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Sistema cultista en marvel - Capítulo 253

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  4. Capítulo 253 - 253 Capitulo 253 Batalla
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253: Capitulo 253: Batalla 253: Capitulo 253: Batalla El viento de la mañana se sentía frío y gélido.

La sensación familiar y agradable que normalmente tendría alguien por comenzar a pasar de la noche a la luz del día, no estaba por ningún lado.

El sonido de las olas al chocar con la costa, fue similar a los gritos de guerra masivos que parecían estar apunto de desbocar.

Desde el horizonte, el cielo se volvió blanquesino lentamente, con los ligeros rayos de sol apunto de salír.

El grupo de supervivientes miró esta escena con ojos ligeramente enrojecidos por la falta de sueño.

En sus manos cargaban armas hechas de improbiso, con puntas de piedra o solo una punta con clavos afilados y pedazos de lámina.

Los cuerpos estaban envueltos con el doble de ropa, tomando pedazos de tablas viejas para cubrirse de forma improvisada el pecho o una mano.

Sabían que hoy sería el día donde demostrarían si merecían sobrevivír o morirían en el intento.

En los corazones de todas, solo esperaban con fé, que el ritual que acababan de hacer la noche anterior, realmente funcionara.

Un ritual extraño donde tuvieron que alabar a una deidad extraña.

Muchas hermanas religiosas se negaron a negar su propia fé a el dios bíblico, pero tras la preción, solo pudieron dejar de lado las cruces y medallas de otros dioses y solo rezaron por un solo ser divino.

Alfrente de todas, estaban las personas más preparadas, en una postura firme y fuerte.

Las armas de estas 5 personas eran las más fuertes, con las palas pesadas o las lanzas mejor hechas en sus manos.

Cuando Despina volteó su rostro para ver hacia el fin del mar, sus ojos se encontraron con la escena de los primeros rayos de sol iluminando el cielo.

El dia había llegado.

— Depronto, cientos de pasos llegaron desde el bosque.

Despina levantó su mano con una postura regia.

-¡Preparadas para la batalla!

Las respuestas, fueron intentos de rugidos de batalla sin mucho espíritu.

Ella volteó con ojos ardientes.

-¡Dije!

¡Preparadas para la batalla!

-¡Si!

– Los gritos aún no eran convincentes.

Despina pudo ver el miedo en las expreciones de cada chica.

Tensión, pavor, desesperación.

Todas no estaban preparadas para pelear en una guerra con especies diferentes.

Hace solo un mes, eran estudiantes, maestras, marineras, pescadoras y tenderas en bares nocturnos.

Escaparon de la guerra, pero terminaron en una batalla más desconocida en esta isla decierta y olvidada de dios.

Despina tambien tenía miedo.

¿Cómo no tenerlo?

Sentía como sus piernas temblaban y se sentían flaquear con cada ráfaga de viento helado que llegaba.

Pero lo sabía bien.

Si ella caía, todo el grupo que había centrado sus esperanzas en ella, tambien caerían.

Entonces, no podía demostrar ni un poco de debilidad, incluso si esto resultaba en tener que fingir ser alguien más fuerte ante sus compañeras.

Así que en esta ocación, ella tenía que pisar el suelo con firmesa, su espalda debía ser recta, su expreción sería gélida y sin miedo.

Su coraźon ardiente y su espíritu como el océano pacífico.

-¡Dije!

¡Están listas para la batalla!

Su voz corrió por las 35 mujeres que estaban apunto de pelear.

Esta vez, un escalofrío que corrió desde su espalda baja hasta la nuca, la hizo estremecerse.

La emoción ardiente que durmió durante generaciones en sus corazónes se volvió a encender, poniendo sus cabellos de punta y su sangre ardiente a correr por sus venas.

-¡Si señor!

Gritaronn las chicas con más poder.

El calor parecía consumirlas en esta hora tan helada.

Sus ojos ardieron y sintieron la emoción de la pelea.

Tal vez era simplemente un estímulo primitivo que se encendía por unos segundos, pero para ellas, civiles indefensas, era suficiente.

Entonces, lo vieron.

En primer lugar, fue el sonido de constantes chillidos y sonidos de tropiezos.

Parecía que las trampas dejadas en el bosque habían funcionado.

Las trampas no fueron suficientes, pero sin duda lograrían el objetivo de disminuír el número de enemigos.

Entonces, lentamente, vieron como un par de monstruos verdes salían del bosque.

Estaban arañados y magullados, pero no tan heridos.

Despina entrecerró los ojos y gritó.

-¡Ondas!

En ese instante, cinco chicas por detrás, comenzaron a hacer girar lasos improvisados para parecer ondas.

Los giros claros que cortaban el aire sonaron mas y más potentes.

Entonces, cuando Despina miró suficientes objetivos, continuó.

