Sistema cultista en marvel - Capítulo 240
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- Capítulo 240 - 240 Capitulo 240 Atrapadas Parte 2
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240: Capitulo 240: Atrapadas Parte 2 240: Capitulo 240: Atrapadas Parte 2 Desde el exterior de la puerta, una voz entró como si no huviera barrera alguna.
Astrea y Asia miraron hacia ese lugar con cuidado, Astrea levantándose y parándose frente a Asia sin dudarlo en un segundo.
-¿Quien eres?
Preguntó AStrea con tono de voz firme.
Sin embargo, la persona del otro lado pareció ignorarla.
Por otro lado, Asia sintió un escalofrio en su nuca, como sí una serpiente venenosa la estuviera mirando mientras mostraba sus colmillos venenosos.
-Oh, hija mia..
puedo sentír tu fé tan pura y maravillosa, pero ¿Porqué pareces negar tu creencia en dios?..
El otro lado suspiró, y sin que ninguna de las dos lo escuchara, sabían que se refería a Asia en este asunto.
Astrea frunció el ceño, no se movió de su lugar, movilizando el poder magico en su cuerpo y haciendo que el halo en su cabeza brillara con varios colores digitales, parecía intentar conectarse con algo, pero había algo que la interrumpía y la conección no se lograba.
La voz desconocida pareció notar eso y dijo con un tono de arrogancia.
-Tu, cosa impía, no intentes llamar a tu amo malvado, están dentro de la barrera más fuerte!
Nada puede atravezar este lugar.
El otro lado parecía estar muy seguro hablando con un tono jactancioso.
Astrea entrecerró ligeramente sus ojos, pensando un poco y dijo.
-Muéstrate cobarde.
Solo puedes hablar desde tu lugar seguro, se nota que no eres un hombre.
Sin posibilidades a salír y sin ayuda externa, la Flugeloid llegó a una idea, hacer enojar al otro lado y hacerlo querer moverse contra ellas.
Analizó la personalidad del otro lado en unas simples palabras, entendiendo el tono de arrogancia y jactancia del otro lado con tono de voz superior.
Al final, AStrea entendió bien.
-¡DEja de hablar demonio!
Del otro lado, el hombre habló con un tono de ira.
-Demonio malvado, solo tomas la apariencia de los ángeles santos, pero por dentro eres un ser oscuro y maligno.
¡Debes ser destruída!
Astrea movilisó todo su poder de cómputo y una sonrisa arrogante apareció en su rostro mientras decía.
-Los cobardes no hablan conmigo.
Repugnante sángano.
Del otro lado, la persona pareció enojarse aún más, y la puerta pareció moverse.
Astrea se sintió felíz en su coraźon por un momento mientras se preparaba para atacar en cualquier momento.
Sin embargo, aunque la puerta se movió, al final esta no se abrió.
En su lugar apareció una voz nueva.
-Daniel, deja tus impulsos.
Solo están probocando.
La voz era más vieja y de alguna forma, parecía como un abuelo agradable que consolaba a su nieto.
Llegó derrepente, remplasando al anterior hombre, quien se alejó mientras hablaba con respeto.
-Entendido cardenal, fue mi culpa escuchar la discución de esa cosa malvada.
-Daniel, puedes retirarte.
-Entendido señor.
Despues de algunos sonidos de caminata, el silencio se hizo en la habitación.
Notando que su acto no funcionaba, el rostro de AStrea volvió a la normalidad.
Su acto fue como si simplemente estuviera controlando sus músculos faciales para darle una expreción arrogante.
En cuanto a lo que sentía, no parecía sentir nada aparte de tener el pensamiento de protección hacia Asia.
En ese momento, la voz anciana habló.
-Disculpen por Daniel, es un joven muy talentoso pero suele actuar con demaciada seguridad.
-No hay problema señor.
Dijo en ese momento Asia.
Incluso ahora entendiendo su situación de secuestro, su amabilidad era genuina, por lo que en el momento que el hombre se disculpó, ella solo pudo aceptar esta amabilidad debido a la cortecía básica en su corazón.
La voz del anciano se relajó un poco y dijo.
-Eso es bueno.
Me alegro de que sea tan amable señorita.
El ambiente se relajó por un momento, pero AStrea continuó.
-Señor, parece ser un Cardenal de la iglesia.
Dígame quien es, donde estamos y porqué nos trajo aquí.
La voz de Astrea se mantuvo tranquila, sin dejar de cuidar a Asia detras de ella.
Se izo un silencio por un momento, pero pronto la voz continuó.
-Sobre eso..
Me disculpo seriamente sobre lo sucedido.
No era nuestra intención capturarlas, fue algo imprevisto.
Ante esto, AStrea no creyó nada, el somnífero en sus cuerpos había sido algo que estaba ahí desde un tiempo desconocido, no fue imprebisto en absoluto, fue premeditado.
Sin embargo, la voz continuó hablando.
-Al final no importa, no creo que me creas y estoy preparado para aceptar esta culpa.
