Sicario a sueldo - Capítulo 13
- Inicio
- Todas las novelas
- Sicario a sueldo
- Capítulo 13 - 13 Quemadura de primer grado
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
13: Quemadura de primer grado 13: Quemadura de primer grado Recosté la cabeza contra la pared, intentando analizar mi condición.
Desde los primeros minutos que llegué me sentía así mismo, claro no diré que era super fuerte en mi primera vida, pero tenía una mayor resistencia y fuerza si se me permite compararme.
Se siente como si fuera un 50% más débil desde mi primera vida y esa sensación no desaparece aun cuando subo de nivel o estadísticas.
—Si, la sensación fue desde que llegué.
Tal vez la debilidad que sentía nacía desde el propio sistema que me había devuelto.
Tal vez el traerme de vuelta a este mundo había tenido un costo y ese costo era parte de mi.
Apreté la mano, midiendo con detenimiento mi fuerza y con una respiración profunda la solté.
Tal vez tendré que vivir con esa sensación.
—Bueno si me siento 50% más débil, solo tengo que volverme el doble de fuerte para no sentirlo, no?
En mi anterior vida tal vez no era posible, pero aquí tengo un sistema fraudulento promedio, así que será mejor sacarle provecho.
— Y aun si la sensación nunca se va, qué más da, dudar no es propio de mí, después de todo la duda y el miedo son para débiles.
Dejando toda mi duda de lado por ahora, saqué uno de los orbes de energía compacta que llevaba conmigo y con un apretón, lo rompí.
Al instante sentí cómo mi energía se recuperaba casi por completo y con ello sentía que el límite de esta aumentaba.
————————————————————— Orbe de energía compactada— Consumible E Orbes formados naturalmente por el mundo o creados artificialmente por las criaturas del reino onírico.
Estos orbes pueden conceder una recuperación rápida de estamina, además de aumentar el umbral máximo de esta.
Características: Aumenta permanentemente la estamina del usuario en 10 puntos.
Este efecto se puede aplicar hasta 3 veces al año.
Recupera la mitad de la estamina del usuario cuando son activados.
Se pueden usar como ingrediente especial en pociones de recuperación energética o en sueros de aumento de daño mágico.
Para usarlos solo necesitas romperlo.
—————————————————————— Aún me quedaban dos más, así que tendría que guardarlos para otras ocasiones.
Por ahora, lo más importante era continuar nuestro descenso antes de que la noche nos rodeará.
—Solo son unos cuantos cientos de metros más.
Vamos Luna.
Le di una palmadita en el trasero peludo mientras volvía a bajar con mi energía recargada.
Ahora un poco más calmado y concentrado bajamos con mucho más cuidado, de vez en cuando teníamos que retroceder puesto que los puntos de apoyo se rompian más fácilmente.
—Ahora entiendo el miedo por las alturas de Miriam— comenté, mirando con cautela todo el camino que faltaba.
Afortunadamente, yo no sufría de acrofobia, pero no podía negar que me sentía un poco ansioso.
No teníamos cuerda de vida ni ningún otro sistema de seguridad, por lo que teníamos que confiar enteramente entre nosotros y la cuerda.
—Esto es horrible.
En una de nuestras bajadas, Luna terminó teniendo problemas por la distancia entre los puntos de apoyo y acabó colgando boca abajo.
Por suerte, estaba preparado y pude reaccionar a tiempo.
Si no hubiera sido así, ese pequeño descuido nos habría condenado a los dos, dado el peso de Luna.
Entre gritos de frustración e ira por la dificultad del camino, finalmente logramos bajar por completo la empinada cascada.
—Solo espero no volver a hacer esto por un buen tiempo— Solté mientras quitaba la cuerda que nos unía.
Aún me serviría para un futuro así que lo mejor no es romperla, aunque aun me sorprende su durabilidad y resistencia.
Sinceramente pensé que se rompería al primer paso, pero bueno, no hay que buscarle lógica a un mundo de fantasía.
