Sistema de Evolución: Mi espada se alimenta de las sombras - Capítulo 1
- Inicio
- Todas las novelas
- Sistema de Evolución: Mi espada se alimenta de las sombras
- Capítulo 1 - 1 Prólogo
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
1: Prólogo 1: Prólogo La ciudad se quemaba.
El humo era tan espeso que el cielo parecía sangrar sobre las ruinas, teñido de un rojo sucio.
Entre los edificios derrumbados, la guerra no daba tregua.
Miles de esas criaturas emergían de las sombras, arrastrando sus cuerpos retorcidos con un solo propósito: aniquilar cualquier rastro de vida.
En medio del caos y el rugido de los errantes, Daniel permanecía de pie.
Tenía el cabello oscuro pegado a la frente por el sudor y la piel marcada por costras y cicatrices viejas.
Sus ojos, que alguna vez conocieron la inocencia, ahora ardían como carbones.
Vestía trapos manchados de sangre seca, pero su mano derecha apretaba con fuerza lo único que importaba: la espada carmesí.
El filo vibraba.
Daniel sentía el latido del arma subiendo por su muñeca, un golpe caliente que sincronizaba con su propio corazón.
Cada vez que el acero cortaba la carne de un enemigo, el brillo rojo aumentaba.
La espada se alimentaba.
El aire apestaba a hierro y a carne chamuscada.
A su alrededor, los aliados caían; escuchó el crujido de huesos cuando un hombre fue partido a la mitad y los gritos de otros que eran desgarrados en un festín de garras y colmillos.
El suelo tembló.
Un rugido profundo sacudió los escombros y le hizo castañear los dientes.
De entre las ruinas surgió una figura más grande que cualquier edificio.
No era un errante común.
Tenía el cuerpo cubierto de placas óseas, negras como el carbón, y decenas de ojos rojos fijos en el joven.
La bestia avanzó aplastando todo a su paso.
Los hombres salían volando como muñecos de trapo, dejando restos de miembros esparcidos por el suelo.
Daniel no retrocedió.
Aunque su brazo temblaba por el esfuerzo, la espada respondió a su voluntad, liberando un destello carmesí que cortó la penumbra.
En ese momento, el peso de su sangre se hizo insoportable.
Era el linaje Drakvorn.
Un pacto antiguo, un contrato que él no había pedido pero que ahora latía en sus venas con una rabia sorda.
El choque fue brutal.
Las garras de la bestia descendieron con la fuerza de un rayo y Daniel alzó el acero.
El impacto resonó como un trueno, levantando chispas y polvo de piedra.
Mientras sus aliados eran devorados, él se mantuvo firme, cortando carne y hueso, hundiéndose en una marea de sangre negra.
Justo cuando parecía que podría sostener el frente, la tierra se abrió.
Cientos de criaturas menores brotaron de las grietas.
No estaban locas; se movían con una inteligencia fría y hambrienta.
Daniel alzó la mirada por encima del monstruo y el corazón se le congeló.
Detrás de la carnicería, una silueta envuelta en sombras lo observaba.
Una figura que parecía manejar los hilos de todo aquel horror con un simple gesto.
Daniel apretó los dientes, comprendiendo que el verdadero terror apenas estaba por empezar.
El filo carmesí tembló en su mano, y un rugido feroz escapó de sus labios.
El linaje Drakvorn se había levantado, pero el abismo frente a él era más profundo de lo que jamás imaginó.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES ReyOscuro ¡Hola!
Empiezo esta novela con mucha ilusión.
Si veo que cuenta con su apoyo la continuaré.
¡Denle una oportunidad!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com