Sicario a sueldo - Capítulo 14
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14: Sueño reparador 14: Sueño reparador —Malditas cosas—murmuré con el ceño fruncido.
A la luz de la luna, las sombras que nos atacaron eran todas figuras amorfas.
Como si un niño intentara dibujar un humano, lo único reconocible en todas, eran sus manos y aunque distorsionadas, aún conservaban una semejanza humana.
Por un momento, tuve la idea de eliminar algunas desde mi lado de la barrera, pero rápidamente corté ese hilo de pensamiento.
Aunque parecía que no podían cruzar esta barrera extraña, no existía garantía alguna de que no hubiera algo aún más terrible de este lado.
Sin más, tomé una profunda bocanada de aire y apoyando la espalda contra una pared rota busqué un breve respiro, el escape ya me estaba empezando a afectar, me sentía mareado y somnoliento.
Además aunque Luna se recuperaba más rápidamente en la noche, se le notaba la fatiga.
—Creo que por ahora estaría bien sentarnos un rato… Sonreí débilmente mientras estiraba mis piernas en el suelo, ahora que estábamos a salvo necesitaba examinar mis manos y pierna.
Por suerte mis manos estaban bien, aunque estaban un poco hinchadas no me eran tan incómodas.
La que sí se llevó lo peor fue mi pierna.
La zona del rasguño era casi totalmente negra y con tintes amarillos, era asqueroso de solo verlo y el olor putrefacto se sentia desde lejos.
Sin perder tiempo, busqué en una de mis bolsas y saqué una piedra toscamente afilada, la misma herramienta que solía llamar cuchillo y la cual había usado para cortar pieles.
Con ella comencé a remover la piel muerta, sabía que no contaba con ningún antiséptico y usar una herramienta tan mal hecha era riesgoso.
Pero esperar a fabricar uno más adecuado me tomaría demasiado tiempo, además la necrosis no me esperarían pacientemente.
Con cada corte mi nariz sufría por el olor desprendido, el olor era sumamente fuerte, parecía el olor de cadáveres en putrefacción.
Era demasiado fuerte, tanto que sentía algo de náuseas.
Por suerte logré desprender la carne podrida y casi creía haber oído pequeños gritos al sacarla por completo.
Este mismo grito dio paso a un color más fresco de piel y pronto la herida comenzó a sangrar.
Desamarre mi cantimplora y con cuidado, limpié la herida con el agua fresca.
Al terminar, busqué entre mis sacos lo último que quedaba de tela útil, un pedazo desgarrado de mis viejos pantalones.
Lo desgarré y lo transformé en una venda improvisada que envolví firmemente.
Aun apoyado en los escombros me pare para comprobar que la tela se mantenía en su lugar.
Le di un visto bueno al vendaje improvisado y sin perder más tiempo puse todo en su lugar.
—Bien, ahora ¿dónde demonios estamos?
—dije en voz baja mientras sacaba el Mapa del deseo.
Este aún mostraba 2 puntos azules, aunque uno empezó a desaparecer, me daba curiosidad el segundo punto puesto que no estaba tan lejos de mi actual ubicación, pero con el cansancio acumulado era mejor encontrar un lugar para dormir.
Con un movimiento lento empecé a caminar mientras Luna seguía a mi lado.
Las estructuras erosionadas y fragmentadas por el tiempo se alzaban a nuestro alrededor, eran bastante imponentes pero tan frágiles que sentía que podrían romperse en cualquier momento.
Tras avanzar un poco, dimos con una estructura cercana, la estructura era una ¿Iglesia?
o tal vez un campanario sin campana.
El edificio no estaba en un buen estado pero a comparación con el resto se veía lo suficientemente habitable para pasar la noche.
Dentro de esta misma no era tan diferente como se veía de fuera, la estructura desde fuera parecía contar con dos pisos.
Al entrar vimos que el primer piso era una zona de oración o de reuniones, en el centro en lo que parecía un pequeño escenario se posaba una estatua destruida.
La estatua estaba partida a la mitad, con gran parte de sus extremidades perdidas, pero aun así se notaba que era una figura humanoide, esta estaba adornada con decenas de cadenas y herropeas.
A simple vista era bastante detallada, tan vivida que si no fuera porque estaba destruida podría haberlo confundido con una persona real.
Lamentablemente solo eso era lo más llamativo del primer piso, el resto del piso estaba bastante vacío y sin vida.
El segundo piso era un poco diferente, el primer piso era solo una zona, pero el segundo eran varias habitaciones esparcidas por el edificio, varias de estas habitaciones fueron enterradas en sus propios escombros pero hubo algunas que se salvaron, sobre todo una que parecía el dormitorio de alguna persona importante.
Claro, varios fragmentos de piedras y lo que parecía aserrín llenaban la habitación pero en su centro existía una maldita cama.
Cuando vi la cama fui directamente hacia ella y me sorprendió lo bien conservada que estaba, era tan antinatural que primero me dio desconfianza, aunque esta desaparecio cuando Luna se echó sobre ella.
—No, aun no.
La empuje y tire de la cama mientras la instaba a seguirme, aún faltaba una última cosa.
Antes de siquiera poder pensar en descansar necesitábamos asegurarnos de estar a salvo, así que con las quejas de Luna fuimos a explorar un poco más los alrededores y si, ya estábamos en nuestro límite pero necesitaba comprobar si existía peligro.
Aunque curiosamente no encontramos ni rastros, ni cadáveres, ni olores, ni sonidos.
Era como si estuviéramos completamente solos y la vida hubiera desaparecido de este lugar, salvo para nosotros claro.
Aunque eso sí, notamos algo más, el silencio, era bastante profundo, no me había dado cuenta antes pero casi no había sonidos, solo se escuchaban nuestras respiraciones y latidos de corazón.
Y por alguna razón, esa calma aumentaba mi inquietud.
Sin embargo, no teníamos opción más que aguantar esa sensación por ahora.
No estábamos en condiciones de movernos más, mucho menos de noche, nuestras provisiones eran limitadas y si queríamos seguir adelante tendríamos que recolectar más comida.
Cuando por fin terminamos de explorar todo los alrededores y sin encontrar algo peligroso más que el silencio espectral, fuimos directamente a descansar.
Y con una cama medianamente cómoda y por suerte sin chinches o algún parásito, pudimos por fin dormir.
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