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Sistema cultista en marvel - Capítulo 383

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  4. Capítulo 383 - 383 Capitulo 383 Fin banquete
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383: Capitulo 383: Fin banquete 383: Capitulo 383: Fin banquete La fiesta asgardiana era realmente algo.

No hablaba solamente del puro banquete, sino del show entre medio, la música y la experiencia junto a los manjares de varios mundos; eran cosas que pocos podrían experimentar en sus vidas.

Sobre todo, cuando el tiempo pasó y la noche avanzó, el alcohol en su cuerpo alcanzó el punto adecuado para marearse lo suficiente.

Entonces, aunque fue algo precavido, tenía que admitir que terminó emborrachándose.

Estos guerreros eran realmente fuertes, al menos tenía que admitir esto.

Tomando una gran jarra de alcohol, Victor se echó a reír en la mesa de estar.

—¡Vamos, vamos!

¡Otra más!

En la mesa de tipos rudos, un gran grupo de asgardianos y otros guerreros ya habían caído al suelo ante su gran majestuosidad.

Victor bebió un gran sorbo y puso su mano sobre la mesa.

—¡¿Quién sigue?!

¡¿Acaso los asgardianos no tienen huevos?!

Con fuerza, golpeó un gran pedazo de metal uru del tamaño de dos puños grandes en la mesa y gritó: —¡El que quiera tener un arma del legendario metal uru tiene que vencerme a una pulsada!

En ese momento, un guerrero jotun gigante se levantó de su asiento, golpeando su gran jarra de agua contra la mesa.

—¡Midgardiano!

¡Yo te enseñaré!

¡No soy como estos débiles asgardianos!

—¡Pues ven aquí, chico!

¡Veamos si puedes ganarme!

Victor golpeó la mesa; su palma se rodeó con un violento poder mágico violeta rojizo y se hinchó hasta formar una mano del tamaño del gigante.

—Vamos, así no dirás que estabas en desventaja.

El gigante de hielo, que acababa de obtener un impulso mayor gracias a la bebida anterior, se sentía confiado.

Emanaba una magia de hielo increíblemente potente y se sentó con pesadez en su lugar.

—¡Vamos!

En ese momento, las dos manos, una gigante y una hecha con magia, pero con Victor siendo prácticamente la mitad del tamaño del gigante de hielo, se apretaron, soltando un poder abrumador.

A su alrededor, las personas se unieron para ver el show.

En una esquina, las apuestas habían comenzado, con un tipo astuto como Loki, quien se estaba llevando las ganancias del juego.

—¡Bien, ahora!

En ese momento, un guerrero asgardiano desconocido gritó cuando los dos brazos comenzaron a moverse.

Las venas se hincharon en el cuerpo gigantesco del jotun.

Apretando los dientes, comenzó a apretar sus manos con violencia y la mesa debajo de ellos se resquebrajó.

Victor apretó la mano cuando gritó: —¡Dale con fuerza!

¡¿Acaso no comiste lo suficiente?!

¡Aprieta, carajo!

El jotun emanó una niebla blanquecina de su cuerpo; la mesa finalmente se rompió en pedazos y el aura de ambos explotó.

Victor notó que este gigante había llegado a su límite cuando finalmente apretó el puño y, con un estruendo, lo azotó contra el piso.

—¡JA, JA, JA!

Victor se echó a reír con fuerza.

—¡Qué tipo tan débil!

En ese momento, del otro lado, Astoria miró hacia este lugar, suspirando con desagrado.

—Por eso no es nada agradable que mi padre beba… Ella suspiró, a lo que Zif, a su lado, que acariciaba su nueva espada, respondió: —En realidad parece muy alegre, mejor que durante esta mañana.

Astoria resopló con disgusto.

—Es porque no lo conoces.

Ella recordó su pasado, cuando era una linda niña y joven inocente; su padre era realmente un tipo que se atrevía a pasearse frente a ella junto a grupos desconocidos de mujeres y ser un bastardo mujeriego.

Bueno, al menos nunca creyó que la relación de este con las hermanas Holo y Driasyl fuese común.

