es, en el fondo, un filósofo cansado de explicar.
La poesía no contradice a la filosofía.La continúa donde esta se queda sin voz.
Rant caminaba ahora por un lugar que ni siquiera él sabía nombrar.
Una estación, un camino, un punto intermedio entre lo que fue y lo que todavía no era.
No importaba el destino exacto.
Sabía una cosa: Ese lugar le iba a cambiar la vida.
El aire era distinto.
O tal vez era él.
Cada paso no era huida,era transición.
Mientras avanzaba, con una calma nueva, casi peligrosa, susurró: —La filosofía es infinita… Y sonrió.
No con soberbia.Con aceptación.
Porque por primera vez entendía que no tenía que pensarlo todo.Algunas verdades no se resuelven.Se caminan.
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