Sistema cultista en marvel - Capítulo 230
- Inicio
- Todas las novelas
- Sistema cultista en marvel
- Capítulo 230 - 230 Capitulo 230 Viaje
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
230: Capitulo 230: Viaje 230: Capitulo 230: Viaje Al dia siguiente, Hela planeó empacar sus cosas y salír de la cabaña en dirección a esa tal isla.
Sin embargo, al ver toda la cantidad de comida que había comprado justo el dia anterior, ella no pudo evitar no sentirse renuente.
Entonces, se esperó una semana más hasta terminar de comer todos los alimentos no empacables y facilmente perecederos.
En ese Dia, hela salió con nueva ropa que acababa de comprar.
Exceptuando su chaqueta larga que estaba hecha por magia, lo demás era ropa que acababa de comprar con las coronas que había obtenido.
Pantalón de mezclilla y cuero para el frio invernal, resistente y duradero.
Camisa verde con mangas largas hecha de tela acolchonada y un corpiño interior de cuero grueso, así como una camisa y bufandas con guantes gruesos y botas actualizadas color marrón oscuro.
Ella estaba satisfecha con su ropa actual.
Era una lástima que normalmente no se venden artículos de cuero duro como petos y demás en esta época.
Nisiquiera artículos como armaduras de hierro.
Parecía que el metal moderno no era capaz de resistír las balas, teniendo una evidente falta en tecnología metalúrgica y magica.
Ella tuvo que conseguír sus artículos de cuero en una tienda extraña, ahí habían maniquis que usaban ropa de cuero muy pegada, deliniando figuras femeninas.
Ella no entendía como un triangulo pequeño en la entrepierna podría proteger en una batalla, o cómo un simple sujetador con placas de metal delgado que podría ser doblado con los dedos podŕia protegerte de una espada.
Como fuera, ahí consiguió su vestimenta de cuero, aunque no entendía porqué la mujer que le cobró el dinero la veía de forma tan extraña.
Entonces, cargando una mochila gruesa en su espalda donde tenía toda sus pertenencias, hela salió de la cabaña, pisando la nieve blanca, despidiéndose de este lugar que la acojió durante varios meses.
Hela miró por última vez la pequeña cabaña, sintiendo una sensación extraña en su corazón, sin embargo, pronto su mirada se volvió firme y se dirigió en una dirección opuesta a la cabaña.
…
Hela llegó a la ciudad, donde aquí buscó un mapa simple donde se dijeran las ubicaciones de los puertos.
Los viajes actualmente eran algo problemáticos, teniendo que ir en autobus o en caballo para algunas zonas sercanas.
El problema era que el mar del Norte se encontraba un poco lejos y mirando su ubicación, estaba algo dentro de la tierra.
Calculó que el viaje le llevaría unos dos dias si era rápida, y si le tocara caminar, tal vez le llevaría más de una semana.
Ella había guardado lo suficiente para el viaje, sin embargo, encontró su primer obstáculo.
[Lo siento niña, necesito ver a tus padres, si nó, no puedo llevarte] El hombre del autobus viajero fue mirado por varios ojos sospechosos cuando la niña pequeña y linda fue dejada entrar.
Sin más remedio, solo pudo decír esto, haciendo que hela bajara del autobus y cerrando la puerta en su rostro.
En ese momento, el conductor que sentía que estaba apunto de ser visto como algún tipo malvado que ponía sus ojos en niñas pequeñas, precionó el botón del acelerador y salió del lugar sin querer esperar más.
En el lugar solo quedó Hela, con una expreción oscura y siendo cubierta por el humo acre del autobus.
Uno tenía que admitir que incluso en esta época, las personas en países más pacíficos como noruega, tenían pensamientos más puros y no dejaban subír a niños al autobús tan facilmente.
Hela pisoteó el suelo con furia.
Este era el tercer autobus que la rechazaba.
Había pasado por cuatro, pero uno de esos era un tipo que al verla, Hela sintió la malicia casi al instante, por lo que tuvo que darle una lección, y por ende, ella no subió a ese autobus, contando solo tres rechazos.
Caminando por la centrál de autobuses de la ciudad con una mirada osca, pensó con cuidado en cual seŕia su próximo movimiento.
Tenía que llegar a ese puerto de nombre Brungil, y quería hacerlo rápido, pero en esta época de invierno, los viajes hacia el norte no eran tan comunes, haciendo que sus opciones disminuyan constantemente.
Pensando con cuidado, su mirada se topó al final de la calle donde encontró la vista de un caballo lanudo.
