Sistema de Dominación Mundial - Capítulo 224
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Capítulo 224: La decisión de Faxul
Aunque esta notificación había sonado en la mente de Daneel, no fue consciente de ella debido a que se había desmayado en el momento en que su mano tocó la de Faxul, lo que permitió que el sistema confinara a la entidad en el cuerpo de su amigo.
Aunque toda la experiencia solo había durado unos pocos segundos en el mundo real, Daneel sintió como si lo hubieran torturado durante años en su mente debido al dolor insoportable que casi lo enloqueció.
Debido a la sobrecarga de tener que gestionarlo y, al mismo tiempo, hacer todo lo posible por encontrar una solución, no tuvo más remedio que rendirse y perder el conocimiento en cuanto el dolor remitió.
Después de un tiempo indeterminado, Daneel se encontró levantándose con un dolor de cabeza.
Como tenía la boca seca, intentó conjurar una esfera de agua para bebérsela, al ver que no había ningún vaso en la mesilla.
Sin embargo, para su horror, sintió como si no tuviera Raíz de Mago para controlar las partículas elementales y poder lanzar el hechizo.
—¡Sistema! ¿¡Por qué no puedo sentir mi Raíz de Mago!?
La respuesta hizo que se calmara y se desplomara de nuevo en la cama, aliviado de que no hubiera ocurrido nada terrible, como temía.
[Raíz de Mago desactivada temporalmente debido a sobrecarga. Tiempo para la reactivación: tres horas].
Aquello era algo que nunca le había ocurrido, lo que le hizo comprender lo peligrosa que había sido la situación, pues había provocado que la Raíz de Mago se desactivara y se apagara para recuperarse de todo lo que había soportado.
Tras enviarle un mensaje a Kellor a través de la Piedra de Juramento, Daneel se levantó y fue al baño, para entonces darse cuenta de que ya era el día siguiente.
¡Había estado inconsciente un día entero!
Tras asearse, Daneel se quitó la ropa arrugada que había llevado durante la reunión y se puso una túnica verde diferente, que también tenía en los hombros el dragón que se había convertido en su emblema extraoficial.
Cuando Kellor llamó a la puerta y entró por orden de Daneel, el Rey finalmente hizo la pregunta que, desde que había despertado, temía un poco hacer.
—¿Cómo está Faxul?
—Su respiración es estable, pero todavía no ha recuperado el conocimiento.
—De acuerdo. Vamos a verlo —dijo Daneel, con expresión de alivio.
Al llegar a una habitación cercana a las Cámaras del Rey, a Daneel le sorprendió ver que Faxul estaba encadenado a una cama, vigilado por Robert y Luther.
Al verlo entrar por la puerta, Robert se limitó a sonreír, contento de que su hijo estuviera a salvo.
«Ser el Rey es, sin duda, un trabajo peligroso», reflexionó, antes de asentirle a Daneel y salir para tranquilizar a su esposa.
Al ver a su padre marcharse, Daneel enarcó una ceja al ver los grilletes, antes de ordenarles a Luther y a Kellor que salieran de la habitación.
Al percibir su vacilación cuando intentaban decir algo, les dijo: —No se preocupen. La amenaza ha sido neutralizada. Fue por una técnica que practicaba el Príncipe Primogénito, pero he conseguido someterla por ahora.
Al oír las tranquilizadoras palabras del Rey, los dos asintieron también antes de salir de la habitación y cerrar la puerta tras ellos.
Ya a solas en la habitación, Daneel primero le rasgó la camisa a su amigo y luego suspiró al contemplar la grotesca escena que tenía delante.
En el pecho de Faxul se veía un trozo de piel de un color diferente, con venas que palpitaban a su alrededor como si el propio cuerpo de su amigo intentara expulsarlo.
A diferencia de la piel de color marfil de Faxul, aquel trozo era más oscuro, y le recordó el tono exacto del rostro que había estado en el pecho del Príncipe Primogénito.
En efecto, ese era el vínculo físico que unía a la entidad con Faxul.
De camino, Daneel ya le había preguntado al sistema qué se podía hacer, pues este ya había tenido la oportunidad de volver a analizar a la entidad.
Afortunadamente, existía la opción de extirparla directamente del cuerpo de su amigo para que este pudiera volver a la normalidad.
Sin dudarlo un instante, Daneel le ordenó al sistema que llevara a cabo el proceso.
Una cuchilla de viento transparente apareció en el borde donde el trozo de piel, de una pulgada de ancho, parecía estar injertado en el pecho de Faxul.
Pero, en el momento en que la cuchilla entró en contacto con él, los ojos de Faxul se abrieron de golpe, e inmediatamente intentó incorporarse, descubriendo que estaba encadenado a la cama.
—Para —dijo, haciendo que Daneel le ordenara al sistema que se detuviera mientras se preguntaba por qué su amigo se lo pedía.
