Sistema cultista en marvel - Capítulo 382
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382: Capitulo 382: Desicion fin banquete 382: Capitulo 382: Desicion fin banquete En el banquete, el efecto de la cerveza se hizo notar muy rápido.
Un grupo de guerreros y asistentes tomaron un vaso.
En ese momento, Odín también bebió la cerveza.
Su único ojo se entrecerró, pareciendo sentirse un poco más revitalizado.
—Gran bebida, su efecto es único.
Victor también lo bebió.
De hecho, esta bebida ya no le afectaba en lo absoluto, pero la magia interna y el sabor seguían estando bien.
Las otras personas lo bebieron, sintiendo el efecto que mencionó Odín.
Todos se dieron cuenta rápido de este efecto y realmente algunos sintieron una ligera mejora en su cuerpo.
Entre estos, Celeste tomó su pequeña y delicada copa de plata, mirando el contenido.
El líquido era azul brillante, parecía un cielo profundo con partículas doradas, emanando un aura vital y mágica única.
Ella lo tomó en su delicada mano, acercándolo a sus labios y probando un sorbo.
Aunque la copa era pequeña, para ella un sorbo pareció llenarle las mejillas.
Nada más probarlo, ella sintió un hormigueo en la lengua.
Aunque era alcohol, ella sintió un delicioso sabor afrutado y dulce.
El poder mágico mantenido dentro se revolvió en su boca cuando lo tragó.
Esto entró en su estómago, pero de pronto, la magia pareció hervir, calentando su cuerpo con fuerza.
Su poder mágico se alborotó y comenzó a sentir cómo parecía aumentar.
Todos en el lugar la voltearon a ver.
Aunque cada uno sintió un ligero efecto, con Victor y Odín no teniendo ningún movimiento aparte del poder mágico actuando, Ymir y Anur sí sintieron una mejora, con el hielo y el fuego en sus cuerpos casi pareciendo condensarse en el exterior en un pequeño alboroto; sin embargo, rápido lo controlaron.
Cada uno recibió una mejora de tal vez el 5 %.
De hecho, el efecto ya era bastante bueno en ellos; para seres de su poder, una mejora del 5 % era un gran tónico.
Pero era obvio que no era algo para hacer un escándalo.
En cuanto a Celeste, era la más débil del grupo, por lo que todos sintieron su cambio muy rápido.
Un brillo blanquecino la rodeó, una fuerza de luz emanó de sus pupilas y su cabello se alborotó.
En el lugar, el brillo parecía purificar el aire mismo.
Victor la miró con interés.
Odín se frotó la barba y asintió.
—Es bueno recibir una pequeña mejora antes de la batalla, será de gran utilidad.
Victor asintió; aunque se interesó en la mejora de Celeste, uno no podía intentar involucrarse o revisarla.
Aparte de ser descortés, ser visto por todos los tipos fuertes de la mesa lo haría parecer como un posible enemigo.
—Pensé que sería un buen regalo.
Aunque no tiene gran efecto en personas como nosotros, para los demás el efecto servirá de algo.
Todos asintieron cuando voltearon a ver hacia el grupo de otros guerreros que se habían unido.
En una esquina, un gran gigante de hielo que medía casi cinco metros bebió un gran sorbo, cuando la escarcha lo envolvió con fuerza.
La ropa de piel gruesa, el cabello blanco y la gran barba se alborotaron, cuando un aliento blanco lo envolvió; el frío a su alrededor congeló el piso y un par de platos en la mesa.
Del otro lado, hubo una escena similar con un gigante de fuego.
Las líneas ardientes brillaron debajo de su piel; sus ojos y los agujeros de la boca, oreja y nariz resplandecieron.
El calor aumentó alrededor de su cuerpo y, de forma inesperada, creció incluso una docena de centímetros.
Entre los guerreros bajo Nior y los asgardianos, así como los elfos de luz, también se envolvieron en brillos.
Los asgardianos no brillaron en sí, simplemente parecieron sentir cómo los músculos se hinchaban, sus barbas se erizaban y la sangre les hervía.
Solamente los elfos brillaban.
La mejora de todos debió ser de un 15 %, y los más débiles podrían haber alcanzado el 20 %.
En cuanto a Celeste, tal vez su mejora superaba el 10 %.
Celeste dejó de brillar cuando continuó bebiendo el vino.
Ella asintió con gracia.
Calmó el aura que la rodeaba, aún pareciendo sentirse un poco renovada; su cabello dorado plateado se movió con suavidad y de pronto sonrió.
—Creo que encontré mi nueva bebida favorita.
Ella miró a Victor.
—Señor Victor, ¿no piensa comerciar con esta clase de alcohol?
Sin duda sería excelente en los nueve reinos.
Ante esta pregunta, Ymir, Anur, Nior e incluso Odín parecían interesados.
De hecho, una bebida que pueda mejorarte siempre suena muy bien.
Nior asintió, finalmente miró a Victor y dijo: —Si eso es posible, Warnerheim estaría realmente interesado en comerciar.