-¡Tiren!

Las mujeres soltaron los lasos apretados en sus manos.

Estas eran las mejores tiradoras en todo el grupo, las de mejor vista y puntería, Shakty estaba entre ellas.

Cuando soltaron los lasos, el sonido en el aire fueron como látigos pinchando el viento.

*¡Plash!* Resonó por toda la playa.

Un segundo despues, 5 sonidos de choque de la piedra y la carne resonaron frente al grupo de mujeres.

*¡KYEKYA!* *Kyakyek!* *Kyakyakyaio!* Tres goblins calleron al suelo al instante con pecho y cabezas hundidas.

Los otros dos, tropezaron pero las heridas fueron hechas en brazos y piernas.

-¡Ondas!

Gritó Despina una vez más.

Y las ondas volvieron a girar.

lentamente, los números fueron disminuyendo.

Para cuando el grupo incapacitó a 10 goblins, el número en el bosque se había llenado tanto que ya no podían continuar solo golpeando.

Los goblins llegaron con ojos rojos y furiosos, veían a las mujeres con ojos malvados y viles.

Los chillidos y grasnidos resonaron entre los gritos y monstruos que corrían hacia ellas.

Sin embargo, no se inmutaron.

Aunque las piedras seguían siendo arrojadas, con la multitud avalanzándose, no podían hacer mucho más que golpear lo que veían.

Entonces, el grupo de monstruos verdes corrió ante ellas.

50 metros.

40 metros.

20 metros.

Cuando llegaron a los 10 metros, Despina gritó.

-¡Cuerda!

En ese momento, tres mujeres que estaban paradas más atrás, caminaron serca de un gran árbol.

Tomaron una cuerda que estaba bien oculta entre la arena del suelo y la tiraron hacia arriba con fuerza.

En ese instante, la adrenalina pareció sacar la fuerza oculta en sus cuerpos, haciendo que la cuerda estirada soltara un sonido potente cuando se levantó 30 centímetros sobre el suelo.

Entonces, la escena ante ellas fue la caída como fichas de dominó de todos los goblins que corrían por delante.

Despina ya no se contuvo, Gritó.

-¡Maten!

-¡GRAAr!!

Las mujeres con los corazones llenos de miedo no tuvieron más remedio que adelantarse y correr, aceptando el fuego ardiente que corría por sus venas, como lava ardiente que potenciaba sus cuerpos hacia adelante.

Esto podría llamarse bien como una pequeña histeria colectiva.

Volverse violentas en un momento de gran preción para desahogarse de todas las penurias que habían estado reprimiendo durante el casi mes que habían estado varadas aquí.

Entonces, corrieron hacia adelante.

Las puntas de lanza improvisadas apuntaron a los cuerpos vivos y apuñalaron con fuerza.

Los monstruos estaban tirados y sin capacidad al combate, entonces, en solo un instante, casi 20 goblins habían sido heridos de gravedad.

Simplemente,heridos.

Al final de todo, la ira no las volvía guerreras maestras, en su lugar, aumentaba el uso de desgastamiento de fuerza y las hacía cansarse más rapido.

En menos de dos minutos, fueron heridos otros 20 goblins, muriendo apenas 15.

En cuanto a los demás, se levantaron o se arrastraron hacia atrás.

Lentamente el grupo fue rodeado.

Despina notó esto, gritando.

-¡Reúnanse!

¡No se dejen rodear!

Varias mujeres recuperaron sus sentidos despues de un momento de descontrol, intentando hacer caso y reincorporarse al grupo torpemente.

Pero otras solo seguían en un estado violento, apuñalando cuerpos muertos sin detenerse y antes de darse cuenta, estaban rodeadas de pqueños monstruos que corrían hacia ellas con furia manifiesta.

En ese instante, una chica que apenas despertaba de su estado de ira, miró hacia los alrededores.

Su pecho ardía y el cuerpo sudaba con un sentimiento ardiente.

Había apuñalado a un goblin almenos quince veces, este ya no podía estar más muerto.

Haciéndola sentir genial, desahogada y exausta.

Mirando a su alrededor en busca de sus hermanas, notó que en algún momento, una docena de goblins se habían asercado, con mazas que le apuntaban.

Su expreción alibiada se volvió pálida de inmediato.

quería gritar, pero en ese momento, ya era demaciado tarde.

Tres goblins saltaron con ira hacia la mujer, con las mazas en alto, y entonces golpearon.

*¡Bang!* Tres sonidos sonoros resonaron.

La mujer sintió el dolor sobre todo su cuerpo, y sin embargo, no calló.

Aturdida, miró a su alrededor, notando derrepente una pequeña barrera cobriza translúcida que la rodeaba.

¿Qué había pasado?

Las preguntas se interrumpieron cuando otro golpe llegó para chocar contra su cabeza.

