Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior

Sicario a sueldo - Capítulo 22

  1. Inicio
  2. Sicario a sueldo
  3. Capítulo 22 - Capítulo 22: Primeras impresiones.
Anterior
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 22: Primeras impresiones.

El frío rozaba mi piel desnuda, mientras una cuerda apretaba mis muñecas con fuerza.

Me siento como un costal de papas…

Estaba siendo cargado sobre el hombro de uno de mis captores, un tipo bastante grande y musculoso. Pero no era el único capturado, en otro hombro colgaba Luna, igual de patética que yo.

—Grrr.

—Sí, yo también tengo frío. Ahora silencio —respondí casi por inercia.

Habían pasado varios minutos desde la captura y el dolor empezaba a manifestarse, con cada balanceo el dolor que había dejado de lado ganaba más terreno.

Sacudí la cabeza ligeramente para despejar el dolor y desvié la mirada hacia adelante. Ahí se encontraba mi segundo captor, a diferencia del tipo musculoso, esta era mucho más pequeña y tenía un aire refinado, no sería un error llamarla una dama de la alta sociedad.

La dama caminaba justo delante sin prisa. Sus pasos eran elegantes, casi etéreos mientras su vestido turquesa ondeaba con cada paso. La dama cargaba a Aria de una forma bastante familiar, casi maternal con la cabeza apoyada en su hombro. Y mientras avanzaba, le cantaba bajo una melodía suave, casi susurrada. Una nana antigua que se mezclaba con el viento frío de la noche que me erizaba la piel.

—Mmm… la… la… lalala…

Lo que me llamó la atención no fue su belleza o aura, si no la canción en sí, parecía estar haciendo algo en Aria. Desde que ella empezó a cantarle el color regresaba poco a poco a su cara.

Interesante…

Cuando vi todo eso, una idea cruzó mi mente. ¿el equipo de la chica? Parecían bastante cercanos. No diría que era su madre, pero sí alguien importante, quizás un pariente o alguien que la había criado.

De vez en cuando, ambos paraban para comprobar el estado de Aria. Eso me dio la confirmación que buscaba.

Luego de unos minutos más, entrecerré los ojos al ver una pequeña luz a la distancia. Se acercaba cada vez más rápido.

Cuando estuvieron lo suficientemente cerca, el fortachón me dejó caer de rodillas.

—¡Capitán!

Y junto a dos gritos al unísono dos nuevas figuras aparecieron corrieron hacia nosotros sin prestarme atención, como si no existiera.

—¿Eldric, tienes el antídoto?

—Me tomó tiempo, pero está completo.

—Dáselo rápido. Y dos tomas a estos de aquí.

Cuando dijo eso, las miradas se volvieron hacia nosotros al instante.

—¿El…?

—No son del culto, inyectalas y luego hablaremos.

Ambos asintieron. Uno de ellos, un chico, me arriesgaría a decir que era un adolescente, se acercó a mí inspeccionando mi cuerpo con cuidado.

—Son profundas…

Se quedó mirando un segundo, luego se dirigió a la segunda figura, esta era mucho más pequeña, prácticamente un niño rondando sus 7 u 10 años, Y siguiéndolo con los ojos, vi cómo el adolescente se me acercaba con una jeringa.

—Quieto.

¿A dónde iría?

Me dio el impulso de responder pero lo aguante.

La fría punta de la jeringa se clavó en mi piel. Un ardor extraño recorrió mi cuerpo mientras veía como terminaba de inyectarla, no era doloroso, era… casi cómodo. Hasta que de repente sentí unas ganas intensas de vomitar.

Al ver mi reacción, asintió y pasó a Luna.

Mi cuerpo se convulsionó un poco y con esfuerzo empecé a vomitar sangre negra, espesa y con un olor metálico que me revolvió el estómago aún más.

El vómito duró unos segundos que parecieron eternos, casi no me quedaba energía para mantenerme arrodillado. Al bajar la vista vi pequeños puntos como partículas de arena negra la cual se movían de un lado a otro, caminando erráticamente. Eran emisarios del hambre.

