Sistema cultista en marvel - Capítulo 233
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- Capítulo 233 - 233 Capitulo 233 Desenbarque e Isla
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233: Capitulo 233: Desenbarque e Isla 233: Capitulo 233: Desenbarque e Isla El bote NIparaiso1 se detuvo tras un largo viaje en el mar del norte.
Con las olas que subían y bajaban, el borde del bote chocó ligeramente contra el muelle hecho de madera gruesa.
Con el sonido pesado del leve rozón entre maderas, un gran tablón salió desde el costado del barco y chocó contra la piedra costera con un fuerte sonido de *bam*.
-Listo, estamos aquí.
¡La isla paraiso!
Dijo Rei mientras levantaba la mano con un tono jactancioso al apuntar a la isla frente a ellos.
Las expreciones de Hela, magnus y Dalia estaban inexpresivas.
Mirando la escena ante ellos, solo querían preguntar, “¿Donde demonios estaban?”.
Una Costa cubierta de piedras como picos listos para apuñalar a cualquier ser que se atreviera a asercarse.
Los sonidos de las olas golpeando la piedra resonaban con fuerza.
El barco navegó entre arresifes de coral peligrosos, evitando chocar y ser destrozados con las aguas peligrosas.
Solo navegando entre grandes rocas, fue que finalmente llegaron a una pequeña playa donde un muelle suficiente para sostener a unos dos botes apareció.
Entonces, el lugar donde terminaron, fue una zona de rocas y arena en la costa.
Más allá solo se veía una escena rocosa y arenosa, finalmente dejando una vista de puro verde, un bosque denso sin marca alguna de algún camino o señal de habitat humana.
Rei se mantuvo en su pose de bienvenida, notando que hela y los demás lo veían como si fuera un estafador.
Algo avergonzado, hizo retroceder su postura, y luego soltó una sonrisa seca.
-Ja, ja, ja, bueno, ¿No es lo que esperaban?
Hela dio un paso adelante, y despues de no encontrar nada más, frunció el ceño.
-Esto sería, algo más como una ilución?
El verdadero paisaje se encuentra escondido detrás de esta costa desierta, ¿Verdad?
Preguntó Hela mientras intentaba buscar señales de la ilusión, sin embargo, no podía encontrar nada mal, todo era real.
-*Ejem*, no hay iluciones, esta es la isla.
Dijo Rei, haciendo que los tres de Hela se detuvieran en silencio.
Con los ojos entrecerrados, Hela preguntó.
-¿Dónde se encuentra esa ciudad que mencionaste?
Rei tosió una vez más, y dijo.
-Te lo dije, la ciudad mazmorra se encuentra en el centro de la isla.
No es mucho, un viaje de almenos más de medio dia llendo hacia el centro.
Ante esto, Dalia frunció el ceño.
-Oye, ¿No dijiste que la isla está plagada de bestias y animales extraños?, ¿Cómo pretendes que lleguemos ahí?
Rei solo se encojió de hombros.
-¿No lo recuerdan?
Soy solo un barquero.
Mi trabajo está hecho.
Rei seguía pareciendo nervioso ante algún posible ataque de hela, sin embargo, dijo estas palabras con firmesa en su voz.
Ante esas palabras, Dalia apretó sus manos en las empuñaduras de sus hachas.
Su mirada parecía pensar en querer golpear a Rei.
Lo cual este pareció sentír de inmediato y dio un par de pasos hacia atras reflexibamente.
-Oigan, no piensen demaciado.
En el camino hay un sendero hecho por personas.
Ha estado siendo atravezado por muchas personas en los últimos tiempos, almenos las criaturas más peligrosas desaparecieron y no se asercarán facilmente.
Solo sigan el sendero.
Con estas palabras, Rei pareció sentir que esto era suficiente, por lo que encendiendo un cigarrillo, caminó hacia la cabina del capitan, y luego se encerró con un fuerte azotón de la puerta.
