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Sistema cultista en marvel - Capítulo 308

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  4. Capítulo 308 - 308 Capitulo 308 Comercio Parte 3
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308: Capitulo 308: Comercio Parte 3 308: Capitulo 308: Comercio Parte 3 El grupo de carros continuó por el camino abierto de terrasería y grava.

El primer tramo del viaje había ido viento en popa y esto hizo que su grupo se sintiera bastante satisfecho.

Aunque su grupo tenía que detenerse a repeler pequeñas plagas que se asercaban al encontrar lo que ellos pensaban que eran presas, ellas los despachaban en varias rondas de flechas y combate montado.

Su grupo se había acostumbrado a la lucha con tácticas y un órden especifico.

Aunque habían chicas como Shakty que eran generales poderosos que podrían acabar con monstruos fuertes por su cuenta, en realidad la mayoría de amazonas no eran tan poderosas, por lo que sus peleas tendían a ser en grupos, con formaciones de batalla y trabajo en equipo.

Si el grupo se analizara en base de niveles.

Cada amazona tendría el nivel 1 en la infancia y adolecencia.

el nivel 2 cuando son guerreras y hasta el nivel 3 a 4 cuando eran guerreros de élite.

Las únicas que podrían superarlo, serían las primeras chicas que comieron frutos de mejora y las que entendieron los conceptos de aliento y magia.

Despina, Shakty, Eris, Tatiana, etc.

Eran un grupo que ahora se mantenía en el nivel superior.

Despina, Shakty y Lena eran las únicas que tenían niveles 6 en toda la aldea.

El lider de clan, la guerrera mas fuerte y el herrero que usaba siempre su fuerza para crear mejores armas.

De esta forma, los otros clanes eran similares, teniendo uno o varios sujetos de niveles superiores al 5.

Con el clan de Lamias teniendo al único nivel 7.

— Hipólita miró el bosque oscuro a su alrededor.

Desde que habían entrado en las zonas mas centrales, el aliento de lllla isla se volvió más pesado.

El aliento se volvía ligeramente húmedo y los riachuelos se podían encontrar amenudo enmedio de su viaje.

Las ruedas de los carros aplastaban senderos en los caminos, chapoteando agua y barro por donde pasaban.

Más de una vez intentaron despejar y abrir el camino para el mejor trándsito, pero solo se encontraron con que las lluvias repentinas, el crecimiento salvaje y rapido de las plantas así como el pasar de monstruos, destruían estos caminos que se usaban solo una vez al mes.

Por lo que al final se rindieron con ello.

Los cascos de su caballo pisaban el suelo embarrado.

Hipólita podía oler el aroma de la tierra húmeda que normalmente le traería a uno una sensación de paz y relajación, pero cuando se encontraban dentro del bosque, solo hacía que sus sentidos se agudizaran.

Sus ojos analizaron la caravana que seguía.

Por el frente habían 5 guardias que rodeaban al primer carruaje, su formación era en forma de tridente, con dos chicas apostadas a izquierda y derecha del camino, mientras que una estaba un poco mas adelante en medio y actuaba como explorador.

Por detrás estaban otras dos soldados que flanqueaban el carro y mantenían una mirada atenta a su alrededor.

En el carro había una sentinela que se posaba sobre la parte superior del carro, su punto de vista era más alto y en lugar de cargar un arma o vestir ligero como era la costumbre, usaba una armadura de acero y dos escudos que la cubrían de cualquier intento de ataque furtivo.

La formación del combo y era como una serpiente espinosa, con varios guardias en cada carro y que cada una vigilaba un aspecto en específico.

Por ejemplo, Artemisa al lado de Hipólita, miraba hacia los árboles, entre las ramas altas que podrían tener algún monstruo extraño que las asechara.

Mientras que Hipólita, miraba al horizonte, entre los arbustos, las raízes y detrás de los troncos gruesos de los árboles que podrían dejar pistas de algúna criatura extraña.

Las bromas del inicio del viaje se detuvieron bastante, puesto que ahora se movían en una zona peligrosa.

El bosque húmedo es una zona de grandes árboles que se mantienen como una especie de barrera antes de llegar a los humedales de las lamias.

Son utilizados por minotauros, silverbacks y hormigas asesinas, siendo estas últimas las mas problemáticas debido a sus números abundantes.

Claro, los otros dos tambien eran un problema, sin embargo, almenos los minotauros y simios podían ser asesinados con un golpe al corazón y su número suele ser mínimo, mientras que las hormigas, su peligro se mide por su número.

Hipolita recordó un suceso en el pasado.

Ella no había participado en aquella vezz, pero se dijo que el grupo de guerreras fue enboscado por un enjambre de hormigas que contaba con cientos de monstruos hormiga y hasta dos docenas de sus hormigas tanque.

Las tanque eran una variación que habían aparecido solo en los últimos tiempos y se consideraban una minoría.

