Sistema cultista en marvel - Capítulo 309
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- Capítulo 309 - 309 Capitulo 309 Comercio Parte 4
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309: Capitulo 309: Comercio Parte 4 309: Capitulo 309: Comercio Parte 4 La caravana se llenó con el olor de la guerra.
El suelo retumbó y los gritos, relinchos y rugidos se entrelazaban en una melodia caótica y despiadada.
En un lado, una amazona sacó un hacha de su espalda, cortando con furia descomunal, el brazo de un simio, enviando sangre por todas partes, mientras que se escuchaba el grito de furia del gorila.
En otra esquina, el gorila arremetió contra la amazona, golpeándola con sus garras largas y afiladas, sin embargo, antes de que el estómago de la amazona huviera sido abierto, el caballo debajo de ella saltó hacia un lado, golpeando con sus cascos el vientre del simio, enviándolo a volar.
En otro lado, una amazona fue golpeada, enviada a volar como un meteoro hacia el suelo, la sangre se veía pero no se sabía su vida o muerte.
Pronto, el caos se fue ajustando.
Las amazonas guerreras se unieron para enfrentar en grupos a estos monstruos.
Recojieron a los que fueron heridos en el ataque furtivo, los subieron a carros libres y los trataron.
En ese momento, la segunda comandante se levantó y dio órdenes para que se formaran y repelieran a los simios.
–¡Formación de puercoespín, apresúrense!
-Sonaban los gritos.
Los carros se movieron deprisa.
En este tipo de cosas, no solo las guerreras eran de importancia, los conductores experimentados y los caballos que no le temían a nada eran de suma importancia estratégica.
Los carros fueron juntándose hasta que estuvieron pegados los unos con los otros, posteriormente, las amazonas de los alrededores, se movieron hacia atrás, rodeando los carros y usando lanzas largas para apuntar afuera.
Depronto, el caos se volvió orden, y con esto listo, las bajas de los simios aumentaron de forma exponencial.
Hipólita resibió una nueva lanza de detrás de ella, por lo que la sostuvo con gusto mientras la apuntaba al simio frente a ella.
Con una sonrisa feroz, gritó.
–Bueno, ahora quien le teme a quien?
El simio no entendía lo que este pequeño mono sin pelo le decía, sin embargo, una cosa era clara, parecía menospreciar su fortaleza.
Lleno de furia, se golpeó el pecho y rugió al cielo, mientras que toda su violencia se reunía en sus puños.
En ese momento, la sonrisa de hipólita se congeló por un momento.
No solo fue ella, sino que todas las amazonas parecieron sentir un escalofrío, cuando un aura negra rodeó los cuerpos de los simios y sus cuerpos se incharon.
–Mierda, tienen magia fortalecedora.
–Dijo alguien en algún lugar.
En ese momento, Artemisa, que estaba por detrás, fue la que inesperadamente reaccionó más rápido.
A flecha en su mano salió disparado tal vez en un descuido, volando y golpeando al simio justo en el pecho.
Sin embargo, con un sonido como de metal chocando, la flecha solo se undió en la punta y luego calló al suelo sin poder atravezar mas.
a sangre del simio calló por su pecho, con un tono oscuro y tenebroso.
La sonrisa de Hipólita se congeló, mientras maldecía.
–Carajo, para qué hablé.
Entonces, ella apretó su lanza y gritó.
–¡GRaar!
su brazo se inchó, su mano sobre la lanza se apretó como pinzas de hierro y el aliento de su cuerpo rodeó la punta de la lanza con todas sus fuerzas.
Golpeando hacia adelante, tenía planeado atravezar el cuello del simio que atravezaba una transformación.
Sin embargo, justo en ese momento, el simio dio un paso atrás, casi dejando una imagen residual por donde pasaba y la punta de lanza solo logró dejar una marca en el pecho y rostro del simio, sin llegar a cortar un órgano o músculo importante.
–¡Todas!
¡No se contengan!
¡Usen magia!
La comandante de guerra no lo dudó, dando permiso para que las chicas usaran magia.
Este acto no era algo normal.
La magia de estas amazonas no es algo abundante o que tiene una escuela antigua que les enseña a controlar y distribuír en un combate.
Su magia era tosca, despertada aveces por accidente o por la comida de algún fruto magico.
La magia para ellas es solo un recurso que se usaría en momentos de suma importancia, debido a su capacidad en combate y que el gasto mental podría debilitar las en el momento del final de la batalla.