—Aunque nos demoramos más de lo que pensaba.
Agarré nuestro mapa mientras veía como la noche nos cubría.
Aún faltaban 2 kilómetros para llegar y no nos quedaba tanta estamina para correr hasta el punto.
Me detuve por un momento, teníamos dos opciones por delante.
Podríamos arriesgarnos a continuar, confiando en llegar en el menor tiempo posible, aunque arriesgándose a pelear en la noche y ser encontrados por esas cosas que descomponen seres vivos.
O bien, podríamos decidir quedarnos a descansar y recuperar energías, aunque eso significa retrasar nuestra llegada, además nada nos confirma que haciendo eso nos salvemos de ser encontrados por los que salen en la noche.
Solo nos salvamos ese día porque el susurrador era el jefe de esa zona… Ambas opciones eran malas, pero si tuviera que elegir la menos mala sería la de arriesgarnos, aunque claro, con la segunda opción estaríamos relativamente seguros, en cualquier momento podríamos ser emboscados si nos quedamos en un solo lugar.
—Espero no lamentar mi decisión.
Con algo de fatiga decidí continuar.
Conforme la noche nos envolvía, mi visibilidad se vio severamente reducida, lo que me obligó a depender de la luz de la luna y los movimientos de Luna.
Aferrándome a su pelaje continuamos caminando, de vez en cuando sacando el Mapa para cambiar nuestro camino, poco a poco el paisaje fue volviéndose más accidentado y de vez en cuando mis pies se toparon con lo que parecía… —¿Asfalto?
Sí, al pasar mi mano por el suelo, podía sentir claramente que se trataba de un material artificial, similar al asfalto de las carreteras que conocía.
Usando la luz de la luna como única linterna, me agaché para examinar más de cerca esa superficie extraña.
Además de la tierra y algunas piedrecillas, podía distinguir claramente partes del suelo que tenían una textura dura y uniforme, un material artificial.
—Civilización…
No, no creo que se trate de eso —murmuré— solo son los restos de una antigua carretera.
Examiné más de cerca esos fragmentos de asfalto dispersos por el suelo.
Parecían haber sido parte de una vía de tránsito en algún momento, pero ahora se encontraban abandonados y desgastados por el paso del tiempo.
—¿Cuánto tiempo habrá pasado desde que esta carretera estuvo en uso?
—me pregunté en voz alta.
Miré a mi alrededor, notando frente a mi, algunas partes de lo que había sido una carretera, la cual ahora estaba siendo reclamada por la naturaleza, cubriendo poco a poco los rastros de la actividad.
De pronto, un pequeño chasquido a lo lejos captó mi atención.
Me tensé mientras agudizaba los sentidos para escudriñar la oscuridad.
Luego sonó otro chasquido, y luego otro más, estos parecían provenir de detrás de mí.
Sentí como mi espalda empezaba a sudar mientras los chasquidos aumentaban su frecuencia y su cercanía.
Fuera lo que fuera, no quería quedarme a averiguar.
Rápidamente, saqué el mapa del deseo y mire mi posición actual, solo faltaba menos de un kilómetro para llegar.
Sin pensarlo dos veces, me apresuré a seguir la ruta del mapa mientras me adentraba cada vez más a las ruinas de concreto, alejándome de los inquietantes sonidos.
Mis pasos eran rápidos y cautelosos, evitando tropezar.
Cada vez que escuchaba un nuevo chasquido, mi espalda empezaba a sudar más, hubiera empezado a correr si no fuera porque mi estamina estaba por los suelos.
De pronto, los chasquidos se escucharon tan cerca que parecían sonar justo en mis oidos.
No pude contenerme más y, sin pensarlo, me di la vuelta y disparé dos veces hacia la oscuridad.
—¡Mierda!
—exclamé al ver una sombra retroceder, derramando un líquido negro.
