Sicario a sueldo - Capítulo 18
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18: Plaga de ratas (2/4) 18: Plaga de ratas (2/4) Pasos firmes resonaban entre los escombros derruidos, mientras cuatro figuras avanzaban entre estos, sus botas crujiendo sobre hojas secas y fragmentos de piedra antigua, solo iluminados por una pequeña luz azulada con forma de una miniluna.
De entre las cuatro figuras, la más delgada y pequeña del grupo iba delante guiandolos.
Pronto se detuvo mientras se agachaba y presionaba un pequeño espejo en el suelo, el cual se agrieto al tocarlo.
—Cap, la señal vino de aquí —Dijo con voz baja sin apartar la mirada del espejo.
El Capitán, un hombre masivo, con hombros que parecía que podían tapar toda la luz de la luna se detuvo a su lado.
—Esto no pinta bien —murmuró para sí mismo, luego alzó la voz— Eldric, ritual, ahora.
Llamó a la tercera figura, una encorvada y cansada, un anciano en trajes de clérigo, el cual se acercó cojeando y sin decir nada, se arrodilló.
Trazó un círculo en la tierra con sal negra de su bolsa, colocó velas diminutas en los puntos cardinales sin encenderlas.
—Zev, fuego— Fue lo único que dijo el anciano mientras el más joven prendía las velas de un chasquido.
—Oh, Señora de la noche, Guardiana de la luna y tejedora de sangre.
Tú que envuelves el mundo en sueños profundos.
Revela lo que el velo del olvido ha escondido.
Muéstranos el eco de los perdidos, antes de que el sueño final los reclame para siempre.
Las palabras vibraron en el aire, haciendo que el vello de todos se erizara y que la miniluna azulada parpadeara inquieta.
El ritual terminó con un susurro final que resonó como un eco lejano.
Eldric sacó un cuchillo curvo de su cinturón y, con un corte limpio y preciso, se cortó toda la mano izquierda.
La mano cayó al centro del círculo con un eco suave.
La sangre salía a borbotones mientras tomaba un tono oscuro y gelatinoso.
Esta se extendió por el suelo y se retorcía formando unas cuantas palabras.
Zev retrocedió un paso, incómodo.
La figura restante, con armadura completa y un escudo antidisturbios enorme, soltó un bufido al ver su reacción.
Eldric inclinó la cabeza en reverencia y procedió a leer las letras sangrientas.
Al terminar, lamió la sangre ya seca del suelo, saboreándola con una expresión concentrada.
—Muchas gracias, mi señora —murmuró con devoción.
El anciano recogió su mano cortada y, con un crujido húmedo y nauseabundo, la volvió a encajar en la muñeca.
La herida se cerró sola, dejando solo una cicatriz fresca que palpitaba levemente.
Se puso de pie tambaleante, limpiándose la boca, y miró al Capitán con ojos nublados por el esfuerzo.
—Solo pude recuperar unas cuantas palabras del equipo Rab —dijo con voz ronca— “Rango 3, abierto”.
—Rango 3…
—repitió el Capitán, frunciendo el ceño mientras sacaba un pequeño transmisor de su bolsillo.
—Aria, llama a Madam Voss —ordenó, lanzándole el dispositivo con precisión.
La mujer con la armadura completa lo atrapó mientras asentía.
—Zev, ¿cuánto tiempo te tomará encontrar el flujo de la grieta?
—Unos cinco minutos como máximo capitán —respondió Zev, mientras sacaba de su mochila unos cuantos cristales de diversos colores— Pero si ya está abierta, las coordenadas podrían ser inexactas.
El capitán solo asintió ante su respuesta.
—Nos moveremos inmediatamente cuando Zev encuentre la grieta, si es rango 3, no tenemos tiempo que perder.
—Sí capitán— Soltaron todos al unísono.
… El gruñido de Luna retumbó en el bosque La osa se lanzó hacia adelante, sus patas golpearon el suelo con fuerza suficiente para levantar algo de tierra.
Delante de ella, una criatura grotesca, parecía un oso hormiguero sumamente enfermo, con el hocico alargado, una armadura de quitina y garras como cuchillas.
Este se giró con un chirrido agudo mientras gotas fétidas salían desde su hocico.
La criatura se enrollo en sí y empezó a girar como una rueda, embistiendo directamente contra Luna, la cual tuvo que retroceder varios pasos aturdida.
Un disparo resonó.
Mi [Arcano Fulminante] sacó humo mientras fragmentos de quitina saltaban de la criatura.
Con esos segundos ganados la osa no dudó en recuperarse y preparar un contraataque.
Se alzó sobre las patas traseras, alcanzando casi los tres metros de altura, y aprovechando la gravedad cayó sobre el monstruo con todo su peso.
Sus garras rasgaron el lomo blindado, arrancando placas y carne en un chorro oscuro.
El monstruo, aunque herido de gravedad seguía moviéndose como si nada, lanzando su chorro de sangre oscura hacia Luna, está solo pudo retroceder mientras su pelaje se corroía por la sangre.
El hormiguero retrocedió rodando y cuando ganó suficiente distancia volvió a intentar embestir a Luna.
Ni siquiera mis disparos pudieron frenar un poco de su embestida.
Cada vez estaba ganando más velocidad.
Pero Luna esta vez en vez de dejarse golpear también lo embistió.
Los dos cuerpos chocaron con fuerza.
La armadura de la criatura se agrietó y con ello sangre negra empezó a brotar de las fisuras.
Un chisporroteo ácido se oyó cuando la sangre tocó la carne de Luna.
La osa gruñó de dolor, tanto por la embestida como por la propia sangre.
La criatura se seguía moviendo aun después del tremendo impacto, pero parecía más débil y cansada.
Usando [Dash], me acerqué rápido y le di otro disparo.
Más placas de quitina cayeron al suelo, y con ello la sangre ácida salpicó como una pequeña cascada.
La criatura me vio con ojos maniáticos mientras su cuerpo empezaba a expandirse y agrietarse, mis ojos se abrieron mientras intentaba retroceder junto a Luna.
No llegamos lejos cuando la criatura explotó por completo, lanzando fragmentos de armadura y sangre en todas direcciones.
Estaba por usar otro [Dash] cuando Luna se adelantó y me cubrió con su cuerpo, bloqueando la mayoría de los proyectiles.
Aun así, algunas gotas me alcanzaron, quemándome la piel.
[Ha matado a un Quitinor Corrupto] [Has ganado 10 de experiencia y 10 de PR] Suspire cansado mientras revisaba el estado de Luna, de entre los dos, ella fue la que recibió más daño.
—Creo que es mucha acción por hoy… Solté mientras acariciaba la cabeza.
El pelaje de Luna casi era inexistente por la cantidad de ácido, ahora solo era una gran osa pelona.
Por esta razón creo que se merecía un buen descanso y comida esta noche.
Los dos volvimos a las ruinas y la iglesia.
No tomó mucho tiempo regresar después de todo ya estábamos por llegar a las ruinas antes de que ese Quitinor nos atacará.
Al llegar dejó que Luna se acostara en el suelo cerca de las fogatas mientras revisaba las fogatas viendo cual estaba por apagarse.
Cuando estaba a la mitad de estas, detuve mientras lentamente agarraba mi [Arcano fulminante].
—¿Será??…
Entrecerré los ojos y avancé en silencio.
Luna también parecía darse cuenta mientras se levantaba, ella también sintió el olor a sangre.
Seguí el olor de la sangre hasta las puertas de la iglesia y mientras estaba por abrir las puertas me detuve.
Había escuchado un pequeño Click.
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