Victor escuchó esto, pero negó con la cabeza y, tras pensarlo, asintió.
—No piensen que tengo tanto, estos barriles son toda mi colección, aunque podría entregarles un poco cada par de años.
Victor notó que el tipo, Nior, parecía algo arrogante; desde el inicio no miraba a su grupo de enviados, solo charlaba con Odín.
Solo ahora parecía interesado en hablar.
Victor pensó en burlarse, luego decir que no, pero al final esa emoción no llegó a su corazón y prefirió aceptar este trato.
Realmente había envejecido… —¿Entonces un colmillo?
Victor miró al dúo de chicas que habían llegado frente a él.
Astoria asintió, cruzándose de brazos.
Apuntó hacia los dos dragones y dijo: —Pudiste acabar con esos, ¿no?
Supongo que tendrías algún colmillo mejor, algo realmente fuerte.
Astoria habló sin tapujos, arrastrando a una avergonzada Zif de la mano.
Esta, algo apenada, se disculpó y dijo: —Lo siento, gran señor.
Solo me preguntaba por uno de estos colmillos de ahí, no necesito nada más.
Victor asintió.
En ese momento, se retiró un poco de su lugar, encogiéndose de hombros.
—De hecho, estos son regalos que entregué, por lo que técnicamente ahora pertenecen a Asgard.
Sería mejor preguntarle al rey Odín por eso.
Zif asintió comprensiva, pensando en retirarse aún algo apenada.
Sin embargo, Astoria entrecerró los ojos y miró a su padre con seriedad.
—Pero.
Victor miró los ojos dorados de su hija, haciéndolo suspirar.
—Oye… ¿Por qué esta mocosa de pronto lo hace extrañar cuando era pequeña y linda?
Mirando a Zif, dijo: —Bueno, tengo dos opciones para ti.
Zif lo miró con una nueva esperanza.
Aunque pedirle cosas al rey padre Odín era técnicamente más simple que pedirle algo a Victor, ya que era su propio rey, ella siempre era más cautelosa.
Era valiente y fuerte, pero caminar y pedirle una recompensa a su rey a cambio de nada fue, sin duda, algo que su orgullo no la dejaría.
Incluso si era casi seguro que Odín aceptaría su solicitud por su arduo cumplimiento del deber en el reino.
Por lo tanto, si podía evitar hacer algún pedido, ella siempre se sentiría mejor.
Aunque pedirle algo al padre de Astoria siempre se sentía extraña.
Victor miró a la mujer al lado de su hija.
De cierta forma, ambas tenían un gran contraste.
Astoria era de cabello plateado, con pupilas doradas; era alta, pero solo hasta los 178 cm, y la figura era atlética y estilizada, fuerte y delicada.
Por otro lado, Zif era alta, casi 190 cm, con el cabello negro azabache, pupilas negras, figura delgada y ágil, así como la piel ligeramente más aceitunada.
Frotándose la barba, que había comenzado a crecer de nuevo, dijo: —La pelea siguiente será dura.
Y por lo que veo, eres una buena amiga de mi hija.
Por lo que puedo darte un colmillo de dragón, uno realmente fuerte, pero evidentemente tendrás que buscar una forma de convertirlo en un arma.
O, por otro lado, podría darte un arma ya hecha, aunque no sé si es de tu gusto.
Victor le dio esta decisión a ella, al mismo tiempo que un brillo se formaba en su mano y, de pronto, dos artículos flotaron en el lugar.
Un colmillo negro azabache, tan oscuro que parecía tragarse la luz que lo rodeaba y, de hecho, era algo así, con un largo de casi 180 cm, más pequeño que el colmillo de dos metros de los otros dragones.
Parecía más pequeño, pero era sin duda más fuerte.
Mientras tanto, el otro artículo era una espada blanca pura que emanaba un ligero resplandor, tan blanca como la nieve, pero que parecía emanar un aura cálida, no por el calor, sino por la paz.
El colmillo era de un dragón realmente fuerte, mientras que el arma tampoco era mala.
Zif realmente se sintió preocupada por un momento.
Su mirada pasó del colmillo a la espada, preguntándose qué sería mejor para ella.
En ese momento, la atención de Celeste se fijó en la espada, con sus pupilas brillando con un ligero tono blanco.
—Oh, vaya, esta espada es muy interesante.
¿No lo cree, dios rey?
Ella le habló a Odín, a lo que este también miró hacia este lugar.
Asintiendo, dijo: —Tiene una naturaleza muy especial.
Pero luego miró el colmillo, también algo sorprendido.
—Pero este también parece ser único.
Ambos tesoros con gran potencial.
En ese momento, Zif hizo una reverencia.
—Disculpe mi intromisión, rey dios Odín… pero, ¿podría darme un consejo?
Esta vez Zif estaba en reales problemas.
De un lado, quería el colmillo para hacerse un arma única para ella, pero le tomaría tiempo.
Hacer una cita con los enanos para que le forjen un arma especializada es algo que toma tiempo y recursos; los enanos no trabajan solo porque sí.
Pero si toma el arma, no sabría si esta le convendría del todo y a sus capacidades.
