Sistema cultista en marvel - Capítulo 410
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Capítulo 410: Capitulo 411: Reclutando profesores Parte 6 (Encuentro y dudas)
Orba lo confesó todo.
El hecho de que en realidad, Emilia no era alguien seleccionado entre los huérfanos y se le entregó un regalo debido a su fé pura y la intención de luchar contra los demonios.
La verdad fue que había sido puesta bajo la mirada de la iglesia desde el inicio, y desde joven ya había sido seleccionada para convertirla en la punta de lanza contra los demonios.
Por esta razón, se dijo que su padre había muerto, arraigando un odio desde joven, luego educarla para pensar que su cuerpo había sido entregado como regalo divino, un lavado de cerebro que llevó años de educación.
Pero valió la pena, Emilia creció como un símbolo de heroismo y salvación, una estrella brillante que con su espada sagrada, luchó contra los demonios y los masacró.
Su espada calló al suelo con un chasquido, enterrándose en la tierra.
Oba, entre púrpura y negro, debido a la suave tortura, quedó colgado en su lugar, en coma una vez mas.
Victor se frotó la frente.
–Tengo que admitirlo, esto debe ser una sorpresa.
Emilia no respondió.
En ese momento, mientras que Victor pensaba seriamente en como solucionar el shok de su futura subordinada, Bety le habló.
–Mi señor, el movimiento humano ahora comienza sus operaciones de rescate aéreo, debemos retirarnos.
Victor asintió, suspirando.
Miró a Emilia y entonces, sin pensarlo, la tomó y la lanzó sobre su hombro.
Sosteniendo la espada, pensó guardarla, pero justo antes de sostenerla, desapareció por su cuenta, en un espacio diferente. Prácticamente era como si esa cosa lo hubiera despreciado.
Dejándo de lado a la espada, movió su poder mágico y borró cualquier daño que pudiera pensarse que fue hecho por humanos, y limpió los rastros de sangre o demás material.
Tras esto,tomó a Bety y abriendo un portal, desaparecieron de su lugar.
Justo cuando el portal se cerró, desde lejos, el sonido de elicópteros de rescate se asomaron con grandes lámparas y se asercaron a la zona del desastre.
———-
El lugar donde aparecieron, fue en una zona distinta.
Victor acababa de abrir su portal, cuando frente a la casa de estilo antiguo donde aparecieron, se asomó un chico.
No tan alto, no tan delgado, no tan guapo, no tan llamativo. Era bastante ordinario, pero era obvia un aura intensa que lo rodeaba.
Victor, que llegó a este lugar, cargando a Emilia, a Lucifer y a Orba, así como estaba acompañado por la flugeloid Bety, eran figuras muy peculiares, pero el joven que no parecía tener mas de 17 años, no se sorprendió.
Victor lo miró y preguntó.
–¿Satan jacob?
Preguntó Victor.
El chico asintió, cuando abrió su puerta.
–¿No quieren pasar a charlar un poco?
Victor asintió.
–Gracias por la invitación.
–No hay problema.
Victor subió por las escaleras, pero mientras lo hacía, estas crujían ante su peso.
Incluso subiendo un pie, encontró que una de las paderas se habían partido.
Se confundió, era demaciado pesado o esta casa se estaba derrumbando en pedazos?
Satan miró esto y sonrió algo avergonzado.
–Jaja, esta casa es algo vieja.
Dijo, cuando chasqueó sus dedos y un brillo rojizo apareció en sus ojos, justo a tiempo cuando la madera rota se reparó como nueva.
Victor asintió, cuando terminó de subir las escaleras.
Entrando en la casa, notó evidentemente que este tipo no estaba solo, sino tambien había un tipo de cabello blanco en el interior.
Este tenía una mirada seria y cautelosa, aunque sosteniendo una espátula en la mano, le hacía perder ese aura fuerte de general demonio.
–Porfavor, dejen sus zapatos en la entrada.
Victor, que estaba apunto de entrar por completo, se detuvo.