—Esas criaturas dejan sus descendientes más rápido de lo que piensas —dijo la dama agachándose a mi lado— Si una te muerde, date por infectado. Debilitan tu sistema inmune hasta dejarlo inutilizable y entonces se multiplican hasta devorarte desde adentro.

La dama sin asco o miedo empezó a limpiarme el vómito de mi barbilla, con una mirada casi maternal.

—Aria se separó antes de que lo descubriéramos. Por suerte llegaron a tiempo.

Sus ojos eran hermosos, transmitia una calma abrumadora.

—No tengas miedo, cariño.

Un chasquido seco se escuchó. El fortachón solo negó con la cabeza, cruzado de brazos, sin decir una palabra.

Mi mirada se desvió hacia donde estaba Luna, que también vomitaba con fuerza, el cuerpo convulsionándose. Al verme ya más estable, la dama me dejó por un momento. Con un chasquido seco las cuerdas de mis manos se rompieron en un instante, como si alguien las hubiera cortado con un cuchillo invisible. El fortachón me miró fijamente, ojos oscuros y duros, sin parpadear.

La dama se incorporó con gracia y me tendió una mano.

—Vamos, levántate —dijo con suavidad— Estás demasiado débil.

Acepté su mano sin pensarlo mucho. Sus dedos eran fríos pero firmes. Me ayudó a ponerme de pie, pero mis piernas temblaron y casi caí de nuevo.

—Eldric —llamó la dama sin alzar la voz, con ese tono calmado — Ven aquí.

El niño se acercó con un bufido enojado mientras gotas de sangre caían desde sus muñecas cortadas..

—Ay por favor… —se quejó, limpiándose la sangre de las muñecas con un trapo—. Hacer trabajar tanto a un viejo como yo.

A pesar de sus quejas, se arrodilló frente a mí sin perder tiempo. Se cortó las muñecas y dejó que su sangre goteara directamente sobre mis heridas abiertas.

Cuando la sangre entró en contacto un cosquilleo intenso se extendió por los músculos, cerrando la piel desde dentro. El dolor y la fatiga se disipó un poco más y sentí cómo mis piernas recuperaban fuerza.

La dama se quedó a su lado, observándome con esa misma sonrisa suave. Le dio una mirada cariñosa al niño y habló con voz baja.

—Sé que usaste un renacimiento. Cuando volvamos hablaré con la santa para que te deje absorber algo de su sangre.

Eldric murmuró algo entre dientes, pero siguió trabajando, concentrado en mis heridas hasta que se curaron por completo, solo quedando unas pequeñas cicatrices blancas, casi invisibles bajo la luz de la luna.

—Desde aquí solo usa algunas cremas por unos días y tu piel quedará como la de un bebé —dijo Eldric, limpiándose las muñecas.

Cuando terminó y se apartó con un suspiro agotado, de inmediato el ambiente cambió.

El fortachón dio un paso adelante. Sus botas pesadas hicieron crujir la tierra seca. Se acercó sin prisa, pero cada paso parecía hacer vibrar el suelo. Se detuvo justo frente a mí, tan cerca que tuve que levantar la cabeza para mirarlo a la cara. Era como tener una pared de músculo y sombra delante. Su presencia era asfixiante.

Se agachó lentamente hasta quedar a mi altura. Podía sentir su aliento cálido y el olor a hierro y sudor que emanaba de él.

—¿Quién eres? —preguntó con voz grave y ronca, casi un gruñido—. Y quien te dio permiso de entrar a este lugar.

La dama se quedó a un lado, observándonos sin intervenir. Eldric se había apartado un paso.

Buenas, me desapareci por un buen tiempo pero ya estoy bastante bien eso creo nyejejejeje.

Pasaron bastantes cosas en solo un mes y tuve que recuperarme de todo ese bombardeo de noticias y acciones por eso no tuve mucho tiempo para hacer esto, escribir esto es solo un pasatiempo pero algunos amigos me andan animando a continuarlo o hasta intentar competir en un corcurso de esta pagina.

Aun ando debatiendo eso pero si es asi tal vez lo haga con algo nuevo, despues de todo doleria empezar de nuevo jsjsjs.

Eso si disculpen si hay algun lector que le agrada esto, intentare ser mas activo y muchas gracias los quiero uwu.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo