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Sistema cultista en marvel - Capítulo 326

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326: Capitulo 326: Escape semanal 326: Capitulo 326: Escape semanal El tiempo pasó en un abrir y cerrar de ojos.

Habían pasado 3 años desde que Astoria nació.

La pequeña niña que en un momento solo podía llorar con fuerza y fue conocida entre las demas amazonas como un individuo peculiar, debido a su apariencia, se mezcló entre el grupo de recién nacidas de ese año.

La pequeña niña pasó de aferrarse a los brazos de su madre, a perseguir mariposas y jugar en el barro.

Una pequeña que era muy enérgica y que tenía un físico especial.

Cada noche, se recostaba bajo el brillo de las estrellas, gustándole escuchar las historias de batalla de su madre.

Las dos figuras se acurrucaban en la cama, bajo las sábanas, mirando el cielo estrellado, con el cuerpo de Astoria que parecía brillar con el resplandor de las estrellas.

Se descubrió que parecía haber un contacto peculiar con ese astro, ayudando a la pequeña a recuperarse de cualquier daño, ya sea una enfermedad, cansancio o heridas.

Tras dormir bajo estas estrellas, ella recuperaba su cuerpo a un estado sano.

No era algo tan raro, cada amazona estaba bendecida por la luz de la estrella mas brillante, dormir bajo las estrellas tambien las ayudaba a recuperarse, pero Astrea era la favorita sin lugar a duda.

Hipólita tambien lo notó.

Dormir junto a su hija, parecía ayudarla a mejorar su capacidad de combate.

Una cosa era recuperarse, otra diferente, era poder aumentar tu fuerza constantemente.

Entonces..

Hipólita solía tener pijamadas en casa, lo cual dejaba desconcertada a Astoria, pero claro, siempre estaba feliz cuando llegaban algunas amigas que le contaran buenas historia de combate.

———- En este día, Astoria saltó por la ventana del segundo piso.

Su cabello platino se alborotó cuando el viento la golpeó de lleno.

Aterrizó sobre la tierra con sus dos piernas, casi sin hacer ruido alguno.

Ella rodó por el suelo, y luego de lograr esto, barrió sus huellas con las manos.

Asintiendo, miró a su alrededor con cuidado, asegurándose de que nadie la huviera visto bajar a escondidas.

Si su madre la descubría escabullirse denuevo, solo podía pensar en que sus nalgas se partirían por la mitad.

Por suerte, no había nadie alrededor.

–Fiuh..

Ella suspiró de alibio, sacudiéndose el polvo en su ropa.

Tras ajustarse un poco, miró hacia una esquina, corriendo, Su cuerpo pequeño parecía estar poseída por un conejo, saltó y se movió con gran agilidad, metiéndose entre algunas ramas que habían en un pequeño matorral.

Cuando su mancha rubia se desbaneció entre el matorral, tres personas salieron de una esquina.

Estas eran Hipólita, Despina y Eris.

Cuando las amazonas aún estaban en crecimiento, 5 amazonas se levantaron en aquella guerra contra los goblins.

Despina, Shakty, Eris, Jhanet y Lena.

Cada mujer fue un pilar que sirvió como la punta de lanza ante el grupo frágil de mujeres perdidas en aquel entonces.

Despina era la lider y Shakty era el guerrero mas fuerte, sin embargo, las otras tres eran igualmente importantes.

Lena era una mujer que se involucró en la herrería, ahora la jefa de artesanos para todas las amazonas, quien construía cada arma y armadura que portaban las amazonas mas fuertes.

Jhanet se involucró en la construcción, ella levantó los edificios y muros ahora característicosss de Temisira, la ciudad amazona.

Creó los mecanismos que recordaba de la vida antes de la isla, trayendo las poleas leídas en libros, la forma de construír cuerdas, telares y hornos.

Sin duda fue la mente maestra que evitó que la ciudad callera en un aspecto bárbaro y antiguo.

Eris, ella era una cazadora experta, Shakty era un gran guerrero, pero Eris era la mejor Ranger, su capacidad de rastrear comida, animales, identificar plantas venenosas y comestibles, sus técnicas de acecho y combate a corta y larga distancia la hizo convertirse en la líder del grupo Ranger en el clan, alguien increíblemente importante que pasó por batallas y se atrevió a cazar monstruos que eran conocidos por su poder.

En este caso, lo que Eris había venido a rastrear, no era un dragón bebé que era conocido por su poder, ni los rastros de un unicornio que eran conocidos por ser tan escurridisos como una locha en el río.

Ella vino por Astoria.

Eris levantó una ceja.

