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Sistema cultista en marvel - Capítulo 306

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  4. Capítulo 306 - 306 Capitulo 306 Comercio
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306: Capitulo 306: Comercio 306: Capitulo 306: Comercio Victor se sentó en su trono mientras disfrutaba de su victoria.

Al final, una mujer no puede soportar la capacidad de un hombre para mantener su orgullo.

Los retos como el tipo de: “el que se mueva es gay” resultan muy efectivos en ciertos momentos.

En este caso, Victor ganó la ronda de batalla de miradas.

Principalmente, Driasyl parecía ser incapaz de mantener una batalla como esta desde un principio, por lo que Victor regresó a su trono para descansar y recuperarse.

Sintiéndose como un ganador, continuó su entrenamiento para utilizar su poder divino, buscando métodos o aspectos que lo afectaran.

En su mano apareció un fuego de color violeta rojizo, el cual se transformó en una niebla del mismo color que se arremolinaba como una ventizca.

Luego se transformó en un rayo violeta que chirriaba con el sonido de mil aves juntas y finalmente se convirtió en rocas sólidas y líquido viscoso.

Aunque el color no cambiaba, las estructuras que lo componían si lo hacían.

Mientras esperaba recuperarse, miró hacia el mundo de abajo, donde el bullicio de la civilisación se movía.

———- Hipólita caminó por las calles del mercado.

Su cabello rubio claro estaba trenzado detrás de su espalda, mientras que su vestimenta guerrera se aferraba a su cuerpo femenino y deportivo.

Cargando sobre su espalda una gran bolsa de cesina recién preparada, caminó alrededor de los puestos de sus hermanas que vendían otros artículos mientras asentía cada vez que la llamaban.

–Oye, hipólita, ¿Qué tal fue la caza de ayer?

-Preguntó la señora que vendía vacijas de barro.

Hipólita sonrió a esta mujer y apuntó a su bolsa con cesina.

–Jaja, ese dragón bebé ahora se convirtió en raciones para el comercio.

Ante sus palabras, la mujer sonrió, aunque su seño se frunció un poco.

–Bueno, eso es excelente..

pero no me agrada que esas arañas sigan pidiendo la cesina que bien podría alimentar a nuestras guerreras.

Ante las palabras algo resentidas de la mujer, Hipólita no podía decir nada.

Solo podía encojerse de hombros mientras decía.

–Bueno, sus cuerdas son excelentes.

¿Qué le podemos hacer?

La mujer suspiró, aunque pronto volvió a sonreir.

–bueno, eso es cierto.

Mi querida Aby ahora consiguió el arco que quería y pudo unirse con éxito al escuadrón de cazadoras.

–La mujer sonrió ante el éxito de su hija.

Hipólita tambien abrió sus ojos con sorpresa.

–¿Enserio?

Entonces tendré que prepararle un regalo, esta chica se lo merece.

Ambas personas intercambiaron saludos y sonrisas, pero cuando una clienta llegó para comprar algo de la mujer, Hipólita se despidió con tacto mientras caminaba hacia otro lugar.

–Bueno, dejo que continúes tu negocio.

Yo continúo.

–Claro, pasa si necesitas algo de mi..

ah, cierto, las vacijas de entrenamiento ahora tienen un nuevo modelo instruído por su majestad el líder.

Deberías probarlo mas tarde.

La mujer apuntó a una vacija en venta, la cual tenía el tamaño de una olla grande.

Aunque por el exterior no se veía que fuese diferente, Hipólita lo miró con interés.

Escuchando lo que dijo la señora, esto significaba que esto era una mejora de la líder Despina para el entrenamiento del aliento.

Eso significa que debería ser algo realmente bueno.

Sin dudarlo, ella dijo.

–Es así, entonces apártame uno para mi..

¿Cuanto cuesta?

-Hipólita movió su mano hacia su bolsa de lino en su cintura, lista para tomar el dinero, sin embargo, cuando la mujer habló, ella se congeló en su lugar.

–Uh, esto vale un poco más.

Son 50 monedas…

Al escuchar esto, Hipólita se congeló en su lugar.

La mano que había tomado 5 monedas, se congeló en el lugar.

Parpadeando un par de veces, miró a la dueña del puesto con confución en la mirada.

–¿Cuanto dices?

–50 Fee.

Hipólita entrecerró sus ojos, pensando que la mujer podría intentar cobrarle de más.

A lo que se refería la mujer, eran 50 Fee de oro.

Una moneda que ahora circula en el mercado de la isla como la unidad de intercambio oficial con todos los clanes.

Este dinero había sido creado en algún lugar desconocido, pero las líderes de clan dejaron que esta moneda se usára para los intercambios entre clanes y lentamente, se fue asentando para que la población común la usara.

Tambien habían Fee de plata, sin embargo, esa moneda es solo para compras pequeñas, como alguna chuchería y demás.

Entonces, cuando Hipólita escuchó este precio, quedó realmente estupefacta.

Con un Fee de plata, podrías comprar una ogasa de pan.

