Sistema de Cambio de Vida - Capítulo 353
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Capítulo 353: Comienza la venganza
—¿Por qué…? —Aun con la cabeza cercenada, el anciano Jiang Fan seguía vivo. Forzó esa palabra a salir de su boca.
Sin embargo, esa fue su última palabra. Finalmente murió. No pudo esperar una respuesta.
En cuanto a Yan Guan y Ding Sheng, no fue diferente. Murieron sin poder articular palabra alguna.
Si hubieran sabido que los matarían de esta forma, no se habrían unido a la Organización Secreta Jing Cha en absoluto.
Lu Zhun Gu el Legendario miró sin inmutarse la sangre que brotaba a borbotones de sus cuerpos decapitados.
Ni siquiera le importó la última palabra del anciano Jiang Fan. Tenía sus razones para hacerlo.
Quería devolverle el favor a Bai Chen por haberle dado la píldora a su nieta.
Aunque Bai Chen se la había dado para agradecerle su ayuda, él aun así quería devolverle el favor.
Pensó que Bai Chen, quien estaba por encima del reino divino, no debería rebajarse a lidiar con todos esos lacayos de poca monta de la Organización Secreta Jing Cha.
Esto se debía a que Jing Cha el Legendario había matado a su mujer; era normal que también quisiera destruir la organización de Jing Cha el Legendario. Por eso, Lu Zhun Gu el Legendario había decidido encargarse de ello para devolverle el favor.
Los tres cuerpos decapitados cayeron al suelo. Se convulsionaron varias veces y quedaron inmóviles. Ya no hubo más movimientos por su parte.
Al ver eso, Lu Zhun Gu el Legendario no consideró necesario quedarse más tiempo. Se dio la vuelta lentamente y se elevó por los aires.
En un abrir y cerrar de ojos, ya no se veía ni su sombra.
…………………………………………………………….
Bai Chen usó su técnica del caminante contemplador de estrellas para caminar por el aire. Estaba a varios metros sobre el suelo. Era imposible que alguien lo viera desde abajo.
Era obvio que ya se había despedido de Li Lin. La había llevado de vuelta a su casa en Beijing. Luego, volvió a elevarse al cielo.
—El objetivo se ha movido —murmuró Bai Chen para sí. El objetivo al que se refería era el punto que señalaba la flecha direccional verde de la misión 38.
El punto verde se movía de un lado a otro.
—Será mejor que me dé prisa. —Bai Chen no vaciló. Empezó a correr por el aire.
Con todo esto, era fácil adivinar que Bai Chen estaba a punto de comenzar su venganza.
¡Estaba a punto de vengarse de Wang Chengye y de la familia Wang!
Bai Chen estaba seguro de que podría matar a Wang Chengye, ya que este ya no tenía a ningún cultivador del reino del cielo para protegerlo. El anciano Foo Yen ya estaba muerto. Era imposible que apareciera de nuevo para proteger a Wang Chengye.
Bai Chen tardó diez minutos en llegar al punto que indicaba la flecha verde. La flecha apuntaba a un coche de lujo que circulaba por la carretera principal, saliendo de Beijing.
—¿A dónde van? —Bai Chen no pudo evitar fruncir el ceño al ver que el coche en el que supuestamente se encontraba Wang Chengye salía de Beijing.
Se apresuró a seguir al coche.
Poco más de diez minutos después, el coche de lujo se había alejado muchos metros, lejos del centro de Beijing, hasta que llegó a un tramo de la carretera con bosques a ambos lados.
Quizá por ser de noche, apenas había coches por la zona.
Dentro del coche de lujo, Wang Chengye y Wang Chon Feng iban sentados en la parte de atrás. El conductor era un hombre de mediana edad.
En el coche había cuatro personas. Uno de ellos era también un hombre de mediana edad. Vestía un traje negro y llevaba gafas de sol negras.
Era obvio que era un guardaespaldas. ¡Era un guardaespaldas excelente cuyo nombre figuraba en la lista de los mejores guardaespaldas de China!
Se llamaba Zheng Yang. ¡Cobraba más de 10 millones de yuan por trabajo!
¡Wang Chon Feng lo había contratado por 20 millones de yuan!
—Padre, ¿por qué tenemos que venir por aquí? —no pudo evitar preguntar Wang Chengye.
Tenía curiosidad, ya que el resto de sus parientes y los miembros de mayor rango de la familia Wang se dirigían al aeropuerto. Solo él y su padre iban en esta dirección.
Wang Chon Feng miró de reojo a su hijo y respondió—. Esto es por nuestra seguridad. Llegaremos en cualquier momento a donde está aparcado el helicóptero. Despegaremos desde allí.
Wang Chengye empezó a entender. Asintió sin decir nada.
Zheng Yang, que estaba sentado en el asiento del copiloto, no pudo evitar sentir curiosidad por lo que había llevado al cabeza de la familia Wang y a su hijo a decidirse a abandonar Beijing en helicóptero.
Aunque tenía curiosidad, no preguntó, ya que no era asunto suyo. Su única obligación era proteger a Wang Chengye y a Wang Chon Feng.
En realidad, era un trabajo bastante fácil para él. Solo tenía que proteger a esos dos hasta que subieran al helicóptero sanos y salvos. Tardaría menos de una hora.
Veinte millones de yuan en menos de una hora. Nadie rechazaría algo así.
¡Bang!
De repente, se oyó el sonido inesperado de un disparo. El conductor no pudo controlar el coche, ya que el neumático trasero se zarandeaba de un lado a otro. Era obvio que le habían disparado a la llanta y estaba perdiendo aire.
—¡Nos atacan! —gritó Zheng Yang.
Las expresiones faciales de Wang Chengye y Wang Chon Feng cambiaron. El conductor pisó el freno de golpe.
—¿Por qué te detienes? ¡Sigue adelante! —le gritó Wang Chon Feng.
Sin embargo, el conductor no le hizo caso. Su rostro estaba pálido y lleno de miedo. Abrió la puerta del coche de inmediato y salió.
Era obvio que tenía miedo de morir, así que optó por huir.
Sin embargo, a causa de ello, encontró su fin. Una de las balas le atravesó la frente. ¡Cayó al suelo y murió al instante!
El conductor murió aterrorizado. Tenía los ojos desorbitados. ¡No pudo cerrarlos ni en la muerte!Fin del Capítulo 353
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