Mirando a Hipólita, luego a Despina, preguntó.

–¿Enserio me llamaron para esto?

Ante su pregunta, Despina se frotó el puente de la nariz, mientras que Hipólita se retorcía en su lugar, bajo la mirada de su maestra.

Ella estuvo trabajando debajo de Eris en el grupo de Caza.

Para Despina, Eris era una niña, pero para Hipólita, Eris era la lider suprema que le enseñó como usar una lanza, como caminar en el bosque y todo lo demás.

–Bueno, maestra..

es una historia algo complicada…

Despina suspiró, cruzándose de brazos, dijo.

–No pienses que te llamaríamos para algo inútil, solo lo aríamos si realmente llegáramos a un callejón sin salida.

Hipólita asintió, tomó un mechón de cabello, y miró el lugar donde su hija había desaparecido, una vez mas.

–Todo comenzó hace…

Unos dos meses.

Eris ha desaparecido almenos una vez por semana..

Un rastro de preocupación apareció en el rostro de Hipólita.

Nadie sabía como se sintió la primera vez que su hija desapareció.

Estaba terminando de entrenar en el patio delantero, cuando regresó y no encontró a su pequeña en ningún lugar, ni dentro o fuera de su casa.

Estuvo buscando por media aldea, hasta que su hija apareció denuevo en su casa, diciendo que había salido a jugar al patio trasero.

Hipólita la regañó y Eris lloró, pero una semana después, volvió a escapar.

Despina asintió.

–Desde entonces, emos intentado buscarla, pero..

hay un problema con esta zona de arbustos.

Eris levantó una ceja, confundida.

Miró las ramas y arbustos, ella dijo.

–¿Es broma?

detrás de esto, debería estar la casa de Elena, lo recuerdo bien, tu y esa niña son buenas amigas.

¿No podría haber ido a ese lugar?

Hipólita suspiró, negando con la cabeza.

–No es así.

Ese día tambien miré sus huellas, y pensé lo mismo, pero el resultado fue que ella desapareció.

No habían rastros en ninguna de las casas de los alrededores…

Hasta que encontramos que este lugar había cambiado.

Eris frunció el ceño.

Notó un cambio en la voz de Hipólita cuando dijo la última palabra.

Miró a Despina con evidente confución.

Despina asintió.

–Por eso te llamamos…

Esto es mas complicado de lo esperado.

Después de una discución, el trio llegó a un entendimiento.

Eris asintió ante la solicitud de seguir los rastros que fueron borrados de forma torpe hasta llegar en la zona de arbustos.

Esto era un pequeño parque, arbustos, ramas, árboles frutales de peras.

Del otro lado se veía la cerca que llevaba a la casa de Elena.

Eris siguió las huellas, con facilidad.

Esquivó las ramas y arbustos con la facilidad con la que un cazador experimentado lo aría.

Por detrás la seguían Despina e Hipólita, sin perderla de vista.

Eris continuó adelante, sin embargo, 20 segundos mas tarde, se detuvo confundida.

Levantó la mirada, con alerta.

Ella miró hacia adelante, aún mirando a lo lejos la serca y por detrás..

un bosque denso.

Hipólita dio un paso adelante y dijo.

–Te lo dije, es diferente.

Despina dijo.

–Esto sucede cuando sigues las huellas, te lleva a algún lugar extraño.

Pero solo si sigues las huellas, si te sales del camino, simplemente tocas la serca.

Eris parpadeó confundida.

Dio un paso a un lado, depronto la escena cambió.

Ella dio un paso adelante, luego un salto y tocó la serca.

En cuanto a la apariencia trasera, ya no parecía un bosque denso, sino que se veía el patio de hipólita.

El trio regresó denuevo al lugar donde todo iniciaba.

Eris frunció el seño, no dijo nada, simplemente se metió denuevo al bosque pequeño que parecía tener un tamaño inusual por dentro.

Eris ahora se lo tomó mas enserio.

Por detrás, Despina e Hipólita intercambiaron miradas.

Aunque había confianza, tambien había un sentimiento de duda.

No era que ellas no huvieran intentado seguir esas huellas.

Sin embargo, en algún punto parece que Astoria se vuelve una experta en sigilo y su habilidad para moverse se vuelve increíblemente difícil de rastrear, todabía esto se conbina con otras huellas, y en el momento que pierden el rastro, simplemente tocan la serca.

Entonces, ahora solo esperaban que Eris intentara seguirlo.

Con las tres moviéndose, el camino del principio era normal.

Eris se movía entre las ramas, raíces y arbustos solo como un elfo que vivió en el bosque lo aría.

Sus ojos no perdieron de vista esas huellas.

Caminando de hizquierda a derecha.

Con mas profundo caminaban, la serca de adelante parecía alejarse cada vez mas, y el bosque detrás se volvía mas profundo, como si huvieran recorrido un gran tramo.

En ese momento, Eris se detuvo, encontrando que las huellas parecían desvanecerse.

Ella se agachó, las dos pequeñas huellas eran muy claras.

Como si se hubieran olvidado de cubrirlas.

–Oh, parece que es esto una vez mas.

Dijo Despina en voz baja.

Hipólita asintió.

Eris levantó una ceja.

–¿Cómo que otra vez?

Despina explicó.

–Siempre que se pierde, ella deja esta marca de huellas…

Creo que es algo como una trampa.

Hipólita suspiró.

–Siempre que llegamos aquí, el rastro parece confundirse.

Buscamos alrededor, pero solo hay rastros de huellas animales.

No encontramos nada mas.

Eris asintió.

Tocó la huella y sus bordes, luego undió su mano en el suelo al lado de la pisada.

Eris miró su marca y la huella.

–Entonces..

es así..

Despina abrió sus ojos.

–¿Notaste algo?

Eris asintió, aunque luego negó.

–Es evidente que ella saltó aquí.

Hipólita parpadeó.

–¿Saltar?

Eris asintió.

Se dio la vuelta y miró las otras huellas de Astoria.

Apuntó a ambas marcas.

–Miren estas huellas.

El peso de Astoria no es mucho y son bastante superficiales.

Como ella dijo, Despina e Hipólita notaron que las marcas de huellas eran algo superficiales, sin mucha marca.

Luego Eris apuntó a las últimas huellas.

–En cambio, mira estas de aquí, son profundas, con un undimiento en las puntas.

Yno se limpiaron, como evidencia de que ella alcanzó algo y era un desperdicio bajar para subir la huellas por lo que se dejaron atrás.

Eris levantó la cabeza, encontrándose con la vista peculiar de árboles altos.

Eris miró los troncos y los doseles densos que no dejaban pasar mucha luz hacia abajo.

Buscó marcas de fango en los troncos sercanos, pero no miró ninguna marca.

–Tal vez saltó y alcanzó una rama..

pero evidentemente ella no podría alcanzar un lugar tan alto..

Los árboles altos tenían sus ramas mas bajas a unos 8 metros.

Hipólita negó con la cabeza.

–Imposible, su límite de salto serían unos 2 metros, ella no alcanza mas que esto.

Eris levantó las cejas.

–¿Tan alto a su edad?

Solo tiene 3 años, ¿No?

Eris se sorprendió, Hipólita parpadeó, pero una sonrisa orgullosa apareció en su rostro.

–Bueno, Astoria es muy talentosa, sin duda creo que es la joven mas fuerte en su grupo de edad.

Despina puso los ojos en blanco.

Quería decir, “Si tu hija es descendiente de un dios, sería un desperdicio si no fuese almenos así de fuerte a esta edad.” Aunque claro, esto era un secreto por lo que no se diría.

Eris asintió, sin encontrar rastros alrededor, entonces volvió a mirar el suelo.

–Entonces, si su límite son dos metros..

¿Subió a algo mas?

Parecía hablar consigo misma.

Con la mano en la barbilla, miró el suelo un rato largo.

Hipólita y Despina se callaron, sabiendo que el otro lado estaba concentrada, aunque mientras mas tiempo pasaba, parecía que Eris tambien había llegado a un callejón sin salida.

Despina e Hipólita perdían las esperanzas con cada minuto mas que pasaba.

Ambas tenían mucha confianza en la habilidad de Eris, pero cuando se trataba de adentrarse en un espacio tan extraño como este, hacía que ambas se sintieran perdidas.

Hasta que Eris parpadeó.

–Ah, es así…

Ella miró alrededor, pronto pareciendo encontrar algo que buscaba.

Hipolita dio un paso adelante.

–¿Lo encontró?

Despina suspiró de alibio, ahora depronto sintiendo que no fue un desperdicio adentrarse juntas en este lugar.

Eris asintió con confianza.

-Pensamos que Astoria desapareció, o tal vez subió a una rama, pero..

¿Qué tal si subió sobre algo?

–Como una carroza?

Preguntó Hipólita, pero no encontrando huellas lineales de un carro.

Despina dio un paso adelante.

Una vez borrando la niebla por delante, entender lo demas sería simple.

–No un carro, pero si un caballo.

Eris asintió.

