Sistema cultista en marvel - Capítulo 264
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- Capítulo 264 - 264 Capitulo 264 Progreso de la aldea
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264: Capitulo 264: Progreso de la aldea 264: Capitulo 264: Progreso de la aldea Despina abrió sus ojos.
Mirando el techo que tenía ante ella, se sintió un poco cansada.
Un leve dolor de cabeza aún se mantenía remanente tras la borrachera de anoche.
Tras haber ocurrido el festival de cocecha, las chicas se alocaron un poco, casi acabando las reservas para el vino que les había costado mucho crear a duras penas.
Aunque claro, ella tambien bebió lo suficiente, emborrachándose y tras dos años de abstinencia, finalmente tomó una nueva gota de alcohol.
Aunque el sabor no era realmente delicioso, si era agradable, y el sabor uboso con los toques frescos de las flores de cuatro pétalos, hacía que sus espíritus se refrescaran hasta el máximo.
Levantándose de su catre, apartó la cobija hecha con pieles de cobolds y conejos gigantes.
Había comenzado a hacer un ligero sentimiento de frescor, y cada mañana al despertar, no podía evitar querer no salír de su cama cómoda.
Pero como jefe de la aldea, solo podía despertarse mas temprano que nunca.
Entonces, aunque la cama le llamaba, solo podía quitarse de ensima la cobija, y luego poner sus pies sobre el suelo frío.
Después de levantarse, caminó hacia su ventana, abriendo los tablones, mostrando la escena exterior, la cual consistía en la vista familiar del pequeño valle, y las casas grandes que rodeaban la zona central.
El aire todabía tenía un leve olor a quemado, esto fue debido a que anoche, se quemó el terreno de plantío para lograr hacer que las cenizas vegetales nutrieran el suelo.
Sintiendo el aire fresco de la mañana, no pudo evitar estremeserce ligeramente, sin embargo, al estar acostumbrada, su expreción no cambió mucho, abrazando el frescor y sintiendo como el frío hacía que su mente somnolienta comenzara a despertar.
Moviéndose, caminó hacia una esquina de la casa, tomando agua de un barril sercano, tomando esto, se lanzó un poco sobre la cara, despertando por completo.
Después de usar algo de ceniza vegetal y una ramita para sepillarse los dientes, terminó de enjuagarse.
Cambiándose de ropa a su estilo habitual, estaba lista para salir.
Caminando hacia afuera de la casa, el lugar se pudo ver mas ampliamente.
Durante los dos años que habían pasado desde que viajaron a esta isla, las cosas realmente cambiaron mucho.
Pasaron de ser solo supervivientes, a convertirse en pobladoras oficiales de la isla.
Comenzaron a descubrir los secretos de este lugar, así como las bestias increíbles y plantas magicas que solían aparecer en los lugares más extraños.
Ellas tambien crecieron.
Pelear con goblins, a pelear contra monstruos como conejos gigantes, kobolds, extrañas sombras de forma humana malvadas y soportar los envenenamientos de polillas que podían afectar a todo su grupo con solo un batir de alas.
El momento mas peligroso que tuvieron, fue cuando pelearon contra un extraño monstruo tipo gorila gigante de color blanco el cual era realmente aterrador.
En ese momento, las cinco guerreras principales del grupo pelearon, usando su resistencia increible, así como usando el escudo divino y su regeneración corporal, finalmente sobrevivieron, aunque aquel monstruo gorila casi las asesinó.
Al matarlo, lograron obtener la carne de este, sus huesos y piel.
Los huesos mas fuertes se convirtieron en materiales para las armas del grupo, el cuero se convirtió en una armadura y la carne, en comida.
Así es, aunque suena extraño, desde que el grupo no podía cazar animales para nutrir su ingesta de nutrientes, pusieron sus ojos en varios tipos de monstruos que parecían comestibles.
Goblins, sombras y demás quedaron fuera, sin embargo, el almiraj, (era un monstruo en forma de conejo, así que lo probaron, y realmente era comestible.
No se podía decir que era sabroso, de hecho, no era tan bueno como comer carne de conejo viejo, siendo carne dura que tenía que herbirse durante mucho tiempo, con un aroma extraño y no fácil de digerir, pero era nutritivo, sobre todo, era rendidor, un conejo pudiendo serbir para alimentar a todo el grupo durante tres días.
El kobold tenía forma de perro, pero al probarlo, no era agradable, así que se convirtió en carne que podía ser alimentada a algunos animales de cría.
En cuanto al gorila.
Tampoco era tan sabroso, sin embargo, las chicas encontraron un punto importante.
No solo era nutritivo, sinó que era mejor que un suplemento.
La carne del monstruo las fortalecía.
Un gorila fue suficiente para alimentarlas hasta durante dos semanas, claro, comiendo un bocado del tamaño de un puño diario, pero era suficiente.