Me pides presentarme, y lo aré, pero espero que ustedes tambien se presenten.” Sin detenerse a hablar, dijo con un tono de voz más formal.
-Mucho gusto, soy el Cardenal Pablo Dominico, mi trabajo es la educación de próximos guerreros templarios de la iglesia.
En cuanto al porqué están aquí, lo siento, es confidencial, pero no se preocupen, es temporal y no correrán peligro.
Finalmente, puedo decírles que se encuentran en una iglesia, aún en el Vaticano.” El sacerdote habló, sin embargo, ni Astrea o Asia pudieron entender mucho de la información entregada.
Apenas entendían el nombre de dos personas y que este hombre delante de ellos parecía entrenar guerreros.
Sin importar nada, seguían confundidas.
Pablo Dominico, y Daniel…
-Como sea, sácanos de aquí.
Si no lo haces, podrías tener serios problemas.
Astrea pensó que esta persona podía hablar bien, así que fue seria con sus palabras.
Pero el otro lado solo suspiró y dijo.
-Lo siento.
Es realmente una pena, pero no puedo dejarlas ir.
Claro, tu eres un gran peligro, mientras que esta joven de aquí es alguien muy importante.
Ahora que respondí, ¿Me pueden decír sus nombres?” Astrea frunció el ceño, y Asia pensó que como el otro lado se presentó, ella tambien podŕia hacerlo.
Abrio sus labios y estaba apunto de hablar, pero Astrea la detuvo y dijo.
-Es simple, esta es la señorita Argento y yo soy Astrea.
Asia miró a Astrea con confución, pero pensando un poco, no dijo nada.
Esto fue bastante bueno, ya que en el momento de decír esto, Astrea sintió algo similar a un escaneo que las envolvió a ambas.
Inmediatamente notó que esto era algo similar a un detector de mentiras.
Pero cuando dijo su nombre, inmediatamente sintió que algo en lo profundo de su ser tuvo un toqe extraño.
Era como si su nombre ahora estuviera medio atado con cadenas.
-¿Que hiciste?!
Las alas de AStrea brillaron, una fuerza inexplicable se desató e intentó envolverla.
Su nombre pareció volverse un grillete atado en lo profundo de su alma.
Por suerte, AStrea no tenía solo un nombre de pila y ya.
Entonces, aunque las Cadenas intentaron envolverla, al final un brillo dorado salió de sus alas, y con su halo sobre la cabeza girando con fuerza, estas cadénas se agrietaron y rompieron pedazo a pedazo.
Asia miró esto con horror.
Ahora entendía que todo esto era simplemente una trampa.
En cuanto al porqué Astrea si dijo su apellido.
Eso fue porque anteriormente, ella ya se había referido a Asia como señorita ARgento.
Seguramente su apellido ya estaba registrado, entonces no importaba decirlo otra vez.
En cuanto al porqué ambas se hablaron como Asia en el camino y en todo su viaje en el vaticano y no pasaba nada.
Era simplemente porque la magia funcionaba si el propietario decía su nombre en voz alta.
Una magia que usaba el nombre como atadura en el alma.
Si esto tuviera éxito, ambas estarían realmente en problemas.
Astrea se molestó, impulsando su poder magico, y en un segundo, una lanza poderosa se formó en su palma.
Apuntando hacia la puerta, la lanzó y esta chocó con gran poder.
Un destello y un choque sonó con gran poder, sin embargo, despues de que la luz desapareciera, la puerta solo tenía una pequeña grieta que pronto se reparó a si sola.
*Coug, coug* Una tos ronca sonó desde afuera, parecía que ese sujeto Pablo quien lanzó la magia fue golpeado cuando Astrea rompió la magia.
-¡Cardenal!
¿Está bien?
¡Tu, sucia eréje!
Al mismo instante, el hombre llamado Daniel que se suponía que se había ido, apareció depronto para ayudar al Cardenal, como si nunca se huviera alejado.
Astrea y Asia entendieorn que todo fue un simple acto.
Un escalofrío se formó en el coraźon de ASia, mientras que AStrea se puso más en guardia.
Ahora nisiquiera queŕia hablar.
El otro lado tenía una magia extraña y esta barrera inexplicable.
Si ella no huviera tenido cuidado hace un momento, podrían haber caido y quien sabe lo que les huviera pasado.
-Ustedes dos se arrepentirán!
tú sucia cosa inmunda, y tú, bruja que abandona su fé como una hereje!
El hombre habló con más ira, parecía que almenos su personalidad no era falsa.
En cuanto al viejo de tono de voz amable, habló derrepente entre toses.
-Daniel, déjalo.
Almenos tenemos el apellido, es suficiente.
-Si Cardenal.
Con pasos, sonó como comenzaban a alejarse lentamente.
Al final de todo, Astrea apenas escuchó algo como.
-La llegada de la santa madre no será interrumpida, esta noche es la indicada…
Con esto, las voces desaparecieron, mientras que ambas se quedaban en su lugar en silencio con distintas expreciones de confución y preocupación.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Antonio_Martines Votos y comentarios, plox.
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