–Si, esta pequeña tomó la ayuda de una montura para moverse.

Apuntó al suelo, donde encontró huellas animales ocultas entre las hojas muertas.

–Un caballo, y uno bastante fuerte sin duda.

Las marcas de las pesuñas eran profundas, amplias y parecían salvajes, sin erraduras.

Hipólita tambien lo notó y se sorprendió.

–¡Valla!

Es esto.

El grupo se llenó de energía.

Con el camino despejado, pudieron seguir adelante.

ahora era obvio por donde debían atravezar el bosque, acelerando en sus pasos.

Sin embargo, era obvia una cosa.

Algo que apenas se daban cuenta.

Después de recorrer alrededor de 20 minutos.

Hipólita miró a su alrededor, notando que el lugar parecía desdibujarse.

Despina y Eris tambien lo notaron, cuando el camino de adelante se volvió borroso.

–Este lugar…

¿Parece estar desapareciendo?

Fue lo último que dijo Eris, cuando las tres chocaron contra la pared del otro lado del pequeño parque.

De ese lado, solo se encontraron con Elena, quien regaba algunas flores en su jardín.

Las 3 mujeres intercambiaron miradas con el otro lado, depronto sintiéndose avergonzadas.

———- Astoria sonreía feliz.

El viento golpeaba sus mejillas mientras que su buen amigo debajo de ella corría a gran velocidad.

–¡Vamos pequeño!

Mas rápido!

Ella gritó, cuando el caballo de color blanco puro bajo ella saltó una gran pendiente.

La luz del sol los iluminó, tambien dejando notar el cuerpo blanco puro y el cuerno afilado en la frente del equino.

Esto era un unicornio.

Astoria levantó sus manos, soltando una carcajada.

–¡Jajaja!

¡Vamos!

El unicornio calló en un amplio prado cubierto de flores coloridas.

Esto era un valle lleno de flores y pasto suave.

En cada flor, habían pequeñas criaturas danzantes, que si uno mirara con mas cuidado, encontraría que eran pequeñas hadas que jugaban, descansaban y charlaban.

En el centro había un amplio espacio verde donde se movían algunos animales pequeños y tiernos.

Y en su centro, un único árbol gigantesco que parecía cubrir el cielo.

Su tronco era tan grueso como una casa, el dosel era rojo con destellos dorados.

En su parte inferior, habían raícez tan gruesas que uno podría usarlas como mesa.

Sentado en una de estas, estaba un hombre.

Vestido con ropa simple de lino, con el cabello blanco corto.

Su única pupila estaba cubierta con un tono dorado, muy similar a Astoria.

Victor miró el bosque detrás de la niña, pareciendo notar algo.

–¿Parece que el camino de las hadass, está apunto de descubrirse?

Dijo, frotando su barba con una mano.

Astoria bajó del lomo del unicornio, suspirando con alegría.

Intentó acariciarle el cuello, puro su mano apenas le tocó la pierna.

Ella sonrió y dijo.

–Muchas gracias amigo.

El unicornio asintió, la miró y frotó su osico contra la pequeña, alborotando su cabello.

Astoria soltó una risita.

Luego de palmearlo, miró hacia adelante, encontrándose con la figura de Victor.

–Hola amigo,regresé.

Victor frunció el ceño.

–Si me dices amigo, siento que me comparas con el caballo.

Estará bien si me hablas como te expliqué.

Dime papá.

Astoria parpadeó, ladeando la cabeza.

–Amigo.

Victor frunció el ceño, pero al final solo suspiró encojiéndose de hombros.

Como fuera, ya estaba acostumbrado a que le llamaran así.

–Como sea..

¿Qué es lo que toca enseñarte hoy?

Victor pensó con seriedad, chasqueando los dedos al pensar algo.

Se agachó para tomar las orejas de un tierno conejito blanco que jugueteaba con sus amigas ardillas.

Victor apuntó al vientre suave y peludo, para luego decir.

–¿Que tal enseñarte como despellejar la piel del conejo?

Depronto, los pequeños animalitos juguetones, las hadas y otros seres mágicos, se congelaron, mirando a Victor con horror.

Astoria negó con la cabeza.

–Eso ya me lo enseñó mamá, hoy quiero usar una espada.

Ante tal cosa, Victor soltó al conejo tembloroso.

¿Quien diría que se le adelantaron?

Los demás animales parecieron suspirar de alibio.

Victor tomó una rama de un lado y asintió.

–Entonces, espadas serán.

Así, la peculiar convivencia padre e hija, continuó una semana mas.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Antonio_Martines Votos y comentarios, plox.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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