En ese momento, Thor se levantó de una mesa cercana, con un tarro de cerveza en la mano.

—¡Yo, Thor Odinson, te reto también, Victor Muller!

Ante todos, el príncipe de Asgard caminó hacia ese lado con pasos fuertes y su martillo Mjolnir zumbando, al parecer, al sentir la anticipación de su portador.

Victor asintió.

—¡Bien!

¡Dios del martillo!

¡Ven aquí y demuestra que eres realmente fuerte!

Victor se levantó, atrajo con magia una mesa cercana y la puso ante él.

—Si ganas, ese metal uru será tuyo.

Thor negó con la cabeza.

—No necesito el metal uru.

Un toque de arrogancia se formó en su rostro y dijo: —Como príncipe heredero de Asgard, es mi misión mantener la cara de mi reino y demostrar que nadie es más fuerte.

Victor asintió.

—Como sea, gana y es tuyo.

Haz unos tenedores o una copa, lo que quieras.

Con el codo en la mesa, abrió la mano y dijo: —Bien, ven aquí, niño bonito.

Thor se congeló un poco en su lugar; le habían llamado gran guerrero, dios del trueno, hombre fuerte y valiente de Asgard, pero nunca niño bonito.

De pronto, un rayo pareció arder en lo profundo de su pecho.

Con los ojos entrecerrados, dijo: —Bien, te demostraré cuál es la fuerza asgardiana.

Thor puso el codo en la mesa; ambos brazos se posaron contra esta y entonces se tomaron las palmas.

La sujeción era tan fuerte como palmear una viga de hierro duro.

Victor también se puso serio.

En los alrededores, las apuestas esta vez se hicieron mayores.

Incluso esta vez Astoria apostó y Zif también.

—Vamos, voy con mi padre.

En ese momento, Loki, que había ganado bastante, sonrió de forma inexplicable.

—¿Estás segura?

Aunque el señor Muller podría ser fuerte, Thor es conocido por ser solo el segundo bajo mi padre.

Astoria resopló con desdén.

—¿Y eso qué?

Como dijo mi padre, Thor sin su martillo no parecería ser tan fuerte.

Esto es una habilidad de fuerza, no contundencia usando un arma.

Ella parecía segura.

Había visto a Thor practicar con su arma; era realmente fuerte con su martillo, pero sin este no parecía tan fuerte.

Loki se encogió de hombros y miró a Zif.

Entrecerrando los ojos, dijo: —En cuanto a ti, creo adivinar a quién prefieres.

Zif dijo: —Voy con Thor.

En estos casos, ella parecía más segura que Astoria.

—Thor nunca podría perder.

Su voz era firme y no dudaba.

Loki tomó las bolsas de dinero.

Lo que se intercambiaba no era nada como oro mortal o joyas, sino una moneda única asgardiana, moneda que estaba basada a partir del precio de las unidades universales.

Astoria había conseguido un poco en apuestas anteriores y demás, por lo que pudo apostar un poco; en cuanto a Zif, ella era una de las guerreras compañeras de Thor, era muy famosa y era rica.

Loki obtuvo sus ganancias y, después de hacer una reverencia, dio una vuelta por el lugar; de paso, él también hizo una gran apuesta.

Eso era para apoyar a Thor, ya que Victor no le agradaba nada.

Entonces, finalmente Thor y Victor comenzaron el juego.

No se anduvieron con rodeos.

Casi tan inmediato como se dio la señal, ambos hombres comenzaron a ejercer todas sus fuerzas.

La mesa explotó en astillas casi de inmediato, pero ambos no se movieron.

Los músculos se hincharon con fuerza; ambos parecían estar en un punto muerto.

Un aura fuerte los envolvió, el aire retumbó y las mesas de los alrededores fueron empujadas hacia los lados.

Victor entrecerró su único ojo, notando que Thor era conocido por ser el guerrero más fuerte y no era por nada.

Siguió aumentando su fuerza y el otro lado también, pero ninguno se movió ni un ápice.