Sin embargo, sus fuerzas y blindaje eran tan fuertes como un monstruo de nivel 3.

En ese momento, habían una veintena de guerreras, la mitad calló en combate y la otra mitad escapó con heridas graves.

Desde entonces, el grupo de comercio aumentó sus fuerzas, desde entonces Shakty participó en cada comercio y el número de guardias aumentó a 50 personas.

En ese momento, mientras se perdía en sus pensamientos, Hipólita escuchó un sonido de algo pesado callendo al suelo.

Un temblor pesado se escuchó, seguido de un rugido feroz.

Cuando volteó, se dio cuenta de que en el frente del grupo, un gran simio blanco había caído desde las copas de los árboles.

Calló al suelo y se levantó con prisa, arremetiendo con violencia hacia el grupo que se mantenía por delante.

La batalla inició rapidamente, con dos guerreras lanzándose al combate sin dudar.

Hipólita miró como el simio se lanzó hacia las chicas, sin embargo, una flecha con plumaje amarillo se mantuvo clavado en su flanco, haciendo que se moviera de forma errática.

Mirando esta escena, Hipólita apretó su lanza, analizando el combate en curso.

El simio debió estar en la parte superior de los árboles, una amazona lo miró y le dispararon con una flecha para bajarlo.

El cuerpo de los simios es resistente, pero no le es fácil aterrizar sano de una caída así.

debería estar mal herido y esa flecha debe haber causado mucho daño…

–Hipólita, no te distraigas.- depronto habló Artemisa a su lado.

Ella tomó una flecha del carcaj a su lado y abrió su arco en preparación para usarlo en cualquier momento.

–Entiendo.

-Asintió Hipólita, dejando de lado la pelea enfrente y en su lugar miró a su alrededor con precaución.

Su pecho se inchó cuando el aire llenó sus pulmones, y entró en un estado de combate cuando el arte de respiración se activó en ella.

Sus pulmones se saturaban con oxígeno y su corazón comenzaba a latír más rápido, llevando la sangre ardiente a cada parte de su cuerpo, haciendo que todas sus estadísticas saltaran constantemente.

En ese momento, cuando sus sentidos se agudizaron, sintió un aroma extraño.

En el lugar había un aroma de tierra mojada, hojas caídas y muertas, así como el aliento sangriento de la batalla sercana aparte de los olores diferentes de los carros.

Hipólita respiró profundo, olfateando un aroma sutil.

Como cuando el pelaje se empapa, como un perro mojado…

Sus oídos se agudizaron, el sonido de la batalla se volvió más claro, y los rayos de luz que atravezaban los doseles parecían más nítidos, con las partículas de polvo que parecían brillar como luciérnagas danzantes.

En ese momento, ella lo notó.

Un mechón negro que caía lentamente y brillaba por un instante con un brillo plateado.

Fue solo un segundo, ella intentó recordar todos los animales de pelaje negro y plateado que pudiera haber encontrado antes.

¿Minotauros?

No, su pelaje era muy corto y sin brillos de plata.

¿Sombras de guerra?

No, estos no tenían pelo.

¿Cerberos?

No, estos no vivían en zonas húmedas.

¿Que pasaba con los lobos?

Menos, ya abrían auyado.

Hipólita estuvo pensando en estas cosas mientras que subía su mirada hacia donde había venido ese pelaje.

Entonces lo vió.

Una extraña criatura que se escondía entre las sombras.

Cubierto de un espeso pelaje negro que parecía hacerlos invisibles ante la luz del atardecer.

Hipólita pensó que si no hubiese sido por los pequeños rastros de luz que quedaban antes de el anochecer, jamas lo abría notado.

Un simio gigantesco y negro, con ojos negros y que miraba a su grupo con sed de sangre, asercándose lentamente sobre sus cabezas.

Un escalofrío recorrió la espalda de Hipólita al notar que no era solo uno, sino docenas, y eso solo desde su lado.

Sintiendo el escalofrío en su espalda, sus pupilas se dilataron y contrajeron, cuando levantó su lanza y gritó.

–¡Emboscada!

¡Desde las copas!

Fue solo un segundo, cuando esos simios gigantes se lanzaron desde lo alto, callendo directamente sobre su grupo que aún estaba desprevenido.

Hipólita no lo dudó.

Su aliento fue controlado con maestría, cuando la punta de su lanza fue envuelta por una capa de viento invisible.

Apuntó al simio que caía al lugar más sercano, y entonces lanzó su lanza.

El arma atravezó el aire como si fuese impulsada por un gigante.

Atravezó el espacio con una fuerza abrumadora como un destello de plata, y en un momento, un chorro de sangre roja con mechones de pelo negro y plateado fue dispersado sobre las cabezas de las chicas.

Fue en ese momento cuando el ataque se hizo notar.