Miró su pie, el cual era un trozo de armadura carmesí, todo siendo un conjunto cellado de armadura, y depronto frunció el ceño.
–¿Me quieres joder, chico?
Satan golpeó el hombro de su sirviente, cuando dijo.
–dísculpelo,es que se empeña mucho en limpiar. Entre así.
Victor suspiró, chasqueó los dedos, cuando la magia de limpiesa lo envolvió a él y a todos sus acompañantes.
Después de esto, entró a la casa.
–Alciel aveces puede ser algo insistente, jaja, no se preocupen.
En ese momento, Emilia pareció comenzar a despertar de su estado estupefacto.
Cuando escuchó esa voz, ella frunció el ceño. Se sacudió y cuando bajó del hombro de Victor, miró a Satán.
–¡Tu, rey demonio!
Ella sacó su espada de inmediato, pero entonces, recordó toda la historia anterior.
Ante su acto, Alciel dio un paso adelante, parándose ante Satan y miró con desagrado a Emilia.
–Tu, Héroe, ¿No te atrevas a levantar la espada contra mi señor.
Emilia estaba medio confundida aún, dudando y preguntándose si seguía siendo su voluntad ponerse contra los demonios o era aún el contról de la iglesia sobre ella.
Estaba llena de dudas.
Pero ante esto, Victor habló.
–Parece que hay una gran historia por contarse y muchas cosas para resolverse. Sería agradable si todos nos sentamos a hablar un poco.
Satan y Emilia se miraron por un momento, cuando Satan fue el primero en acentir.
—–No tengo problema con eso.
Emilia dudó mas, pero finalmente asintió en silencio.
–Ahora, siéntense donde quieran!
Satan sonrió, tirándose al suelo sin contratiempos.
La escena, era del todo sin duda peculiar.
Victor miró con sospechas a Emilia.
“¿Estás segura de que este tipo es el despiadado rey demonio del que hablas?”
Preguntó.
Emilia tambien dudó.
“¿Tal vez se golpeó la cabeza?”
Emilia tambien fue cooperativa, deshaciendo su transformación semi ángel y se sentó en el suelo, Alciel le siguió, luego Victor arrojó a los dos tipos que fingían desmayarse en una esquina.
Suspirando, dijo.
–Estoy demaciado viejo para esto.
Movió su mano, cuando una lata de soda sercana no terminada se deformó y se transformó finalmente en una silla de aspecto lujóso y cómodo
Su armadura desapareció y quedó con ropa casual.
Se sentó, mientras que una mesa se elevaba ante él y entonces, Bety se movió suavemente a su lado, levantando una bandeja con fruta y refrescos.
La habitación se quedó en silencio.
Victor parpadeó. Miró a los tres tipos sentados en el suelo que lo miraban con extrañeza.
–¿Sucede algo?
Satan tosió.
–No es nada. -Dijo esto, pero en su mente maldijo.
(¡¿Se podía hacer eso?!)
Mientras tanto, Alciel miró a Bety con impreción.
(¡Vaya! Que técnica de servidumbre! ¿De donde sacó la bandeja? ¿Cuando preparó los bocadillos? ¡¿Acaso ya estaban preparados?!)
Satan se maldijo por no hacer lo mismo. Acababa de obtener bastante energía de alguna tragedia que ocurrió lejos, tal vez algo que tenia que ver con esos dos tipos tirados en la esquina. Podía hacer algo genial como Victor, pero la pobreza y falta de mana durante tanto tiempo, lo hizo pensar mas como humano común.
Avergonzado, desidió no levantarse y crear una silla o se avergonzaría mas, por lo que puso una mirada seria y se fijó en Emilia, ignorando a Victor.
–Bien, héroe Emilia. Ha pasado un tiempo.
Emilia asintió. Aún estaba estupefacta por el asunto de su vida entera y lo que hizo Victor no fue algo que le afectara, en su lugar, tenía muchas preguntas para Satan.
–En primer lugar, quiero saber, ¿Tu mataste a mi padre y las personas inocentes de Ente isla?