Dalia apretó su hacha, mirando la puerta de madera.
-Tal vez si trabajo un poco, podría derrumbarla…
Dalia parecía querer intentarlo, pero Hela negó con la cabeza.
-Olvídalo, los barqueros siempre son así.
Conocí a un par de tipos similares que si no acertabas sus preguntas, te abandonaban en la orilla.
Este tipo tiene un buen sentido del peligro.
Agitando la mano, habló.
-Bajemos.
magnus, ve por el caballo, si sucede algo, lo usaremos para darnos tiempo y escapar.
Magnus asintió ante las órdenes de hela, mientras que Dalia no pudo evitar sentír un poco de pena por el caballo.
-¿No lo asesinaremos verdad?
Preguntó ella.
Hela la miró de reojo, y luego dijo.
-Quien sabe, si no pasa nada no, pero, si estamos en peligro, entonces se dejará.
Claro, si quieres reemplasarlo no importaría.
Ante estas palabras, la expreción de Dalia se contuvo, y finalmente asintió.
Dejar al caballo era mejor que dejar su vida atras.
Con ambas chicas esperando, magnus se adelantó mientras traía al caballo.
Hela asintió, y al ver que todo estaba bien, finalmente comenzó a desenbarcar.
Rei miró desde una rendija trasera, suspirando y sintiéndo algo de pena.
Esta niña aterradora era demaciado agresiva.
Le hizo intercambiar las coronas por las monedas de oro que había juntado.
Incluso le vendieron de forma forzada una motocicleta vieja.
Fue una suerte que el otro lado no aumentara el precio y la compró barata, sin embargo, él era un barquero, ¿Para que querría una motocicleta?
Ahora en sus arcas solo quedaba papel moneda y solo unos Fee de oro y plata.
Lo demás fue cambiado por moneda normal.
Suspirando por su infortunio, pensó que tal vez esta chica si vivía, podría lograr algunas cosas en la ciudad mazmorra.
Pensando así, fumó su cigarrillo, mientras veía como el grupo de tres niños y un caballo se alejaban lentamente.
— Hela caminó serca del caballo por la zona rocosa y arenosa.
Alejándose de la zona costera, los sonidos de las olas chocando contra las piedras se alejaba lentamente.
Sus pies hacían un sonido de *chap, chap* con cada paso que daba, la arena y grava mantenía el olor de el pescado.
Mirando a su alrededor, la playa era larga, pero dos acantilados de almenos treinta metros se elevaban a los lados, con la piedra grisásea que había sido degradada por los vientos y humedad apareciendo de izquierda y derecha.
FRente a ellos, solo un camino que se abría paso entre el bosque con arbustos y árboles que se elevaban lentamente hacia el cielo con alturas de hasta 10 metros.
Mirando que de hecho en el suelo se había formado un camino de unos 4 metros de ancho donde los arbustos habían sido quemados, aplastados y cortados, los tres sintieron más confianza para adentrarse en este lugar.
Entonces, comenzaron a caminar hacia adelante despues de que el caballo comiera algo de pasto.
El camino por delante fue tranquilo, los sonidos de aves, insectos y animales desconocidos resonaban en los alrededores.
La caminata en el suelo los hacía sentir como atravezar un bosque antiguo que daba una sensación salvaje y espantosa.
Los doceles de los árboles cubrían el cielo, haciendo que el suelo se oscureciera, entre matas de hojas de varios tipos de plantas, hela sentía como si ojos malvados la miraran.
No era solo ella, Dalia y Magnus se sentían aprensivos y un escalofrío los recorría mientras más se adentraban en el bosque.
Habían caminado durante casi media hora, cuando depronto, desde una esquina de varios arbústos, un animal salió corriendo directamente hacia ellos.
Gris, grande y con ojos rojos, su velocidad era increible.
-¡Cuidado!
Gritó Dalia al notar el ataque dirigido a hela, la más pequeña del grupo.