*Ban!* -¡Ah!

Ella gritó, pero aunque sentía el dolor, no se dejaba marca alguna en su cuerpo.

Ella quería tirarse y llorar, pero un grito resonó en lo alto.

-¡Todas, reúnanse!

¡La barrera divina solo las protegerá un poco!

¡No mueran estúpidamente!

Era Despina, alfrente de todas, con una gran pala afilada en la mano, la cual ya estaba manchada con un color rojo y sangriento.

En ese instante, la chica recordó lo que pasaba.

Esta barrera, era algo mágico e increible.

Justo la noche anterior habían hecho un ritual para esto.

Toda la información se movió en su memoria, y entonces, dejó de querer agacharse y llorar, y sin importarle el dolor de los golpes, se avalanzó con fuerza entre dos goblins y corrió con fuerza hacia el grupo de mujeres.

Esta no fue la única escena similar, una docena de personas eran iguales, sintiendo el dolor, pero aguantando para poder vivír.

Cuando las personas se reunieron, el grupo se había juntado en una barrera impenetrable donde los cuerpos de goblins caían sin levantarse otra vez.

Ahora las mujeres estaban cansadas, pero sus asesinatos eran mas eficientes.

En lugar de desahogarse con violencia pura, ahora podían saber que apuñalar el cuello y la cabeza o pecho era más importante que solo golpear con rabia desmedida.

Los cuerpos caían uno tras otro.

Despina contó el número de monstruos, sintiendo que ahora quedaban solo unos 50.

Haciendo el recuento, en el bosque debieron morir unos cinco goblins, con algunos otros heridos.

En el inicio murieron hasta 12 goblins por las piedras arrojadas, siendo heridos otra veintena.

En la última defensa con la cuerda, murieron hasta 15 goblins.

30 goblins murieron al inicio, los números eran pocos, pero acumulados hicieron una gran contribución.

Ahora habían asesinado a unos veinte con su grupo unido y sin miedo a la pelea.

Ella fue apuñalada varias veces, sin embargo, aunque sentía un dolor terrible, fue maravilloso ver que no tenía heridas en su cuerpo.

Lamentablemente, podía ver como la barrera cobriza a su alrededor se atenuaba con cada golpe.

Dijeron que entre más fé, la barrera sería más fuerte.

Podía ver como unas cinco hermanas, incluida Shakty, tenían barreras cobrizas casi materializadas, evidentemente su fé era fuerte y las barreras más potentes.

Por otro lado, otras chicas tenían apenas un velo cobrizo, demostrando que sus creencias no eran firmes.

Mirando esto, Despina cerró los ojos por un segundo.

Su mano llegó a su pecho, formando una forma de tríangulo en un gesto piadoso.

Si ella no creía, ahora si lo creía con firmesa.

Si ella dudaba, ahora se obligaría a creer con fuerza.

Cuando abrió sus ojos, la barrera que se debilitaba con cada golpe que le daban, depronto brilló, volviéndose dura, casi condenzándose.

No era al nivel de Shakty, pero no se quedaba tan atrás.

-¡Hermanas!

¡Ya vieron la barrera!

¡Crean con más firmesa!

¡Para no morir y para vivír, CREAN!

Ella gritó con gran vigor.

El dolor seguía llegando, pero era menor que antes.

Entonces, ella lo miró.

Una docena de goblins con lanzas de cobre y en el centro, un gran goblin del tamaño de un adulto, con armadura tosca y una espada de bronce.

El silencio se hizo en el lugar por unos segundos.

Este goblin era más alto que cualquier otro que habían visto, casi tan alto como un hombre adulto.

Cuando Despina cruzó miradas con el otro lado, un pavor y miedo la recorrieron de pies a cabeza.

Sentía el miedo y la preción que solo sentirías al encontrarte con un tigre en la selva, o con un tiburon en las aguas marinas.

Su espíritu de batalla flaqueó por unos segundos, sin embargo, con resolución firme, se mordió el labio.

El dolor la devolvió de estar en un estado de parálisis por el miedo.

Ella gritó.

-¡ATAQUEN!

Y ella corrió sin dudarlo.

Se podría llamar locura o valentía desmedida, pero sin duda, esto fue el impulso necesario para hacer que tantas otras hermanas que se habían quedado en su lugar, igualmente temerosas, despertaran del terror sensorial ante una criatura poderosa y se atrevieran a seguír peleando.

-¡HAAR!

Gritaron todas con furia.

La ira ardiente en sus pechos volvió a encenderse y quemó sus cuerpos.

Tomando palos, picos y clavos afilados, se lanzaron como bestias, iguales que los goblins para pelear en una pelea sangrienta.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Antonio_Martines Votos y comentarios, plox.

Esto..

disculpa, no se describir tan bien este tipo de escenas de batalla.

hice lo mejor que pude.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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