En ese momento, el suelo de mármol pulido crujió y, de pronto, las grietas se formaron bajo los pies de ambos.

Las grietas eran delgadas y casi invisibles, pero lentamente fueron ensanchándose.

Victor movilizó toda su energía y Thor pareció ser envuelto por un aura chisporroteante; ambos tenían venas sobresaliendo de sus frentes y brazos.

Victor no se contuvo más cuando movilizó toda su energía.

Entonces, el suelo colapsó.

Victor abrió los ojos al día siguiente.

Sintiendo un dolor de cabeza, se levantó con una expresión desagradable.

Frunciendo el ceño, se encontró en medio de una gran habitación lujosa.

Se intentó mover, pero encontró que había sido atrapado y envuelto por alguien.

Confundido, maldijo.

¿Acaso se había acostado con alguna asgardiana?

Eso no se lo esperaba.

Se podría decir que ahora había tachado una nueva casilla en su lista.

O eso pensó, cuando de pronto su barbilla fue golpeada por un talón.

—¿Qué?

Con la sensación desagradable de tener un pie en el cuello, tomó el tobillo delicado y miró el pie.

Evidentemente era de mujer, blanco, suave y delicado, con dedos que se retorcían ante su sujeción.

—Muñamuña.

La expresión de Victor se volvió como la de un pez muerto.

Tiró el pie con fuerza cuando encontró a su hija, cubierta con su armadura y abrazando todavía un tarro de cerveza.

Victor frunció el ceño, recordando lo que había pasado la noche anterior, apenas recordando algunos fragmentos.

Después de haber roto el piso del palacio de Asgard, la fiesta no se detuvo, aunque parecía que Odín realmente parecía tener ganas de asesinar a alguien.

Después de eso, se aceptó un empate en la lucha, pero se decidió que buscarían un lugar más firme para la próxima y así saber quién es más fuerte.

Después, la fiesta siguió.

Victor le entregó la mitad del pedazo de uru a Thor como regalo y luego se movió para golpear a otras personas o retarlas.

Se alocó un poco, hasta que finalmente su hija tuvo que arrastrarlo hacia una habitación para evitar que causara algún problema.

Entonces, Victor de pronto se sintió un gran padre y decidió dejar que Astoria durmiera junto a él.

Esta peleó, pero finalmente ambos cayeron en la cama totalmente dormidos.

En ese momento, Victor miró la postura de chica del exorcista de su hija, durmiendo de una forma que los contorsionistas envidiarían, y no pudo evitar negar con la cabeza.

Mirando alrededor, se encontró con Ikaros, quien se mantuvo parada junto a su cama.

Cuando este la miró, ella hizo una reverencia educada.

—Buenos días, Mashita.

Victor se frotó el puente de la nariz, asintiendo.

—Uh… sí, buenos días.

Ikaros se levantó y dijo: —¿Desea desayunar algo?

Victor negó con la cabeza, mirando la ventana.

—¿Cuánto tiempo pasó?

Ikaros lo pensó un poco y dijo: —Desde que durmió, un total de tres horas.

Victor asintió.

Entonces debería ser temprano.

Victor tomó algo de agua, empujó a su hija hacia el fondo de la cama y entonces decidió dormir de nuevo.

—Despiértame cuando nos llamen o algo de eso.

Ikaros asintió, manteniéndose parada en su lugar.

Victor notó esto, manteniéndose en silencio por un par de segundos.

De pronto dijo: —Acuéstate aquí.

Ikaros ladeó la cabeza confundida, pero ella obedeció.

Como una muñeca, se acostó en la cama junto a Victor.

Este no dudó y la abrazó.

Ikaros lo miró con una expresión tranquila, pero confundida.

Victor enterró la cara en el pecho de esta y dijo: —Solo cierra los ojos y duerme.

El halo en la cabeza de Ikaros giró con duda por un momento, pero finalmente asintió y cerró los ojos.

Victor abrazó esta increíblemente suave y delicada almohada, volviendo a dormir.

Eso fue hasta que Astoria se retorció y, una vez más, lo pateó.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Antonio_Martines votos y comentarios plox

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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