Los simios calleron con violencia abrumadora y soltaron rugidos de batalla que se utilizaron para aturdir al contrincante.

Fue solo un instante donde los simios atacaron.

Pero por suerte, las chicas tenían experiencia.

El nivel de reflejo y reacción de una amazona tan fuerte es suficiente para volverlas inhumanas.

Y con el aviso de Hipólita, fue suficiente para que las chicas almenos prepararan sus armas.

Por lo que en el momento del rugido, su acto en lugar de asustar o aturdir, fue más como un aviso de batalla que tenía que ser respondido.

Entonces, la batalla comenzó.

Hipólita miró como el gorila que atacó calló al suelo, la lanza lo había atravesado hasta el contrapeso en la base de la lanza, undiéndose y casi atravezándolo por completo.

Evidentemente, era imposible recuperar su lanza atascada en ese momento, por lo que sacó su espada envainada en su cintura.

Un gorila a su lado fue alcanzado por una flecha de Artemis, sin embargo, tal vez debido a la prisa, la flecha solo golpeó el brazo musculoso, sin herirlo mucho.

Ella no lo dudó, apretó los flancos de su caballo blanco y este relinchó con poder, lanzándose sin miedo hacia el combate.

Ella chocó contra el gorila muy rápido, así como las amazonas a sus alrededores tambien contra atacaron.

Los sonidos de choques se escucharon en todo el espacio.

Hipólita blandió su espada larga contra el simio delante de ella.

El monstruo de pelaje negro gritó con furia, sus manos tenían garras negras y afiladas como cuchillas, las cuales blandió hacia ella.

*¡Cachan!* La espada y las garras chocaron, aunque el aliento de Hipólita rodeaba la hoja, las chispas aún brillaron como si el acero se encontrara con acero.

El monstruo simio mutante fue empujado hacia atras, gracias a la fuerza cuadrúpeda del caballo bajo Hipólita.

Sin embargo, ella tambien casi es levantada de su asiento y lanzada hacia atrás.

Apretó sus piernas sobre el estómago del caballo, temiendo salir expulsada.

Su brazo se entumió ante la preción, pero la espada no se aflojó de su mano en lo absoluto.

Ajustando su postura sobre su montura, ella agitó su muñeca un poco, relajando las articulaciones y entonces, se lanzó denuevo contra el simio que ya había corrido hacia ella denuevo.

En los alrededores, un total de hasta 30 de estos simios se habían lanzado en una emboscada.

Parecían ser Silverbacks, sin embargo, su pelaje no era de color blanco plateado como uno acostumbraría ver, en su lugar, eran de pelaje negro, con garras delanteras mas afiladas y sin duda, parecían actuar con más sabiduría.

Como los gorilas de la naturalesa, viviendo en manadas y actuando en grupos.

Entonces, evidentemente, si estos eran un grupo de gorilas que se comportaban como gorilas reales, ¿Donde estaba su jefe de manada?

Esa pregunta fue respondida cuando Shakty, quien debería ser la guardia de fuerza superior, salió en una cabalgata acelerada, chocando contra un único simio gigante.

Este era completamente oscuro, con una espalda teñida de mechones plateados, con una altura de hasta 5 metros y que emanaba un aire ominoso y depredador.

Shakty y el simio gigante chocaron, lanza y garras.

Shakty golpeó con fuerza, cuando su lanza se envolvió con un aliento que pareció arder con el calor de las llamas.

El gorila gigante gritó con dolor y furia.

Golpeó a Shakty con sus garras que eran tan afiladas como espadas, pero el caballo bajo Hipólita saltó hacia un lado con gran sincronización.

El suelo fue barrido y aplastado por las garras monstruosas, dejando un pozo profundo en el terreno.

Shakty Frunció el ceño.

Había notado que este monstruo bien podría tener una fuerza casi similar a la suya.

Estaba confundida.

¿Cómo había aparecido tan derrepente una raza así?

¿Porqué nadie lo notó antes?

Con dudas en su corazón, desidió que tendría que acabar con este combate rápido y luego analizar el estado de los monstruos, entendiendo con que clase de nueva especie se encontraban.

En ese momento, su respiración se agitó, su lanza pareció iluminarse con un brillo azul, cuando su punta se cubrió con una llama ardiente azulada.

Shakty intercambió miradas con el monstruo mutante líder y se lanzó a la batalla.

De inmediato, una pelea entre seres de fuerzas superiores se hizo notar en este lugar.

El simio gigante gritó con furia cuando la lanza de Shakty pareció quemarlo.

Un olor a pelo quemado llenó el lugar, sin embargo, esto hizo que el gorila gigante enloquesiera, comenzando a golpear a Shakty con furia desmedida.

El suelo tembló, los árboles se partieron y la tierra salpicó dejando cráteres profundos en el suelo, los cuales dejaron grietas y pequeños barrancos.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Antonio_Martines Votos y comentarios, plox.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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