Ella intentó sacar su hacha, sin embargo, antes siquiera de apretarla con suficiente fuerza, un destello negro brilló, cuando un chillido aterrador sonó.
La sangre brilló y una cabeza gris calló.
Solo en ese momento el caballo relinchó asustado, mientras que Magnus apenas había apretado el arco en sus manos, nisiquiera sacando una flecha del carcaj.
-¿Que es eso?
Dalia miró la cosa que los había atacado.
Un enorme roedor, una rata, pero del tamaño de un jabalí.
-Mierda santa.
-Dalia, groserías.
Regañó Magnus a su hermana.
Dalia lo ignoró y avanzó un paso con hacha en mano.
Mirando a hela, ella todabía tenía su espada magica en sus manos.
La espada estaba manchada con sangre, pero la sangre no salpicó ni una gota sobre su cuerpo.
Sus ojos estaban tranquilos mientras miraba de reojo el cuerpo del animal, mientras que ponía su atención sobre el bosque y sus alrededores.
-Magnus, sube al caballo.
Dijo Hela con cuidado.
Magnus miró a su hermana con confución en sus ojos, haciendo que Hela frunciera el ceño.
-Hazlo, es una órden.
Dalia notó que Hela estaba precabida de algo en el bosque, así que instó a magnus a subír.
-Hazlo, sigue las órdenes.
Magnus asintió, subiendo al caballo algo torpemente.
En ese instante, desde los arbustos del bosque, tres cosas grises saltaron una vez más.
-Dalia, defiende el caballo!
Dijo hela, cuando dio un paso adelante, cortando otra rata gigante.
-Eh, ¡Ah!, ¡Ha!
Dalia entró en pánico, su cuerpo se asercó al caballo, pero el repentino ataque la tomó por sorpresa.
Magnus que nisiquiera había subido al caballo se balanceó cuando este se asustó y dio varios pasos atrás, sacudiendo su cuerpo.
-¿Uouha!
Hela corrió, golpeando otra rata, sin embargo, dos más salieron desde los arbustos.
Una corrió hacia Dalia, haciendo que esta se assustara.
Ella apretó su hacha y la agitó con fuerza, dando un golpe a la gran rata, pero apenas haciendo un corte en la pata levantada de esta.
La rata chilló, sus dientes largos y amarillentos apuntaban a Dalia, sus garras afiladas parecían apunto de cortarla en dos.
-¡Dalia!
Gritó magnus con miedo.
El caballo se tambaleó con fuerza, casi tumbándolo de ensima.
el arco mediano calló al suelo y las flechas se esparcieron por el sangoloteo por todo el suelo.
El lugar se volvió un caos.
La rata frente a Dalia rugió y chilló con sangre corriendo por su costado y pata, cortes ehchos con el hacha.
Arrojándose con fuerza, intentó morder el cuello de esta, cuando Dalia interpuso el hacha afilada frente a ella para salvar su vida.
La rata mordió el metal, soltando un rechinido agudo y terrible cuando los dientes y el acero chocaron, fue un sonido como si dos pedazos de acero chocaran, y sorpresivamente, el hacha tuvo algunas grietas muy pronto.
Dalia estaba asustada y su rostro pálido.
Por un momento sintió que iba a morir, forcejeando con todas sus fuerzas contra la rata.
Recordando que tneía otro hacha, la sacó, sin embargo, siguió sin ayudar en nada, solo funcionando apenas como un escudo.
-¡Dalia!
Gritaba Magnus desde un lado.
Estaban desesperados.
Depronto, un sonido como un corte en el aire resonó.
Con un choque fuerte, la rata frente a Dalia se detuvo, y desde su ojo, una punta de espada afilada sobresalía.
Con un sonido pesado, Dalia calló al suelo.
El sonido de la pelea había terminado.
La sangre salpicó a Dalia y solo a duras penas, se arrastró por el suelo embarrado hasta que se encontró con la escena por delante.