Estaba en problemas.
Claro, era su decisión.
El problema de los ricos: tienes dos cosas buenas ante ti, pero solo puedes elegir una; al final buscas lo que más te conviene.
Si Victor hubiera sacado el colmillo y se lo lanzara, ella estaría muy feliz; lo mismo con la espada, pero ante dos opciones se volvía un problema.
Ante la solicitud de Zif, que era un simple consejo, Odín solo entrecerró su único ojo y dijo: —Bueno… tienes dos opciones, que también podrían ser dos caminos.
En estos casos, solo puedo guiarte y no decirte cuál camino es mejor.
Por lo que lo único que puedo aconsejarte es que no pienses en cuál es más necesario ahora o en el futuro, sino cuál es más necesario para ti.
Odín dejó de hablar, volviendo a su charla con Nior, como si lo que acabara de platicar fuese algo bastante simple.
Claro, era un consejo simple, pero que hizo que Zif pareciera tomar una decisión.
Ella asintió e hizo una reverencia a Odín.
—Gracias por el consejo, rey Odín.
Entonces, Zif estiró la mano y, sin dudarlo, apretó el mango de la espada.
Victor sonrió.
—¡Ja, ja!
Buena elección.
Astoria hizo un puchero.
—Padre, ¿por qué te gusta hacer este tipo de cosas?
Victor la miró con duda, a lo que Astoria dijo: —Desde pequeña, siempre me hacías pruebas: elegir entrar a un bosque encantado o tomar el camino seguro, elegir un hacha o una espada, luego comenzar una aventura o tener una guerra.
Astoria resopló con enojo.
—Siempre haciendo pruebas.
Victor se encogió de hombros.
—Bueno, ¿no es divertido hacerle pruebas a los jóvenes?
Incluso si toman un mal camino, al menos que tengan claro qué camino tomaron.
No como algunos tipos que se vuelven indecisos justo cuando llega el momento.
Ante su voz, esta vez Celeste volvió a interrumpir.
Miró a Zif, que ahora sostenía su espada, y luego miró a Victor, seguido de Odín.
—Pruebas y pruebas.
Estos tipos siempre me desagradaron.
Les encanta hacer todo tipo de pruebas y el resultado final es que tu hijo te odia, pensando que fue guiado de la nariz desde pequeño.
Ante sus palabras, Victor la miró con desdén.
—No lo sabes, elfa, el hacerle una prueba a un hijo es la máxima satisfacción de un padre.
Ante sus palabras, inesperadamente tres tipos en el lugar asintieron, los cuales eran Anur, Nyord y Odín.
Los cuatro miraron a Celeste como diciendo: (No lo entenderías).
Celeste se atragantó con sus palabras, maldiciendo en voz baja.
—Tipos viejos y aburridos.
Ella volteó hacia Zif y volvió a mirar la espada.
—Entonces, ¿no te arrepientes?
Zif sintió la espada blanca en su mano, tallada a partir de un hueso de dragón, por lo que la pieza era una sola, aparte tal vez de la empuñadura, que tenía un par más de adornos.
Ella la balanceó, sintiendo cada vez más que le parecía muy cómoda en la mano.
—No me arrepiento.
Aunque el otro colmillo parece muy poderoso y único, la realidad es que me siento más cómoda con algo como esto.
Pensé que me arrepentiría al tomar la decisión, pero ahora me siento más libre.
Victor aplaudió un poco.
—Bien dicho.
Victor guardó el colmillo oscuro y dijo: —Sin duda esta espada te queda mejor, como ese grupo de antiguas valquirias que representan justicia y valentía.
Un colmillo tan oscuro parece no quedar tan bien.
Zif hizo una profunda reverencia a Victor.
—Señor Victor Muller, yo, Zif, le estoy agradecida por tal regalo.
Sin duda seré merecedora de tal arma y prometo portarla con el objetivo de justicia y valentía, como mencionó ahora.
Victor asintió, satisfecho.
—Bueno, cuídala bien.
Aparte, tiene algunos secretos, por lo que tendrás que descubrirlos por tu cuenta.
Espero que te mantengas con vida en la siguiente pelea.
Zif asintió, luego hizo una reverencia a todos en la mesa.
—Disculpen también por interrumpirlos, señores y su majestad Odín.
Ante esto, nadie dijo nada.
Aunque cuando llegó el momento de Astoria, Celeste le sonrió y dijo: —Linda niña, tú también eres especial.
Ante sus palabras, miró a Victor y luego a Odín.
Ante esto, Victor la miró con algo de frialdad, aunque por suerte, antes de que Astoria preguntara, en ese momento Friga habló: —Bueno, hemos visto muchos regalos por parte del señor Victor.
No podemos simplemente quedarnos atrás.
Ante su voz, Odín asintió cuando dijo: —Señores, ¡abran las arcas del vino milenario!
¡Que la fiesta avance hasta el amanecer!
Ante su voz, las trompetas sonaron y los vítores volvieron a alzarse.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Antonio_Martines votos y comentarios!
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