Las llenaba y aparte, tenía un efecto que podía ayudarlas a fortalecerse ligeramente.
Si, la mejora no era mucha, pero era mejor que nada.
Era lamentable, cazaron al gorila en pleno verano, por lo que la carne terminó por descomponerse antes de que le sacaran el máximo probecho.
Pensando en esto, Despina suspiró ligeramente.
Caminando por el pueblo que estaba en construcción, llegó hasta la casa comunal que ahora se había convertido en algo así como la oficina del jefe.
Durante el transcurso del tiempo, la casa comunal se convirtió en el punto central de una aldea, las casas de madera comenzaron a construirse alrededor de esta, siendo usada durante el año como oficina para el jefe de la aldea, y como una casa comunal durante la época de invierno.
de hecho, este lugar comenzaba a parecer mas acojedor, durante el verano, el pasto verde se elevaba, mientras que en la zona de plantío, el trigo dorado se deja ver con claridad.
Una escena pintoresca y acojedora.acojedora.
Ella caminó hasta la casa comunal, abriéndola, entró en este lugar.
Caminando dentro, abrió algunas ventanas, encontrándose con la vista de algunas estanterías con armas en las paredes.
Este lugar tambien era una armería, donde las armas forjadas por Lena, se dejan para la custodia del jefe de aldea, de igual forma, sirve para que durante un momento de emergencia, todo el grupo pueda tener las armas en un punto importante y saber donde tomarlas.
Después de caminar hasta el final de la casa, entró en una pequeña habitación, la cual estaba preparada para ella, aquí, estaban dispuestas las cosas que pertenecen al jefe de aldea, así como todo el trabajo de logística que ella tenía que resolver cada día.
Sentándose, abrió un poco la ventana y comenzó a trabajar antes que nadie.
El cielo comenzó a iluminarse lentamente, las nubes grises se despejaron ligeramente, y con esto, el primer rayo de luz de mañana pareció cubrir el mundo.
*¡Clinclan clinclan clinclan* En ese momento, serca de la entrada del valle, se escuchó el sonido de las campanadas.
Esta era la señal del despertador, tocándose cada vez que el sol matutino iluminaba la punta de la montaña mas alta, y al final del dia, cuando el sol se ocultaba en el horizonte.
Este trabajo era dejado para los vigías que se quedaban en la entrada de la aldea, de hecho, serbía para cambiar de turnos y para despertar el pueblo.
Una campana de cobre simple, la cual se había convertido en el sonido al que el pueblo estaba acostumbrado.
Como era de esperar, al igual que siempre, con este sonido sonando fuerte, la aldea dio rienda suelta a un día más.
Las ventanas se abrieron, figuras femeninas somnolientas comenzaban un nuevo día.
Saliendo de las casas, comenzarían un a trabajar.
El grupo de entrenamiento, se dirigiría hacia los campos cultibables y comenzarían un trabajo de desarraigado de raízes restantes y aflojamiento de la tierra.
Habían encontrado algunas verduras que eran resistentes al frío, por lo que sembrarían algunas cosas durante esta época.
Aunque claro, dejar descansar la tierra y aflojarlas, era un trabajo necesario.
Otros grupos, se dirigirían hacia la zona de cría de animales.
Ahora no solo cuidaban de pollos y conejos pequeños.
Encontraron un grupo de jabalíes salvajes, los cuales criaron para convertir en cerdos de cria.
Los alimentaban con el forraje sobrante de los cultivos, y usando una hierba especial de la isla, la cual era como hierba mala, pero muy útil para muchas cosas.
Las chicas que les tocaba hacer guardia, se movían hacia las puertas para reemplazar a los guardias actuales, y la herrería se encendía para continuar el trabajo pesado de forja.
El pueblo se activó con gran vitalidad, mientras que el buen humor de la fiesta del día anterior aún se persibía en el aire.
——– Durante la siguiente semana, el pueblo continuó el proceso al que ya estaba acostumbrado.
Cultivando, reforzándose, adaptándose.
En este día, Eris se había ocupado del puesto de vigía en la atalalla frente a la puerta del valle.
Con un arco algo tosco en la mano, una lanza, así como un escudo de bronce y armadura de cuero con pedazos de incrustaciones de bronce.
Como guardia, esta era la armadura estándar que cada vigía debía usar para estar a salvo.
En las veces pasadas, cuando las chicas que hacían guardia no tenían nada para protegerlas, más de una vez estuvieron apunto de ser asesinadas por ataque furtivos desconocidos.
La sombra negra mencionada antes, fue un dolor de cabeza, el cual atacó a Shakty en un momento dado, y si no fuera porque esta tenía una excelente habilidad con la lanza, así como tener una capacidad de regeneración, entonces ella abría muerto en ese ataque.