Rodeada de almenos seis cadáveres de ratas gigantes, estaba Hela quien la miraba con desagrado.
Su espada aún chorreaba sangre, sin embargo, su ropa y cabello estaban impecables, sin ningún rasguño.
Sus ojos la miraban a ella y a Magnus, y solo parecía haber indiferencia y molestia.
Dalia se arrastró de debajo de la rata.
Estaba arañada, cubierta de sangre, su cabello alborotado estaba cubierto de barro sangriento y hojas con ramas.
Una figura patética que a diferencia de hela quien estaba impecable tras combatir con varias ratas a la vez, ella solo luchó con una y casi moría.
Magnus se arrojó al suelo cuando el caballo dejó de patalear, rodando por el barro, no estaba mucho mejor que Dalia, pero almenos no estaba herido.
-¿Que parte de sube al caballo no escuchaste?
Hela dirigió su mirada sobre magnus.
Su tono cubierto con ira y reproche.
Magnus quien apenas se levantaba, escuchó esas palabras, estando estupefacto.
-Eres inútil.
Cuando se te da una órden, tienes que seguirla.
¡Entendido?
Si te digo sube al caballo, lo haces.
Magnus aún estaba sorprendido, repentinamente regañado, miró a su hermana, sin embargo, esto solo hizo que Hela mirara a Dalia con la misma mirada, incluso con más decepción en sus ojos.
-Y tu, ¿No dije que cuides al caballo?
¿Una simple criatura te hizo casi morir.
Esperaba más de ustedes dos.
Hela estaba llena de desagrado y desepción.
Los hermanos no pudieron decir nada, de hecho habían hecho mal en este acto.
Arrastrados en el suelo, solo pudieron agachar las cabezas al ser regañados.
“Si tan solo tuviera mis soldados” pensó hela, esos soldados que la acompañaron en cientos de batallas la seguían atodas partes.
Aceptaban las órdenes sin rechistar, incluso si ella les pedía morir, ellos se cortaban los cuellos sin dudar.
Compararlos con estos dos, era simplemente mundos diferentes..
No, de hecho eran mundos diferentes.
Estos eran simples niños midgardianos.
Hela lo recordó, estos no eran sus generales en batalla.
Tampoco soldados Asgardianos entrenados, eran simples niños que hasta hace menos de dos dias, no habían visto sangre en sus vidas.
Pensando así, la furia ardiente en su corazón disminuyó, sin embargo, la molestia y decepción no desaparecieron.
Almenos, una nueva emoción apareció, la intención de educar.
Si quería volver a tener su gran ejército, con algo tenía que comenzar.
Estos dos no eran tan buenos, eran adecuados, y sus personalidades le habían dado esperanzas de ser guerreros formidables en el futuro, pero eso era para el futuro.
Cualquier guerrero y general tenía que comenzar con lo más básico.
Ella pensó un poco, y asintió.
Comenzarán con simples reclutas.
Suspirando un poco, dijo con su tono sin cambiar ni un poco, soltando la misma expreción desagradable y tono mordaz hacia los dos.
-Magnus, Sí huvieras subido al caballo cuando lo ordené, podrías haber ayudado a Dalia desde un punto de vista superior con el arco, evitando que callera en un ataque como ese, no habrías sido un estorbo que solo se sacudía como un tonto, casi cobrando la vida de tu hermana.
Magnus agachó más la cabeza, sus puños se apretaron con fuerza, y sus hombros temblaron, pareciendo estar conteniendo un gemido en su garganta.
Dalia miró eso y queŕia consolar a su hermano, pero Hela la miró, haciendo que no pudiera mover ni un dedo de su lugar.
-Tu, ¿Protegiste al caballo?
Dalia agachó la cabeza.
-RESPONDE.
Hela alsó la voz, ante lo cual Dalia habló.
-No lo hice.
Hela asintió.
