Sistema de Cambio de Vida - Capítulo 457
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Capítulo 457: Tragedia
—Creo que deberíamos regresar. No conseguiremos nada con seguir aquí. Xu Bao miró por última vez la entrada del cementerio antes de sugerírselo a Zi Chieng Kong y a Foo Shan Dao.
Aparte de ellos dos, no había nadie más que encajara en la categoría de «nosotros».
Entonces, de repente, Xu Bao se estremeció. La expresión de su rostro cambió drásticamente. Se giró para mirar en una dirección.
Vio una brillante y majestuosa luz dorada que resplandecía en el cielo.
La luz provenía de muy lejos. En ese momento, todos los cultivadores allí no podían moverse ni un ápice. ¡Ni siquiera los tres cultivadores del reino del cielo!
—¡¿Q… qué es eso?! —gritó Zi Chieng Kong a todo pulmón. Mostraba miedo.
Si hasta los cultivadores del reino del cielo estaban asustados, los demás no eran la excepción.
Todos estaban asustados. Querían gritar de miedo, pero no podían articular palabra. Eso los asustaba todavía más.
En ese momento, los únicos que aún podían hablar eran los cultivadores del reino del cielo.
—Mi compañero taoísta Zi Chieng Kong, por favor, cálmese —le dijo Foo Shan Kun a Zi Chieng Kong. Aunque al principio se alarmó, se calmó muy rápido.
—Así es. Cálmese —convino Xu Bao. Le temblaba un poco la voz.
Al oír eso, Zi Chieng Kong inspiró profundamente y reprimió su miedo.
Su vista estaba fija en la luz dorada que se abalanzaba hacia ellos. Poco después, llegó por fin.
Tan pronto como llegó, la luz dorada se dispersó, revelando a un anciano calvo.
No era otro que uno de los dos señores de secta adjuntos de la Secta Dorada. Vestía de dorado. Tenía ambos brazos a la espalda y miró a todos los cultivadores que había abajo.
Los ojos de Jin Hu estaban inyectados en sangre. Todos estaban asustados.
Los cultivadores se sintieron como si los estuviera mirando una bestia feroz con un poder de Dios.
—¡A… Anciano Jin Hu! —gritó Xu Bao en cuanto vio al anciano calvo, Jin Hu. Empezó a inquietarse.
Había estado en muchísimos sitios antes de ser invitado como huésped a la residencia oficial del gobernador. ¡Así era como conocía a Jin Hu, el señor de secta adjunto de la Secta Dorada, una de las sectas más fuertes del territorio Wu Zhou!
—¿Me conoces? —Jin Hu lo miró con ligera sorpresa.
Sin embargo, no le importó mucho Xu Bao. Recorrió el lugar con la mirada en busca de Bai Chen, el hombre que había matado a su nieto, el genio número uno de la Secta Dorada.
¡Sin embargo, no vio ni la sombra de Bai Chen!
—¡AGHHH! ¡Animal! ¿Dónde te escondes? ¡Sal ahora mismo!
Jin Hu empezó a enloquecer. Miró hacia arriba y rugió con todas sus fuerzas, como una bestia feroz.
La voluntad dorada, cargada de una presión inmensa, brotó de su cuerpo. Hizo temblar todo el cielo.
El estruendo del rugido, como si el cielo se desmoronara, llenó la zona. Era el sonido del aire al quebrarse.
Cientos de cultivadores en el suelo no podían moverse ni hablar. Arrojaron sangre por la boca. La inmensa presión los aplastó de repente contra el suelo. Estaban muy pálidos y paralizados por el miedo.
—A… Anciano Jin Hu, por favor, perdónenos la vida. ¡Por favor, háblenos como es debido!
Xu Bao estaba tan asustado que casi se orinó encima. Sabía lo poderoso que era Jin Hu.
Aunque no sabía qué lo había puesto tan furioso, aun así tenía que pedirle que se calmara.
—S… sí, anciano, ¡por favor, perdónenos la vida! ¡Tenga piedad!
—¡Hablemos, anciano!
Zi Chieng Kong y Foo Shan Kun se sumaron a Xu Bao con voces temblorosas. También estaban asustados, pero no podían permitir que aquello continuase.
—¡Animal! ¡Como se niega a aparecer, todos los aquí presentes merecen morir! —Jin Hu miró hacia abajo. La expresión de su rostro era de pura venganza.
Levantó ambas manos. Su voluntad dorada fluyó de ellas, formando dos enormes engranajes dorados.
¡Las ruedas giraban muy rápido, desatando su poderosa aura junto con pequeñas ondas que podían cortar el aire!
—¡Mueran! —Los ojos rojos de Jin Hu se abrieron de par en par antes de lanzar ambos engranajes.
¡Los engranajes se abalanzaron primero sobre los cultivadores del cielo ascendente!
—¡N… no! —gritaron los tres de miedo. No querían morir.
Sin embargo, sus gritos no los ayudaron. En un abrir y cerrar de ojos, los cuerpos de Xu Bao, Zi Chieng Kong y Foo Shan Dao fueron despedazados. La sangre salpicó por doquier. ¡Murieron miserablemente!
Tras sus muertes, los otros cultivadores también murieron uno tras otro de la misma manera. ¡Fueron despedazados!
Todos los cadáveres quedaron esparcidos por el suelo. El suelo se tiñó de rojo. El penetrante olor a sangre persistía en el aire.
¡Sus rostros solo reflejaban pavor!
Ye Feng y su grupo estaban entre los que murieron. Murieron aterrorizados. Si hubieran ido con Bai Chen al cementerio, no habrían muerto de una forma tan miserable como esta. Era su destino.
Los grandes engranajes dorados se desvanecieron en cuanto terminaron su labor, como si no acabaran de asesinar a cientos de personas hasta teñir el suelo de rojo.
—¡AGHHH! —El grito de Jin Hu llenó el lugar. Sufría por no poder encontrar al hombre que mató a su nieto y no poder vengarlo.
Bai Chen no tenía ni idea de que acababa de causar una tragedia. ¡Y una espantosa, además!
Si Bai Chen hubiera estado fuera del cementerio, Jin Hu no se habría vuelto loco y no habría matado a todos los cultivadores que había allí. Solo habría ido a por Bai Chen.
Sin embargo, como Jin Hu no podía encontrarlo, necesitaba desahogar su ira con alguien. ¡Y ese alguien resultaron ser todos los cultivadores que acababa de asesinar!
Fin del Capítulo 457
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