Satán la miró con extrañeza, pero luego asintió simplemente.
–Lo hice.
–¿Eh? -Emilia ladeó la cabeza, confundida.
Ante esto, incluso Victor se sorprendió, pero tras pensarlo un poco, dijo.
–Por cierto, esos dos tipos de ahí ya dijeron todo. Incluído que el padre de Emilia sigue vivo.
En ese momento, fue cuando Satan fue el confundido.
–¿Te lo dijeron? ¿Escuchaste?
Emilia frunció el ceño?
–¿Por qué lo dices como si fuese incapaz de escucharlo?
Satan se tumbó descuidadamente.
–¿No es obvio? Eres la obstinada cabeza dura héroe que no entiende nada.
Emilia se enojó, pero luego parpadeó.
–Espera, ¿Mi padre sigue vivo?
Satan ladeó la cabeza.
–¿Tal vez? Quien sabe, era viejo.- ladeó la cabeza y miró a Alciel a su lado. -Alciel, ¿qué piensas?
Alciel puso una mirada seria y respondió claramente.
–Señor Satan, el padre de esta mujer seguía vivo la última vez que lo vi. Estaba viviendo en una de las aldeas bajo nuestra jurisdicción. Pero, durante estos tiempos en este mundo, no lo se.
Satan negó con la cabeza, suspirando.
–Bueno, no sabemos.
Era un intercambio extraño, amo sirviente, pero la respuesta fue obvia.
No lo habían matado.
Emilia respiró profundo, cuando entrecerró los ojos.
–Pero todas esas masacres, ciudades quemadas, pozos envenenados.
Satan parecía aburrido con la charla.
–Somos demonios, ¿qué quieres que te diga? Vivimos del miedo.
Emilia apretó el puño, golpeándolo contra el suelo.
–¡Hablamos de cientos, miles de vidas inocentes!
Alciel ahí tambien gritó.
–Cientos y miles de vidas tuyas! ¡¿Qué pasa con nuestras miles de vidas?! Tus soldados siguen gritando y matando a cada demonio que ven, ¿Creen que somos de algodón?
Emilia gritó.
—¡Es su culpa! Alimentarse del miedo, creando mas miedo a cada paso para vivir y volverse fuertes!
Victor los miró pelear, entendiendo el asunto.
Los demonios son una raza que se alimenta del miedo y necesita esto para vivir, mientras que la fuente de miedo mas importante son los humanos que otorgan ese miedo a montónes. era un asunto de presas y depredadores.
Ah, pero si entran los ángeles que se alimentan de la fé, entonces serían dos devoradores que se alimentan de las emociones humanas.
Pobres humanos, tan lamentables.
Esta era obviamente una discución que se llevaba durante cientos de años. Uno ocupaba comer o moría, el otro lado no quería ser aterrado asi que se defendía.
No había bien o mal ahí, era solo la naturaleza actuando.
–¡Tu mataste!
–¡Tu mataste!
Victor dejó su copa de vino al lado, notando que esto no llegaba a ningún lado.
Mirándolos, dijo.
–Bueno, se nota que las cosas se salieron de contŕol con ambos lados. Entrando en una guerra entre razas.
Emilia levantó la mano y le apuntó a Satán.
–El empesó la guerra.
Ante esto, Satan no dijo nada, aceptando este hecho.
En cambio, Alciel dijo.
–Mi señor, juntó a los demonios, los dispersos por el mundo, en una gran asaña de conquista imperial. Tu hiciste lo mismo con la iglesia.
Emilia negó con la cabeza.
–Pero nuestras enseñanzas muestran que los demonios son malvados, mientras tanto, ustedes no hacen nada para refutarlo y bajo el mando del rey demonio, la muerte se dispersa. ¿O dirás que no fueron tus órdenes?
Satan frunció el ceño, pero luego asintió.
–Tengo admitir la culpa.
Alciel gritó ahí.
–¡Mi señor no debe culparse! Es culpa de Luciferez y el general-
Antes de terminar de hablar.
