Sicario a sueldo - Capítulo 16
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16: Una semana tranquila.
16: Una semana tranquila.
La lluvia continuó durante varias horas más, impidiendo construir el ahumador.
Tener que encender una fogata dentro de la iglesia en ruinas era peligroso pero no tenía opción, los pescados no durarían mucho sin ahumarlos, además que sufrí un poco para capturarlos así que sin muchos ánimos, decidió comerlos todos junto a Luna.
Armé una pequeña fogata al borde de la entrada, usando su cuerpo como escudo contra la lluvia.
Pero antes de empezar improvisé una rejilla de madera donde puse los peces, no iba a sufrir de nuevo con las brochetas, gracias a eso pudimos comer hasta saciarnos.
Al terminar y ver que la lluvia no pararía, saqué el balde para recolectar agua y me corté la barba que empezaba a crecer.
Las horas pasaban y era frustrante no poder hacer nada productivo.
Dormir tan temprano parecía un desperdicio, así que con varias horas por delante, decidí empezar a ejercitarme hasta que mis músculos ardieron.
Solo paré al escuchar el sonido angelical del [+1 de resistencia], con el cuerpo exhausto y tembloroso.
Cuando pare, note que ya había anochecido, así que me di un baño rápido bajo la lluvia, limpié mi herida por última vez y me fui a descansar.
Al despertar gracias a los cielos al día siguiente la lluvia paró, porque sinceramente no sé qué habría hecho si continuara.
Sin tiempo perder, construyó el ahumador y con la experiencia del ahumador anterior, terminé mucho más rápido de lo esperado.
Lamentablemente no tenía nada que ahumar, así que con una Luna claramente hambrienta, salimos una vez más de las ruinas hacia el río.
Y sinceramente no pasó casi nada importante durante los días siguientes, después de todo siempre regresamos casi al atardecer y gracias a la barrera no tuvimos que preocuparnos de salir o mantener el fuego vivo por la noche, debido a esto la vida en medio de la nada terminó resultando extrañamente relajante, siempre que ignoraras el riesgo constante de enfermedades o bestias salvajes cuando pescas claro que si.
El balde, nos ahorra bastante tiempo en cuanto viajes al río, debido a este, me dio tiempo para aprender a usar y crear una mejor lanza, como tenía el cuchillo mágico decidido usarlo como punta de lanza, la cual me facilitó mucho más la pesca, aunque claro, tenía que desarmarla para poder destriparlos pero esos son detalles menores.
Gracias a la pesca no nos quedamos sin comer ningún día, además de esto aprovechamos para cazar algunos animales los cuales aparecían en el río para hidratarse.
Debido a esto nuestro almacén, el cual solo eran decenas de troncos amarrados, se había llenado casi hasta el tope.
Pero dejando eso de lado, además de cuidar nuestra salud física, no descuidé mi plan de buscar civilización.
Cada noche recorrimos las ruinas en busca de señales de personas, aunque sin éxito.
Eso sí, encontramos zonas “sagradas”, estas se componían de altares públicos con estatuas, tal cual la que se encontraba en la iglesia, de estos altares habían decenas talladas con seres diferentes, pero el deterioro las hacía difícil de identificar.
Eso sí, con dificultad pude reconocer a solo cinco figuras, las cuales se repetían en varias zonas, siendo la más frecuente el humanoide encadenado.
Aunque como no soy un entusiasta de la historia antigua no le di mucha importancia a la religión de este lugar.
Y así pasaron unos siete días, con los cuales lo más interesante fue la vez que Luna casi se ahoga.
… Ahora, estamos alistándonos para un pequeño experimento un poco lejos de nuestro refugio.
Mi mirada se posó donde se encontraba una zona completamente nueva fuera de la iglesia, la cual llame la zona humeante, si lo se, un nombre horrible.
Pero bueno, esta consistía en varios ahumadores bajo un mismo techo, separados y con su propio fuego, cada ahumador contaba con varios cortes de carne o pescado secándose con el humo, era una pérdida constante de madera pero valía por completa la pena.
Me acerqué con el humo golpeándome la cara y agarrando algo de tierra empecé a apagar todas las fogatas.
Terminando esto entre a la iglesia la cual no había cambiado tanto, el primer piso de esta seguía igual, la única diferencia fueron las pieles nuevas las cuales terminaron usando como decoración, la estatua tampoco se salvó de la remodelación, ya que esta la empecé a usar como tendedero.
Acercándome a esta misma saque algunas de mis telas lavadas, ya no necesitaba cambiarme tanto mi vendaje así que las dejé en esta para tenerlas a disposición.
Y guardando algunas telas limpias en mi saco llame a Luna.
Ahora era el momento de la verdad.
Íbamos a hacer un recorrido hasta lo que creo que sería el centro de las ruinas y ahí mismo usaría el mapa del deseo para encontrar alguna pista de rastros humanos o cualquier ser que no me intente devorar.
Ese era el pequeño experimento que quería empezar.
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