Pero ahora estos simios se habían mejorado tanto.
Si no usaban magia, no tendrían otro remedio que morir en el lugar.
Por esta razón,cuando Hipólita escuchó esto, miró hacia atrás de ella.
No miró al comandante, sino que miró a Artemisa, quien sacaba una nueva flecha de su carcaj.
Ambas intercambiaron miradas, y un entendimiento tásito se conectó entre ambas.
Las dos, junto a –Elena, otra chica que se había quedado en el clan, eran mejores amigas.
Aveces practicaban el uso de su magia en momentos de combate y tenían una capacidad de combate mas o menos desarrollada.
Entonces, cuando ambas intercambiaron miradas, ese entendimiento ya se había creado.
Hipólita volvió su mirada hacia el gorila que tenía frente a ella, y sin dudarlo, movió la energía extraña que se había mantenido estancada dentro de su cuerpo durante toda la pelea.
En ese momento, en todo el campo de batalla, se escuchó un sonido como si burbujas reventaran, llamas se incendiaron, rayos crepitaran y riachuelos sonaran.
Loces de colores se encendieron en los alrededores.
Hipólita sintió como su aliento se parecía mover con más pesadez, un escalofrío recorrió su colubna vertebral, cuando la punta de su lanza que antes estaba cubierta con una capa de aire invisible, se tornaba azul como el agua.
A su lado, miró como otra amazona parecía ser cubierta por pequeños objetos como rocas que se formaban en el aire, creando una armadura pesada que la cubría a ella y a su caballo, la punta de su lanza se cubrió con un color amarillo brillante, como si la escencia de la tierra se huviera fundido con su aliento.
A su lado, otra chica se rodeó de llamas rojas, su lanza parećia una antorcha y el calor a su alrededor pareció retorcerse.
Hipólita escuchó un sonido familiar de traqueteo en su espalda, mientras que una sonrisa se formaba en su rostro.
¿debería verme igual de genial que las chicas a mi lado?
Pensó de forma juguetona, cuando en ese momento, el gorila mejorado se movió con imágenes residuales persiguiéndolo, y se lanzó hacia ella, usando sus garras afiladas como cuchillas.
Hipólita no dudó, cuando su lanza golpeó el aire, creando una hoja de agua frente a ella, chocando contra el pecho del monstruo y explotando en innumrables salpicaduras.
*¡GRaror!* El simio Gritó con furia, sin embargo, seguido de su grito, una flecha envuelta en electricidad llegó ante él, golpéandolo en la cara con fuerza.
La flecha se enterró en el hueso, sin poder atravezarlo, sin embargo, la electricidad que envolvía la flecha rodeó el cuerpo mojado del simio, descargando su electricidad con violencia, envolviendo al simio en un rayo plateado que trajo un olor a pelo quemado en los alrededores.s –¡Jaja!
-Hipólita se rió, y sigió adelante sin detenerse.
Su lanza se infundió con poder magico y aliento, creando en su punta una pequeña esfera brillante.
El Proceso de creación fue algo tardado, unos 5 segundos.
Para ese momento, cualquier enemigo ya se habría movido o corrido, pero con el simio electrocutado y sin poder moverse, le dio suficiente tiempo para atacar.
–¡Toma esto, bastardo!
El sudor se formó en la frente de Hipólita, cuando la pequeña esfera como una canica de cristal voló como un rayo, atravesando el pecho del simio y saliendo por su espalda.
E chorro de sangre negra salió expulsada de la herida como una fuente.
El simio gritó con furia, pero incluso en ese momento, no pudo moverse, y sus extremidades se contraían en espasmos que lo detuvieron.
En los alrededores, escenas similares se vieron.
La chica de armadura de tierra a su lado, hizo que varias púas de tierra se levantaran debajo del simio, deteniéndolo, y entonces ella utilizó la punta de su lanza como un martillo, golpeando la cabeza del gorila y aplastándola.
Era extraño ver como una cuchilla aplastaba en lugar de cortar, pero así era la magia.
Del otro lado, la chica de fuego tuvo que bajar d su caballo ya que este se sentía incómodo ante sus llamas, pero no importaba, puesto que ella saltó y abrazó al simio, quemándolo como una especie de mujer suicida.
En lso alrededores, los simios calleron uno tras otro sin detenerse.
Hipólita guardó su magia.
Solo fueron unos segundos, pero esto fue suficiente para hacerla sentir exausta.
