Sin Aroma - Capítulo 812
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Capítulo 812: Capítulo 754 Desbloqueo
—Ya veo —respondió Shayna. Su anterior semblante angustiado parecía haberse disipado considerablemente. Melissa también se sintió obviamente aliviada al ver que Shayna se animaba.
Pronto, Shayna salió de la oficina y, al mismo tiempo, Melissa también entró en el despacho de Calvin.
Calvin ya se había dado cuenta de que Melissa había llamado a Shayna a su despacho y había tenido una larga conversación con ella, y ahora que Melissa venía a verlo, sospechó que sabía lo que le iba a decir.
Ya se había deshecho de todas las decoraciones que había puesto en su despacho para pedirle matrimonio a Shayna. Fue muy rápido haciéndolo.
—Te contraté para trabajar, no para que te enamores —dijo Melissa. Fue directa al grano, apartó la silla frente a Calvin y se sentó.
No había nadie más en el despacho, así que Melissa lo dijo sin rodeos.
Aquella afirmación avergonzó a Calvin.
—No tengo ninguna relación —respondió él.
—¿Le pediste matrimonio a alguien antes de estar enamorado? En serio, no sé en qué estás pensando —replicó Melissa.
En ese momento, Melissa había perdido por completo la gentileza que había mostrado con Shayna poco antes. Tenía una expresión fría y su actitud era de total seriedad.
—Lo pensé mucho tiempo y al final tomé una decisión —respondió Calvin.
La actitud de Calvin era tan firme que desconcertó a Melissa, haciendo que su fría expresión se desvaneciera.
—¿Has olvidado lo que hiciste? ¿No entiendes por qué te ha rechazado Shayna? —preguntó Melissa.
Ante la pregunta de Melissa, Calvin se quedó sin palabras.
En realidad, él le había hecho a Shayna aquello de lo que se le acusaba, pero se estaba arrepintiendo de verdad.
—Sé que es culpa mía, y estoy reflexionando seriamente sobre ello —respondió Calvin al final.
—¿De qué hablas? Dices que estás reflexionando y de repente le pides matrimonio a Shayna. Ella nunca te ha hecho nada malo. Siempre ha sido amable contigo —dijo Melissa.
Calvin agachó la cabeza. Ciertamente, era difícil que Shayna lo perdonara por lo que había hecho.
Al ver que Calvin no decía nada, Melissa no insistió. Después de todo, era una relación entre dos adultos. Si Shayna de verdad quisiera casarse con Calvin, ella no estaría sentada ahí en ese momento.
—Piénsalo bien. Ahora que eres un directivo de la empresa, tienes que pensar bien las cosas antes de hacerlas —añadió Melissa.
Pronunció la frase con frialdad y se marchó sin mirar atrás.
Pensando en la determinación de Melissa, Calvin se quedó sumido en sus pensamientos.
Poco después, Melissa salió del despacho de Calvin y Jennifer la siguió justo por detrás.
—¡Meli! —exclamó Jennifer con dulzura.
Desde el incidente en el callejón que involucró a Melissa y a Jill, Jennifer no había visto a Melissa, porque esta había estado enferma.
—¿Qué tal estás? —le respondió Melissa a Jennifer despreocupadamente y con una sonrisa.
—Estoy bien —respondió Jennifer, rascándose la cabeza. Desde que sus polémicas experiencias vitales salieron a la luz, su verdadera personalidad se había vuelto mucho más evidente que antes.
—Hay algo que he querido hablar contigo —dijo Jennifer, entregándole a Melissa el documento que llevaba en las manos.
—Quiero dar un concierto pronto, pero como has estado fuera y el presupuesto es bastante grande, no he podido seguir adelante hasta tu regreso —explicó Jennifer.
—El Sr. Gibson no me permitió ponerme en contacto contigo, decía que los asuntos del trabajo interferirían con tu recuperación, así que nunca me atreví a preguntar y el asunto se ha ido alargando hasta ahora —añadió ella.
Melissa cogió el documento que le ofrecía Jennifer y empezó a examinarlo con atención.