En otras ocasiones fue lo mismo, con la polilla venenosa que voló hacia el valle, sin que ellas tuvieran capacidad para asesinar a tal monstruo volador.
Más de una chica fue envenenada, y solo pudo ser asesinada cuando la polilla se confió y bajó lo suficiente en su vuelo.
Ahora siempre intentaban mantenerse lo más precabidas posibles, cuidándose de cualquier posible ataque que podrían resibír, y de hecho, con estas armaduras, y armas, más de una guardia a logrado sobrevivír y mantenerse en pie hasta que la ayuda llegó.
En este momento, Eris estaba sentada sobre una silla similar a una mesedora.
Con una daga en una mano, y un pedazo de madera en la otra.
La daga negra, hecha con los restos de la sombra de guerra que las había atacado, pelaba y daba forma a la madera que tenía ante ella.
Lo que intentaba dar forma, era una especie de ave, aunque la mano de obra era tosca y no tan agradable a la vista.
Soplando la viruta de madera, depronto, las manos de la muchacha se detuvieron.
El cabello rubio claro de Eris se movió con ayuda del viento fresco, y sus ojos verde azulado se volvieron algo vigilantes, mirando hacia el bosque lejano, el cual ahora se había alejado hasta 100 metros del campamento.
Ella miró con cuidado de izquierda a derecha, detrás de cada arbusto y detrás de cada roca y tronco, sin embargo, ella no pareció encontrar nada.
Aunque no encontró nada, la experiencia de la mujer que había durado mucho tiempo en combates de vida o muerte, funcionó, sintiendo casi que alguien la había mirado fijamente no hace mucho tiempo.
Con el ceño fruncido, ella dejó de lado el pájaro de madera, guardando en una funda la daga oscura.
Con cuidado, miró más de serca hacia el bosque, sin embargo, en ese momento, un arbusto se movió.
Eris tomó el arco a su lado, usando una de las flechas con punta de hueso afilado.
Este arco estaba hecho con una madera muy dura y resistente, así como los huesos de las costillas de un monstruo conejo, sirviendo como una forma de arco compuesto muy básico.
Una obra de arte hecha entre Lena y Tatiana, quienes trabajaron mucho para crear tal arma que sería algo tosca en el mundo exterior desde que ya se usaban las pistolas, pero aquí era un arma adecuada.
El arco era muy duro de abrir, pero realmente su efectividad era muy buena.
Entonces, poniendo la flecha sobre el arco, ella abrió el arco en gran medida, apuntando hacia aquel arbusto.
Sin embargo, antes de que ella hiciera algo, una ardilla salió corriendo del arbusto, corriendo hasta subir sobre un árbol y dejando que Eris se quedara sin palabras.
Solo era una ardilla.
Eris sonrió con algo de verguenza, aunque al notar que nadie la veía, y la única persona serca era otra vigía que estaría del otro lado de la puerta en otra atalalla, ella finalmente suspiró con alibio.
Dejando de estirar el arco, devolviendolo a un estado normal, ella estaba apunto de dejar este sobre el lugar anterior.
Sin embargo, algo ocurrió increíblemente rápido y mientras nadie se daba cuenta, una línea oscura salió volando desde el bosque lejano hacia ella.
Al mismo tiempo, Eris dejó el arco, levantando el escudo de bronce y cubriéndose del ataque.
Pronto, un golpe fue resibido por el escudo.
*¡Pac!* Y con esto, las virutas de madera y demás calleron al suelo.
Cuando Eris miró lo que era, esto era un pedazo de flecha tosca, con una punta de piedra y con una forma algo mal hecha.
Entrecerrando los ojos, Eris dejó el escudo de lado, tomando el arco y flecha, se movió con rapidez.
Usando toda la experiencia de práctica durante estos años, tomó el arco, puso la flecha y luego estiró la cuerda hasta que abrió una forma de luna llena, un círculo completo.
Entonces, soltó la flecha.
*¡Suosh!!* La flecha fue tirada, y con una puntería magistral, el sonido de algún monstruo gritó con miedo y arrepentimiento al ser golpeado.
Ella lanzó algunas flechas más, logrando golpear a otro monstruo y finalmente auyentándolos.
Tras un tiempo, ella caminó hacia la campana de bronce que estaba sercana y la golpeó a un ritmo fácil de notar.
*¡Clanclancan,clanclancan.
Clanclancan* Al escuchar este ruido familiar, las chicas que antes trabajaban, se movieron, corriendo para ponerse sus armaduras y armas.
Cuando el grupo salió a rebisar lo que habían encontrado, los cadáveres de dos grandess goblins fueron encontrados.
Uno con una espada de cobre, y otro con un arco tosco pero sin un carcaj.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Antonio_Martines Votos y comentarios, plox.
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