Pero no tuve tiempo de procesar lo que acababa de ocurrir.
Un enjambre de sombras emergió de la negrura, persiguiéndonos.
—¡Corre!
—grité, dando media vuelta y echándome a correr a toda velocidad.
Podía sentir las sombras a mi espalda, mi corazón latía al mil porciento mientras mis piernas se movían lo más rápido que podían.
De pronto, sentí un viento helado a mis espaldas y, sin mirar atrás, reaccioné rápidamente, usando mi dash para impulsarme hacia adelante.
Y mientras volvía a retomar velocidad, mire hacia atrás, una pálida garra se hundió en el suelo justo donde había estado, haciendo que ese pequeño alrededor se marchitara y resquebrajaba.
—¡Luna!
Al escuchar mi voz, la osa se envolvió en una oscuridad impenetrable, ganando aún más velocidad.
Rápidamente, me aferré a su pelaje y saqué mi Arcano Fulminante.
—¡Izquierda!
Dije mientras una bala de maná impactaba hacia la sombra más cercana.
Mientras Luna se movía a toda velocidad, comencé a disparar sin descanso a cada sombra que se acercaba, tratando de mantenerlas a raya.
Las criaturas se retorcían y chillaban al recibir los impactos de mi arma, pero ni una caía ante estas.
—¡Derecha!
—grité, ajustando nuestra ruta según el mapa.
Mis dedos apretaban el gatillo sin cesar, lanzando balas de maná que iluminaban brevemente la oscuridad a nuestro alrededor.
De pronto, una de las criaturas se abalanzó sobre mí desde mi izquierda.
Reaccionando por puro instinto, alcé mi arma y le asesté un fuerte golpe en lo que parecía ser su cabeza, al mismo tiempo que le disparaba repetidamente en ese mismo punto.
La sombra se retorció y aulló de dolor, pero no se detuvo estaba por clavar sus garras sobre Luna, así que sin pensarlo le solté una patada desesperada, haciendo que por fin cayera hacia atrás.
—Duele como el culo— gruñí, sintiendo la pierna arder.
Antes de que la sombra cayera, logró rasguñarme un poco.
Al ver el rasguño, me di cuenta de que se estaba pudriendo rápidamente, y con ello, mi vitalidad bajó en 40 puntos.
Un solo rasguño había logrado quitarme más de la mitad de mi vitalidad.
Apretando los dientes, continué disparando sin descanso a las sombras que venían.
Tenía que mantenerlas a raya.
Fue entonces cuando noté que el asfalto bajo nuestros pies se hacía más abundante, y entre los escombros, pude vislumbrar los restos de muros y estructuras antiguas.
También pude ver como las sombras empezaban a disminuir su velocidad, como si algo los estuviera deteniendo, aunque no eran todas las sombras, aún había una buena cantidad siguiendonos.
Sin pensarlo dos veces, grité a Luna.
—¡Vamos!
¡Llévanos a esas ruinas!
¡Rápido!
Mi compañera respondió con un rugido y aceleró, dirigiéndose hacia ese refugio aparente.
Mientras nos acercábamos, seguí disparando a las sombras que se atrevían a acercarse demasiado, pero mi Arcano Fulminante empezaba a trabarse y a calentarse demasiado, haciendo que los disparos fueran cada vez más espaciados.
Justo cuando parecía que íbamos a ser inundados por las sombras, entramos por completo en la zona de las ruinas antiguas.
De pronto, se escuchó un fuerte sonido de impacto, y seguido de eso, un aura grisácea se alzó como una cúpula sobre todo el lugar.
Las sombras chocaron contra esa barrera invisible, quedando separadas de nosotros por solo unos centímetros.
Observé cómo las criaturas se retorcían y chillaban, incapaces de traspasar esa protección.
—Ja..
Ja jajajajajajaja.
Solté una risa nerviosa mientras dejaba caer mi arma la cual ya estaba empezando a quemar mis manos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com