El concierto se celebraría principalmente en Ciudad M, donde el PIB per cápita era muy alto, por lo que las infraestructuras de ocio también eran muy completas.
Si se celebraba allí un concierto, se estimaba que sería un éxito rotundo, tanto en el aspecto económico como en lo que respecta a la popularidad de la empresa y de la artista.
—Vaya, es una buena idea —respondió Melissa, elogiando a Jennifer.
Había oído a Calvin decir que la presencia escénica de Jennifer era muy buena y que su aspecto físico no estaba nada mal. Si daba un concierto, podría llenar el escenario.
—¿En serio? —preguntó Jennifer. Al oírlo, se le iluminaron los ojos.
—Entonces, Meli, ¿estás de acuerdo? —añadió.
Melissa sonrió y asintió, luego llevó a Jennifer a su despacho, sacó un cheque del cajón y le añadió unos cuantos ceros.
—Toma esto, ve al departamento de finanzas a por los fondos necesarios. Yo me encargaré de preparar la seguridad y también de conseguir por adelantado el equipo que se necesite en el recinto —le dijo a Jennifer.
Melissa apoyaba la idea de Jennifer, y esta se sintió conmovida.
Pensaba que Melissa tendría prejuicios contra ella por todos los asuntos polémicos que había protagonizado, pero ahora parecía que se había preocupado por nada.
Pocos días después, Melissa llevó a Jennifer y parte del equipo necesario al recinto del concierto.
El montaje anterior del recinto ya se había desmontado, pues se había pagado el depósito del alquiler, y todos los implicados empezaron a organizarlo todo.
Jennifer era una chica dulce y alegre, con una voz nítida, y en el mismo lugar se contrataron algunos coristas y bailarines.
—Poned ese altavoz allí… —Melissa daba instrucciones, controlando el montaje. Varios operarios movían cosas de un lado para otro. Jennifer no se quedó de brazos cruzados y le explicaba al diseñador que estaba a su lado el estilo que quería.
Pronto, el equipo estuvo en su sitio y Melissa dirigió el montaje del resto del escenario.
Les pidió a los operarios que alquilaran un piano y lo colocaran junto al escenario.
Melissa tocó el frío piano y se quedó un poco absorta por un momento.
Al pensarlo, se dio cuenta de que hacía mucho tiempo que no tocaba el piano.
—Meli, ¿dónde ponemos esto? —preguntó Jennifer. Melissa volvió en sí de inmediato, observó con atención la pared vacía y dio instrucciones a los operarios para que colocaran allí una decoración adecuada.
Todos estuvieron ocupados en el recinto durante varios días, y se sentían eufóricos al ver cómo el lugar iba mejorando poco a poco.
—Vuelve esta noche y ensaya todo lo que puedas. Mañana veremos tu actuación —le dijo Melissa a Jennifer, animándola de antemano.
—Sin duda me esforzaré al máximo —respondió Jennifer, eufórica.
Pronto llegó el día del concierto.
Gracias a la intensa publicidad que Melissa había impulsado al principio, el día del concierto, Jennifer aún no había aparecido y el recinto ya estaba abarrotado.
El público comentaba que, debido al rumor sobre su secuestro y trata, el nombre de Jennifer se había hecho muy conocido en internet. Ahora que iba a dar un concierto, todo el mundo quería ver de lo que era capaz.
Al segundo siguiente, las luces de la sala se atenuaron y, de repente, los focos del techo iluminaron el centro del escenario.
«Sois a quienes más quiero en el mundo…»
La dulce voz de Jennifer inundó el ambiente e, instantáneamente, todo el público estalló en vítores.
—¡Y qué bien suena! —añadió ella.
El público masculino comenzó a gritar. Ya de por sí, la apariencia de Jennifer había hecho que se enamoraran de ella a primera vista. Ahora, con una voz tan prodigiosa, estaban todos fascinados.
Aunque a las espectadoras de alrededor la reacción del público masculino les pareció un poco exagerada, no se podía subestimar el talento de Jennifer.
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