–Alciel, detente ahí. No importa lo que hubieran hecho mis generales, sus actos son mios, eso es lo que representa ser un rey.
Satan se levantó y miró con seriedad a Emilia.
–Lo admito, fue una gran pelea y muchos murieron, la culpa es mia y la acepto totalmente. Ahora mi castillo fue invadido, mi imperio caído y me desidí retirar tras mi derrota. Fin.
Emilia apretó el puño.
Se sentía como golpear con todas sus fuerzas, pero terminara chocando contra una almohada suave, su furia no se desató.
El lugar se quedó en silencio por un tiempo.
El enojo de Emilia comenzó a pasar y entonces, la duda regresó.
De hecho, era una gran guerra, dos naciones buscando su propio objetivo, por ende chocando y llevando a la pérdida de vidas cuando colicionaron.
Humanos y demonios murieron por igual.
Era solo que Satan luchaba por su raza y tenía objetivos claros, pero.. ¿qué pasaba con ella?
¿Su vida era una total mentira? ¿La iglesia la había usado como un arma toda su vida. ¿Eso significaba que nisiquiera tenía identidad propia?
Un vacío increíble y una gran duda existencial que casi la derrumbó.
En ese momento, Victor levantó una ceja, cuando miró hacia un lado.
Se topó con la pared vieja, pero lo ignoró y pareció poder ver mas allá.
Satán notó su apariencia, mirando la pared, no sentía nada.
Emilia tambien notó su extrañeza, cuando una sonrisa apareció en el rostro de Victor.
–Está bien. Emilia, ¿Decías que querías ver a tu familia?
Nadie se dio cuenta, la armadura apareció en su cuerpo de forma repentina.
Su mano se giró y un poder enorme rodeó su palma, con un brillo rojizo borboteante.
Esta energía, hizo casi saltar a los presentes, cuando un círculo magico denso apareció en su palma.
Fue solo un parpadeo cuando volvieron a su lugar, pero todo rastro de vida o existencia que demostraba que estaban en la tierra, había desaparecido.
Victor controló el espacio, cuando la casa donde estaban, se fragmentó y rotó, como pedazos de un gran espejo que se deformaban.
Se abrió un espacio grande, cuando desde lo lejos, una figura que intentaba alejarse, fue arrastrada rápidamente hacia ellos.
La figura envuelta en una capa oscura, movió sus manos, un enorme poder divino intentó abrir el espacio pero Victor usó un sello dimencional, evitando que incluso dioses dimencionales pudieran abrirrse paso en tal lugar, por lo que ella solo pudo ser arrastrada hasta ellos.
Entonces, desde un lugar más lejano, otras figuras de apariencias distintivas tambien llegaron.
Una mujer en kimono, un hombre en ropa elegante, un hombre fornido algo viejo que parećia confundido.
Todos llegaron ante Victor, cuando se movió, su sacred gear potenció su energía una sola vez, duplicando su fuerza.
El hombre elegante que vestía ropa de supervisor de empresas, sintió el peligro, un par de alas de ángel enormes se formaron en su espalda e intentó moverse, pero el puño rojo ya había llegado a su cara.
5 segundos después, el tipo estaba tirado junto a Orba y Lucifer.
Victor se sacudió las manos, cuando puso su vista sobre los otros tres visitantes.
Sacudiéndose el polvo falso de las manos, les sonrió.
–Está bien, es tiempo de regresar a mi casa, me comienza a molestar que esto avance demaciado lento. Todos, ¿Quieren presentarse? Inicianto tal vez con.-
–¡¿Papá?!
–Bueno, ya se eligió.
Victor suspiró mientras se volvía a sentar en su asiento.
Por otro lado, Emilia se levantó de su lugar, mirando al hombre medio viejo que estaba parado a un lado, aún sin entender a donde había llegado.
Pero cuando miró a Emilia, se confundió.
–Tu eres… ¿Emilia?
–¡¿Papá?!
Votos y comentarios, plox.
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