Al fin y al cabo, la entidad era como un tumor maligno cuyo único propósito era, sin duda alguna, vengarse de Daneel.
Esa era la razón por la que no había dudado en comprobar si alguien más estaba infectado, a pesar de saber que era un peligro para él mismo; porque, debido a todo el odio que contenía, estaba seguro de que también perjudicaría a su huésped.
—¿Sabes lo que es? Simplemente la extirparé y podrás volver a la normalidad —dijo, mirando a Faxul a los ojos.
Lo que vio a continuación lo dejó atónito. Una expresión de ligero pánico apareció en el rostro de Faxul mientras se aferraba al trozo de piel de su pecho y retrocedía en la cama todo lo que podía, tratando de poner distancia entre él y Daneel.
Daneel no entendía nada de lo que estaba pasando.
—Sistema, ¿es posible que la entidad infecte a su huésped y cambie su personalidad en tan poco tiempo?
[Negativo. Solo es posible un reemplazo completo de la personalidad].
Aquello lo desconcertó todavía más. Se daba cuenta de que la persona que tenía delante seguía siendo su amigo, pero su pánico no tenía sentido.
Al recordar su descripción, por fin se le ocurrió qué podría haber pasado.
¿Acaso lo había seducido de algún modo, haciendo que quisiera conservarla?
Cuando Faxul abrió la boca para hablar, Daneel suspiró al darse cuenta de que era cierto.
—Esta… cosa dice que puede aumentar mi velocidad de entrenamiento y mi eficacia en combate. ¿Es verdad?
Al oír la pregunta, Daneel sintió la tentación de mentir, ya que sencillamente no quería que aquel ataque desesperado del Príncipe Primogénito afectara a su amigo.
Sin embargo, sabía que Faxul no era tonto. Estaba bastante claro que tanto el Príncipe Primogénito como el Vice Maestro de Secta, que habían utilizado esta técnica, habían visto su poder dispararse desde la última vez que se les vio en el Reino.
—Sí. Pero siempre existe el riesgo de que te consuma. No merece la pena, Faxul. Tienes la técnica de desarrollo menor, que de todas formas aumentará tu potencial. No necesitas esta cosa que podría apoderarse de tu cuerpo, aunque signifique que puedas duplicar tu velocidad de entrenamiento. Solo significaría una vida eterna de dolor. Déjame extirparla.
La mención de duplicar la velocidad de entrenamiento hizo que los ojos de Faxul se abrieran de par en par, y su mirada perdió el foco, como si estuviera pensando en algo.
Tras unos instantes en los que Daneel esperó pacientemente una respuesta, Faxul parpadeó con fuerza y lo miró a los ojos, como si hubiera tomado una decisión.
Daneel había visto esa expresión en su amigo muchas veces. Significaba que la decisión había sido tomada con la misma determinación y concentración inquebrantables con las que Faxul había desafiado todas las expectativas en la Academia, esforzándose más que nadie para entrenar lo más rápido posible.
—La técnica de desarrollo menor es lenta en comparación. Quiero conservarla. Puedo con lo que sea que me eche encima.
Daneel se quedó de piedra ante tal declaración. Sabía que el poder era importante, pero ¿merecía la pena arriesgar la vida cada día y soportar tanto dolor?
Mientras se hacía esa pregunta, Daneel recordó a un niño que apretaba los dientes con frustración al ver a su madre recorrer el vecindario haciendo trabajos esporádicos y volver a casa con las manos arrugadas y callosas, mientras su padre intentaba cada día mejorar la situación familiar como podía, aunque eso significara recibir palizas y humillaciones.
Si a él le hubieran planteado la misma pregunta en aquel momento, sin el sistema en su mente y con el peor potencial posible, Daneel sabía que habría aceptado sin dudarlo un instante.
—¿Por qué?
Aunque era consciente de ello, aun así le hizo la pregunta porque quería averiguar qué motivación había llevado a su amigo a tomar esa decisión.
La pregunta hizo que Faxul frunciera el ceño por un momento, como si estuviera ordenando sus pensamientos.
Tras unos segundos, respondió: —Quiero… volverme lo bastante poderoso como para que me puedan comparar con mi padre. Al llevar a cabo las tareas que me encomendaste, ha nacido… un anhelo dentro de mí. No puedo explicar exactamente qué es, pero sé que necesito poder si quiero satisfacerlo.
Aunque la respuesta de Faxul fue breve, Daneel comprendió lo que quería decir.
Lo que su amigo había sentido era, sin duda, algo similar a lo que él mismo había experimentado la primera vez que lo aclamaron frente a la biblioteca del pueblo tras llevar a los guardias ante la justicia: el anhelo de salvar.
Suspirando, Daneel conversó un poco con el sistema antes de decir: —En ese caso, yo también tengo un regalo para ti.
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