Los pensamientos de hela giraron por un momento, y una leve sonrisa apareció en sus labios.
Tenía una idea.
…
..
Randolph salió de la tienda de bíberes mientras cargaba una bolsa gruesa de grano surtido para su granja.
¿Quien diría que se encontraría con que la comida de sus gallinas se acabó tan rapido?
´Él solo podía hecharle la culpa a esas malditas ratas, encontraron su almacén de comida y devoraron todo el surtido que había guardado, haciendo que tuviera que salír en este maldito invierno y teniendo que gastar el triple del precio por una simple bolsa de grano surtido.
Quería gritar que era una estafa, pero el otro lado tenía una buena razón.
“Si no quieres, ve y compra en otro lugar, veamos si lo encuentras y me avisas.” Randolph- OeO.
¿Que podía decír ante esas palabras?
Solo podía sacar sus ahorros de mala gana y comprar las cosas.
Entonces, mientras salía refunfuñando, planeó poner las cosas encima de magnus, su buen caballo que nunca le fallaba, y luego largarse de este lugar.
O bueno, ese era su plan, ya que cuando salió, no se encontró por ningún lado a magnus.
Escuchando los sonidos de pesuñas chocando contra el suelo, miró hacia una esquina, donde en algún momento su buen amigo estaba siendo abordado por una niña pequeña.
Randolph quería gritar por su caballo, sin embargo, antes de hacerlo, la niña hizo una acción que lo tomó por sorpresa.
Sacando un collar de su cuello, demostró que habían varias monedas pequeñas de color dorado.
Más que llamar monedas, era como panecillos hechos con oro.
La niña se quitó el collar, sacó tres monedas y luego las arrojó hacia Randolph.
[Esto es por el caballo] Luego sacó un fajo de papeles coloridos, que reconoció como coronas y se las lanzó una vez más.
[Y esto por las molestias] Despues de decir esto, la chica se sentó firme sobre su buen camarada que lo había acompañado por años, y este buen amigo, sin verlo una segunda vez, comenzó a trotar por la guía de la niña y luego correr.
Randolph- O-O Mirando esta escena con una expreción extraña, miró el papel moneda y las monedas doradas, y se agachó para tomarlas.
Oye, ya le habían robado el caballo, ¿Que podía hacer?
Tomó primero las monedas y pesó.
¿Era realmente oro?
Eran pequeñas pero de un buen peso, y los marcos.
Eran el triple de lo que acababa de gastar en el pienzo.
Pensando otro poco, al final de todo, Magnus ya era viejo, comía mucho y ya comenzaba a llegar a una edad avanzada.
Almenos ahora tenía en casa la esposa y dos hijos de magnus.
Suponía que podría resistír la pérdida de un amigo.
…
Cabalgando, Hella se sintió mucho más cómoda a lomos del caballo.
El viento frio, la sacudida, y la sensación ventoza y agradable.
Tenía que decir que esta sensación le gustaba mucho.
Aunque era una pena haber gastado algunas monedas de oro.
Ella tocó su pecho, sintiendo el collar con las monedas restantes.
Esto era lo que había obtenido al derretír esas joyas y adornos de oro y plata.
La carta decía que se necesitaba una moneda de oro para subír al barco.
Ella supuso que aunque tambien podría pagarse con papel moneda, si se cobraba con monedas de oro, entonces significaba que en ese lugar, cosas como el oro se volvía un artículo más usado que el papel moneda.
No sabía bien la apariencia de las monedas, sin embargo, ¿Que no las monedas son simplemente el oro moldeado con una forma circular?
Ella aumentó el calor de la chimenea y usando sus espadas como crisól, creó las monedas facilmente.
Solo era cuestión de atravesarlas con un cordón para usarlos como collar.
Ella ahora estaba preparada, aunque le quedaban solo tres monedas de oro.
Bueno, si las joyas tambien funcionaban ahí, ella tenía una pequeña bolsa con rubíes, esmeraldas y ópalos, seguro podŕia cambiarlo por algo más de oro, aparte de una pequeña bolsa con monedas de plata.
Solo estaba esperando que el cobre o bronce tambien fueran monedas ahí, si fuera así, podría conseguír un montón en cualquier casa moderna.
Suspirando un poco, ella recordó el lugar por donde había llegado a esta ciudad, y recordó el mapa que había visto, por lo que dirigió el caballo debajo de ella hacia el norte.
Buscando ese puerto que la llevaría a la isla paraíso.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Antonio_Martines Votos y comentarios, plox.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com