-Exacto, no lo hiciste, no solo no obtuviste tiempo para que Magnus se adaptara y subiera al caballo, gritando y chillando con miedo.
Dos hachas que podrían haber servido como armas, fueron usadas como palos y casi moriste por miedo cobarde.
Dalia agachó la cabeza una vez más, sus puños se apretaron, furia corriendo por sus venas.
Furia no hacia Hela, sino hacia si misma, por tener miedo y ser cobarde.
-Pudiste haber alejado a la rata, el caballo deja de balancearse, tu hermano sube y te ayuda a solucionar a esa rata.
Pero solo gritaste y auyaste.
Dalia, esperaba más de ti.
Ambos hermanos regañados se silenciaron.
Hela miró al caballo, pero despues de que este sintiera su mirada, agachó la cabeza muy obedientemente.
Suspirando, dejó de mirarlo y dijo.
-Si no fuera por mi, estarían muertos.
Hela dijo todo esto para educarlos, hacerlos saber que sin importar que antes huvieran logrado ser algo fuertes al acabar con ese grupo de ladrones, la realidad era que eran muy débiles.
Sin embargo, despues de todo, solo quería reprenderlos, no hacer que perdieran toda confianza en si mismos.
-Ahora, cómo son tan débiles, se les dará un castigo.
Ella dijo esto, y apuntó a las ratas.
-Primero, arrastren estas cosas al lado del camino.
Magnus y Dali asintieron, levantándose lentamente.
Hela frunció el ceño y dijo una vez más.
-¿ESTÁN MUDOS?
PORQUÉ NO RESPONDEN?
-Si señor!
Dijeron ambos al unísono.
Hela frunció el ceño una vez más cuando los miró ser tan lentos.
-¿Porqué son tan lentos?!
Muévanse rapido!
-Si señor!
Dijeron.
-Sy señora para ustedes!
Dijo hela con desagrado.
-¡Si señora!
Con movimientos rápidos, los hermanos comenzaron a arrastrar los cuerpos de ratas al lado del camino.
Eran menos de diez, por lo que entre sí, lo hicieron más o menos rapido, tomándolos de las colas y tirando de ellos.
Los cadáveres que fueron cortados por el cuello dejaron marcas rojas en el suelo, así como los dos desafortunados tuvieron que tomar las cabezas cortadas y tirar de ellas.
Sus expreciones al tomar las cabezas cortadas fue desagradable, pero finalmente lo hicieron en cinco minutos.
Cuando ambos terminaron, hela resopló.
-Muy lentos, ahora recojan sus cosas y curen sus heridas.
Dalia, arroja alcohol sobre tus heridas rapido y véndalos.
-¡Si señora!
Hela los miró actuar, DAlia llendo por sus hachas tiradas, y magnus teniendo que recojer sus flechas y arco tirados.
Recojiendo estas cosas, las expreciones de los dos volvió a ser sombría.
-Dejen esas expreciones, solo los cobardes ponen esas miradas!
Si fueron una basura esta vez, asegúrense de que a la próxima batalla no se conviertan en basura!
Estas palabras parecieron encender los espíritus de lucha de ambos hermanos, asintiendo firmemente.
-¡Si señora!
Aunque las palabras de hela eran duras, la verdad era que en estos casos, realmente se demostraba que era un general experimentado.
El trato y entrenamiento con soldados almenos era lo suficientemente competente.
Así, con hela comandando a su grupo, los hermanos curaron sus heridas rapidamente, Magnus solo había sido magullado por la caída, mientras que Dalia tenía más raspones, con la suerte de que la rata no la mordiera y apenas la arañara.
Entonces, despues de tratar lesiones, siguieron adelante despues de beber algo de agua y comer algo de carne seca.
El camino por delante sería igualmente difícil, pero ya no temían, con los corazones ardiendo con furia ardiente.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Antonio_Martines Votos y comentarios, plox.
Oigan, ¿que tal?
ya casi termina la trama corta de Hela.
¡comenten que les parece!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com