Su mente dio vueltas, pero almenos había asesinado a su contrincante.
Se sintió algo frustrada.
sabía que para ser un comandante, debías lograr un control de magia impresionantes, así como la capacidad de lucha y maniobra con magia de horas.
Si no duraba unos segundos, ¿Como podría alcanzar nuevas alturas?
—– La pelea de este lado ya había casi terminado, pero del lado de Shakty, solo iba en alsa.
El poder de dos seres de niveles 6 era aterradora.
Sus figuras se desdibujaban en el aire y solo parecían poder verse cuando se detenían para empujarse o cuando eran golpeados y chocaban en el aire.
Los rugidos del simio gigante resonaban en el aire y un olor a carne quemada se hacía mas evidente.
En ese momento, el gorila gigante inchó su cuerpo, cuando el aura oscura lo rodeó y tuvo un crecimiento muscular, casi creciendo en un tercio.
Golpeando su pecho como un kingkong pequeño, el aura de violencia lo hizo parecer un Goliat.
Shakty tambien se rodeó con el poder de la llama azul en su flecha, cuando todo su cuerpo se tensó con fuerza.
Sus pupilas marrones parecieron brillar con un tono azul, cuando la magia en su interior se alborotó.
Las auras poderosas chocaron, y pareció estar apunto de iniciar una pelea de gigantes, cuando una voz femenina se escuchó desde lejos.
–Ya me preguntaba por que no habías llegado, y todabía se escuchaba un alboroto tan enorme serca de nuestro territorio.
La voz femenina se escuchó, seguida de un sonido como de algo pesado arrastrándose por la tierra, así como algo chocando contra el aire.
Shakty miró a su lado, justo para encontrarse con la figura de una Lamia envuelta en armadura, balanceando una enorme alabarda y golpeando el torso del simio con la parte similar a un hacha.
*¡GRRAAARR!* El simio gritó con fuerza, siendo lanzado hacia atrás.
Su sangre negra salpicó con un olor a pescado desagradable.
y bañada por esta sangre, estaba la lamia alta con armadura, sosteniendo la alabarda como si se tratara de un simple bastón, sacudiendo la sangre y carne sobre el suelo.
–Bueno, parece que no llegamos tan tarde.
–Dijo la lamia, con un tono de voz heroico, Por detrás de ella, se escuchaban la llegada de mas lamias, y las figuras cubiertas de armadura se veían arrastrarse con distintas armas pesadas, asercándose a este lugar.
Shakty suspiró de alibio, sonriendo.
–Oye Laya, como me agrada verte en este día.
La lamia, de nombre Laya, soltó una carcajada, su tono de voz era fuerte y sonora.
Aunque pronto miró hacia el lugar donde el simio gigante había sido estrellado.
Entre un montón de árboles y polvo levantado, una sombra oscura comenzaba a hacerse notar.
–Sin embargo, hablaremos de nuestra reunión mas tarde, por ahora, ¿Que tal tratar con este chico resistente?
La lamia movió su alabarda con un giro de muñeca, mientras que un aura como las sombras parecía rodearla.
Su armadura y alabarda se tiñeron de un oscuro azabache, y en su yelmo, un par de ojos ardientes de fuego dorado parecieron encenderse.
–¡Jaja!
Me encantaría!- Dijo Shakty, envolviéndose en sus llamas azules una segunda vez, ahora mas poderoso que antes, haciendo que cada hoja seca y rama se carbonizaran a su alrededor, y que algo de su ropa se quemara, haciendo que su cabello, sandalias, y algunos otros artículos se incendiaran, dejando solo su armadura y lanza intactas.
Con cada paso que daba al frente, sus huellas quedaban marcadas en el suelo, dejando marcas al Rojo Vivo envueltas en cenizas.
Ambas figuras se miraron, una envuelta en sombras como si la oscuridad del abismo tomara forma, y la otra ardía como un lucero del alba, iluminando al mundo.
En ese momento, el simio salió del polvo, mas grande que antes, y envuelto en una niebla de sombras que ocultaba su figura entre tinieblas opresoras.
Shakty y Laya se miraron por última vez, y con un tirón de cola y un pisotón, ambas desaparecieron de su lugar.
*Exploción!* El suelo se undió, así como el lugar donde estaba el gorila tambien se undió, cuando el gran simio saltó hacia ellas.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Antonio_Martines Votos y comentarios, plox.
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