Con 4 de estos, podrías comprar carne de ave y huevos, con 10 podrías comprar la comida de una semana.

Con una moneda de oro, se podría comprar la comida de medio mes para una familia de 4.

Con 5 se podría comprar una buena espada de acero simple y afilada.

Con 15 podrías comprar el resipiente para entrenar el aliento.

Con 20 se podría comprar una excelente espada y con 40 se podría comprar un conjunto con armadura.

Entonces, 50 Fee de oro por solo un artículo que parecía ya existír y solo ayudaba en el entrenamiento del aliento…

Hipólita solo podía sentir que era una estafa.

La mujer notó la mirada dudosa de Hipólita, pero como una vendedora competente, dijo.

–No pienses que es caro…

Es un nuevo diseño de la líder y aparte, está hecha de la cerámica que traen las lamias, se dice que el entrenamiento con el aliento puede ser más fluído y mejora mucho…

Bueno, tengo que atender clientes, si sientes dudas, ¿Por qué no le preguntas a la líder tu misma?

La mujer terminó de explicar rápidamente, volviendo hacia la otra cliente que escuchaba su conversación con interés.

Hipólita asintió y sonrió, y aunque ya sentía que lo que desía la mujer era cierto, no se atrevía a comprar esta cosa de forma presipitada.

Despidiéndose apresuradamente, trotó por el camino.

Sus pies envueltos en unas sandalias de red se movían con tranquilidad en el camino cubierto de polvo.

Esquivaba otras mujeres en el camino y se dirigía hacia uno de los edifícios más grandes de la ciudad.

El centro de intercambio y comercio de la aldea.

Cuando llegó frente al lugar, lo que escuchó primero, fue el relincho de dos caballos fuertes que estaban atados frente a un carruaje de carga que se mantenía en preparación para salir.

Hipólita miró a su alrededor, encontrándose con la vista de Artemisa, su buena amiga, quien se preparaba y cargaba bolsas de lino llenas de trigo y maíz.

El cuerpo pequeño que no superaba los 160 CM de alto, cargaba bolsos que pesaban almenos una tonelada y lo empujaba con fuerza sobre el robusto carruaje.

El suelo se undía ante el peso de las ruedas anchas cubiertas de placas de acero, sin embargo ni ella o los caballos parecían preocupados por esto.

Cuando Hipólita entró en la zona de granero, le sonrió a Artemisa y le saludó mientras se asercaba con un trote.

–Oye, Artemisa, ¿Cómo te va con los preparativos?

Artemisa acomodó el equipaje de maíz, con el carro soltando un sonido pesado.

Debido al peso que aplastó algunas mazorcas,un aroma refrescante emanó alrededor del carruaje y llenó el granero el cual ya tenía este aroma tan característico a la temporada de cocecha.

Artemisa miró a Hipólita y le saludó mientras se secaba una gota de sudor.

–Hipólita, tiempo sin verte, ¿Cómo te fue con la caza?

Hipólita se asercó y le dio un abrazo con una mano, entregándole un beso en la mejilla a la chica de cabello negro y ojos verdes.

–Me fue bien, ese dragón bebé no fue un oponente.

Ahora tengo la cezina para el comercio.

Hipólita apuntó el pulgar hacia el saco que cargaba en su espalda, haciendo que los ojos verdes de Artemisa brillaran.

–Enserio, oye, quiero probar un poco de carne de bebé dragón.

Pero es tan cara y tan mala que no puedo atreverme a intentarlo.

Hipólita sonrió y puso los ojos en blanco.

–Oye, si las Arachne te escucharan decir esto, seguro que te intentarían apuñalar con sus flechas.

Aparte, la carne no es mala, solo..

algo dura.

Artemisa se encojió de hombros.

Sacando de su bolso lo que parecía ser un trozo de carne pequeña medio mordida y dijo.

–Llevo una semana mordiendo este pedazo..

dime tú si es tan bueno.

Hipólita sonrió algo avergonzada.

–Jaja, bueno, almenos mantiene a tus dientes fuertes.

Artemisa puso los ojos en blanco, mientras tomaba la bolsa con cezina de las manos de Hipólita.

–Como sea, estos son mejor para las Arachne y las lamias.

Esta vez voy a intercambiar las cuerdas de mil cedas y el mineral de las Arachne.

Así como las raícez de fuego y las pieles mudadas de las lamias.

Será un buen intercambio.

Artemisa acomodó las cosas sobre el carruaje.

aunque se le seguía agregando peso a este, sus tablones y ruedas solo rechinaban pero no se movían o doblaban.

La única muestra de peso que se mostraba, era como las llantas se undían más sobre el suelo terroso cubierto con capas de grava.

Mientras que las dos chicas charlaban, en ese momento llegaron un grupo de una docena de mujeres.

Hasta el frente del grupo, se asercaba una mujer fuerte de mediana edad que cargaba una lanza que parecía brillar con una luz de plata.

Al ver a esta mujer, los ojos de Hipólita y Artemisa brillaron.

Esta no era otra que Shakty, la líder y general más fuerte del campo de batalla entre las amazonas.

Sin duda un ejemplo a seguir y alguien a admirar entre chicas más jóvenes como Artemisa e hipólita.

Cuando esta llegó, comenzó a mandar al grupo de mujeres que la seguían y todas comenzaron a acomodar los carruajes que se preparaban para el comercio.

Un total de 5 carruajes que habían sido preparados de antemano, llenos de las necesidades que ocupaban otros clanes de la isla.

Cuando Shakty organizó algunas cosas, se asercó con Hipólita y Artemisa mientras les sonreía.

Primero puso sus ojos sobre Artemisa y asintió con aprobación.

–Artemisa, bien hecho, esta vez te encargaste de montar los carros por ti misma, realmente se te agradece tu tiempo.

Artemisa negó con la cabeza rápidamente.

–No es nada, se que las hermanas GReta y sol están pasando por el proceso de embarazo.

Es algo muy importante, puedo hacer esto sin sentirme cansada.

Artemisa apretó su puño, demostrando que realmente no le costaba nada.

Ante esto, Shakty volvió a agradecer.

Sin embargo, cuando miró a Hipólita, su sonrisa se contrajo un poco y entrecerró sus ojos.

–En cuanto a ti..

¿No planeas causar problemas, verdad?

Ante los ojos agudos del guerrero más fuerte, Hipólita solo parpadeó con sus grandes ojos, como si se preguntara por qué la repentina hostilidad, Claro, se olvidó selectivamente que le había causado muchos problemas al grupo anterior de caza de dragónes bebés.

Shakty levantó una ceja, preguntándose de donde había sacado esta joven tanto descaro.

–Bueno, esta vez desidimos llevarte, sin embargo, no te vuelvas a lanzar en un combate uno a uno, otra vez.

Cuando Shakty terminó de decir esto, Artemisa abrió sus ojos de par en par, sin embargo, hipólita solo asintió arriba y abajo como un sonajero.

–Garantizado, no me atreveré, jamás.

Seré obediente.

Shakty ignoró a esta joven que era tan descarada y en su lugar, desidió mirarla de serca en su próximo viaje.

Al final de todo, no era la primera vez que ella prometía algo y resultaba ser una completa mentira.

Enviándole una mirada cautelosa más, Shakty caminó hacia otros lugares, mirando con cuidado para que ningún carro estuviera mal ajustado.

Mirando como Shakty se alejaba, Artemisa puso una mano sobre el hombro de hipólita.

Sintiendo la fuerza pesada sobre su hombro delicado, Hipólita se preguntó qué pasaba.

A lo que Artemisa la miró con ojos grandes y sorprendidos.

–Por el dios de la montaña!

¡¿Peleaste contra el dragón bebé tu sola?!

Hipólita contrajo la cabeza ante el grito sorprendido de su amiga.

Frotándose la oreja zumbante, ella solo dijo.

–Oye, no pienses tanto en mi.

Solo fue la mitad de la pelea.

Le corté la cola al dragón, pero en ese momento el grupo de cazadoras llegó y lo terminaron.

-Hipólita suspiró como si fuese una lástima.

Apretando el puño, sus ojos ardieron mientras decía.

–Si no fuese por eso, yo le habría cortado la cabeza.

Artemisa no lo dudó.

Con su mano delgada, atrapó la oreja de su buena amiga y comenzó a reprenderla.

–¡¿Cómo te atreves a enfrentar a un bebé dragón, sola?!

¿No sabes que su aliento de fuego te puede carbonizar en segundos?!

Hipólita puso una expreción lamentable, su mano intentaba separar la mano de su amiga, sin embargo, esta la sostenía como si fuesen pinzas de acero.

Aunque hipólita podría despegar la mano si usara su técnica de aliento, realmente no podría usarla con su amiga.

Así que solo pudo sostener su oreja inchada mientras escuchaba como Artemisa la regañaba.

15 minutos más tarde, Artemisa terminó su reprimenda.

Sin embargo, no era porque ella terminara por su cuenta.

En su lugar era porque Shakty había terminado de rebisar los carruajes y había ordenado que el grupo que saldría, se juntaran.

Cuando Artemisa escuchó esto, inconcientemente soltó la oreja de Hipólita.

Y esta reaccionando rápido, saltó con todas sus fuerzas hacia donde otras amazonas se reunían para los preparativos.

Mirando esto, Artemisa solo pudo encojerse de hombros.

Rebisando que todo estuviera bien.

Se ajustó la cota de cuero de lamia que tenía puesta sobre su camisa y luego se dirigió hacia el grupo que se reunía.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Antonio_Martines Votos y comentarios, plox.

Unos capítulos atrás, leí un comentario de un lector que dijo que seŕia interesante ver cual sería la interacción entre los clanes.

en el aspecto de comercio y esas cosas.

Por lo que desidí escribir esto, sintiendo que sería interesante.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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